miércoles, 31 de marzo de 2010

¿cuál es tu issue? ¿qué te aqueja?

Es miércoles, ocho de la noche. Siento como si fueran las once. Acabo de darle de comer al bebé, no lo bañé, y ya está acostado. Metí unas empanadas en el horno y se las llevé, al resto de la familia, a la sala de tele. Miran la BBC. Gordon Ramsey. Comimos con Tita en lo de Pau y cuando volví miré la película más tonta on line. Cuando me deprimo un poco, la compu es un refugio. Estoy desconcentrada y no me da para mucho más. Quisiera leer algo que me apasione pero no tengo nada a la mano. Diego se siente mal, escucho sus mocos desde la cama. Me evado, a veces, es cierto. Integrarme no es lo que me sale más naturalmente. Miércoles que parece viernes pero no. Un larguísimo finde por delante. Domi me cuenta por chat que en Bellas Artes hay una exposición de Magritte, buen programa para llevar a los niños. También quiero que vayamos al zoo que está cerca de las pirámides. Fue un día largo de una semana corta que, sin embargo, se hizo eterna. Me pinté las uñas de rojo después de mucho tiempo. Me siento más yo.

Desde ayer pienso en que a todos nos pasa algo. Un nudo, nuestro nudo. Y se va manisfestando de diferentes maneras, una y otra vez.
También hay issues coyunturales. Por ejemplo: penas de amor. La tristeza de una relación que se termina. La gente que quiere pero no puede. Los matrimonios difíciles. Encontrar tu camino. Hacer las cosas bien. Más penas amorosas. Relaciones que no dan. Necesitar otra mirada, una más que a veces es esquiva. Ser reconocido. Ser visto. Trascender. Estar satisfecho. Que te quieran al cien.

Por chat digo cosas muy graciosas, muy autoayuda. Las amigas somos así. Y se escriben ridiculeces:  te merecés algo mejor, vos sos todo, me copa coger, soy muy vaginal, me gusta chupar pijas, no entiendo la gente que no se la juega, yo creo que me ama. Y muchos etcéteras que hacen que me ría sola, con ruido, frente a mi máquina cada vez más sucia.

Es que hay tantas cosas que atentna contra: la felicidad. Casi todas. Que sí, todos sabemos que no existe pero yo, bueno, no me resigno. A mí me gusta sentirme feliz aunque sea un rato, una burbuja que se pincha rápido.

Hace un tiempo que estoy teniendo unos ataques de angustia horribles. A la noche, me cuesta respirar y no entro en el cuerpo. Ni siquiera tienen una razón particular, no hay pensamientos asociados ni un origen reconocible. Abro la venta, respiro profundo, me saco todo el abrigo e intento no pensar. Es muy feo. Pero me la banco bastante bien. Sin químicos.

Alguien que me traiga una buena pila de pelis. Libros. Discos. A casa.

Por otro lado me pasan cosas buenas pero no sos vos, soy yo. YO YO YO. Como siempre. Qué mochila pesada. Uno mismo.

Quiero fumar un cigarrillo. Y ver una peli con marido.
Felices pascuas, chicos.
Así las cosas.

¿La casa está en orden?

quiero

Vivir en Buenos Aires.
Un trabajo agradable, de pocas horas y bien pago.
Que me fluya.
Ir a la playa.
Estar flaca.
Bailar hasta que me duelan las piernas.
Intoxicarme con películas nórdicas, alemanas y francesas y después pedir por favor alguna con Jennifer Aniston.
Tomarme un café con mis amigas más íntimas, contarnos cosas, que me duela la cabeza de tanta intensidad amistosa.
Que sea lunes.


Parece que pido mucho. Muchísimo.

día raro, rarísimo

Desde mañana, cuatro días de planicie, soledad, desconcierto. Así vivo yo los feriados y más si son muchos y encadenados. Nuestra carencia absoluta de vida social me angustia. Bueno, absoluta no, claro. Ayer tuvimos una cena, hoy tendríamos un cumpleaños al que no podemos ir porque no tenemos nana y creo que el domingo también tenemos cumpleaños infantil. Pero es poco. O raro. O es que extraño estar en Buenos Aires con una intensidad especial. Porque mañana operan a la abuela. Porque tengo una necesidad casi física de estar ahí. De vivir ahí. No sé bien qué me pasa.

Marido se despertó gris. Y yo me contagio con facilidad. Y me desaliento. Y me quiero esconder. ¿Ganas de qué tengo? De nada. O sí, quisiera tener una buena novela, entretenida y bien escrita, en castellano originalmente, que alguien me musicalice y tirarme a leer sin que ningún hijo me venga a hacer preguntas. Por ejemplo. Jobis se va esta tarde. Dios. No.

La cena estuvo bien, el guefilte fish muy rico y mi pollo supongo que soso, no comí. A la vuelta la traje a Tita, dormida, en brazos en la parte de atrás y llegué directo a vomitar. Estoy muy gorda. Lo odio. Me odio. Ahora tengo que ir al super. Qué hueva, por favor. Diego se llevó a Simón, yo iré con Tita pero tengo mucho sueño. Las noches se hacen largas pero no descanso. Efecto extraño que no entiendo.

No sé, chicos. Con un bajoncito acá, en el pecho, una desazón leve. Un: no entiendo bien.
Así las cosas.
Vísperas.

martes, 30 de marzo de 2010

¿un día menos?

Me arastro. Así con "r". Porque también empezamos el día garchando y después hice 45 de aeróbico y cuidé a los chicos un rato en la pile hasta que llegó María y me bañé rápido (sin sauna) y me fui a mi clase de piano/canto y canté y toqué unas cositas, pasé a buscar a Milo y su carreola por casa, volvimos al club, les di de comer algo, me manduqué una ensalada de atún y corrí de nuevo a casa porque venía Romina con sus hijos. Me traje a Juana también. Cociné un pollo mientras escuchaba y hacía café (tengo una pregunta: ¿si es la cuarta vez que venís a mi casa, no da que traigas algo? digo, no sé, yo estoy a dieta y me chupa un huevo pero no te enseñaron que cuando vas a una casa y no tenés mucha confiaza, es de buen gusto un detalle cualquiera), me senté en la cocina, la nada misma. Después vino Mery a hacerme el aguante. Se fueron todos, bañé a Milo (excursus, skype con madre) y ahora me tenge cambiar. No se puede vivir cansada de la nada misma. No da. No doy. Pero son vacaciones y ya lo dije mil veces, con hijos, deberían tener otro nombre.
Además, tengo que bajar en un taxi con mis dos hijos mayores y el pollo soso que hice. A veces cocino como el orto.
Qué aburrida soy, chicos. Perdón.
Así las cosas.
Pascuales.

te ves mejor en movimiento

sol de primavera

Llegó Diego, yo tirada en la cama, con la panza todavía revuelta. Él, cansado. Había llegado al mediodía a la oficina y se quedó trabajando. Los chicos estaban ya un poco pesados. Pero todo bien, así son las vacaciones. En este momento tengo uno a cada lado, dibujando. Encima. Ni modo. El bebé duerme y yo termino esto y me voy al club con Tita, Coco no quiere venir. A la tarde viene madre con hijos a jugar. No comments. Trabajar no está siendo una de mis actividades del día. Cualquiera.

Igual.
No está muerto quien pelea. Mientras garchábamos, matándonos de risa, pensé que nunca somos serios. Ni para coger. Bueno, para coger, menos, claro. Y hoy a la mañana, bien temprano, con los chicos dando vueltas, le pedí que me aplastara. Me encanta. Se me sube encima con sus 25kg más y yo me copo. Después se subieron los chicos y empecé a sentir la falta de aire.

Quiero estar en Buenos Aires. I need it. Pero si antes era difícil, ahora es imposible. El lunes marido se va a Monterrey. Otra vez sopa (sola).

Hay temas que por periodos me obsesionan. Hace un tiempo es la (in)fidelidad. Otro día desarrollo. Cómo, cuándo, por qué.

Marido me manda unas fotos que le sacó a la pantalla de su compu mientras hacíamos skype. No tienen control. Se llaman: te ves mejor en movimiento. Si me da permiso, posteo la serie (y eso que salgo espantosa) porque es muy graciosa.

Dilato el momento del deporte. Chat con Juli, Domi, Xime y ahora Lau. Más cualquierismos. El 2.0 es un camino de ida.

Más Jag Sameaj para todos.
Así las cosas.

Ah, y muchas gracias por todos los comments y mail y todo eso. Eh. Posta. La abuela ahí va, preocupada por quién la va a cuidar cuando se vaya del sanatorio.

lunes, 29 de marzo de 2010

Jag Sameaj

Mi abuela internada en el Mater Dei y mis padres y hermano en la cena en lo de mi abuelo. Son pocos. Muy pocos. Que el guefiltefish les sepa rico. Yo no tengo cena hoy. Sólo un intenso dolor de panza que me tiene tirada en la cama (me comí unos dátiles como para hacer todo peor).

Así las cosas.
Pesaj.

no te nubles más, digo, no?

Suficiente con estar lejos. Baja presión. Parece que va a llover. Estoy dispersa. Los pensamientos se me amontonan, no sé para dónde ir. Mentalmente, claro. Físicamente me quedo acá. Volví al escritorio. Me toca ordenar como me había prometido. Después de comer. Avanzo poco, lento. Me cuesta tanto. Soy mala. No persona. En otros ámbitos. Con el tiempo me fui volviendo, a mi entender, una mejor persona. Cada vez. Centrarse en uno. Te saca de la miseria. La envidia. Podés accionar de una manera más plena.

Hola abuela, te extraño. Y te adoro, lo sabés, ¿no? Estás en el Mater Dei, al menos es a la vuelta de lo de papá y mamá. Ojalá que te hagan caso y que el cura no te vaya a dar asistencia religiosa. Justo ahora que encima es Pesaj. Mañana Maia nos invitó a la cena, abuela. Voy a hacer un pollo con manzanas y cebollas, un poco parecido al que hacés vos. Ya sé que cocinar no es lo tuyo. Scrabble, piano. Las cosas dulces. Te llevaría las masitas que te gustan. Nos parecemos, abu. Nos gustan las cosas dulces. Y la nariz es la misma. Sólo que yo no soy tímida. Bueno, no pasa nada, al final es sin anestesia general, vas a estar bien. Son tan grosa, yo quiero ser como vos aunque el ejercicio de pesado, pesado nunca me salió. Y ya sabemos que no nací para la música. Sí, tengo ganas de llorar pero un poco me aguanto.

Se ve que estoy sensible de antes, eh. Hoy casi lloro mientras veía una marcha por la paz en Nuevo Leon. Estaba arriba de la elíptica escuchando música en el ipod.  La gente estaba vestida de blanco y soltaban globos. Las manifestaciones colectivas me emocionan. La gente cantando a coro. Eso Miranda, no te lo dije. Te lo digo acá. A mí los ritos me tocan sí, mucho. Y al mismo tiempo me causan cierto rechazo. Tengo un nudo, ahí, es evidente. Excepto el catolicismo que me repele. El Papa y las misas en el Vaticano. Eso me causa rechazo. Pero cuando no son de derecha, las manifestaciones me ponen la piel de gallina.

Está cada vez más gris, como mi ánimo. La ciudad se va volviendo desierto. Y los chicos demandan en casa.
En fin.
Así las cosas.
Ahora, tristes.

vacacional

Acabo de llegar del club. Me levanté más tarde, con la misma sensación de cuando era chica y empazaban las vacaciones. Se impone otro ritmo. Chicos en casa todo el día. Nubes. Los días venían siendo hermosos y hoy se nubló. Ahora unos mínimos rayitos. Fui con Tita pensando dejarla en la...

Acá dejé de escribir. Tuve mi clase de taller y ahora retomo después de hablar con mi madre y todo tiene otra perspectiva. Mi abuela, que en Agosto cumple 99, se cayó ayer a las 8pm en el Patio Bullrich,.tomaba algo con su prima Elsa. Se rompió la cadera y tienen que operarla. Me iría corriendo a verla.

Iba a venir una amiga de Tita pero parece que llamó y no puede. Me estoy por ir a Costco con los mayores. Estoy semi mareada, la falta de rutina un poco me desordena aunque también me descansa. Tengo que trabajar. Babia.

