domingo, 31 de octubre de 2010

Los sonidos se multiplican y me aturden, no escucho palabras sino un magma de ruido. Eso. La infamia hecha contaminación sonora y proviene de mi familia. Y mi familia a esta altura es lo que yo gesté, elegí, parí, crié y sigo sosteniendo. Es raro. Porque el sintagma mi familia hasta hace tan poco remitía a otra cosa, a lo de arriba, al origen, a lo previo. Sí, es tan raro que casi no lo entiendo y me pierdo en los ruidos ensordecedores o no, no, no me ensordecen, me enloquecen y tengo ganas de correr. Todos hablan, gritan, se quejan, piden y lloran a la vez. Siento que me voy a desmayar pero eso nunca pasa. Yo nunca me desamayé. A veces pienso que la gente que no se desmaya es la gente fuerte. No, es mentira, la gente que no se desmaya es aquella que no puede evadirse y lo vivo como una falencia, eh. Yo quisiera desmayarme, que la realidad se deshaga por unos minutos, perder la conciencia que me persigue como el peor enemigo desde siempre.
El matriminio o mejor dicho, el éxito del matrimonio para mí se basa en muchas cosas pero una de las principales es NO apretar el botón equivocado. Todos sabemos cuál es después de unos años. A veces es inevitable la tentación, provocar es un arte que no se puede abandonar tan fácilmente. Lo intento día a día y lo logro con relativa frecuencia. Vos no pudiste controlarte este fin de semana, elegiste hacer todo lo que atenta contra mi tranquilidad sabiendo que estoy rayada. Rayada. Es la definición más precisa para mi estado. Yo no me desmayo pero me rayo. Menos seguido, sí. Pero me pasa y me quiero ir, quiero que se callen todos, quiero meterme adentro de la pantalla de mi compu y no escuchar más, quiero dormir.
Diego se siente pésimo desde el viernes, la peor idea que se le pudo ocurrir fue pintar las puertas de los closets del cuarto de Simón. Eso era lo que fueron a comprar. Toda la ropa está tirada en el otro cuarto. Lijaron, ensuciaron todo, pintaron, tienen el cuerpo lleno de manchas blancas y la casa apesta. No terminaron, es todo un asco y mi malhumor llega a su máximo. Grito. Como la loca que se me imputa ser: grito. Y sólo pienso en estar sola.
La miseria está flotando, silenciona y se materializa en mi voz nasal y desatada.
En fin.
Mejor lo dejamos ahí.
Así las cosas.

sábado, 30 de octubre de 2010

en la cama, soy una ameba

Acabo de cortar el skype, hablaba con Fer y le mostraba la casa de "nuestros sueños" que no es, no, claro pero bueno, es lo suficientemente linda y bien ubicada para que nos cope. Lo suficientemente cara para que no podamos comprarla también, obvio. Es la 1.50pm y sigo en camisón y buzo adentro de la cama. Leo diarios. Hablé por skype con padres también sobre la coyuntura política. Ser tan cercana a padres a nivel ideológico desde siempre resulta sospechoso. Nací pragmática. Debe ser eso.
Ayer a la tarde fuimos con Pau a lo de la otra Pau y todos los niños. Ya en casa marido se sentía mal, vimos una peli malísima ultra pochoclera y yo después me colgué en esta misma posición a mirar In Treatment hasta las 2am. Cuando a las 6.40 el bebé se despertó y no encontraba el chupón por ningún lado, el mundo se volvió un lugar peor. Además, tengo la mala idea de leer mails a esa hora en el iphone, mientras hago pis. Lo dejo cargando en el baño y semi dormida checo a ver qué hay. Pésima idea. En general, después los pensamientos se disparan hacia lugares inhóspitos. De todas maneras, finalmente marido se levantó con los niños y yo me quedé vegetando, bajé, desayuné, ordené un poco y volví a mis aposentos. No sé por qué estoy así pero no arranco. Ni tengo ganas de...Le mandé mensajito a Lau para ver si querían ir a comer pero tenían asado con padres del colegio. Recién ahí me di cuenta de que no tenemos una puta pareja amiga del colegio de los chicos. Y de que casi no tenemos eventos sociales, invitaciones, etc. Cuando me siento sola y miserable distintas personas me dicen que soy de la gente con más amigos que conoce. Raro. O no. No sé. Me pregunto si en Bs As tendríamos más ágapes y sé que sí. Por lo menos todos los cumpleaños de todos mis amigos ya hacen un buen número de eventos en el año. Por default. Acá no tenemos casi sociabilidad de pareja excepto por los del club (que sí nos invitan pero son los únicos). Qué desastre, pienso, pasaron ya seis años. Ahora es mi cumple y no tengo ganas de hacer nada. Aunque soy de la teoría de que algo hay que hacer siempre, no tiene que pasar desapercibido. Ya veremos.
¿Lograré levantarme? Marido e hijos mayores se fueron a Home depot no entendí bien para qué (no quise averiguar demasiado) y el bebé duerme. Hojeé los diarios y me clavaría otro capitulito si no fuera que me siento lo más bajo de lo bajo.
En fin.
Así las cosas, chicos.
Ultra pajeras.

viernes, 29 de octubre de 2010

lluvia y frío

Acabo de llorar con nudo en la garganta mientras traía a Simón y a su amigo del colegio. Salieron temprano por Halloween y no hay clases ni lunes ni martes por día de muertos. No es una gran noticia. Tengo el streaming de C5N y no entiendo nada, una música horrible de fondo que no deja distinguir los gritos y le da un carácter artificioso. Estoy triste pero por otras cosas o no, todo se mezcla y ya no distingo. Qué importa. Lloré por una nostalgia desfasada, por pensarme a mí, lo chica que era, todo lo que no hice, cosas por el estilo, improductivas. Tal vez es la grisura. Después de un veranito desubicado se vino la realidad (n,o la lluvia no tiene razón de ser): el frío, el otoño con baja temperatura, la ropa que no alcanza. No pude hacer gym, no me daban los tiempos y no quería dejar al bebé. Yasmín ya se va hoy, me dio pena también, le puso mucha garra. El lunes viene la señora Luzma. Camilo no se quiere dormir la siesta y está desordenando dvds. Hoy, por un rato, me alegré de poder estar con mis hijos todo lo que quiero. Soy afortunada, claro. En fin.
Ayer cenamos acá, Diego hizo una carne con portobello y vino blanco y un puré de papas y otro de legumbres con azafrán. En la misma cuadra de casa hay un estudio de grabación (audio) donde están haciendo retomass. Así Alesubió con marido de la oficina, yo pasé con ellos a saludar y cuando terminaron de grabrar vinieron Juampi, uno de los músicos y el vecino dueño del lugar. Estuvo bien, escuchamos jazz, hablamos de cosas nerdies (gente emocionada por tima machines, formateos de discos y otros etcéteras). Comieron Resees y tomaron tequila. Yo me atuve a mi pan con queso (aunque estoy comiendo en demasia) y obvié el postre. Nos acostamos semi tarde y hoy me levanté así de mustia. Pero no importa. Son días o semanas, son sensaciones raras, coyunturas especiales. Veremos qué hacer el finde, quisiera pasear un poco, es día de muertos, hay altares por todos lados, cosas copadas que a marido no le interesa ir a ver. O haremos alguna comida en casa o iremos a un museo. 
Pues, así las cosas.

jueves, 28 de octubre de 2010

en este día de mierda

Estoy así:

los fantasmas se conjuran haciendo fantasmas

Y calabazas.
Fuimos con los chicos al centro comercial y compramos chocolate blanco y naranja. Acá la foto de las paletas. A veces, como hoy, siento que nadie me quiere. Después relativizo, es una pavada atómica, lo re sé pero bueno, soy un corazón sensible.
Así las cosas chicos.
Alusivas.

con la sensación estampada

No me recupero del extrañamiento. Son muchas cosas a la vez y no ser kirchnerista es peor, te deja en un lugar más conflictivo todavía. Hablar de pavadas me parece de mal gusto, tampoco pasa nada por estos lares. Es Halloween pero no hay sensación de...las casas ni siquiera están muy decoradas. El huequito se agranda con las horas, no puedo pensar en mucho más, intento entender cosas desde hace años que ahora se amplifican. En fin. Todo medio para abajo. O para atrás. La muerte en general clausura el pensamiento. Temporalmente. O lo desplaza. Fue un año en que distancia y muerte se imbrincaron en mi vida de una forma indeseable, son solidarias, claro, si tus afectos históricos no están en el acá.