Después escribo mejor. Estoy desconcentrada. Chat.
Así las cosas.
Caídas.

domingo, 28 de marzo de 2010

domingo alone, da para todo


Con.
Sin.

hago tiempo

Finalmente me levanté de la cama. Vestí a todos y nos fuimos al club con Feli y Juana incluidas. Son unas santas y no me cuesta nada llevármelas. Los grandes nadaron y jugaron en el inflable y Milo estuvo sentado con Mila (ella aguanta mucho mejor estar tirada con juguetes en la toalla). Un poco me cansé, los bebés me agotan. Demasiada demanda para mí. Ya estaba acostumbrada a chicos independientes. Pero ni modo. Nos vinimos a casa, me cambié y me fui con Milo a comprar un postre al City Market. Los demás se quedaron con Ale que laburaba. Estuvo bien el asado. Muy rico. Lo único que me sorprende es lo poco que pregunta la gente respecto a los demás. Y no lo digo por mí. En general, siento un desinterés por profundizar. Por saber de verdad. Yo, si no fuera por cierto pudor, hago interrogatorio. Pero aprendí a callarme- un poco- la boca. Me gusta saber. Parece que a la mayoría de las personas, no. Creo. Llegamos hace un rato. Le di algo de comer al bebé y lo acosté sin bañarlo. Yo tampoco pasé por la ducha. Soy sucia. Tita y Coco miran un rato de tele y en breve los acostaré. Mientras, tengo Radar para leer. Con Diego no hablé, no tengo el celu cargado y se llevó mi cable.  La temperatura en esta época es ideal. Perfecta. Y la angustia no me visitó este finde. Eso es bueno. Me gustaría contar más cosas. Que salí, que vi muestras, películas copadas. Que descubrí un grupo alucinante, que toqué mucho el piano o que leí el mejor libro de mi vida. Pero no, chicos. Lo que les conté: suburbio y familia.
Así las cosas.
Planas.

asesina

Ayer a la noche, después de ver con Ale una película MALÍSIMA, entro al baño a lavarme los dientes y veo un escorpión de tamaño considerable en el piso. Miedo.

Es un bicho hermoso, imponente, elegante. Y que produce terror. Con su inmovilidad temporaria. Pero no pude hacer nada más que agarrar una zapatilla (vieja) y matarlo. Me sentí mal, eh. Uno, porque es el símbolo de mi signo. Dos, porque tiene algo encantador. Y tres, porque matar cualquier me parece injusto. Pero no sabía qué otra cosa hacer. Ahora me asusta pensar que puede haber más en la casa. Son peligrosos y podría haberme picado si lo pisaba, dormida, en alguna de mis idas nocturnas a hacer pis. Eso fue lo más perturbador. La posibilidad de.

Leo los diarios en la cama. Hay sol. Ale y los chicos juegan a algo abajo, Milo finalmente se durmió. Ayer hablé con marido pero ahora no está conectado. Se llevó el cable con el que cargo el iphone, no tiene control.

Y acá, vacaciones. Iremos un rato al club y después asado en lo de María y José. Dos semanas de hijos at home. Veremos cómo lo llevamos.
Así las cosas, chicos.
Escorpianas.

sábado, 27 de marzo de 2010

kindergarten

En mi casa, lo sabemos, siempre hay gente. Y, principalmente, niños. Hoy no fue la excepción. Después de la depi defi que tanta felicidad nos dio, vinimos a comer con Pau a casa. Pau e hijas. María había llevamos a los chicos al club y cuando volvieron se quedaron también Feli y Juana. Entonces, niños y bebés. Comida, charla de chicos, boggle.  Ahora Roberta llora y yo la quiero regalar. Tenemos pelis para ver, la única alegría. Difícil lidiar con tantos hijos. Estoy cansada. Tengo sentimientos raros a veces.  Nostalgia. Pienso en Buenos Aires. Voy a buscar mi pasaje para junio. No termino de decidir si llevo al bebé o no. Ya veré. Necesito ir. Extraño. Me gusta ir sola, la paso increíblemente bien. No me interesaría ir sola a ningún otro lado. La nota de la escuela de Francfort la abrí ayer temprano, sigue a medio leer. No sé si escribir o leer libro. Voy a buscar algo de música.
Igual estoy bien, eh. Bastante contenta. Para mi estilo.
Así las cosas, chicos.
Findex de suburbio. Once again.

¿por qué de todo una cuestión?

Llegó marido y dejé de escribir. Empezamos a ver qué íbamos a comer y eso, con Diego, lleva mucho tiempo. Excesivo para mí. Volvió Roberta con Dana, saludamos a Lisa, las acostamos y nos sentamos a cenar el pollo que había sobrado, cada uno su versión. Hablamos de su trabajo. Como casi siempre. Yo pregunto, después le digo: contame bien. Me cuenta. Me pregunta al pasar por mí. Le cuento algo, no tengo mucho, claro. Vemos si bajó 500 días sin ella, critica lo lenta y sucia que está mi computadora, lo desordenado del Escritorio. Le digo que no se bajó bien, que deje mi compu. Subimos, tiene que preparar el bolso. Llevo mi compu y, efectivamente, la ordeno. Limpio. Tiro todo lo del trabajo. Todo. Es como dejar el pasado definitivamente atrás. Cada vez que se dirige a mí, sus palabras encierran reproche, queja, reclamo. Todas. Me canso. Arma la mochila, entiendo que se pone nervioso cuando viaja. Dejo la computadora porque me lo pide, porque lo malhumora. Intento leer una página de El yo y el ello de Freud. Dejo de hacer todo porque me habla, decido hacerle full company. Siguen los reproches. Me canso. Nos metemos en la cama. Intento leer mi libro de matemáticas. El ruido de la tele de fondo me lo impide. Me pregunta: ¿qué pensás? Le digo, mientras veo a Sumito haciendo las cosas más feas del mundo, que pienso cómo cambió Argentina desde que nos fuimos. Es algo que recién ahora estoy viendo de una forma conciente. Cambió mucho. Todo. Y nos pusimos a hablar de política y como siempre nos peleamos. Básicamente porque mi marido no entiende que cualquier apreciación está atravesada por ideología. Me dice cosas como: es una descripción objetiva. Y yo me broto. No se lo digo, pero me enojo internamente por la ingenuidad de sus palabras. Porque, macho, eso doesn´t exist. Habló de crispación. Y en eso pienso que tiene razón. Sí, crispación es un adjetivo que pareciera describir bastante bien la coyuntura sociopolítica.
A mí, aunque no se note en este blog, la política me entusiasma bastante. A veces me engancho con lo que pasa acá pero ahora estoy bastante desafectada. Un modo de supervivencia, también. Claro. Una sociedad militarizada. Desigual. Compleja. La coyuntura loca está difícil.

En fin. No sé a qué venía todo esto. Supongo que a que nos fuimos a dormir, cada uno de su lado, crispados también. Incomunicados. Y dormí mal. Como todos los días últimamente. Duermo livianamente. Pensando. Sin sueños ni descanso. Me despierto muy temprano y ahí me quedo. Raro.

Y no me gusta que se haya ido.
Bueh, me puse muy ploma últimamente.
Nos vamos con Ale a empezar con la depi defini. Somo depi y defi. Hay un combo 2x1. Y después. no sé. Ni idea.
Termino de leer los diarios y bajo a desayunar. Hace dos horas y media que estoy despierta.
Así las cosas.

viernes, 26 de marzo de 2010

El arte de la fuga.

La casa está en silencio y muy desordenada. Simón se quedó a dormir en lo de Dante. Tita fue con Lisa a buscar el pijama de Dana y nunca volvieron, presumo que se quedaron prendiendo las velas de Shabat. Milo duerme. Y Diego no llegó.
Me dieron ganas de escuchar Bach aunque me da un poco de tristeza. Me dio melancolía. Extraño. Sentimientos raros.
Acá no hablé de Pesaj. Es el lunes, ni siquiera sabía. No tenemos festejos, no tengo ganas de generarlos tampoco. Me siento lejana, ajena. Estuve escribiendo sobre eso en un mail y no me dan ganas de extenderme pero cada vez me siento menos cerca del judaísmo. Y me da una leve pena por la historia, por mis hijos, mis abuelos, mi familia en general. Pero no tengo por dónde entrarle.
Estuve con Lisa y Carmen después de la siesta. Mi vida es un delirio. Improductividad total. Me reí y también me dio pena. Yo no quiero, bajo ningún concepto, seguir casada si no hay amor. No es una concepción romántica e ingenua. Es una cuestión de principios. La vida es una y yo la quiero pasar bien. La pareja para mí es primordial. Me sorprende a lo que se somete la gente. Y no porque mi matrimonio sea un lecho de rosas, lejos está de serlo (aunque en honor a la verdad, los peores infiernos ya no se dan con la frecuencia con la que se daban antes), simplemente está vivo, hay pasión (y no hablo de sexo) y amor.
Llegó marido.
Me voy a estar con él.
Así las cosas.

viernes de clásicos en la radio

Fui al club pero sólo me bañé, estaba muy cansada y me sentía mal. Tan quemada estoy que llevé dos zapatos distintos y del mismo pie. Así que me puse de nuevo las zapatillas y fui a donde supuestamente estaban las madres desayunando. Había tres. Charlamos un rato y después me fui a buscar a Coco. Salió tarde. Buscamos a las niñas. En el coche, Regina le pide que le abra su termo con agua y escucho:
-Oh, Simón, qué fuerte que eres.

Después una profusión de ¿te digo qué? Es una forma para empezar las frases que usan los niños acá, definitivamente muy mexicana.

Y de repente en la radio, este tema. Subo el volumen para cantar, para tapar las voces de atrás que seguían hablando de búsquedas de huevos de pascua y orejas de conejos, y me pongo a cantar, cayéndome en el 94. Éramos tan Mtv.

Ahora, la casa llena de chicos que no entienden qué hora es porque salieron tres horas antes de la escuela y quieren comer. Un bebé que se queja pero se queda con los hermanos. Y una madre que manda mails. Hay sol. Tengo que ir a pagar a la caseta de colonos porque pusieron plumas automáticas (barreras). Y debería trabajar. Pero es viernes. No voy a hacer nada. Y qué sensación de verano que me lleva a tener ganas de mirar una peli (no vi la que quería el miércoles).

Así las cosas, chicos.
Encerradas y noventeras.

dame amor hasta mañana

Me desperté a las 5am y no pude dormir más. De todas maneras, amanece temprano. La semana que viene cambia la hora y con eso nuestro bioritmo. Diego durmió mal, quise que pasara algo y no reaccionó. Pastas. No hacen bien.

¿Nunca te hablé de mi hermana Ale?

Ahora está acá por unos meses. Para nosotras, somos parecidas. Aunque alguna gente no se da cuenta. Rarísmo. Y hablamos igual. No el tono, claro. Yo tengo la voz más grave y nasal y hablo en un volumen siempre alto. Ale, en cambio, habla suave y tiene un timbre más agudo. Pero la forma, la forma es la misma: arrastrada, un poco afectada y con modismos muy parecidos. Cuando vivíamos juntas, nadie nos reconocía por teléfono. Pero de eso pasaron más de diez años y yo la escucho y me escucho a mí misma. Ale es muy inteligente y una de las personas más graciosas que conozco. No es como yo que te causo gracia por la forma en que digo las cosas. Es el contenido. Hace chistes graciosos, ácidos. Bueno, eso. Mi hermana. Ale. Me di cuenta de que los cuatro somos unos aparatos sin control. Me parece que no todo el mundo es así. ¿O sí?

A la noche los pasé a buscar por la oficina, nos tomamos un taxi y fuimos al Museo de Arte Moderno que es hermoso a ver la muestra en la que participaba Manu y que por lejos es el artista que más me gustó. Groso que exponga ahí. Entren, tiene cosas alucinantes. Después salimos al patio y comentamos que, claro, no conocíamos a nadie de todas las muchas personas que estaban tomando cerveza y tequila gratis. Xime, Marian y Ale se fueron al Covadonga a cena de chicas y Diego y yo nos tomamos otro taxi hasta un restó argentino que hay por Polanco. Nos sentamos en la barra y comentamos cómo trabajaba el parrillero. Hablamos bien. Nos reímos. Nosotros y el chico que ayudaba al parrillero con las comandas que no pudo aguantar una carcajada cuando después de que Diego me dijera que mi look era extremadamente ochentoso, me puse a cantar Who´s that girl mientras bailaba en mi silla alta. Me reí con él. Escuché un poco de la conversación de la mesa de al lado, un chico con dos chicas, no se entendía quién era quién pero él hablaba sin parar. También comentamos lo inesperado de nuestra vida juntos, así como al pasar. Comí de más (ensalada, provoleta y un poco de pan. Diego se pidió un vacío con papas que la rompía). Así que hoy opté por hacer aeróbico en lugar de empezar con yoga.

Los chicos salen a las 11am. Cualquiera. O van o no van. ¿Pero un ratito? Me estás cagando la mañana. Al desayuno de madres, entonces, no voy. Pero invité una amiguita de Roberta, Regina. Así que tengo tarde de madre full.

Marido se va mañana a la mañana temprano y yo me quedo con Ale. Todo el mundo sale de vacaciones para estas fechas y nosotros somos los únicos pescados que, para variar, nos quedamos estacados en la ciudad. Te querés matar.



En fin, chicos.
Así las cosas.

jueves, 25 de marzo de 2010

no se puede tirar la buena todo el tiempo

Me doy cuenta mientras lo hago. Yo soy de esas personas que no pueden estar enojadas. No. No es que no puedo. No me sale. Me olvido. Es una energía que no tengo para cultivar en la bronca y el resentimiento. Y no te digo que soy una carmelita descalza, es el camino más fácil, nada más. Pero uno no puede ser querido por todos. Tengo que aprenderlo.

Me pasé la tarde en el parque, rodeada de madres. Gente que me llora. Pasé una tentación: no probé bocado de nada. Nada. Siento una leve angustia. Leve pero incómoda. Hay cosas que no tengo que leer. Me equivoco todo el tiempo. ¿Cuándo aprenderé? Probablemente: nunca.

Mañana hay desayuno del salón de Tita. No tengo ganas de ir. Y a la vez, es parte de lo que me toca. Pero no creo que vaya. Porque no podría ir al gym. Y no tengo ganas de resignar el deporte. Qué difícil, eh. Muy. El equilibrio.

Me voy a la inaguración de una muestra en el Museo de Arte Moderno. Buen programa que generó Xime. Copado. Después les paso el link de lo que voy a ver porque es muy lindo. Ilustración.

Así las cosas chicos.
Confundidas.

mi maestra de música

Leo este cuestionario y me acuerdo de Sandra. Pienso mucho en ella. Siempre. Y no sé por qué no le escribo. Bueno, yo le escribo mucho a la gente cuando la pienso. Me gusta que sepan que les dedico un rato, que me acuerdo de algo bueno que pasamos juntos, que están ahí, en algún lugar de mi cabeza. Igual, a la gente mucho no le importa. Creo.

Cuando la conocí, Sandra tenía mi edad ahora. Y yo, dieciseís. Me sorprendió que tuviera tantas canas siendo joven. Ahora, yo tengo muchas más, Recuerdo perfecto el primer día que la vi, por estas fechas, me abrió la puerta de la platan baja de Charcas, era lindo, luminoso, con un patio interno. Se había vuelto de USA. Después descubrimos que era la hija de mi dentista de la infancia. Una casualidad extraña. Sandra había estudiado Artes musicales, tenía una formación sólida y también una beca. No sabría sobre qué. Después se mudó a Scalabrini Ortiz. Se embarazó de Vera. Yo iba a los cumpleaños, su marido me explicaba química cuando no entendía nada, me sentía un poco parte de la familia. Nunca toqué bien. No tengo facilidad, no me fluye y las últimas falanges de todos mis dedos, van para arriba. Son dedos cucharita. De todas maneras, amaba mi clase de música, estudiaba poco pero siempre algo. Cuando empecé la facultad, dejé. Pero siempre seguimos conectadas. Nació Simón. Su Simón.  Y después nació el mío. En su vida pasaron muchas cosas y en la mía, también.

Hace unos años que no la veo. Y hoy le escribí ese mail deforme, como todos los mails que escribo yo.

Si leyera esto, le diría que la quiero mucho. Que siempre va a ser MI maestra de piano. Que me parece increíblemente inteligente. Y sensible. Y que la extraño.

Así las cosas, chicos.
Musicales.

una vez más, lo único bueno de hacer dieta

es que adelgaza.

Un poco más de medio kilo en cuatro días no está mal. Ahora viene la prueba de fuego: el findex.

A veces estoy podrida de mi vida. Quiero ser rica y vivir en Buenos Aires. Ya sé, ya sé. No me digas nada.

En fin.
Así las cosas.

ayer

Tuve un día rarísimo. En soledad. La casa silencionsa, mucho chat pero ningún contacto adulto en vivo. Escribí mucho y no trabajé nada. Diego llegó con los mayores a las diez de la noche, yo ya me había acostado y estaba intentando dormir. Estar todo el día sola con un bebé (bueno, el bebé estuvo mayormente con Jobis, yo me tiré un rato con él en el cuarto, lo bañé y le di de comer pero eso fue más o menos todo) es algo de otra época. Otra vida en otra locación. Extrañé a Simón y a Tita. Mucho.

Me levanté para estar con marido mientras cenaba (las chicas cocinaron pastel de papa, tarta de zuccini, budín de espinaca y zanahoria y un pollo a la cacerola riquísimo pero del cual, entre las tres, dejamos poco). Después de muchos meses, tuvimos una buena charla. Diego que de repente puede decirme qué le pasa. Algo que pensás imposible. Y yo lo entendí, me angustié, claro, me entristecí y a la vez le dije que no es tan así. Porque todo, al final, muchas veces es, cuestión de percepción. Y de ilusiones y desilusiones que van y vienen. Somos tan infantiles.

A la mañana soñé que íbamos al cumple de WW y que eran todos conocidos/desconocidos (efecto blog). El cumpleaños era en Argentina, presuntamente, y había una buena onda total. Diego quería ser el dj pero se había olvidado el ipod y no había ninguno. Igual yo bailaba copada. Como siempre.

Ahora me voy al gym. Mañana voy a ver si empiezo con yoga. Ayer entre tintura y super medio que no me dio (la cabeza, sobre todo porque tiempo sabemos que me sobra). Pero me puse al día con Lau, hablé con la Shama, después con Flor, con Domi, con Ile. También unos chats bloggeros. Mucha mina.


En fin, chicos. Ahora un nudito en el esternón, eh. No sé cuándo se irá.

Un mensaje para Miranda: tu mail me rebota sin parar. Muerte a fibertel.
Así las cosas, chicos.
Cuesta arriba.

miércoles, 24 de marzo de 2010

...

Fui tarde al super. Me quedé chateando con Lau. Y en el estacionamiento, haciendo la fila para pagar, me angustié. Bastante. El clima está enraredico, semi nublado, baja presión. Por primera vez en mucho tiempo me sentí extraña acá, como si vivirera en Buenos Aires y estuviera de visita. La misma sensación que tuve cuando vinimos a buscar casa, en septiembre del 2004. Como si hoy, especialmente, tuviera que estar ahí. Eso me sentí: ajena.

No volver me causa mucha angustia pero volver, también. La movida, buscar casa, colegio, obra social. La semana que viene voy a hacer orden. Tal vez me ayude. Lo material y su injerencia en mi espíritu. Para abonar a la sensación de feriado, no tengo que ir a buscar a Tita a la escuela porque va Diego. Se la lleva a la oficina y después a grabar. Tengo la tarde libre y no busqué programa. Como si prefieriera el silencio y la soledad, cosa que después pago caro. Porque el aburrimiento no es buena compañía.

Interrupción: skype con padres, abuelos, perra y el kinder que se iba a la marcha. Extraño a mi hermananito. Queda poca familia en Buenos Aires. Es triste.

Por ahí voy a alquilar una película. Quiero ver 500 días sin ella.

Y no mucho más.
Así las cosas.
Enrarecidas.

rara

Yo también me siento en feriado. Tengo la tintura en la cabeza, bombacha, musculosa y la toalla toda manchada. Hace muchos años que no voy a la plaza y no sé si hoy iría. Me cuesta pensarlo a la distancia. Tiene implicancias distintas a las que tenía en otros momento. Aunque sigo creyendo que debería tener el mismo sentido. Que sea imposible que vuelva a pasar algo semejante. No me quiero explayar, no estoy en el mood. Sólo quería decir que para mí no pasa desapercibido. Y que ojalá podamos tener un país que mire para adelante, sin olvidar, con un proyecto sólido, con políticas de estado de largo plazo, basadas en la educación.  Qué fácil decirlo, eh.

Cambiando el eje de la información.

Las relaciones maritales siguen tensas aunque mejores. Coger un poco alivia. Pero hay algo trabado, algo que pensamos el uno del otro que no ayuda. Es difícil la negatividad a la percepción. Muy difícil. Para los dos.

Creo que no quiero decir nada más. Al menos por ahora.

Ni olvido ni perdón.

martes, 23 de marzo de 2010

se termina el día

Y pienso, mientras abro la cama de los chicos y decido no contarles un cuento porque estoy cansada y quiero aprovechar este momento de silencio para mí sola, frente a la compu, sin nadie que diga mamá ni pregunte nada ni suene el teléfono. A los lejos, arriba, las toses. Un coro que no termina. Roberta lo encabeza, solista. En un rato se duermen y al otro rato llegará Diego y nos pondremos a cocinar para él. Yo comeré algo liviano, la dieta que ahí va, a su ritmo, obviando los azúcares y sin excederse. La comida hace un poco a la felicidad cuando esta parece esquiva. Porque hay que creer que existe. Sin importar la imposibilidad de dimensionarla. La felicidad, para mí, es un día que pasa rápido porque la pasé bien. Un buen polvo, un momento de paz con los chicos jugando, un libro en la mano. Una buena película. Una canción que no podés dejar de cantar. Un mail que te hace sonreír. Una caricia. Sentirte cósmicamente enamorada. La certeza de que elegiste bien. Reírte sin parar de la pavada más grande. Un texto que te enorgullezca (eso a mí no me pasó nunca). Entonces, no les leo un cuento. Enciendo un cigarrillo, me sirvo un vaso de agua, y escribo un poco. Releo unos textos. Sin música. Silencio.

Siempre la dimensión del acá y el allá. Escindida.

Y muchas ganas de tirarme en la cama. Dormir. Agotamiento de base. Familia. Gente. Ruido.

Merendamos en casa. Muchos bebés que dan vueltas. Son lindos los bebés. Son tiernos, se ríen. Aunque no te gusten los niños, los bebés te desarman.

Encontrarse es más difícil de lo que uno piensa o quiere. Sólo a veces. Otras es natural. ¿Me seguís?

Los jeans son celestes y aprietan. Las zapatillas negras. Hago reír. A mucha gente. Sin quererlo. Ay, Julieta, qué bien me caes. Y otras tan mal. A tanta otra gente. Porque a uno no lo quiere todo el mundo. Mal que te pese. Otra vez: dale, quereme. Copate.

Pero el día pasó lento. Y es temprano pero estoy cansada. Algo de comer, entonces, liviano, la dieta. Una charla de trabajo. Leer unas páginas y acostarse. Tirar la buena que vuelve como motor. ¿Se puede siempre? Intentarlo.

Así las cosas de un día más de primavera en un suburbio cerca del DF.

siempre no

Diego se tiene que ir a Acapulco el finde a grabar unas cosas. Casi nos vamos todos. Pero Acapulco es horrible. Él tiene que trabajar y yo lo único que deseo es meterme al mar (cosa imposible por esos pagos). Además, sola con los tres me quedo en mi casa, no en un hotel. Mal negocio.

No hice una goma en todo el puto día.
Bueno, no. Sí, hice. Pero igual sensación rara. Ahora club y después viene Pau a tomar la merienda. Estoy con mucho sueño. Y hacer dieta es bastante deprimente. ¿Sabés cómo me comería un pedazo enorme de chocolate amargo?

Así las cosas, chicos.

un par de verdades

No coger genera malhumor. Pero la tensión genera no coger. Y así, el círculo vicioso que no sabés cuándo se desarma.

Desarma y sangra.

Mi ipod insiste en que escuche a Fito Paez. ¿Qué onda?

En un rato me tengo que ir y todavía no encaré laburo. A veces soy un cero. A la izquierda. Suponete.

Yo debería tener un trabajo divertido, lleno de gente. Pero después, cuando estoy rodeada, quiero estar sola. Porque yo no soy simpática siempre, eh. Para nada. Soy una alienada que odia el ámbito oficina. Tener que charlar. Yo charlo de onda, cuando tengo ganas.

En fin, si hubiera una reina de la procastination, sin duda me coronorían.
Chicos, así las cosas.

sale el sol, hoy sigo soñando

Porque claro, como ya dije, en primavera el clima es caluroso. Después, llueve. Pero ahora seco y cálido. No que te morís, no, eh. Para nada. Agradable. De hecho necesitás un abriguito.

Hago tiempo. Si llego muy temprano, están todas las elípticas ocupadas. Por eso aprovecho y contesto mails. Amo los mails. Amo que me cuenten cosas. Tengo que responderle a Luigi pero escribió tanto y tan gracioso que siento que debo concentrarme.

Marido sigue ofendido, al mejor estilo esposa. Se enoja porque chateo. Man, chateo con mis amigos, vivo a muchos miles de kilómetros, no hablo por tel, chateo. No es nada grave ni para ofenderse. Si sospechás de que tengo un novio, no sé, ponele, te la entiendo. Pero macho, chateo con los amigos de siempre. A la única que sumé es a Flor, el resto son amistades de diez años para abajo. Lo mínimo, no? Soy tan sola, loco. Trabajo sola en casa (aburrida), no salgo más que para las cosas de los chicos y para el super. A lo sumo voy al médico y una vez por semana tengo algún programa tipo: merendar.

Dame chance.

Pero no. Mala onda, cara de orto, abrazo al almohadón. Sentido del humor: nulo.

Estoy hecha una marmota, no paso de las diez de la noche. Agotamiento. Leo cinco páginas y caigo. Diego se acuesta después, juega a la wii, mira tele, no sé bien. Yo estoy en el décimo sueño. Hijos tosieron toda la noche. Milo quiso la leche a las 4am. Cada vez más tempras.

Bueno, chicos. Me voy al club.
Así las cosas.
Planas.

(NECESITO IRME A LA PLAYA, METERME AL MAR PERO NO HAY NINGÚN PLAN Y TODAVÍA NI SIQUIERA ENTIENDO POR QUÉ).

lunes, 22 de marzo de 2010

la ética de la sinceridad

Hoy estuve pensando en eso. Ya sé que es un asunto al que le doy vueltas seguido. Tampoco me pasan demasiadas cosas reales, entonces, pienso. Es sabido que digo siempre la verdad. Es una limitación, eh. Me es más fácil ser sincera que mentir. Por ejemplo: me decís ¿conocés a tal? y yo si no lo conozco, te digo que no. Aunque debería conocerlo. Sea una persona cualquiera, un director de cine, un escritor, un político. No sé. Asumo que no lo sé y ya. Diego a veces no lo puede creer. Yo tampoco. No sé cuándo me convertí en esto. Y le cuento todo a todo el mundo. Poco filtro.