La clase de pilates no ayudó. Debería haber hecho zumba.
A trabajar se ha dicho, aunque cueste.
Así las cosas.

miércoles, 27 de octubre de 2010

no pude pensar en casi nada más

Creo que es la distancia: cruel. Hablé con Fer y me peleé un poco y después con Diego y discutí otro poco. Fue por motivos ideológicos pero no sobre el kirchnerismo. Creo que cuando uno habla de política con gente muy cercana se ponen en juego otras cosas, la confianza a veces es contraproducente. También skypié un ratitín con D, creo que me hace el aguante, es bueno aunque diga lo contrario. Le mandé mail a Lean para sentirme acompañada. La rareza del censo más la muerte, me produce extrañamiento.Casi no me pude concentrar. Encima Milo con fiebre, molesto y mamero, salí sólo para ir al gym y después para buscar a Coco que volvió amargado de su partido de fútbol porque no fui a verlo. Es difícil lidiar con las necesidades, demandas, enfermedades, tristezas, alegrías, frustraciones y todos los etcéteras posibles de tres hijos. No me quejo eh, yo decidí tenerlos, no los encontré en una canasta en la puerta de mi casa. Sin embargo, también hay algo de la lejanía sin familia que pesa y no necesariamente en lo concreto o no exclusivamente, sino en lo conceptual.

Uf. Llegó marido y volvemos a discutir. Hay brechas que parecen insalvables. Me angustia.

Sumamos dolor de panza y cantamos bingo.

En fin. Voy a arrimar a marido a ver si limamos estas asperezas ideológicas que de vez en cuando salen a relucir.

Así las cosas.
Raras.

consternada

No soy ni fui y dudo que vaya a ser kirchnerista alguna vez. No tiene que ver con eso. Y no es el momento de desarrollarlo. Como leí en un tuit: el que se alegra es humanamente deleznable y políticamente analfabeto. Adscribo al cien por ciento.

¿Por qué no se muere Videla?

Así las cosas.
Duelo nacional.

martes, 26 de octubre de 2010

sin ganas de salir de mi casa

Tengo tanto para hacer: trabajar, escribir, mirar In Treatment, leer por placer. De hecho también debería ordenar (saqué todas, TODAS- y son muchas- mis remeras de los estantes y quedaron tiradas en el piso), cocinar, ir a comprar una pluma roja para Simón. Cosas de la vida real que no me interesan. Ahí afuera no me espera nada bueno, nada divertido, nada emocionante. Además: el tráfico está imposible. Literalmente. Tardé 2 horas (DOS reales) para llegar a Polanco. Es un delirio. Después me cociné en la puerta del colegio de Coco, en realidad, en el coche, haciendo la fila, mientras leía con las dos patas arriba del volante, en vestido sin medias. Soy muy impresentable, aparato, cándida y medio bobich. Esa sensación tengo de mí estos días. Pero qué importa.
Estaba acá, echada sobre la cama (ya no tengo estudio, hago todo despatarrada, disaster) cuando me llamó Lisa con mala voz diciéndome que ayer la operaron de la axila, se me puso a llorar así que crucé rauda el parque para hacerle un rato de compa. Me reí mucho, pinche Lisa, la voy a extrañar. Llegamos a la plazuela tres semanas después que ellos. Venían de vivir en Polanco y ahora se van a California. No esperaba quedarme sin ella, pensé que era sólo una amenaza.
Por lo demás, pensé mucho. Leyendo sobre dictadura y desaparecidos en tuiter, con dolor de panza, me acordé de segundo año, de cuando leí el Nunca Más para el TP de derecho, teníamos a Lucio Sanchez de profesor. Lloraba tirada en la alfombra. Pensé que me pasé toda la adolescencia tirada en la alfombra y que ahora ya ni se me ocurre. Eso es la edad. También pensé que soy incapaz de pasar por la ex ESMA sin que se me haga vacío en el estómago y que no sé si soy capaz de entrar. Después me acordé de que tuvimos dos veces derecho porque cambiaron el programa entonces en cuarto nos tocó otra vez pero con Sanguinetti. Nos contaba chismes históricos y me apodaba su secretaria. No tengo ni idea de cuáles eran mis obligaciones, supongo que era meramente nominal. Nuestro apellido es muy tentador para los profesores por algún motivo que no termino de comprender. En esa época no creo que yo sobresaliera por ningún otro motivo. De todas maneras, las partes filosóficas (de segundo) me interesaban y creo que aprendí bastante. Me encantaría volver a hacer la secundaria, le sacaría mucho provecho. Y cuando bajaba por Aguas Calientes, cuando por fin logré salir de las diez cuadras en las que estuve atascada por una hora, también me acordé del prof de economía de quinto. No sé cómo se llamaba pero tenía 27, estaba casado, era ex alumno y quería hacer cosas *copadas*. De economía no entendí nada pero un poco nos enamoramos todas (lo que era bastante esperable). En la travesía me acompañaron la radio, el libro y el iphone y el pollo que me regaló marido, un pollo de plástico, desplumado al que le hice un book por aburrimiento. Imaginate.
Después recibí una crítica mitigada por un piropo. Era constructiva, eh. Aunque creo que parece algo que no es.
Llegamos temprano. Tita está en lo de María. Pau no vino y mi vida es lo más aburrido que conocí. Me coparía poder contarte cosas copadas pero...no me pasan. Igual, soy bastante feliz.
En fin, seguro que pensé más cosas pero no me las acuerdo.
Así las cosas, chicos.
Encerretis.

sacá el cheibon que ahí en vos

mientras espero a los del seguro

Y los del gas. Necesito que me cambien la cubierta porque hace 3 días que escucho un ruido raro y nos acercamos con padre y resultó tener una chinche clavada. Ok. Me dijeron entre 70 y 90 minutos pero podría ser menos. Estoy en camisón, especulando con poder ir o no al gym antes de bajar a Polanco. Y lo del gas, bueh, marido tuvo la ducha prendida media hora hasta que me preguntó y me acordé. Ayer me volví loca buscando fósforos o encendedor por mi casa para poder fumar. Ahí me enteré de que no había gas pero ya era tarde para llamar. Finalmente le pregunté a Yas si tenía en su cuarto y milagrosamente apareció un encendedor. Había revuelto toda la casa. Di dos pitadas y lo apagué.  Vi un cap y medio de In Treatment mientras esperaba al pobre de marido que intentó llegar a una hora decente, agotado, pero en el periférico un camión se lo llevó puesto. Todo un bajón. Entró a casa a las 10.30pm. Había salido a las 7.30am. Está agotado con razón. Le serví el pastel de carne y después Havanette y Resees como para ser un poco más feliz. Yo tuve un buen día. Comimos en Mi gusto es con padre y hermi (nada que ver con La ostra, pensar que antes me copaba...) tostadas de ceviche, de jaiba y muchos (demasiados) camarones al mojo de ajo. Después fui a la psico y me volví pensando en que es un espacio en el que de verdad hablo de cosas que en la vida cotidiana no. Me alegró darme cuenta. Busqué a padre y vinimos a casa. Al rato fuimos con toda la prole a la librería, Coco necesitaba libros aunque igual saca en inglés de la biblioteca. Y así todo. Bah, padre se fue a las 8.15 después de también comerse un pedacín de pastel. Ya nos veremos en diciembre. Ya falta poco.

Fui solidaria y me levanté yo a las 6.40am. Volví a la cama, me gusta ese rato de semi sueño. Después mimos: acariciame la espalda que copa. También me copa coger. Me sigue copando. Bien ahí. Alentador.
En fin, chicos.
Así las cosas.
Lejos de las grande emociones.

lunes, 25 de octubre de 2010

putita tai


Suelo reírme sola recordando las pavadas que charlamos con coachie (que llega el 11 de nov y es la felicité) pero que me diga putita tai definitivamente es el highlight. Intento hacerle honor con el photoboot pero sin éxito.

Así las cosas.

bueno, bueno

A las 10am llegó Yasmín y cuando volví del club y el magnocentro (padre quería comprarle regalín a madre) también estaba Lupis. Cielo diáfano, me voy a almorzar con padre y hermana por Polanco, después tengo psico y me traen a Simón. Ya sé, no puedo pedir mucho más. Aunque siempre sí, un poco. Pasé por el super y no compré nada de lo que debería haber si me hubiera fijado los elementos que NO tenía para el pastel de carne. So: el pastel de carne más soso de la historia, una vez más. Y...nada, eso, chicos. Pasé para updetear, nada más.