En otro orden de cosas.

Estoy feliz con mi taller literario. Pilas. Hace nueve años que no escribía. Soy muy mala. Eso me deprime un poco pero hay que pasar la herida narcisista. A veces  hay saldo positivo de las relaciones malas. O innecesarias. O tormentosas. Yo creo en el destino y en que las cosas pasan por algo. Yo respeto mucho a la literatura. Me gusta leer cosas buenas. Leo muchas cosas malas. Demasiadas.

Quiero escribir en medios. Pero no sale nada. Nada de nada.

Estoy agotada. Todos mis hijos tienen tos. Tos de arriba, eso sí.

Marido me habla. Con una semi cara de orto pero me habla.

Ahora mira casas en Argentina por internet. A mí ese temich me estresa mal.

Extraño a mis amigos porteños.
Cantale a la luna y al sol, cantale a la estrella que te acompañó, cantale a tus amigos con el corazón.

Eso chicos.
Me voy a la cama.
Así las cosas.

Sus tetas y sus dos hermanas

Antes pelearme con mi marido podía ser el infierno. Abismo. Sentir que te caías al pozo y que posiblemnete no lograras escalarlo nunca más. Ahora, es sólo la incomodidad que te acompaña hace días, que sabés que está, que no podés evitar.

Lo que extraño no es que me hable (ahora, de hecho, al menos me contesta las preguntas báscisas, antes era el silencio total). Lo que verdaderamente me pesa es que no me abrace a la mañana, que se aferre al almohadón con el que duerme y yo sea sólo un bulto en la cama. Molesto, por cierto.

La infelicidad pasa por no ser lo que querés ser antes el mundo y ante el espejo. Creo. No sé bien qué onda. ¿Esto se termina alguna vez? ¿Podés estar contento ininterrumpidamente? ¿Te puede chupar un huevo el mundo? No tengo respuestas.

La vida social escasa y los kilos de más para mí son un problema. Sí, superfluo pero problema al fin.

Me río sola frente a la compu con un mail de Luis.

Hice 50 minutos de aeróbico y hoy, definitivamente, empiezo dieta en serio. No puedo seguir así. Por algún lado hay que empezar.
Mientras me bañaba me di cuenta de la fiaca que me da pensar. Pensar en serio, no es las pelotudeces que me invaden todo el tiempo. Pensar en algo concreto. Soy una pajera. Así, claro, no se llega a ningún lado.
Creo que debería ponerme a trabajar. Más fiaca.
Así las cosas, chicos.
Sin mayores novedades.

domingo, 21 de marzo de 2010

¿primavera divino tesoro?

Me gusta el sol. Aunque no sé cuánto me gusta el calor. A veces me pregunto cuánto me gusta la vida. Muchas, mucho. Otras, bastante poco. Sobre todo cuando estoy aburrida, insatisfecha, angustiada, agobiada, irritable, ansiosa o aplastada. Lo que sabemos, sucede bastante seguido.
Hace calor. Sí. Calor seco, típico de acá. En el verano, llueve. En primavera, es el único momento en el que hace calor. Menos de tres meses de ropa escotada. Y nunca tanto como en Buenos Aires. Ya lo dije muchas veces, en Argentina las mujeres andan prácticamente en pelotas y a todos nos parece normal. Esperable. Deseable. Supongo.
Estamos por ver una peli. Tita mira tele en mi cuarto sintiéndose más o menos. Simón se fue a lo de Dante y Milo duerme la siesta. Es un bebé santo. Eso sí, se despertó a las 7am. Le había dado una mamila a las 12 porque casi no había cenado y otra a las cinco. Mi marido no escucha nada, si no lo zarandeo no se despierta.

(excursus)

Terminamos de ver Los bastardos. Milo se está por despertar. Marido incordioso y malhumorado, todo lo que digo/hago le cae mal. Plomo. No sé si veremos Meteoro o alguna otra que tengamos. De fondo, George Michael en HBO. Me copa que sea bien puto. Nada de pilotearla.

A veces está todo bien y otras todo como el orto.
Ni modo, chicos.
Feliz primavera/otoño según el hemisferio que habites.
Así las cosas.

sábado, 20 de marzo de 2010

cine

Yo viviría mirando películas. Creo que me equivoqué, me hubiera encantado ser crítica de cine o seleccionadora en festivales. Ponele.

(ya nadie dice ponele, viste)

Acá no llega el tipo de películas que más me gusta (nórdicas, dramáticas, oscuras pero con ese twist que las hace tan copadas) así que vemos lo que hay. 

Así las cosas.
Fílmicas.

PD: y no, no me pongo las pilas para investigar y bajar de internet, soy lela tecnológicamente hablando y me da mucha fiaca leer sobre cine.
Vaciada. Agotada. Calmada.

Es increíble a los extremos que podemos llegar los humamos, las chispas que podemos prender y el efecto cuando se apaga.

Todo una mierda eh. Y sin embargo...

Es sábado, hay sol, no puedo bajar a desayunar pero tampoco lloro. Leo los diarios en la soledad de mi cama, con las cortinas abiertas. Intento pasar de lo que no es importante pero me sale mal. Como siempre.
Así las cosas.
Complicadas.

viernes, 19 de marzo de 2010

cine, sufrimiento y chocolate en exceso

Primero antojo de hamburguesas de marido. No da. Después, cine. Scorsese suele gustarnos mucho. Bueno, ya no. Volvé a la mafia. Te sentaba infinitamente mejor. Me bajé un paquete de pasitas con chocolate con leche casi entero. Me duele la panza y la culpa. ¿Por qué hacerme algo así? A la tarde entraron tres abejas y las maté. Hubiera querido sacarlas ilesas pero no supe cómo. Hay una fiesta afuera. Diego a mi lado, con su compu y un doc que le pasé. A ver Pipu qué te parece. Un poco de cansancio, sí. 

Casi no miré. Tensión. La locura no es parte de mi interés. Me estresa. No me convoca. Entonces, pensé. Un argumento. Por ejemplo.

Cosas que me molestan. Mucho. La falta de honestidad. A mí podés decirme cualquier cosa. Suelo preferir la honestidad, me duele menos que la mentira. Casi siempre. Y la falta de elegancia. Qué necesidad. 

Un rato más y a la cama. A leer. Roth. Me gustan algunas cosas.
En fin, chicos.
Así las cosas.
Música que quema, afuera. Déjennos dormir.

con el jugo de naranjas casi terminado y con una fiaca loca

Llegué del gym. Bici, un poco de glúteos en la máquina, elíptica y música. Ayer le dije a Mariel que me gusta más cantar que tocar el piano, ella confía en que puedo llegar a cantar bien. Algo extraño si me oyeras. Pero sí, me gusta mucho y es la posibilidad de reivindicar el mal trago de los catorce, cuando la profesora de canto de ese momento no me incluyó en la muestra de fin de año y yo lloré en el colectivo de vuelta a mi casa. Nunca más tomé clases. Hasta ahora. No tengo facilidad para las teclas, toco mal, sin sentimiento, trabada. En cambio, la voz me fluye, me hace sentir poderosa, alegre. Y le pego a las notas, increíblemente. Soy afinada.

En el sauna decidí que mi límite es el 2012. No puedo más. Necesito estar en Buenos Aires, rodeada de la gente que me conoce desde siempre o que puede entenderme. Quiero tener a mi mamá cerca, ir a tomar café, hacer danza, cenar con las chicas en Hermann y también compartir sus hijos nuevos, merendar con Merin y Vir y nuestros hijos, desayunar con Juli, hace asados familiares con los Halperín y los Haro, comer con Male y Andrés y crías, estar con mi hermano (Ale ahora está acá así que no cuenta). Hacer taller ao vivo. Cagarme de risa con Flor y no por el gchat. Esas cosas. Simples, cotidianas, que te hacen la vida más feliz. Sé que también me haré amigos nuevos. Ese no es mi problema. Y me encanta. Me gusta tanto la gente. Y ahora me siento tan sola. No porque sea necesariamente real, es porque quiero estar allá. Sin idealizar. Buenos Aires también es dura. Te pone en entredicho, te pregunta demasiado quién sos, qué hacés, cuánto pesas, si estás casada, soltera, divorciada. Si te va bien económicamente. Te interpela demás. Mientras que México te deja ser. No hay una mirada escrutadora. Al menos, no para mí. Claro.

Todo eso pensé sobre la toalla del sauna de madera, traspirando y decidiendo ponerme a dieta de una buena vez. Me sobran entre cuatro y cinco kilos (reales) y no está bueno. Estoy gorda como en la adolescencia. Gorda. No gusta. Es superfluo pero no gusta. Y tengo poca voluntad.

En esas ando, chicos. Cansada de la distancia. Con mono de vivir en Buenos Aires.
Me pongo a laburar.
Así las cosas.
Lejanas.

es viernes de sol, nos gusta

No tenía ganas de tener sexo pero cogimos igual y estuvo bueno. Y hay sol. SOL. Queremos que dure. Le digo a Diego de ir al cine esta noche. Por ejemplo. Le digo mientras me da uno de sus besos llenos de tensión, que en Buenos Aires tenemos amigos. Acá, ni un puto programa para el finde. Malísimo. Triste.
Y extraño a mi mamá.
Ya sé que es ridículo pero es real.

Igual estoy contenta. El cielo celeste, el sexo, el desayuno, mis hijos, mi marido cariñoso (bruto pero cariñoso) hacen que esté bueno empezar el día. Me voy al gym, ayer no hice y tuvo consecuencias negativas.
Estoy un poco aburrida, ¿se nota?
Y no mucho más, eh. Una idea me da vueltas en la cabeza pero me siento incapaz de plasmarla.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
Soleadas.

jueves, 18 de marzo de 2010

baby

y ahora sí, volvemos a ser ATP

El encierro en el suburbio...

me da ganas de llorar pero me hace feliz a la vez

Quiero el disco. Pero entre tanto, escucho este tema en loop.

tengo ganas de escribir

Aunque no sé bien qué. Pienso en mí, mucho.

Ayer alguien dejó un comentario respecto al asunto del aborto en el que decía que las mujeres que abortan no merecen ser madres. Le doy vueltas al asunto desde que lo leí y pienso muchas cosas a la vez. Me cuesta plasmarlas de una manera adecuada.

Merecer es un verbo tan descomunal. Tan desatinado. ¿Quién merece qué y por qué? El mundo es el lugar más injutos imaginable. Yo tengo mucho más de lo que la mayoría sólo porque tuve suerte. Porque nací en un buen lugar. Y sin embargo, me doy el lujo de quejarme. Al menos en este espacio. Porque la vida real, chicos, es distinta. Al menos, tiene más matices, otras dimensiones, buenas y malas. Muchas veces dije que soy una persona llena de defectos, la mayoría del tiempo pienso que tengo más defectos que virtudes y no lo digo en un gesto de falsa modestia, cosa que no me interesa en lo más mínimo.

Estoy segura de todos merecemos tener hijos. O no. Si hubiera un jurado que decidiera quién puede procrear, tal vez, emitiría un juicio negativo hacia mi persona. Yo, como todos, hago lo que puedo y no creo que sea suficiente. Soy una madre exigente, poco paciente, no me gusta jugar con mis hijos, todavía me estoy preguntando quién soy, qué quiero de la vida, intentando un equilibrio que, todos sabemos, me es esquivo. Sí, hago lo que puedo y soy un mar de falencias. Mis hijos me reclamarán, seguramente, que no les presté la atención que merecían aunque estoy todo el día con ellos. Les leo, como con ellos, los ayudo con la tarea. Sí. Pero muchas veces estoy ausente, preocupada por mí. Por mis cosas. Les grito mucho más de lo que merecen, no los malcrío, no les compro cosas jamás. No los dejo comer dulces, les digo que agarren bien los cubiertos, los presiono para que les vaya bien en la escuela. Pero los amo indiscutiblemente. Fui madre muy joven y siempre me fluyó. No tengo demasiado tematizada la cuestión. Soy madre. Punto.


Bueno, no sé a qué venía este mar de pavadas. Ah sí, a que todos tenemos el derecho a ser y hacer lo que se nos de la reverenda gana. Y en eso creo positivamente. La cosa es no joder a los demás, lo que, también sabemos, es bastante complejo. En algún momento mis hijos tendrán un blog o un analista y se quejarán de mí sin tapujos.

Ya sé, estoy perdiendo la gracia, chicos. Perdón. Es el clima del orrrto. Gris horrible, lluvioso, cuando debería estar primaveral y sentador.
Milo se siente pésimo, no quiso comer y tose sin parar. Roberta no fue a la escuela por la fiebre y la tos. Espero que esté bien para el sábado porque es el festival y baila vestida de Frida Kahlo (deformidades del bicentenario, ella igual desea con toda su alma bailar la canción del mundial de Ricky Martin).

Ahora, los dos grandes dibujan al lado mío, Tita canta y su hermano la odia. Somos lo que podemos. Y no está tan mal.