Ah sí, y el dilema de siempre: volver o no volver. That is the question. Always.
En fin.
Así las cosas.

matame o rescatame o expatriame

Pero esto no da para más. Padre le habla a Milo, termina de bañarse, llegó hace menos de dos horas de paso entre Barcelona y Buenos Aires, me acompañó a llevar a Tita al cole y ahora canta. Yasmín no volvió y estoy al borde del colapso. Eso implica que no puedo hacer nada de lo que tenía pautado esta semana. Lupita dijo que venía hoy pero no contesta el teléfono. Es todo un drama, creeme, aunque te parezca una pavada. Le mandé mail a marido diciéndole que estoy harta. Estoy HARTA, ¿me copiás? El delirio de este tránsito, la casa sucia y que se cae a cachos, la desasón de la incertidumbre. Combo invivible. No paro de comer, como si la infelicidad se neutralizara en cada bocado. Es mentira. No se neutraliza nada, engrosa los costados, nada más. Estoy muy desalentada, para variar. Siento que nada nunca sale bien. No importa cuánto haya de verdad. Estoy sucia y quiero ir al gym pero no tengo con quién dejar al bebé y aunque quisiera dejarlo llorando en la guardería, hoy está cerrada.
A todo esto, marido llego a las 12.15am y hoy a las 7.30 se volvió a ir. Tenía que grabar otra cosa. Mañana también. Prácticamente no lo veo. Lo extraño. Charlamos un rato, se ofendió levemente porque no vi el show (me colgué con In Treatment, me olvidé, soy así), le busqué un Havanette y le di duro y parejo al nutella. Todo cualquiera.
En fin.
Nada.
O sí: desolación por toneladas.
Así las cosas.

domingo, 24 de octubre de 2010

Por qué me gustan los treinta

Bah, más que gustarme: estoy enamorada. Posta, eh. Me di cuenta ayer, después de hablar horas por teléfono con Xime. Bueno, terminé de darme cuenta porque hace rato que lo sé. Resulta que me quedé sin interneta por un día. Un día entero, man, casi me muero. Soy una yonki de esta mierda, Cablevisión no se puede dar el lujo de hacerme algo así. Por suerte después de caer en el pozo de la tristeza más acabada (por la soledad, no por la intenert) salí al parque en joggineta, al cumple de vecinito e interactué con los amigos de la plazuela y el bajón se fue yendo como la bruma de la carretera. Llamé a Lau y me invitó a comer paella a su casa. El sol brillaba más fuerte, hice algunos comentarios graciosos con algún latinoamericano con el que hablaba Lisa, dejé a Milo con María mientras me bañaba y al toque vinieron los B a buscarnos. Somos un batallón (nosotros, los A-B). Comimos rico, nos reímos aunque Pau nos tiró a palazos a Giorgio y a mí justificándose en el amor que nos profesa (en mi caso era, como siempre, inmerecido: suelo ser mejor amiga que cualquier otra relación, POSTA) y después del exceso alimenticio nos devolvieron al hogar (no quise ir en mi coche porque tiene una llanta enrarecida). Entretanto, marido se pasó el día en el foro sol y voló a las 5pm a Guadalajara para aterrizar hoy a las 9am acá y volver directo al foro sol nuevamente (ah, por cierto pueden entrar a http://www.coca-cola.tv/ y ver lo que está haciendo). Sin internet me volqué al word y al tel, claro, como ya dije. Los chicos miraron peli y se fueron a dormir, por suerte también habían comido mucho (Walter se lució con una paella choncha, llena de mariscos, chorizo, pollo y demás).

Entonces: me copan los 30 porque ya nada importa. Porque uno sabe lo que quiere y lo que no quiere y no hay imposiciones externas ni tantas dudas ni sufrimientos externos. Porque uno además conoce sus propias limitaciones. Porque re da dejarse ser. Hablando de parejas y elecciones Xime me dijo que soy muy avant garde y yo me reí. Estoy convencida de que uno tiene que hacer lo que se le canten las pelotas y que los imperativos sociales no existen. De verdad. Nadie tiene por qué estar necesariamente en pareja ni reproducirse, esa me parece hoy, en cierto medio socio cultural, una imposición todavía más fuerte que la heterosexualidad. No, man, uno puede ser feliz de muchas maneras. La convivencia, la pareja en sí, implica muchas concesiones que no todos están dispuestos a hacer. Ni te cuento los hijos. Es un puro ceder. Digamos que alimenta el narcisismo (si todo sale bien, claro porque encima las cosas no suelen ser como uno las imagina) pero te descentra de un modo imposible de reproducir en ninguna otra circunstancia.  En fin. Ya sé que es raro que lo diga yo, siempre es raro pero no me importa. Tampoco. Descubrí que en cierta manera logré ser feliz internalizando que mis elecciones fueron para salvarme: y lo logré. La locura está a la vuelta de la esquina y a mí la estructura me sostiene. Punto. Después sé que: no puedo trabajar en una oficina todos los días de mi vida de 9 a 18 porque no lo soporto. No nací para eso (excepto que en algún momento lo necesite y este blog se autodestruirá en 20 segundos) y no vale la pena que lo intente. ¿Qué más aprendí? Ah sí, nunca voy a ser linda pero eso no tiene importancia. La vida es actitud y me la pela lo que digas (ser "normal", en términos amplios, parece que tampoco es algo que nunca vaya a suceder y bastante a mi pesar, eh). Y algunas cosas más que no dan para este espacio (ja, lo jugoso siempre es lo indecible, OBVIO).

Bueno, voy a *navegar* un rato (¿podés creer que así se le decía al webeo en los 90?) y cuando termine Toy Story 3 acostaré hijos mayores (no sé si es Blue Ray pero se ve muy impresionantemente bien).
Bueno, chicos.
Así las cosas: los re extrañé.

sábado, 23 de octubre de 2010

triste y aburrida

Salía a los 2 minutos literales de la clase de zumba porque no era zumba, era el reggeaton infame con una chica que parece tener ataques de epilepsia cada vez que suena una canción. Bailar me da alegría pero si está bueno. Hice un mini rato de elíptica, estaban Lau y Pau, pasé por la cancha de tenis con los pibes, me tiré en la reposera al sol, en la mesa comí pan con manteca y miel y ahora estoy acá, echada en en la cama, desahuciada. No quería estar sola este finde.  Desasosiego. Desazón. Marido, no tiene la culpa pero igual me pega mal. Ayer hizo pizzas, deli a pesar de que se equivocó y compró harina integral. Nos quedamos charlando con Vicente, los tres. Marido estaba un poco gallito de pelea, cosa que me torra. Ya sabés: conmigo no da. No me torees, salís mal parado. En fin. Tuve que volverme del club porque Camilo dormía y Simi se había quedado en zona, después de pasar la noche en lo de Pedro y Pablo. La desolación es contagiosa, estamos caídos los varones y yo. Y eso que hay sol. Ayer felicidad, hoy todo me pesa. La soledad por sobre todo, la soledad relativa: la soledad con hijos que no es ni una cosa ni la otra. Pero es lo que hay. Estoy aburrida, además, pero no quiero hacer nada. No puedo hacer nada. Como sedada.
Bueno chicos, un plomazo. Voy a cambiar a Milo y a sacarlo un rato al cumple que hay en la plazuela. Imagino pocos programas peores pero no tengo otra opción.
Ah, ni siquiera me bañé.
Así las cosas.

Qué lindas son las historias románticas

y los corazones receptivos. qué ajeno me resulta todo. en cambio, tengo un findex sola con hijos, marido  y pocas ganas de que sea así. ser sola en méxico es delirante. ¿o no? en fin, me tengo que cambiar, armar el bolso e ir a zumba a mover el culo crecido.me llevo a las tres nenas. y ahora que pienso, tengo que rescatar a Simón. distaída.
creo que me entristecí por la perspectiva.
en fin.
así las cosas.

viernes, 22 de octubre de 2010

sobre el buen humor y la historia de los lockers

Cuando estoy rayada soy más feliz que cuando estoy deprimida. Ahora: ¿cuando estoy deprimida soy más flaca? Puede ser. El sol, el no frío, los vestidos y el celeste del cielo pegan bien, como las drogas en el mar. Hay muchos niños alrededor. Cuatro niños. Después vienen Pau y Flor. Cuántas Paus pensé hoy en algún momento. Por ahí era en el coche. Este es el clima ideal para abrir las dos ventanillas de adelante y hacer que la radio explote aunque la música sea fea. En la última memoria padres cambiaron Radio Ibero por música clásica. Desde siempre detesto el canto lírico. No sé bien por qué, me fastidia.
Quería decir eso: hoy soy feliz. Porque siempre parezco infeliz y es mentira. Me preocupa que mis hijos piensen que su madre era una insatisfecha y se quejaba de todo (mantengamos las apariencias, la verdad no existe). ¿Debería hacer algo rico? Tengo que hacer dieta entonces no cocino y nunca hay nada rico. Hacer dieta puede ser un plomo o puede estar bueno. ¿Etapa plomo? También puede ser.
Me encontré con Pau llegando al club y nos subimos a la elíptica. Después nos cruzamos un ratito en el sauna. Tuve que mudarme de locker porque los van a cambiar. Es todo un tema, aunque no lo puedas creer. En el vestuario sólo se escuchan conversaciones al respecto. Que dónde vas a estar, que mi pasillo, que prefiero otro, que mi acción tiene más de un locke y entonces es injusto, que mi hija y sus amigas están en el primero así que...Hace semanas que ronda el tema. A mí todo me chupa un huevo excepto que me cambien de lugar. Sufro mucho por esas cosas. Si estoy en un pasillo hace cuatro años y medio: dejame en el mismo pasillo. Además, tengo a mis amiguis. De hecho, hoy me crucé a L que está provisoriamente en el mismo que yo (tuvimos que poner nuestras cosas en uno momentáneo porque van por partes). Estábamos contentas. Sigue a full con sus candidatos. Le dije que hacía unos días la había visto pasar y había pensado que estaba muy guapa. Era cierto, eh. Pensé eso. ¿La gente pensará que soy lesbiana? Siempre que alguien me parece lindo o hermoso se lo digo, no me aguanto. Creo que el mundo no está preparado para el exceso de buena onda que derrocho.
Ahora veo: o leo o cocino o voy a la librería a comprarle de una buena vez los libros que le prometí a Simón. En El péndulo tenía que subir y me dio hueva. Ahuevada es mi nick name.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
Alegres.

quiero leer poemas hasta que me ardan los ojos

pero me tengo que ir.

sabés qué: gusto de que los libros de poesía me los regalen.

hoy me siento un setter buenhumorado.

en fin.

la palabra de la semana es: brillar

Ah, sí, cuasi no salí. No hay aventuras, ni intercambios ni relatos externos. Porque los estímulos exógenos son casi nulos, oh oh. Termino de chatear con Pau, la amo. Amo a mis amigas. Soy medio torta en la amistad. Amo a mis amigos varones también, ojo. Pero las mujeres somos más jugosas. Sépanlo chicos. Las mujeres somos lo máximo. Debería estar cambiándome para ir al club. Veo el cielo desde la cama, zafa aunque no es como el porteño. Nada se le compara. Supongo que es la llanura. ¿Te dije que la planicie me pega mal? Las montañas, aprendí rápido, me cobijan y me sacan las angus existencial. ¿Yo parezco una loca de mierda? La otra vez pensaba, saliendo del vestuario, que aunque esté rayada o depre no necesariamente lo contagio. Soy enérgica. Ponele.
Entonces: hablamos del brillo. No, no brillo. ¿A quién carajo le brillaría encerrada en el suburbio? Le digo a Pau que quiero Bs As. Lo dije ayer en cinco ventanas de chat a la vez. El miércoles vino Gaby. Creo que la perspectiva chilaga y suburbana la desalentó para siempre. Yo tampoco entiendo cómo caí acá, eh. Pero ya ni me gasto en decir yo no era así. En definitiva, yo ahora soy así. Y el ahora se extendió muy de más. Diego MU sigue insistiendo con que somos jóvenes. No, jóvenes ya no somos. Lo de la futura promesa prescribió hace una década. ¿Qué sos? Madre. Soy madre, man. ¡SOY MADRE! Vení y cagame a palos. ¿Que qué quería ser? Bueh, estudié letras detestando la vida académica so...no tenía muy en claro nada. Soy la mantenida sin sueño. Mentira. Las esperanzas siempre están aunque ya sabés, el golpe de suerte parece que ya lo tuve. En fin. Marido terminó la segunda de Breaking Bad pero yo deserté. No es para mí. A duras penas terminé la primera de The Wire. Empecé las memorias de Ester Tusquets y me quedé hiper dormida. Marido está divine. Hay mucho amor. Aunque ya dije que no sé qué le pasa por esa cabecita rapada. Cuando me dice, abrazándome, hola preciosa pienso que hice todo bien.
Hoy pequeña cena at home (no, YA NO SALGO) y mañana se va todo el día, vuela a Guadalajara y vuelve el domingo a la mañana pero sale directo al venue. Hasta el lunes no le veremos.
Me voy al club. Engordé un kilo, chicos. Tengo el culo bastante poderoso. En Miami casi me pongo a llorar. Me vi cómo tengo la tetas (en general, no sé, no me fijo, no me miro demasiado) y fue terrible. Marido dice que hay una crema, quiere creer, lee en internet. Sí, man, inventen algo.
Al rato me encuentro con Luz en Polanco. Después de mis hijos y marido, el blog fue las mejores cosas de estos años. Aunque hay dudas, eh: puede que me juegue en contra.
Guys: así las cosas.
(Uh, Milo se volvió MUY chillón).

jueves, 21 de octubre de 2010

la différance

No, no, no voy a desarrollar el concepto derridiano, soy semi incapaz de hacerlo ante todo porque no lo leo hace muuuuuchos años. Pero igual tiene algo de pertinencia en lo que venía pensando desde la mañana. ¿En qué y cómo piensan los hombres? Tuve clase con D (por cierto lo único bueno de la semana, seh, toy en el oven) y salió el tema y me di cuenta de que hay un resto o, mejor dicho, una totalidad que se me escapa. Desde muchos ángulos pero sobre todo en cuanto a cuánto piensan los hombres en mujeres. Me causa mucha intriga. Tiendo a pensar que piensan menos que las mujeres en los hombres. Es decir, si a una piba average le copa un pibe lo más factible es que entre mil quinientas veces al perfil de FB, al twitter, que mire todas las fotos que hay en internet y durante semanas no sólo se imagine todos los diálogos posibles sino las fantasías sexuales más fílmicas y sexies que su imaginación le permita. Los hombres ¿hacen lo mismo? Jamás me imaginé como el objeto de deseo obsesivo de un pibe, me resulta realmente inverosímil. De todas maneras, si pudiera ser hombre por un rato, me coparía. ¿Será así? ¿Estoy equivocada? Marido no supo sacarme la duda, me contestó con evasivas (as always) y monosílabos. Tampoco le puse el ejemplo más feliz. Obvio. Siempre dice que hago las preguntas incómodas (no a él, al resto del mundo). Para mí no, simplemente pregunto cosa que el mundo no suele hacer.

Excursus de un par de horas. Dolor de garganta, raye materno, etcétera.

(Argentina es un caos, un caos triste y preocupante. No puedo leer nada, no me concentro, no entiendo, no se entiende quién puede salir beneficiado con algo así. ¿Quién saca rédito político? Y lo peor: tenemos que pensarlo así lo que es gravísimo. Demás está decir el repudio total y absoluto a cualquier asesinato. )

Comí con Diego por Polanco, llamó para invitarme y me emocioné pensando que quería sacarme del pozo pero no, obvio que tenía algún otro motivo: que buscara el auto. Me tuve que llevar a Milo porque no paró de llorar desde que se levantó. Agotador. Yasmín es muy voluntariosa pero no pegan ni media onda. La carne estaba horrible pero en general la salida estuvo genial. Le dije algo de lo cual no me había percatado antes: si no me ultra copa el programa, siempre prefiero pasar las noches con él. Sí, qué divinor. Acá, eh. En Buenos Aires me copa salir sola. Sigo pensando: Buenos Aires ya. Y no de vacaciones. Para eso falta poco. 

Por lo demás, pensé más cosas que no recuerdo. Milo se sigue quejando, grita maaaaaaami desde la cuna (uh, justo se calló). Coco duerme y a Tita ya le conté tres cuentos clásicos en verso, en inglés. Pasó Pau un rato a la tarde, lo llevé y traje a Simi de piano y fui tan madre como se puede ser.

Siempre digo que soy muy impaciente e intolerante. Es cierto y no. Le suelo tener mucha paciencia a la gente de mi alrededor (no a mís hijos y marido, oh no). Con lo único que me cuesta lidiar es con la locura hostil. De eso sí paso.

En fin.

Todo esto es un error de la historia.