Yo me pongo a laburar antes de colgar la foto en pelotas que tengo dando vueltas hace semanas.
Así las cosas.
Maternales.

conectada que no es poco

Estoy en lo de Lisa. Está Flor que le habla a Luna, la gata sin parar, y nadie más.

No estoy contenta hoy. Un hoyito de angustia, incómodo. Qué mal la neurosis, es un gancho.

Bueno, mi compu cazó la internet de acá. Eso me deja tranquila. Los hijoderemilputa de Cablevisión espero que se dignen a devolverme el servicio ya pago, el año por adelantado, hace rato. Y los de Telcel que dejen de estafarme y de cortarme el celu. No sé, chicos, siento un complot.

Si después tengo conexión, cuento algo más copado.
Así las cosas.
Oven.

incomunicada al 100%

No entiendo qué pasa. Me cortaron internet en casa por un error y dijeron que me tendrían así de 3 a 24 hs. Pasaron 15, más o menos. El celular también lo cortaron y tampoco entiendo qué pasa. Me fui al club con la compu y no se conecta a internet. Estoy casi con lágrimas en los ojos, acabo de pagar el tel de casa -que también lo habían cortado pero ese por culpa mía-, en un Office Max, esperando que mi marido me llame o me escriba para decirme al menos qué garcha hago con mi compu que vaya uno a saber por qué carajo no se conecta (creo que ahora ya no hay ninguna de back up en la oficina y nuestras finanzas están en el horno). La vida desconectada es horrible.
Por otro aldo, mis dos hijos menores enfermos. Con fiebre y tos. Con Roberta me asusté porque uno de sus compañeros tiene influeza, tos, fiebre y dolor de cabeza no son buenos síntomas pero se levantó con 37.1 y eso pareciera ser bueno. Ni siquiera tengo teléfono para llamar al médico. Desastre todo.

Peleas con marido. Sensación rara y fea. Inestabilidad.
Además, yo también me sentí muy mal anoche, con 36.6 el cuerpo pidiendo piedad (sabemos que mi temperatura habitual es 35.4 por lo cual cualquier cosa por encima me hace sentir pésimo).

Bueno, no sé bien cómo seguir. Si ir a casa y bañarme ahí, trabajar e intentar solucionar mis problemas. Si ir al club, hacer un poco de ejercicio. Todo difícil. Estoy un poco desesperada.

Así las cosas.
Apocalípticas.

miércoles, 17 de marzo de 2010

para los que tienen penas amorosas

va esta canción que me gusta mucho.

¿en qué estamos?

Me acosté a las 9pm (y me dormí a esta hora también). Ya había cenado cualquier cosa (con exceso de helado, por ej a pesar de que supuestamente empezaba la dieta) y no tenía nada más que hacer despierta. A las tres empecé a despertarme, me levanté a las cinco y media a darle la mamila a Milo y después recién a las 7.30am post polvo cansado. No estoy para coger pero bueno, mejor ser medio momia a tener al marido malhumorado.

Digamos que sí, que estoy un poco deprimida, que no tengo ganas de nada. Pero hay que seguir, la cama no es opción. Al menos ahora pareciera estar saliendo el sol, levemente.

Con respecto al aborto, quiero decir algo. Sé que este blog no se dedica a temas espinosos y no porque yo los elida en mi vida personal, digamos que es una cuesitón de tono. O de lo que sea. Whatever.

Yo estoy completamente a favor del aborto, de la posibilidad de que las mujeres elijan qué quieren hacer con sus cuerpos, cuándo y cómo quieren reproducirse, que tener hijos sea una opción. Claro que me parece mucho más inteligente hacer fuertes campañas de salud reproductiva, de concientización, es fácil cuidarse y el estado debería preocuparse por informar y dar métodos de forma gratuita. De todas maneras, los embarazos no deseados existen y el aborto debe ser una opción legal, legítima y segura para todas las mujeres. Es raro. En lo personal, cualquiera se da cuenta de que dos veces quedé embarazada sin buscarlo y ahí están mis dos hijos varones.
Muchas veces me pregunté qué hubiera pasado si el aborto hubiera sido legal cuando quedé embarazada de Simón. En algún punto pienso que la decisión hubiera sido más difícil u otra. Mi vida, entonces, hubiera sido otra. Pero yo estaba enamorada y sabía que si no tenía el bebé la pareja no iba a prosperar. Fue una elección que pasó por otro lado, no exactamente por tener o no un hijo (por más raro que suene).

Pero como sea. El aborto legal salva vidas. Y es una elección personal.

Volviendo a la programación habitual, voy a ir al club y después al super. Tengo trabajo que me da fiaca pero ni modo. Mejor que haya y no que falte porque me deprimo aún más.

Después almuerzo en la oficina con Pau. Y a la tarde creo que meriendo con Flor. Un poco de vida social. Y sigo extrañando Buenos Aires tanto como ayer, tanto como siempre. Internamente ya cumplí un ciclo y de eso es muy difícil zafar.

En fin, chicos.
Así las cosas.
Polémicas.

martes, 16 de marzo de 2010

muy simple

me deprimí. me voy a meter en la cama, por tercera vez en el día a leer. si tuviera una peli, la vería. pero si veo una de las que hay, marido se ofende. tampoco tengo series. igual, todo lo que sea tele, me deprime más.

lo que más me enorgullece de esta ciudad (aunque yo habito la periferia) es el aborto legal. no es un detalle. me gusta que sea así. no sé por qué lo tengo muy presente en los últimos días. ahora leí en Pag 12 que quieren volver a debatirlo en Argentina. ya es hora, muchachos. lo mínimo para ser progresistas en serio.

bueno, me voy a hundir bajo el edredón.
bye.

con un vacío acá, ya sabés dónde

Cada vez que termino un trabajo me pasa lo mismo. No es que no tenga otro porque sí (aunque me interesa poco, quisiera escribir y no tener que leer tanto) pero es una sensación extraña. Al mismo tiempo, no hay sol, me siento un poco mal, estoy desalentada y medio depre. Nada especial. Aburrimiento, seguramente. Las ganas de estar en Buenos Aires de las que hablé ayer. Ganas de una vida un poco menos chata y llovida. También sé que no es la solución mágica, esa, chicos, no existe. Lamentablemente. Debería atacer el word. Escribir. Me salva. De la locura, de la desazón, del aburrimiento. Pero no tengo ganas. O fuerzas. O no sé qué.

De todas maneras, en unos minutos me voy al club con los chicos. Simón tiene tenis, Tita ballet (sigue insopor mi hija, pobre, no le tengo ni la más mínima paciencia, ahora escuchamos un disco que puso a todo volumen). Milo está un poco anémico. Toma hierro, come bien y esperamos que en este mes crezca un poco más. Me lo llevo y nos quedaremos en la guardería. Igual, llevo libro.

Recibo pocos mails. Estoy mustia. Caída. Desangelada una vez más. Soy tan así, subibaja. Y no es nada grave, eh. Es sólo que...

Pasaron tantas cosas en estos cinco años. Uf. Ni ganas de contarlas. También pienso en eso, vas formando una suerte de callo con todo lo que vas pasando. Muchas cosas buenas pero mucho remo. Demasiado. Cansa. Y entonces tenés ganas de un respiro, una alegría, algo que te saque un poco. A veces llega, otras no.  La autopercepción es un problema grave. La autoestima que se menea al ritmo de vaya uno a saber qué. O sí. Pero qué importa. Si de todas maneras no podés controlarlo. Quiero que pase algo bueno, algo que me borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve. Ja. Cada vez que pienso ojalá pase algo, se me viene todo el sintagma como un combo indivisible. Es martes. Mañana día de super. Y así se pasa la semana. Entre una cosa aburrida y la otra. El aburrimiento, como la felicidad, también es un estado en la mente.

Y está adentro de uno.

En lugar de comer, me tiré en la cama. Leí. Estar gorda me pega mal, también. Soy tan así. Predecible.
Bueno chicos. No mucho más.
Con ganas de escribir notas pero sin ninguna perspectiva. Con ganas de hacer más cosas pero mucho encierro en el hogar. Y con esta tristeza gris que acompaña tan bien al clima, a pesar de mí.
Así las cosas.
Aburridas.

con un jugo de naranja

Y un cigarrillo en la comisura de los labios, empiezo el día. Hice media hora de bici y quince minutos de patinadora. Las elípticas estaban ocupadas. Tengo que trabajar mucho, intenté posponer mi clase de piano/canto pero Mariel no me contestó, tendré que llamarla. En la radio, a la vuelta, mi tema ultra prefe de Cat Power. Tan triste. No hay sol, el día está gris pero yo no caigo. No vale la pena. El bebé tiene tos, tengo que hablar con el pediatra al rato. Tengo cosas que hacer. Los martes lunes no están buenos.
Bueno, chicos. Me pongo a trabajar y después les cuento algo. Mi vida anda bastante así, la nada. Marido igual cariñoso de nuevo, eso siempre está bien.

Así las cosas.

a mil

chicos, me voy al gym. los veo later. el deporte me llama. me sobran más de 4 kilos. me pega muy mal estar gorda. tengo muchas cosas que hacer.

así las cosas.
ocupeti.

lunes, 15 de marzo de 2010

hoy

Quisiera estar en Buenos Aires. Vivir en Buenos Aires.

Es difícil explicar(me) por qué. Es eso: una sensación. Unas ganas. Una necesidad. No de visitar, no de el tránsito, no de estar. Vivir. Qué verbo.

Mañana será otro día, iré al gimnasio, trabajaré, iré a mi clase de música, buscaré a los chicos en la escuela y a la tarde los llevaré al club. También mandaré un mail que me hace ilusión, le haré la cena a Diego y otro día, como tantos, se irá.

Otro día que estoy acá y no allá.

Y eso es irremediable.

Extraño a mi madre. Por ejemplo.

Me voy a ver la película que ganó el Oscar. Qué hueva me da. El cine debería ser todo europeo y no lo digo por snob.

Bueno, chicos.
Así las cosas.

ahora sí

Lo bueno de no coger por una semana es que después te echás un polvo y es alucinante. Lo malo es el malhumor acumulado durante todos esos días, las peleas y la tensión.

Así las cosas, chicos.
Biencogidas.

feriado

Marido sigue sin darme pelota. Maltrato o destrato.

Necesitamos coger. Eso es primordial.

No hay sol. Skypea por trabajo con gente de diversos países. Hace años que nos hacemos eco de Las venas abiertas de América Latina.

Tengo que trabajar pero no trabajo. Vamos a ir a la Roma, supongo. Yo a conocer el dpto de Ale. A comer algo por ahí. A pasear. No sé.

Mucha fiaca en general.

Milo no se siente del todo bien.

Puede que sea el hierro.

Me gustaría contarles un montón de cosas pero no se me ocurre ninguna.

O, no puedo pensar, tengo que hacerle el desayuno a la tropa.


Bueno, chicos. Después vengo renovada.
Así las cosas, estancadas.

domingo, 14 de marzo de 2010

aunque ya no me quieras me gustás igual

Asado. Bien. Tranquilo.

Pero claro, estoy cansada. Muy. Son casi las ocho. Diego se va a buscar a Coco que no estuvo en todo el día, me doy cuenta de que extraño a mis hijos cuando no están.

Comí demasiado.

Cuando Pipu vuelva veremos una peli. Ya sabemos: mi programa preferido.

Ahora leeré Radar.

Mañana es feriado. Cope.

No sé si es mi compu o blogger pero esto no está andando bien.

Debería trabajar pero no tengo ganas.

Quisiera tocar el piano pero Milo duerme.

El título es de una canción de Árbol. Todo el mundo habla de Onda Vaga y yo no sé qué es. Ahora investigaré en youtube.

Y no mucho más, chicos.
Hasta mañana entonces.
Así las cosas.

dios, dame chance

Marido loco. Demandante, distante, irascible, cansador. Le pongo onda pero no tengo la paciencia de otros momentos. No puedo, lindura, así no puedo. Los está llevando a encontrarse con Walter que lleva a los varones a la cancha. Laura se quedó con las nenas. El bebé duerme y yo, trabajo. Bueno, casi. Ale se fue a su dpto nuevo, tenemos asado, tengo que hacer cosas pero el laburo está atrasado y eso no es bueno. Ayer a la noche vimos An education. Cómo me gustaría haber vivido en los 60´s. Esta era me torra, me aburre, me deprime. La era 2.0 de la que, sabemos, soy adicta. Sacame esta mierda, haceme leer.

De fondo, hace rato, el trío Los panchos.

Creo que voy a bañarme.

Diego mató, sin querer, al maldito ratón que nunca comió el veneno y se puso a llorar. Le dio un golpe como de golf con el escobillón con tan mala suerte que pegó en un árbol y perdió la vida. Marido lloraba en serio. Con lágrimas de angustia. Y me echaba la culpa, claro, de haber dado fin a una vida. Dios mío.

Un pila de hojas me llama. Me tiraría a seguir mirando pelis pero el deber me llama por todos los flancos.
En fin, chicos.
Feliz domingo para todos.
Así las cosas.

sábado, 13 de marzo de 2010

¿en qué galaxia vivís?

Abro los ojos y marido sigue durmiendo. Me acosté a las 8pm, agotada y con intenso dolor de panza. A las 9pm me saqué la ropa y me metí efectivamente en la cama luego de lavarme dientes. Cuando se despierta me reclama: seguimos sin cable (yo no tengo nada que ver, la factura se paga anual en la oficina, no miro tele, los chicos tampoco por ende ni siquiera me acuerdo de que tenemos o no), acto seguido me reclama otra cosa que ya ni recuerdo. Me doy vuelta enojada. Man, no podés. Le digo que voy a ir al club, que el día está hermoso. Él tiene otros planes. Llevar a Ale a firmar contrato de dpto y comprar carne para asado de mañana. Me fastidio. Para colmo, me reclama que yo estoy en otro planeta. No nos entendemos. Me quedo sola hasta las 4.30pm. Llego con los chicos del club. Nos ponemos a ver Sherlock y es una merda.

Diego me dice que me gustaría ser Nazarena Velez. "Naciste para ser farándula, pipu" eso es lo que dice mi marido de mí. ¿Lo podés creer? Te querés matar.

En fin. Comí mal todo el día. Me sobran 4 kilos. Estuve con el bebé, lo bañé.

Marido me sigue rompiendo los huevos, se está volviendo una esposa quejosa, no papi, así no se sostiene. Ponele onda.

En fin, chicos.
Así las cosas.
Un plomo.

viernes, 12 de marzo de 2010

mi carácter y yo (un poco de autobombo, so what?)

Estuvo toda la tarde (bah, los momentos automovilísticos en los que fui y vine del cumple de Bianca, llevando y trayendo hijos) pensando en mí. A ver. Un sentimiento extraño me da vueltas en la cabeza a raíz de cosas que pasaron esta semana. Siempre tuve algo así como exceso de personalidad. Desde chica. Creo. No era particularmente simpática ni linda ni carismática pero de todas maneras encontraba la forma de que los maestros- por ponerte un ejemplo- me quisieran. Y también seguramente había quien no me soportaba. Pasaron los años y las cosas siguen más o menos igual. Lucho contra mis defectos más de lo que pareciera y hace un tiempo que logré domar mis instintos más básicos y soy un poco más tranquila (believe it or not). Más que el contenido, en mi caso, lo que mata es la forma. Soy, sí, un poco vehemente. Tal vez de más. Pero escucho, presto atención, reculo y acepto. No es poco. Y no es lo normal. También pido perdón. Tengo mucha autocrítica y conciencia. Aunque no lo creas tampoco.

Entonces, lo único que tenés que hacer es darme una chance. Quererme como soy. Soportarme y entenderme. Creo que marido entró en ese grupo.

Además, tengo esta cara, estos anteojos, este look y esta forma de hablar arrastrada, extraña y nasal de la cual, sabelo, no me enorgullezco.

Y quisiera ser normal y perfil bajo, pero no me sale.

En fin, chicos.
Así las cosas.
Muy yo.

en la oficina, plantada

La junta, bueno, se cancelo cuando estaba en medio del trafico horrible de un viernes antes del puente. El lunes es feriado y la gente huye, como rata, por todos los costados. Agotador. No lo habia pensado. Mande mail, llame antes pero nadie contesto entonces encare para el hotel en donde tenia la reunion. Llamo, para advertir sobre mi demora y como respuesta recibo un esperable: que crees?

Entonces, baje por el mismo camino y encare a la oficina. Compre un rico y barato jugo de naranja en el puesto de la esquina, me fume un cigarrillo en la muy top terraza con mesa de madera y sillas blancas y baje a la sala de edicion en donde muy amablemente me habilitaron una computado, con teclado en ingles, en la que no puedo poner tildes. Ya me voy a buscar a Tita y a Coco y su amigo. Me mato el tema laboral, tenia que seguir avanzando. Ni modo. Dejo a todos en casa y me voy a comprar regalo.

Despues cumple. Y el finde, tendre que ponerme las pilas y avanzar con mi trabajo que es tedioso pero que de todas maneras, disfruto.

Volvere a escribir?

Si. Claro.

Saque mis partituras de Bach y me sente al piano, espontaneamente, tranquila y contenta. Felicidad.

El sol viene y se va. Hace calor. Tengo zapatos de verano.

Aca hay mucha gente que no conozco.

Asi las cosas, chicos.
Bien.

viernes, primavera, trabajo

Quería ir al gimnasio. No voy desde el martes, eso está mal. Pero tengo trabajo atrasado y una reunión a las doce. No llego a todo. Me falta el regalo de Bianca y también viene amigo de Simón a comer. Todo mucho. Y el finde es largo. Uh. No me copa eso eh, para mí es más laburo. Pero ni modo. Así que me quedo, intentando avanzar. Además, tengo que hablar con el pediatra de Milo porque todavía no lo logré. Mares de pendientes.

La pasamos super bien anoche. Estuvo copado el Covadonga aunque, como siempre, ingerí de más. Me encantaría poder subirme a la elíptica. Ahora termino de decidirme.

Me gusta que venga gente de afuera, amigos, vernos, salir, charlar.

Acostarse despejada.

Y con Tango 4 en la cabeza.

Mientes y yo, puedo atestiguar. Mientes y ni te hace falta hablar.

Marido también se levantó de buenas. Se fue a las siete y media. Pero es viernes, nada importa.

Pensé otras cosas semidespierta que ya me olvidé. Obviamente. Por ahí sí me cambio y me voy. Necesito deporte.

Así las cosas, chicos.
Recuperándose.

jueves, 11 de marzo de 2010

entre la música y la preocupación

Hoy me enteré que nuestra profesora de música tiene oído absoluto. Me copa. Siempre fue una virtud (?) que me parece atrapante (al margen que la novela homónima de Marcelo Cohen no pude afrontarla más allá de la tercer página). Loco escuchar las notas de todo. Por eso es tan grosa, el mejor puntaje de la Royal Academy local. Toco un poco y me embelesó. Hoy me enseñó, una vez más, a respirar para cantar. La música es sanadora. Es una gran inversión. Tocar, cantar, escribir, leer. No debería poder pedir más.

Sí.

Salud.

Me llegaron por mail los análisis de Camilo y según lo que vi dan mal. De todas maneras, se los reenvié al médico y hablaré cuando me llamen. Esa es la parte de la preocupación.

Hay sol. Lo llevé al club y jugamos en la guardería. También lo hamaqué un rato pero no se copó. Avanzo con mis páginas no tan rápidamente. Pero ahí vamos.

Igual, alguna cosa buena me pasa. Eh.

A la noche tenemos cena. Y hubiéramos tenido otra de no haber arreglado. Gusto de la vida social, siempre fui así.

Bueno, chicos.
Así las cosas.
Medio raras. Después les cuento.

Estoy en un subibaja emocional muy poco sentandor

Estar indispuesta no ayuda. Tampoco dormí bien. Me levanté angustiada. Creo que me pega mal que Marian se vaya, también. Es raro, nunca despedí a ninguna amiga cercana. No está bueno. En Buenos Aires, el otoño arrima a sentimientos melancólicos y pareciera que mi bioritmo nunca se hizo cargo de las estaciones locales. Ayer hablábamos de lo bueno y lo malo de allá y de acá. Es tan relativo y extraño todo.

Mi lema de estos tiempos debería ser: darle a las cosas el lugar que se merece (anque a las personas).

A veces me sale, otras no.

Como a todos.

Quisiera tener esa esperanza de hace unas semanas. Esa sensación de que todo va a estar bien que se fue difuminando hasta casi desaparecer. Desestabiliza la coyuntura también, claro.

Los temas económicos son un gancho.

Quiero paz. No es tanto pedir. Otra vez paz.

Marido está en su mundo, no me quiere. Distancia entre nosotros. Gap afectivo.

Vení, abrazame con sentimiento. No sé ni qué me reprochás pero siempre hay algo.

Hoy, una vez más, un dejo de lechuguismo.

Aunque hay sol. Son las hormonas me repito como un mantra para creérmelo.

Y sigo sin llorar de verdad. Tal vez un buen llanto catártico me ayudaría. Sabés cómo quisiera estar en Buenos Aires e ir a ver a mi psicóloga. I need diván, sabelo.

Así las cosas.
Inestables.

miércoles, 10 de marzo de 2010

el sol todo lo alegra, siempre

Es casi verano. Sigue corriendo una brista fresca pero ya el olor, la sensación, el color del cielo, son primaverales. Me pongo chatitas y remera de manga corta con musculosa abajo y me pregunto, a pesar de que año a año se repite el mismo ciclo, cómo puede ser que se termine el frío y venga el calor y cambien las estaciones y uno no se sorprenda. La vida no es normal.

En la cabeza me retumba este verso de una canción que en la familia cantamos a voz en cuello: no digo diferente digo raro.

Y justo estaba pensando en eso cuando una señora, joven, en el laboratorio al que tuve que volver a llevar a Milo para tomar la muestra de orina, me miraba sin empacho. ¿Tengo monos en la cara? Estuve tentada de preguntarle. Llevaba a mi pequeño bebé de diez meses en brazos, tenía puesta mi remera con flores y los anteojos que, no siendo ni Palermo ni la Condesa y sobre mi cara, llaman un poco la atención. Pero qué desparpajo, no sé, contenete un poco.

Trabajé muy activamente, busqué a Tita, comimos los tres en lo de Pau, fui al laboratorio, Milo no hizo pis en la bolsita en ningún momento de la media hora que pasamos ahí pero sí había hecho cuando lo bajé en casa pero como soy medio bobich, le dejé el frasquito a Jobis y me fui a llevar los elementos de fiesta que me había prestado la otra Pau. Cuando volvía, presta a dejar la muestra en el laboratorio, me di cuenta de mi error y aquí estoy, iré en un rato. Pasaré a pagar la luz que ya se venció (cambió la compañía, muchos problemas, antes pagaba por internet y ahora no sé qué hacer) y a mandar a hacer una crema para la dermatitis de mis dos hijos menores.

Las tareas domésticas me torran MAL.

Y tengo trabajo. Claro.

Pero hay sol, el aire es cálido y fresco a la vez, yo me siento contenta nuevamente. Las tormentas cada vez son más cortas, como siempre: ventajas de la madurez.

Y canto y bailo en el coche, al son de la música de la radio.

En fin, chicos.
Así las cosas.
Tranquilas.

esto explica todo

Y me indispuse. No me tocaba. Pero ahora entiendo todo y me alegro, me tranquilizo, me centro y vuelvo a ser yo, alegre, contenta, pilas. 

Estos desbarajuste hormonales, eso sí, me están treyendo consecuencias negativas. Goal del año: aprender a controlar los ataques.

Así las cosas.
Hormonales.

una vez más

Me desperté mil veces y no por el bebé. Diego roncaba, durmiendo boca arriba. Y a partir de las seis, no dormí más. Pensaba. Y está bueno asumir las culpas, darse cuenta, entender. A mí, al menos me sirve. Me libera.  Hay una suerte de angustia en la casa. Mientras ponía la verdura (esta vez no me acordé de nada del pasado) pensé que mi vida va a ser un kilombo siempre, que no hay ninguna certeza de que podamos volver a Argentina algún día y se me llenaron los ojos de lágrimas. Pero fue positivo. La vida de todos es un desmadre. La vida es dura. Para todos. Y cada uno con sus mambos. Ni modo. Marido tambalea. Es lógico, muchas cosas juntas. Lo entiendo y sé que debo ser su apoyo. Es lo que toca y está bien. Así que las lágrimas pasaron, volvieron en el coche por otros motivos y se volvieron a ir. Por suerte tengo mucho trabajo. Mucho y atrasado. Pero sabemos, la rutina me salva. Me sirve, me ordena. Y lo agradezco. Ser feliz es un estado en la mente, muchas veces. Otras la coyuntura se impone amargamente. Es así. 

Voy a comer a lo de Pau. Volver a México. Vivir. El día a día. Mis hijos. Tan divinos. Tan difíciles. 

Y no mucho más, chicos.
Es lo que toca. Enfrentarlo con alegría.
Así las cosas.
Concientes.

martes, 9 de marzo de 2010

¿quién te quiere?

Estaba dándole de comer a Milo (también le estaba dando su jarabe para que crezca) y Simón me dice que no quiere ser más amigo de uno de sus compañeros. Es EL popular del salón. Le digo que no se preocupe, se le llenan los ojos de lágrimas y me dice que nadie lo invita. No es el día para hablar de esto, hijo. Por varios motivos. Pero no le digo eso, le digo que no se haga problema, que invite él. Quiero estar en Buenos Aires y que seamos normales. Que los amigos fluyan. Necesito estar allá. Me siento con un ciclo cumplido. Las ganas de llorar de mi hijo se me contagian. Hay terreno fértil, claro. Vengo llorando todo lo que no lloré en meses. Acumulado. Me siento lábil, extranjera, desencajada. En el país y en la vida.

Con Diego nuestros procesos son paralelos. Si estoy mal, él también. Caminamos, constantemente, sobre arenas movedizas y eso no es bueno para nadie. Y menos como ejemplo de crianza. En fin.

Lo llevé a Milo a sacarse sangre. Me dio una pena infinita. Pobre, igual es tan bueno que lloró pero moderadamente. Lo de la orina no funcionó, se rompió la bolsita, mañana tengo que volver.