No, mentira. Soy yo y sólo yo. Tengo muucho delay.

Y no mucho más.
Así las cosas.
Alborotadas.

al borde de explotar

Ayer terminé el día así, loca. Pasada. Malhumorada. Después chatié con Flor y me cagué de risa. ¿Mi vida pasa por una ventanita del chat? En fin. Dormí mal. A las 4.30 mamila por llanto constante de bebé (que continua, no sé qué le pasa), a las 6.40 despertarse con Coco y convencerlo de que deje de leer en los recreos y juegue con los amigos. Hay un premio que dan para estimular la lectura, tienen que anotar en unas páginas cuánto leyeron y qué. Se quedó hasta las 9pm, agotado, terminando uno y ahora lee en lugar de jugar fut. No, macho, así no va. Socialicemos. Leés en casa, de noche, donde quieras pero en el colegio jugás. Yo era muy fan de todo lo que publicaba Robin Hood; de Puck, la huérfana de madre que vivía en un internado en Copenhague; de Anne la de la Isla. Leía mucho y todo el tiempo. Igual no era anacoreta como ahora, eso dijo mi madre de mí: antes no eras así. Oh no, me estoy volviendo un monstro, lo sé. Estoy en período: me odio. No puedo conmigo. Tampoco con Tita que hizo escándalo desde el minuto que la levanté. Por todo. Me agota. Con esas cosas lidio pésimo. En fin. Tuve que darle el auto a marido que sigue sin (vamos mes y medio o más) porque no había taxis así que me voy a cambiar y caminaré al club. Milo no para de llorar. La perfecta semana del orto.
Ah sí: quisiera irme YA a Bs As. No importa que los problemas ahí no se solucionen o se sumen más o ciertas cosas se hagan más patentes. Esta vida no la soporto más. Esa es la única realidad. Encima marido se va todo el finde. Vení y haceme el harakiri.
Bueno chicos. Tengo que caminar y estaré encerrada todo el día. Quiero llorar (ayer lloré todo el día por todo).
Así las cosas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

el agujerito ahí

Es clave. No se va. Soy yo. Me odio. En ese puto mood. ¿Se irá algún día? No lo sé. No lo creo. No te hundas me dice coachie. Otros días, hablando de otras cosas, me dice que nada tiene importancia y yo pienso lo mismo. Es verdad: hoy te parece trágico y mañana no existe. Excepto algunas cosas, claro. Hablamos de pavadas. De neurosis. Le digo que se va a copar acá, le digo que imagino que vamos juntas al super (mi mente limitada y yo), al Covadonga, a comer mariscos. Me dice: vayamos a bailar. Ok, le pregunto a JP porque ese rubro no te lo manejo ni un poco. El Artic Bar puede ser una opción o...qué se yo.
En fin.
Con la desolación en la piel, voy a bañar hijos, pensar cena, leer cuento y después mirar The Wire o Reality Bites. Es una opción rara, lo sé, pero tiene sus motivos. Sus razones vintages.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
JB: hundido.

mientras me fumo un ciga

Leo estos primeros versos de Tabacaria de Pessoa y pienso que me representan demasiado bien:
Não sou nada.
Nunca serei nada.
Não posso querer ser nada.
À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo.

Tuvimos junta en el colegio de Roberta, con nuestros looks impresentables. En el camino de vuelta, marido me dijo: esto es lo que más me gusta. No supe decifrar si era que le haga de chofer mientras lee el diario o compartir ese rato conmigo y los dos menores. Seguramente hablaba de ambas. Después nos peleamos un poco en la puerta de la oficina pero las discusiones maritales ya no me angustian. En el super, con Milo,  se me cayeron una lágrimas mientras metía aguacates en la bolsa y una señora se me acercaba a promocionar filetes de peixe congelado. Le contesté que compraba fresco y el pescadero de hecho me trajo el mero recién fileteado y lo dejó en el carro. Siempre alguien hace las cosas por mí, ya lo dije, es un problema. Y el problema de no ser nada. O sí. Ser algo con lo que no sabés cómo lidiar.  ¿Importa? Sí, importa. Estaba en la patinadora, bailando al ritmo de Smashing Pumpkings y llegó Pau. Nos pasamos a las elípticas, terminé haciendo una hora de aeróbico y después nos instalamos en el sauna. Un poco lo de siempre. No, un poco no, del todo. Aburre. En la ducha (me pasé a la primera porque la segunda no andaba bien y ahí me quedé como rutina) le dije que nací para ser talento, que era una pena que nadie se diera cuenta. Ya sabés: lo pienso de verdad. Ese es el problema real. Anoche, mientras marido miraba Breaking Bad (me angustia y me aburre) terminé Just kids y también se me escaparon unas lagrimitas. Hermoso libro, muy recomendable. Dan ganas de sacar fotos, siempre quise hacer retratos pero soy una persona muy impaciente y ya no fabrican películas de polaroid. Además, alguien nos robó la máquina. De a poco nos fueron saqueando y de realmente nos faltan muchas cosas. No sufrimos, a los objetos hay que dejarlos ir (igual desaparecieron la polaroid y la lomo, somos un desastre de distraídos).
Por lo demás: casi nada. El clima está impecable. Hermoso. Soleado. Agradable. Estreno uno de los vestidos que me compré, divino. Le tomé aversión a los jeans. Demasiados años de que sea la única prenda que me puse todos los días. Ya fue. Vestidos: bienvenidos a mi vida, los amo. Como dijo madre, la elegancia es tener estilo. Tiene mucha razón. En la cinta había una mina de unos sesenta largos, setenta, vestida con shorts y musculosa naranja y violeta y una remera cortada gris encima. Zapatillas con cordones amarillos, parecidas a las mías. A esa edad presumo que sólo voy a vestir de negro. En algún momento hay que rescatarse, todavía me no me llegó la hora (por suerte). A Pau también le dije algo que pensé ayer: el presente se impone de tal manera que hay situaciones que son difíciles de recontruir (del pasado). Ya ni me acuerdo de cómo era antes de que naciera Camilo. A la mañana me di cuenta de que es el hijo del que más estamos disfrutando. Cuando Simón tenía un año y medio yo estaba completamente de la cuc (muchísimo más que ahora, creeme), cuando Tita tenía esa edad trabajábamos mucho sacando adelante la empresa recién montada. Con este nos derretimos. Está bueno eso: la vida te da revancha. Espero que en todos los niveles (aunque en algunos planos perdí un poco las esperanzas: triste). Tomo capu frío pero me cae mal. Ahora ya no es sólo lo caliente, creo que también la leche me resulta indigesta. Basta aparato digestivo, dame un respiro.
El viernes, caminando por la Washington, entré a un local de tatuajes y pensé en hacerme uno, así, como un impulso. Por suerte me dijeron que el más chico salía 80 dólares y me desalentaron por completo. ¿Eighty? repetí. No lo podía creer. Después se me ocurrió que podría hacerme un pequeño signo de pregunta en la muñeca. No sé. La semana que viene acompañaré a la otra Paula a hacerse uno y veré si me dan ganas. También, y en honor al poema, podría hacerme un símbolo de vacío. Aunque ya fue: ya tengo un tatuaje, supongo que es suficiente.
En fin.
Eso. Nada más que eso.
Así las cosas.
Chaaaaaaatas.

martes, 19 de octubre de 2010

serie: los pipu cenando









No me doy cuenta si la tristeza es mi estado de naturaleza, si es el de todo el mundo y no lo dice o si es sólo un período. Me vuelco a las opciones 1 o 2, a decir verdad...