Se hizo de noche, más tarde. Al ciruelo se le cayeron las flores y se llenó de hojas. Ahora el durazno tiene florcitas rosas.

Escribo a oscuras. Roberta se queda de todo. Está caprichosa.
Estoy triste, chicos. Esa es la verdad. Y me siento una lechuguita. No está bueno. Creo que es hora de abandonar las plataformas electrónicas. Por eso también extraño Buenos Aires. Tener vida, familia alrededor. Es otra cosa. No sé cómo explicarlo. Vivir afuera es duro.

Así las cosas.
Pachuchas.

Preservarse

Esa frase compleja, antigua en mí. Olvidada. ¿Qué pasó? No lo sé. Calamaro lo dijo: "todo lo que termina, termina mal". Yo yo me siento un poco rara, un poco vacía, un poco abandonada. Aunque sea todo falaz. Aunque la vida pasa por otro lado. El 2010 venía contento, pilas, activo. Ahora parece un magma insondable de sentimientos encontrados. Liberación. Sí. También. Y tristeza. Y un poco de desasociego. Porque le ponés toda la energía a algo y de repente, paff. Agujero negro. Por más que una sepa que las cosas no funcionan. Claro. Una siempre sabe. La conciencia es mi especialidad. Mi obsesión: las relaciones humanas. También, sí, también una condena. Ahora, Babia. Cansancio extremo.

Tengo que buscar a los chicos en la escuela. Después tengo que llevarlos al club. Tengo mucho trabajo atrasado. Y tengo que llevar a Milo a hacerse los análisis. Eso me preocupa. Quiero que venga Diego y me abrace fuerte y me diga que todo va a estar bien. Quiero que los clientes paguen y que podamos irnos a la playa. Necesito un cambio de aire.

Quiero apretar rewind. Quiero que el mundo desaparezca un rato.

Volví a fumar, chicos. Un poco. Me dio dolor de cabeza, igual. No creo entonces que dure mucho. Fumar no va conmigo. Me alegra tener mi blog. Queremos al blog, aunque hayas pasado de moda.

Así las cosas, chicos.
Desconcertadas.

esta NO es mi semana

Ahora tengo que terminar de trabajar pero definitivamente debería meterme abajo de las sábanas y salir cuando los astros se ordenen. O volver a fumar. O que el desbarajuste hormonal del que soy presa, se acomode.

O no sé.

No sé, eh.

Algo no anda bien. Y parece que soy yo.

lunes, 8 de marzo de 2010

hoy te daría mil piñas hasta dejarte KO

Bueno, sí. No ando muy tranquila, debo admitirlo. Creo, a esta altura del día, y después de meses de fumar mucho, que puede tenga que ver con la falta de nicotina en sangre. Es una hipótesis. Y otras cosas del día, también.
Tengo esa energía negativa, ese malhumor intrínseco, ese ser tan yo que andaba medio olvidado. Porque yo SOY así. Peleadora. Malhumorada. Un poco psico. A veces.

Fui al pediatra con los chicos. Y Jobis. Tuve que pedirle que me acompañara por temas de logística. Esperamos mucho porque llegamos antes y mientras no tenía nada que hacer (no había llevado libro y el iphone estaba prácticamente descargado), pensé si algún día voy a madurar. En este sentido. Primero estuve sentada. Al rato, me cansé y me recosté un poco y a los minutos estaba directamente tirada, de costado, sobre el asiento de la sala de espera. Soy una madre de tres hijos de 32 años. Y todo me chupa un huevo, es decir, no me reprimo mis ganas de echarme. Me echo. Con el culo apuntando a unos adolescentes y el brazo sosteniendo la cabeza, de perfil. Y no lo hago para llamar la atención.

Pero bueno, antes pensaba que nunca dejaría de bailar sobre la cama. Y lo dejé.

Muchas veces dije que Diego y yo no somos serios en términos de adultos que se compartan como tales en público. Mi marido gusta de toquetearme en cualquier lado. Y yo me indigno, me río y escapo. Pero no soy muy distinta.

En fin.
Mi cuerpo grita tabaco.
No nos fue bien en el pediatra. Lo llamé para comentarle y me cortó. Estaba en junta.
Como no sale escapada a Buenos Aires, quiere que nos vayamos unos días al Caribe. Me dejo sobornar después de que no se decidió a sacar los pasajes hace un mes y medio, como hubiera sido lo correcto. De todas maneras, para mí ir con los tres a la playa, no es una vacación. Es casi una tortura. Me imaginé qué podría hacer y la respuesta fue: NADA.

Bueno chicos, ando con este ánimo beligerante. Con mi colgante de silbato y camafeo que Diego me regaló hace años y yo amo porque es su regalo (a pesar del odio que llena mi ser y se escapa por los poros, me sigo sintiendo profundamente enamorada de ese monstro).

Así las cosas.
En pie de guerra.

yo en mi muy mal día

había sol y se puso gris

Me levanté con dolor de panza. Estuve forzando mi aparato digestivo y claro, tiene consecuencias. Lo bueno: dejé de fumar. Al menos desde el viernes. Y no creo que vuelva al ritmo que tenía. Sí socialmente. Me encanta fumar. Pero no en casa y todo el tiempo. No da.
Hice 45 de elíptica y con eso remonté un poco la onda, que venía medio baja después de un finde encerrado. Pero no duró.

Mientras estaba subida se me ocurrió que Diego, Milo y yo deberíamos tomarnos un avión el jueves para pasar el finde en Bs As. El viernes se casa uno de los chicos que trabaja en la oficina de allá y re daba. Tengo mono de Buenos Aires, MAL. No sé qué me agarró pero me está pegando fuerte. Quiero, simplemente, ir a pasar unos días. Y no, no quiero ir sola, quería ir con él, que fuera un programa. Ya lo había descartado por variables complicadas pero me malhumoró que no me contestara el mail. No sé, te tiro una, devolvela. Malísimo. Está cansado, sí, lo sé. Pero una vez ¿no podés darme una alegría? Hace no sé cuántos años que no recibo una sorpresa.

Tengo ganas de llorar.

Y afuera se nubló. Está horrible.
A la tarde tengo que buscar a Simi porque no hay ronda. Y también tengo que llevarlos al pediatra. Sola, con los tres.

Todo me parece un gancho.

También tengo que trabajar mucho.
En fin.

Me angustié.
Así las cosas.

domingo, 7 de marzo de 2010

con los Oscar de fondo

El viernes vimos la de Jeff Bridge que se volvió un gordo pero sigue siendo sexy. Ayer vimos Alicia en el País de las maravillas. Me copó, ya dije igual que el 3D es lo menos y me torra que Johnny haga siempre el mismo papel. Podría haber sido un sombrerero loco con otra estética y otros gestos. A la noche lloré a moco tendido con Everubody´s fine, Robert De Niro me cae mil puntos. Y hace un rato nos tocó Un hombre serio.

A la mañana me achicharré en el club, bah, no. Dormité un rato, tapada con una toalla para no insolarme mientras los chicos jugaban en el inflable con agua, Ale cuidaba a Milo en la cafetería y Diego jugaba al tenis. No tuve voluntad de hacer deporte. Mucho calor seco en DF.

Después fui a Costco con Ale y Tita, compramos queso y otras vituallas y Diego hizo unas pizzas. Viniero Feli y Juana una vez más (ayer las llevamos al cine con los mayores) y la tarde zafó. La incomodidad y la angustia me vuelven insoportable.

¿Será el clima?

En fin. Voy a leer Radar con la ceremonia de fondo. Los premios, cualesquiera que sean, me dan una fiaca total.

Así las cosas, chicos.
Oscarosas.

sábado, 6 de marzo de 2010

la angustia me pone mal. muy mal.

Es sábado a la noche y tengo una incomodidad interna. Hace rato. Desde que amanecí tarde, nublada. Diego llegó a las cuatro menos veinte. Me re preocupé. Me dormí a la una, me desperté dos y diez porque el bebé lloraba, lo llamé, me dijo que agarraba sus cosas y venía para acá. Me volví a despertar a las tres y media y no estaba. Taquicardia. No atendía el celular. Horrible. Llegó a los diez minutos pero ya la había pasado mal. Y hoy. Bueno, de esos días que podrían borrarse del calendario.

Quise pensar en qué significa ser extranjera para mí. En qué cambia, distorsiona, afecta, mi vida cotidiana. Pero estoy cansada y fastidiada y un poco angus así que lo dejaré para otra entrega.

Vimos Alicia en el país de las maravillas. En 3D. No da, chicos, es cualquier cosa. Tecnología de hace más de treinta años. No se entiende.

Bueno chicos.
Así las cosas.
Incómodas.

viernes, 5 de marzo de 2010

viernes, interior, noche

Vimos con Ale una película con Jeff Bridge, sobre un cantante country. Te digo que es un tipo de música que me re cabe, eh. Hasta podría ser fan. Diego no llegó, no sé a qué hora viene, estoy muy acostumbrada a que no esté. Qué raro.

Estoy mal de la panza por mi entera culpa. Me estuve dando unos atracones inusitados, peligrosos e inentendibles. Ahora, frente a la compu, pienso en bajar a traconear. Me contengo levemente.

Sentimientos extraños. Pensamientos confusos respecto a cosas a las cuales no estoy acostumbrada. Inútiles, de todas maneras. O no. Perdida.

Hoy fue un día introspectivo, de cierta manera. Cumplieron años Tiago y Male. Ayer, justo me acordé del día que fuimos con Tiago a ver Eyes wide shut y después a una fiesta en un sótano por el centro. A Male le mande un mail y recibí por respuesta uno largo, gracioso y emotivo como es ella. Ternura infinita.

Marian se va en breve. Muy breve. Y yo vivo con la certeza de que nosotros también nos vamos a volver. Creo que eso me infunde alegría.

También me acordé de la noche en que un pibe con el que salía me llevó a un bar de lesbianas. Cualquiera.

Fue una semana intensa. Muy intensa. Buena. Falta poco para las vacaciones de Pascua. Los chicos no van a la escuela dos semanas. No tenemos nada planeado. Supongo que Diego, como siempre, me dirá que tiene que trabajar. Hoy pensé en agarrar un bolsito y partir a Puerto escondido, Mazunte o semejante. Pacífico. Aunque...riesgo de tsunami, no gusta.

En fin. Eso chicos, es viernes y siento una leve revolución interna de la cual no puedo explayarme. Solamente les digo que no es amorosa (por suerte).

Así las cosas.
Cuasi medianoche.

seh

Claro, ahora me preguntás por qué no voy esta noche...sos tan obvio. Igual, no hubiera ido. Ya lo sabés. Me torran los shows.

En fin. El amor es así, lo sé...

Y no mucho más, una mañana semi productiva en varios niveles. Dejo al pobre Milo y me voy a un cumple con Tita, a Simi lo ubiqué con la madre que me dijo vía mail que le caía super bien (?). Todo porque nunca doy por sentado que alguien me conoce y aclaro quién soy.

No mucho más. Vestida como Cindy Lauper, salgo al mundo en zapatos nuevos de verano que me están sacando ampollas. Madre me da poca bola, copada con su perra nueva. No chatié en toda la mañana. Milagro.

Así es el calor.

vive l´amour

El calor, el deporte, el yogur con granola.

Hace mucho que no comento que: estoy gorda. Subí como dos kilos, me sobraban dos. Lo mismo de siempre, 4 kilos del orto que me hacen rechonchis. Voluntad: cero. Claro.

Ayer me reencontré con marido. Un charla nocturna, en la cama, al pasar. Estoy enamorada del pipu. Y aunque eso ya lo sabemos, hay momentos en los que se hace más patente. Y no estoy enamorada por la ya bastante larga historia. Lo amo hoy. Qué cursi. Pero qué cierto. Y si me conocés, sabés que no soy precisamente una persona melosa. Te diría que por el contrario. Pero ahora lo persigo diciéndole te amo cada dos minutos. Asco.

Mientras caminaba en toalla hacia el sauna, después de bailar en máquinas varias, pensé qué copado tener la casa llena de gente. Yo me alieno en la compu pero me alegra el barullo alrededor. La casa viva. Volví a ser feliz.

Carmen llegó ayer a la tarde, entró (porque en mi casa lo de la puerta abierta suele ser literal), se sirvió en un plato lo que encontró en la heladera. Y nos sentamos un rato a charlar. Me contó que en Bogotá, en la casa de sus padres, siempre hay gente. Amigos de sus hermanos. Amigos de ellos. Lo que sea (todos tienen más de 50, los hermanos, digo). Y yo quiero que mi casa en Buenos Aires, también sea así. Sentite libre de venir a tomarte un té y que haya galletas (aunque yo deba abstenerme de comerlas).
La casa de mis padres siempre fue centro de reunión. Está bueno.

Me tengo que poner a trabajar sí o sí. Escribiría mucho más, estoy con ganas pero ni modo.

Gracias a los que tiran buena onda por mail. Me alegran eh.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
Pilas.

jueves, 4 de marzo de 2010

yo estuve ahí

Hoy leí esto y además de pensar en Blondie, en cuando embarazada la vimos en Ciudad y me sentí mal y vieja y me quise ir a mi casa, me acordé de los premios Mtv del 2003. Ricky Martin cantando Matador. Sí, sí. Bueno, mucha atención no presté. Me habían dado entradas para el vip de arriba, había comida y bebida y yo tenía unos conocidos que estaban abajo y me dedicaba a suministrarles lo que cazaba. Diego trabajaba en el detrás de escena y yo no pasaba por un gran período de mi vida en general. Tenía 25 años, un hijo de casi dos, había empezado el año muy mal, con Diego viajando por Latinoamérica, haciendo un programa, yo sin saber qué carajo quería, llorándole por teléfono (no había skype, chicos, se usaba el teléfono a full), tomando alplax y teniendo nana de lunes a lunes. En Buenos Aires. Diego después siguió viajando porque no me soportaba y yo cada vez estaba más flaca e infeliz. A mitad de año empecé a trabajar en MORI, la consultora de opinión y las cosas repuntaron levemente. Ya había terminado de cursar hacía rato, me quedaban sólo unos trabajos así que cuando nos ofrecieron irnos dos meses a Miami, los tres, aceptamos. Parecía la antesala de una mudanza definitiva que Diego esperaba hacía rato (claro que nunca fue, eso está claro, si no este blog tendría otro nombre). Nos hosperaron en un apart. Una habitación tenía una pequeña cocina, un cuarto, un baño y una sala y se interconectaba con otro cuarto que era el nuestro. Yo hice una pasantía en Promos y Marketing y Diego trabajó en un unplagged que finalmente no se hizo (lo hicimos nosotros, con nuestra empresa cinco años después y por culpa de ese show y ese pedo, quedé embarazada de Milo). Simón iba todo el día a la guardería. Yo caminaba mucho a pesar del calor extramo, manejaba un neon verde que habíamos alquilado y no paseamos casi nada. Antes de los premios fueron Joana y Paola y yo sufría por todo lo que ellas sí hacían y yo no. Después tuve unos días de rodaje divertidos y pensé que debía dedicarme a eso (una de las tantas veces que me entusiasme y me desalenté rápidamente). Igual, cuando no lloraba desesperada por el abandono y la soledad, la pasaba semi bien. Podría haberla pasado bomba pero no era el mood del momento. El soundtrack de ese entoces era Tribalistas, Miranda, Johnny Cash, Babasónicos...y más cosas que no recuerdo. Como siempre.
Esa noche, entonces, me vestí bien y fui a no ver los premios. Siempre me chuparon un huevo los famosos. Y más el tipo de música que se podía escuchar (tocaron también los Mars Volta pero nunca me gustaron). Mi marido fue el genio al que se le ocurrió que Luli Salazar mostrara las tetas con el logo de Mtv, la llamó para convencerla mientras yo, tirada en la cama, miraba incrédula. Con esa joyita duermo todos los días (al año siguien, igual fue peor porque me llamó para contarme que Rocío Guirao Díaz lo había ido a saludar en la playa en topless, yo estaba gordamente embarazada). Pero está bueno, igual, tener esos recuerdos tropicales. Cuando terminaron, pasamos por una fiesta en un bar pero la posta era en una mansión que yo había ido a conocer con la de marketing, a la que no tenía acceso nadie. Como yo soy muy buena y siempre lo fui, le dije que fuera. Por algún extraño motivo se subió a la limo de la presidenta de ese momento y se fue a reventar con los famosos. Volvió entrado el día y me encontró preocupada y triste. Pero nadie le quita lo bailado. El resto de los directores lo odiaron una semana entera.

Cosas así pasaban en ese entonces.

Ahora yo sigo sin ir. De hecho, mañana graba por tercera vez al que canta la canción del mundial y a David Bisbal y a mí ni siquiera me invitó. Me enojé por su descuido aunque ni en pedo iría.

Cuando volvimos de Miami teníamos la cocina del departamento refaccionada y todo ordenado (gracias a mi madre y la chica que nos ayudaba en ese entonces que tuvo vacaciones pagas y me dejó plantada justo cuando llegué). A los pocos días el techo se desplomó, pero esa es otra historia. También a los pocos días cumplí años y las fotos del festejo, yo vestida de rosa con una musculosa que me había regalado Diego que dice: Obra Maestra, me dan un poco de nostalgia.

Bueno. Pasaron muchos años.
Pero tengo los recuerdos muy vívido.
Así las cosas.
Con un mínimo de glamour.

miedos

Pienso en miedos hace días. Y no los encuentro. Los fui dejando de lado, con los años. Ante todo me causaba temor. Ahora, casi nada. O será que no pienso. Claro, es eso. No pienso. Jamás pienso que va a pasar algo malo. Después de años de sentir que en cualquier momento íbamos a no tener para manetener a toda la prole, opté por el pensamiento contrario: siempre nos va a ir bien. Y en esas andamos. Quedarte sin trabajo en un país que no es el tuyo y con hijos chiquitos, no es bueno para el temor a no tener qué comer. Y de a poco, casi milagrosamente, se fue yendo. No soy hipocondríaca, por el contrario, creo que soy un poco omnipotente y pienso que nunca me va a pasar nada. Ni a mí ni a mi familia. Antes le tenía terror a las autopistas, creo que ahora ni a eso. Acá no hay tormentas y no sopla demasiado fuerte el viento. Eso ayuda. Los aviones sólo me aburren. Y cuando hay turbulencias pienso por un segundo que se va a caer pero después se me pasa.

La muerte tampoco me parece algo terrible. Simplemente, no quiero morirme. Pero para eso falta mucho y con la conciencia de la finitud sólo decidí pasarla lo mejor posible, día a día. Es una buena política.

No sé qué es esta capa de infelicidad que me recubre hoy. Posiblemente sean las pocas horas de sueño. Tengo que llevar a Simi al club y volver a seguir trabajando. Estoy un poco atrasada. Ojalá el finde podamos descansar, lo necesitamos. Extraño estar con marido mirando una peli. Esa es una de las cosas que me hacen feliz. Junto con bailar, ciertos momentos con mis hijos, leer, coger y comer rico. Y estar con amigos. No hay mucho más. Al menos, no para mí.

Así las cosas.
Soy de esas chicas fuertes (y locas) aunque no se note...
PD: leo en señales de humo que el blog pasó de moda. Es completamente cierto. Y así y todo, soy incapaz de abandonarlo. No soy una trend setter. Jamás lo seré.

cansada, desconcentrada, desanimada, desangelada y algún otro etc

Habrá sido porque dormí mal. Porque perdí el entusiasmo. Porque no hice gimnasia (eso, eso debe ser). Porque hay cosas que me están costando y antes me fluian. Porque no estoy en Buenos Aires y no escuché el discurso de CFK ni tengo mucho interés en adentrarme en la realidad argentina. Tal vez es porque me duele la panza. Porque mi marido me da poca bola. Porque estamos mirando pocas pelis y no empezamos con Lost. Porque hay días que me siento sola y aislada pero es un estado en la mente, lo sé. Porque soy una loca, eso ya lo sabemos. Porque la alegría a veces sí es sólo brasilera. Porque sí. O porque no debería serlo. Porque hoy extraño a mi mamá. Y quisiera estar ahí, no sé bien para qué. No importa tampoco.

Pipu, dame bola. Por ejemplo.
Coger no es querer.
Es coger. Obvio. Aunque está bien, al menos eso. El día que no me persigas, entenderé que todo se fue a la mierda.
No sé chicos, con el ánimo así, paff, para abajo.

Y cansada de tanto leer.
Debería tocar el piano? El sonido brillante de este mueble horrible me saca las ganas.
En fin.
Así las cosas.
Ralentada.

Mandame mails. Me copan.

la alegría no dura para siempre, oh no

Me duele la panza. Mucho. Como en otras épocas. Comer y fumar de más. No da. Hay mucho sol. Marido llegó y yo me tuve que ir a una cena. Se enojó. Cuando llegué, vomité. Sintiéndome pésimo me metí en la cama y claro, marido quería coger pero yo, lechuguita agotada, me negué y se ofendió. Los hombres son, ante todo, muy básicos. Me di media vuelta, le dije alguna cosa y me dormí. Muchas levantadas nocturnas por los gritos de Milo. El dolor que seguía. Un cansancio. Y una angustia que genera marido, que sé no puede evitar pero me altera. Tengo muchas cosas que hacer y pocas ganas. Perder el entusiasmo es así. El malestar físico, no ayuda. De la cresta de la ola, te caés al pozo que hacen los pendejos en la orilla. No está bueno. Muchos caracoles.

Pero no hay que dejarse vencer. La labilidad no puede ser tal.

En otro orden de cosas, mi madre le quiere cambiar el nombre a la perra, se le ocurrió: Pamela. Ay dios, no. Yo le sugerí Antonieta. Si vamos a cambiar...

Y no mucho más. El clima está hermoso. El cielo acá arriba sigue despejado. La temperatura, ideal. Y mi psique ahí, esquiando por la cornisa. Pero ni modo.

Así las cosas, chicos.
Levemente caídas.

miércoles, 3 de marzo de 2010

hoy estoy de un buen humor apestoso

Creo que se nota. En el blog, en el skype. Hablé con Vir, con Cris, con madre, con padre...Madre y Paca, en realidad, la nueva perra blanca, peluda y pequeña que adquirieron ayer. Me alegra que tengan un nuevo ser vivo para querer. Les viene bien. Tener trabajo, que Diego esté contento, ocupado, que mis hijos estén bien, también contentos, tener amigos, escribir. Tocar el piano, cantar. ¿Qué más puedo pedir? El 2010 la está rockeando y por una vez me sumo a la ola. Siempre estoy surfeando pero sin creerlo. Ahora me compenetro. Y soy feliz.

Feliz.

Aprovecho hasta que pase la buena racha.

Trabajo con un mar de gente alrededor. Tita no para de hablar. Lupita y Jobis cocinan. Milo platicaba y ahora duerme. Llegó Simi y hace un ratito, Domi. Me encanta la casa llena de gente. Hay un sol brillante y el cielo celeste intenso.

Jobis hizo unos brownies por primera vez, veremos cómo le quedan. A mi lado, un té de manzanilla y miel, tabaco, chicles. Un vaso con agua de limón.

Igual, necesito volver al estudio. La mesa del comedor es un delirio de libros, papeles, tareas, revistas y cuanta porquería anda dando vueltas. Yo, que amo el orden a pesar de ser desordenada.

A la noche, cena de chicas. Los amigos son muy importantes en mi vida.
Bueno chicos, en próximas entregas les cuento alguna otra historia.
Así las cosas.
Plenas.

lo que Shakira te puede provocar

Estaba en el super, metiendo naranjas en la bolsa y de repente escucho: bruta, ciega, sordomuda, torpe, traste, testaruda...y claro, me pongo a cantar y a bailar ridículamente. Y también pongo limones y me acuerdo de que el disco unplugged lo compramos con Esti, juntos, en un acto de gronchismo extremo e impúdico, allá por el 2000. Y se me vino a la mente, ese momento tan raro. Me operaron del cuello del útero, pensando que tenía un cáncer. Me desperté boleada de la anestesia y tenía un cura al lado, rezando cuando yo claramente había pedido que no me mandaran asistencia religiosa (parece que a las monjas del Mater Dei, tus deseos no le importan mucho. Estaba mal, deprimida, él no me daba pelota, nos peléabamos sin parar. Hasta que un día, meses después, me dejó. Íbamos a ir a una fiesta en El observatorio, estábamos en lo de Cris y en lugar de venir con todas, me dio un beso rápido y se fue para el otro lado. Yo no podía dejar de llorar. Toda la fiesta a moco tendido, con mis amigas intentando consolarme. No dormí. Esperé a que fuera una hora decente y lo llamé. Le pregunté: ¿por qué? Si no había pasado nada. Me contestó que por cansancio, que un día uno hace click y no aguanta más. Esa frase me quedó grabada a fuego, el miedo de que un día las cosas no den más. Ahora ya lo exorcicé. Con Diego ya casi no nos peleamos. Es como si hubiera entendido, con delay, que no hay que tirar de la cuerda.
Estuvimos un mes sin vernos y después nos encontramos en un bar, en la cuadra de casa para devolvernos las cosas. Yo había estado llorando tres semanas hasta que entendí que no daba, que alguien me iba a querer igual, que me merecía lo mejor. Adelgacé mucho. Me anoté en cuatro materias de la facu y decidí ser contenta. Además, me cogí a todo lo que encontré. Terminamos en un telo de la vuelta de casa, sobre Melo. También lloré. Pero la pasé genial. Nos veíamos en la facu. O en Espero infinito. Y a veces nos íbamos juntos. Un imbécil del taller me contó que estaba con una chica. Lo odié. ¿Quién y por qué hace algo así? No sé. Parecía que íbamos a volver. Y justo conocí a Diego. Y mi vida cambió para siempre.

Todo esto pensé con Shakira de fondo. Los guardias me miraban mientras cantaba a voz en cuello, contenta como soy ahora.

La vida da unos giros inexplicables. Y mientras metía las bolsas en el baúl, pensé las miles de cosas, miles eh, que me pasaron en estos nueve años. Un muy largo y sinuoso camino hasta llegar hasta acá.

A Esti lo adoro. El disco me lo quedé yo.
En fin. El pasado.
Así las cosas, chicos.
Retro.