algunas fotis atrasadas




Era eso, claro

A las 7am estaban Milo y Tita en la cama, a mil. Mucho amor. Camilo me derrite, habla como un loro todo el tiempo y dice un par de palabras muy claramente. Divino. Tita está enorme. Y Coco va a ser siempre mi hijo mayor. Todos tienen algo, obvio. A esa hora Simi ya no estaba, ya habíamos estado hablando mientras se tomaba su leche y se comía sus tostadas con manteca y azúcar mientras yo recortaba triangulitos verdes. Me dio un beso y salió solo. En la cama me esperaba la multitud.
El juego volvió a ser el de antes: marido me persigue, me toca el orto en la vía pública y yo no tengo tantas ganas de coger. Es el juego que me gusta, igual. Lo natural. De todas maneras, dejarme en pelotas en el medio de la Lincoln y con Walter delante creo que fue too much.
Eso sí: marido trabaja demasiado. Es una realidad innegable y un poco inmodificable. Cuando no trabaja mucho tenemos problemas. De todo tipo.
Ir a terapia el día que volvés de vacaciones no es buena idea. Para nada. Estaba en un mood muy unplugged, muy contenta y me caí a la realidad abruptamente. Sin anestesia. Quise llorar. A la noche también, después de acostar a todos, mientras cenábamos con Diego me pregunté cómo aguanto. Tengo casi 33 años, 3 hijos, vivo lejos y trabajo poco. UF, man. Tachame la doble (como diría mi amiga Shama). Encima no voy a estar para el casamiento de Lean. Nadie me llama para que conduzca un programa de tele ni tenga mi espacio en radio ni siquiera para que escriba una columna. Vamos chicos: media pila.
No entiendo bien cómo la piloteo.
En fin.
Me voy a hacer gym. Debo haber engordado 3 kilos en las cortas vacaciones. Necesito deporte y sauna para olvidar. Estoy un poco pinchada pero todo bien. No dejamos que decaiga del todo.
Así las cosas, chicos.
Vueltas a la realidad.

lunes, 18 de octubre de 2010

las mejores vacaciones en años

Estoy de vuelta y no lo puedo creer. O sí. Llegué hace una hora y no vi a mis hijos. Los mayores en la escuela y el bebé durmiendo. La casa desordenada pero no para asustarse y ya por suerte llegó Lupita salvadora. Mi hermana me dijo: te compadezco. Y yo, en estos días, bueno es obvio que pensé que en algo tipo: todo fue un error. Soy feliz estando sola con marido. Francisca, la amiga de hermich que vino a darle una mano me decía que hablaban entre ellas sobre cuáles serían los pro y yo confieso que no sé bien. Me pasó. Me dejé ser. Creo que es algo del amor incondicional, de que la angustia existencial se diluya, de descentrarse. Pero no tener hijos (y no tantos) es algo increíblemente relajado que ya ni recuerdo excepto por este peligroso excursus en el que no sólo no los extrañé sino que me volví a preguntar en qué estábamos pensando. En fin. Igual: no hay vuelta atrás. Pero yo soy una persona que tranquilamente podría no haber tenido hijos.
Casi no dormí. En parte porque no podía digerir todo el cangrejo y la langosta que comí en diferentes formatos (ultra recomendable Joe´s si vas a Miami es self service pero la comida muy muy deli) y en parte porque me da mucho nervio la posibilidad de perder el avión. Además teníamos que dejar el coche en un hotel cercano y cazar el shuttle al aeropuerto. Hicimos todo rápido y llegamos cuasi bien excepto porque el GPS en un momento nos abandonó y a las 4am no hay mucha gente a quien consultarle. Por suerte un cana nos indicó bien y llegamos sin problemas. Los de Aeroméxico habían sobrevendido el vuelo y nos ofrecieron quedarnos unas horas por un pasaje gratis lo que hubiera estado genial si la coyuntura hubiera sido otra. En el aeropuerto hacía un frío polar y no hay donde carajo acostarse. Nos dormimos sentaditos y ateridos hasta que subimos al avión y nos tapamos los dos con la única mantita que teníamos. Mucho amor este finde. También cierta pelea. Yo cuando estoy sola vuelvo a mi naturaleza bitch, puedo ser imposible (lo admito).
Ayer intenté recuperar mi abriguito gris amado pero no estaba en Urban, caminé 35 cuadras con ojotas y terminé de agujerearme los pies. Dos heridas en carne viva. Marido me llamó que se había armado brunch en un lugar en la Lincoln. Llegué antes y estaban viejos conocidos de Mtv y demás. Después fuimos a la playa, porro y barritas de cereal y después todos a comer la seafood. Rico. Divertido. Pero US no es para mí, el individualismo, la alienación, el egoísmo. Raro. En el 2003 no lo había notado y ahora sí, no genera cosas buenas. Llegué contenta, dormí todo el viaje, en migraciones casi no había nadie, las valijas salieron rápido y yo me sentí en casa. Extraño pero real. Ahora, el hogar es medio un caos, ya se ordenará, ya encontraré a alguien para que me ayude y nosotros decidiremos qué hacer. Las vacaciones fueron tan vacaciones que no hablamos de nada. Nada importante. Nos quisimos, nos acompañamos, nos reímos. A marido le sigo pareciendo graciosa 10 años después. Groso. Comí muy de más y poco saludable, hoy volvemos al redil. Detesto la comida gringa en general. Pero el saldo de todo es tan tan positivo que no sé bien cómo volver a esta rutina chata e infame que me supe conseguir.

En fin, chicos.
La pasé genial pero ya estoy de vuelta.
Así de regresadas las cosas.

domingo, 17 de octubre de 2010

I wish I was special

Uf, se pasó el tiempo y no pude escribir. Ahora estoy sentada en la cama, sola y en camisón, intentando digerir el asado de ayer mientras marido juega al golf. Tengo que hacer la valija, bañarme, vestirme y bajar a desayunar y ver si paso por la playa o me quedo leyendo en algun cafecito (o nada porque en realidad a la 1pm quedamos en encontrarnos acá y todo me lleva mucho tiempo).
Retomo desde donde dejé, supongo.
El viernes me bañé y me vestí y salí a caminar por la Collins que es la primer avenida paralela al mar, en donde están los hoteles (estamos en la 20th a una cuadra del Delano de Madonna), recorrí unas cuantas cuadras hacia el sur, a mirar los negocios de siempre, me hice dos ampollas gigantes con las ojotas de plataforma, entré a Victoria´s Secret y a Urban Outfitters y no compré nada, agarré por Washington (que es la otra paralela) y volví a pensar en que es abismalmente más Lumpen (está lleno de drugstores, locales de tabaco, de tatuajes y de sex shops) y me di cuenta de que una de las cosas que no me gusta nada de este país es la alienación real que se le nota a las personas en la calle. No sabés qué están pensando pero no hay relación con el mundo. Extraño. Tampoco me gusta el consumo constante pero de eso creo que sí te podés abstraer. Llegué a la Lincoln (que es peatonal y perpendicular a las otras dos y donde hay restoranes y negocios), entré al Mac Store con mi Coki que es lo único que había comprado hasta entonces y chequié a ver qué decía marido. A la 1.30 en la puerta de Mtv, ok. Eran la 1.15 y estaba a dos cuadras, genial. Me senté en el banco que hay enfrente del edificio y saqué el libro. Unos minutos después empecé a mojarme y tuve que salir corriendo porque se habían prendido las regadoras por lo cual me cambié de banca. A las 2pm, viendo que marido no aparecía lo llamé. Ah, te mandé un mail (no me están llegando al celu por eso le había pedido que también me mandara sms), estamos acá, cruzando la Lincoln en un restó de sushi. Cuando finalmente llego al restó porque me había pasado mal las indicaciones, resulta que no está. Ya de MUY mal humor lo veo llegar, 45 minutos después de que teníamos que encontrarnos, riéndose como un adolescente y yo queriéndolo matar. Podías llamarme pedazo de huevón. Ah sí, te llamé y veo el número y estaba todo mal (es compli llamar desde celus mex en US pero hasta yo lo sé). Mi humor estaba bastante abajo no sólo porque me había plantado sino porque ya tenía un poco de hambre. Tuvimos que venir al hotel para coger el coche que habíamos rentado pero no estaba, claro, porque no habíamos dejado la seña. Marido pretendía hacerme caminar siete cuadras larguísimas con hambre y ampollas y mal humor pero se rescató y nos subimos a un taxi. Nos dieron un Cube que como su nombre lo indica es un cubo y para rematar: verde metalizado. Marido me tenía más sorpresas, como la primer reunión había sido muy larga, todavía no habían podido ir al contador. Ah, copado, me vine de vacaciones con vos y lo único que hago es esperarte: sos un genio. Pero sí, era así. Pusimos el GPS (no sé cómo se hacía antes, supongo que con más peleas) y nos fuimos a la loma del orto a que se encontrara con Vicente y el contador. Yo recorrí el espantoso centrito comercial típicamente gringo para ver qué me clavaba porque eran casi las 4pm y terminé en un Subway infame comiéndome una baguette chica con queso y cebolla (ya sé, soy the less). Después me senté en unas escaleras a leer, fumar y esperar a marido. Una vez que salió arreglamos con Chente lo del asado del día próximo y partimos hacia Sawgrass, el mall más grande del mundo (de outlets). Ni bien llegamos nos quisimos matar. Obvio. Dejamos el auto en el peor lugar, caminamos kms adentro de un shopping espantoso, lleno de argentinos deleznables, nos mareamos, dijimos que eso no es para nosotros y compramos sólo cosas para los chicos. Después nos encontramos con Walter y Lau que también estaban ahí pero sacándole mucho mejor el jugo, nos sentamos en Starbucks a que se tomaran un café, nos llevaron a nuestro coche que estaba a un km literal y quedamos en encontrarnos en nuestro hotel para ir a cenar (ya eran casi las 10pm y yo me arrastraba). Con marido ya no tenía la mejor porque nos habíamos quedado sin gasolina después de mis advertencias. Así que dimos unas vueltas para evitar males mayores, pusimos la radio de oldies que nos venía acompañando (en realidad es noventera pero a esa altura entre en oldies) y finalmente llegamos al hotel. Marido tuvo que quedarse dando vueltas porque no hay estacionamiento y a esa altura nos teníamos cierto odio vintage, como de una época que coincidía a full con la locación. Al rato llegaron los chicos, nos fuimos a la Lincoln y nos sentamos a comer en un lugar en el que después me acordé que almorzábamos seguido en el 2003. Comimos como cerdos, paseamos un rato, entramos a un sex shop muy trash cerca del estacionamiento (no entraba hacía años y puedo seguir sin entrar pero me acordé de uno muy nice al que fui con los chicos B en Coconut Grove en el 93 y me dio mucha ternura). Nos acostamos cerca de las 2am, agotados y contentos, a decir verdad.
Y ayer, bueno, dejamos la austeridad y atacamos las clearances de Urban sin piedad. A la mañana en el de Collins y a la tarde en el de Aventura. Sacados. En el medio fuimos al super en Bal Harbour, compramos carne y vituallas para hacer un apple crumble, fuimos a los de Vicente, pelé y corté manzanas y mientras marido hacía el asado y esperaba a los otros comensales (tipo el ex jefe de Mtv que no tuvo ningún reparo cuando nos dejaron en la calle y cosas así) me tiré a dormitar en un sofá en el backyard. La humedad me mata. Para colmo cuando llegó Cristian fumé porro y después me convertí en una ameba total (sin acordarme el motivo, claro) y me morfé media vaca en un estado de baja energía notable. Igual estuvo bien. Marido estaba feliz, el asado le quedó perfecto, el postre ultra deli (le pone ingredientes secretos tipo almendras y algún cereal que lo hace más crunchy aún). Nos quedamos con Chente y Fer chusmeando un rato más y  a las 7pm marido decidió que ir a Aventura iba a estar bien. Yo quería pasar por un Old Navy para terminar las compras para los chicos pero resultó que no, que no había y terminamos una vez más asaltando Urban (me compré un abriguito peludo, corto, que es TODO, lo admito). Cuando llegamos de verdad no podía mantenerme en pie. Leí un par de páginas y me dormí aunque no tan bien ni profundo como las noches anteriores. Supongo que sé que mi padre se va hoy, que esto ya se termina, que hermich se queda sola con los chicos y que tengo que empezar de nuevo a buscar ayuda y esas cosas de la vida real. Pero no importa. La pasé genial estos días, no pensé en NADA ni en NADIE. Estuve mucho con marido, muy contentos y pegados y cariñosos y cercanos sin hablar de temas tampoco, existiendo en una paz vacacional que me hiper sienta. Ni siquiera extrañé a los chicos (sorry, es la verdad). Los amo, les compré cosas pero me vino genial tener unos días para mí. Ayer, echada en el sillón pensé que la vida sin hijos me es ajena pero bastante envidiable. Yo JAMÁS puedo estar así de relajada. Y menos con el bebé.
En fin.
Me extendí. Voy a meter todo en la valija. Espero que entre.
Así las cosas, chicos.
En mode relax.

viernes, 15 de octubre de 2010

hoolaaaaaaa, nada ha cambiado

Son casi las 10am y estoy en la cama del hotel, con mi vestido pseudo hindú, escribiéndoles. Si hubiera tenido blog y notebook hace siete años seguramente mi vida sería otra. Hoy lo es. Acabo de volver del Walgreens de Collins y Lincoln, el mismo en el que le compramos los flotis naranjas a Simón en el 2003 y que se rompieron recién hace un año y medio. El hotel (acá hay fotos para que chusmeen) está a la vuelta del Dorchester, a una cuadra de la playa. Caminé sintiendo que el tiempo podría no haber pasado aunque no me es necesariamente hiper familiar el lugar. Lo que no me acordaba es que Miami no tiene olor a mar, es raro.
El viaje fue cómodo, después de tener tanta prole moverse sola es encantador. Sólo la valija semi vacía y la cartera con mis pocas cosas: ipod (que no usé), celular, billetera, Moleskine, birome, dos broches para el pelo, atado de cigarrillos, encendedor, Éramos unos niños y Hélice. Nada más. En el taxi al aeropuerto me tiré y dormité un rato, fue una hora en total y llegué con el brazo babeado. Había mucha gente en la cola, la llamé a Lau que casualmente viajaba en el mismo vuelo y cuando llegó nos desviaron a otro mostrador, hicimos rápido. Carmen por suerte me había comentado que abrieron lounge de Amex en la terminal dos así que ahí nos instalamos, cortesía de mis padres. Cometí el error de comerme un sandwich de atún (espantoso) y de tomar un frapuchino con Baileys que me cayeron como el orto y terminé vomitando como me pasa siempre en todos los Amex (impresentable). Pero se hizo leve y después de una pasada rapidísima por el free shop en la que ninguna compró nada nos subimos al avión. En mi fila un chico que tiró algún comentario, parecía jovencito pero resultó casado, me enteré después, cuando a la hora de llenar los formularios migratorios platicamos un rato con el señor que se sentó entre los dos. Buena onda. El resto del tiempo leí. El libro de Patti tal como dijo madre es conmovedor. No miré la hora ni una vez (en realidad nunca lo hago, soy una entregada) pero sí me pregunté por mi vida, por lo que hice, hago y haré. Fue descorazonador. Reflexiones sobre el arte y semejantes que no voy a desarrollar pero están. En fin. Se pasó rápido. Me clavé el sandwich de merda con un vaso de coki no te puedo decir por qué y no cabeceé ni una vez. Los aviones me producen una indiferencia pasmosa. Suelo quedarme dormida antes de que despeguen y excepto que se muevan mucho, no pienso en el hecho de estar volando. Creo que siempre fue así. Claro que cuando aterrizamos y hay viento de cola siento la tensión, herencia de mi padre (cuando era chica me agarraba la mano fuerte y si sentía que la máquina no podía frenar me la apretaba todavía más).
Ah, marido se fue a trabajar: OBVIO. Me enteré cuando bajé del avión, después de declarar en migraciones que soy ama de casa. Sí, matame. Para qué dar explicaciones. Ya bastante que tengo el pasaporte argentino a punto de vencer.
Excursus negativo, para variar: skype con padres que me cuentan que la nana se sentía mal y se fue ayer a la noche. NO PUEDE SER, MAN. Kilombo mal, veremos cómo se las arreglan padre y hermana desde mañana. PUFF. ¿Por qué?!?!?!
Bueno, entonces marido y Wally nos esperaban en el airport y los A nos trajeron muy amablemente a nuestro nidito que es como todos los hoteles boutique una suerte de hostel con beleidades pero está bien, es agradable, chiquito, acogedor y semi cómodo (los hoteles tradicionales son más comfortables pero es una nota de color que le pongo nada más). Marido estaba con ganas de mover así que aunque era casi la una de la matina caminamos al: sí, al Walgreens, paseamos por las góndolas y confirmé lo que ya sé: USA es el paraíso para ser gordo. Todo es grasoso y tentador y colorido y ultra calórico. Eligió un frapuchino y unos Reeses y caminamos de vuelta como si el tiempo no hubiera pasado. Mi humor no era el mejor, oh no, pero no sé exactamente por qué. Algo del libro, de la burguesía, del consumo y de la mierda que representa todo esto. Pero no importa. Hoy amanecimos temprano y retozamos un rato hasta que bajamos a consumir el pequeño y very tipical desayuno self service con baguette, bagels, muffins, philly, manteca, dulces y jugo de naranja concentrado. Todo agradable, blanco y canchero. Rentamos el carro pero pedimos que lo traigan recién a las 2pm. Marido se tomó un taxi y yo salí. Necesitaba acondicionador y algún antiácido. Caminé esas cuadras ida y vuelta y después me acerqué a la playa pero ni siquiera pisé la arena. Es eso: una playa ascéptica. Por lo poco que vi, está lleno de brasileños, sorprendente. Supongo que es producto del cambio favorable. Todo me pareció muy caro pero no sé si es por lo turístico de la zona o que verdaderamente México es mucho más barato. México es más barato que cualquier país que visito, al final. Extraño. Eso sí: caminar por Miami es fácil. No desentono como en el DF, en lo más mínimo.
Bueno, estaba contenta y ahora con lo de la nana estoy rara. Qué mierda todo, la reconcha de la lora puta. ¿Cuándo van a empezar a salirme bien las cosas? Estoy harta.
En fin, después de bañarme salgo a caminar.
Así las cosas, chicos.
Retro.
(estoy usando la compu de marido...me pega mal)

jueves, 14 de octubre de 2010

honemoon tardía

9 años después siento como si lo fuera. Qué delirio. En 45 llega el taxi. Está nublado, dejo a los chios, no creas que no me da pena. No pude termina de ver el último capítulo de The Wire. Hice carne a la cacerola, llegó Alejandra (la nana) y tengo todo listo. Antes de comer bajaré la valija y ya estoy sufriendo la abstinencia computadoril, eh. Dios, la detox es más difícil de lo que pensaba, me da como un temblor de sólo pensarlo. Encima no pude hacer el fuckin check in porque no andaba la página, Aeromexico del orto: te odio.
En fin, eso, que me voy. Y estoy contenta pero un poco extrañada y preferiría que hubiera sol. Allá vamos Miami, allá donde todo empezó.
Bueno, guys.
Así las cosas.

miércoles, 13 de octubre de 2010

miami

A las 7.30pm de mañana sale mi avión y dejo a mis tres hijos con parte de mi familia y la nana de confianza de Carmen durante 8 años.
Hoy, mientras bailaba King Kong Five arriba de la máquina (soy esclava del shuffle, coincidí con Giorgio a pesar de que ya era el mediodía, mi marido tenía razón: no estaba gastado, los headphones no eran los que correspondían), me puse a pensar en qué significaba Miami para mí. Es obvio que en el inconciente colectivo argentino representa lo peor del neoliberalismo noventero. Y lo es. De hecho, la primera vez que hice un viaje largo con mi familia fue en el 92 justamente a la Florida. Una banda de psiconalistas amigos de mis padres habían conseguido unos paquetes baratísimos para ir a Miami, Orlando y un crucero pero resultó ser una estafa o semejante y nadie pudo viajar excepto nosotros, aunque perdiéndonos el crucero (afortunadamente, somos una familia de fóbicos, no lo hubiéramos soportado). Paramos en el Art Decó District que todavía era un lugar bastante deprimente. Goog morning 101 hotel sigue repiquetenando en mi cabeza como la frase que respondía una gorda gigante en la recepción más decadente que puedas imaginar. En Orlando, en cambio, paramos en un apart divino con un lago artificial plagado de patos. Sobre Disney no hay nada que decir: el emporio de la frivolidad, ni más ni menos (el año pasado fuimos a Disneyland que es la misma mierda pero más chiquita). También fuimos a Key West a conocer la casa de Hemingway y algún otro paseo por el estilo.
No sé bien por qué mis padres pensaron que podía interesarnos ir mundo de Mickey. Yo tenía 14 años y mi hermano 11 y jamás había sido un deseo familiar. Fue la primera vez que tuve pasaporte. De eso sí me acuerdo perfecto. Supongo que era lo que se podía. De todas maneras creo que la pasamos bien. Universal sí estuvo bueno. Aunque  para mí la vida ya era un infierno y tenía la cara de orto estampada. De ese viaje viene lo de kinder, sobrevivió casi 19 años.
Al año siguiente también pasamos unos días por pero por un problema de pasajes. Habíamos ido a Saint Thomas y a NY con los B. Yo estaba bastante anorexic en parte por la presencia de Nico aunque debo reconocer que sólo tengo buenos recuerdos de esas vacaciones. Eso sí, a la distancia parece lo que fue: delirante. El costo social del derroche menemista no lo advertí hasta muchos años después. En el momento vivía en una burbuja, como casi todos.
Pasaron los años y Miami se volvió para mí un lugar deplorable, claro. Impensable. El nombre de un disco de Babasónicos, el compendio de todo lo que no quería ser, el wannabe de personajes ajenos y condenables. Hasta que conocí a un pibe que estudiaba artes plásticas, iba al grupo de los jueves, a otro grupo de estudio de Foucault, que me hizo un desayuno alucinante y me enamoré. Como una chorlita. Y un mes después lo fui a ver a...Miami, oh sí, porque ahí se había ido a probar suerte, escapando de una ciudad que le era hostil. Pasé dos semanas en un studio, todo el puto día sola, apostando a la presunción de que el hombre de mi vida. Un preludio hiper representativo de lo que sería nuestra relación: él trabajando y yo sufriendo la soledad inactiva. Sin contar que la mañana en que llegué, después de pasar un rato en lo de unos amigos, me dejó con sus valijas y las mías en la puerta de Mtv para que fuera sola a tomar posesión del dpto. Eso sí: garchábamos como conejos. Yo paseaba por South Beach, leía, miraba Vh1, iba a la playa y dibujaba en un cuardeno con marcadores. Miami se resignificó así rápidamente pero no porque hubiera dejado de ser el decorado de The Truman Show ni porque eludiera su naturaleza de cartón pintado ni la chatura intelectual ni porque la escoria latinoamericana que la habita me cayera mejor sino porque se volvió familiar, así de simple y pedestre.
Volvimos a ir dos meses en el 2003. Dos meses de vivir en el apart, de caminar hasta la oficina donde hacía un traineé después de dejar a Simón en el day care, de sentir la soledad más imponente hora tras hora, el abandono más lacerante. Pero no era la ciudad: era yo. Podría haberla pasado bien pero tampoco es mi naturaleza. Y era demasiado joven para sobrellevar tanta soledad con un hijo y un marido workaholic. Aunque mis padres fueron 10 días de los 60 que estuvimos. Y también estuvieron Pao y Joy pero trabajando y a mí se me hacían más patentes todas mis imposibilidades por ser madre. Tenía 25 y parece de otra vida.
También sobre la máquina pensé que en realidad preferiría ir a cualquier otra ciudad. A una que no conozca como Praga, Estambul, Berlin o Budapest (y sigue la lista) pero esto es lo que hay. Y así lo tomo. Tres días sola con marido, como en las cortas viejas épocas. Tres días sin pensar en qué van a comer los chicos, sin bañar, ni leer cuentos ni cambiar pañales ni juntar ropa.
En fin. No me quejo. Disfrutaré de la playa si la lluvia lo permite.

No miré Mad Men como hubiera querido sino The Wire. Estoy por terminar la primer temporada. Haré la crónica de Miami si es que marido me presta su compu. Por primera vez en años viajaré sin. Es más, no puedo creer que vaya a subirme al avión con una simple cartera con los documentos, el pasaje y dos libros. ¡Milagro! A veces pienso que no me puede estar pasando a mí.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
Miamenses.
Hace mucho que no me sentía así de aplastada. Se me cerraban los ojos a la noche, después de larga cena con padres y como siempre, charla intensa. Nunca hablo tanto. Ni de tanto "tema". La plática matrimonial suele discurrir entre trabajo y algún otro tema muy cotidiano. A marido no le copa mucho hablar de cosas. No leí ni vi nada en cuevana ni siquiera prendí la tele para ver el rescate (la tele y yo tenemos cero onda). Pelotudié y a las 11pm apagué la luz y simplemente, después de pensar un rato, me dormí. El cuerpo pesado hundiéndose en el colchón. Marido llegó en algún momento, le pregunté cómo le había ido creo que me dijo que bien y seguí durmiendo. De todas maneras, antes de que llegara lo extrañé, me desperté y un poco de desasosiego, ganas de tener su cuerpo al lado, de que me abrace. Por suerte me volví a dormir. Pero a las 4.45 sonó el despertador y le pobre, habiendo dormido tres horas y cacho, se tuvo que ir. Ayer a la mañana había sacado la ropa (tres cosas llevó) y yo le armé la valijita. Me dio un beso y se fue, yo había bajado a hacerle mamila al bebé. Cuando sonó el despertador a las 6.40 madre se ofreció a ocuparse de Coco así que sólo bajé a su ex cuarto (no aguantó la soledad y volvió a donde siempre, a dormir con sus hermanos en el cuarto grande -son dos cuartos unidos- creo que lo pasaremos al que ahora funge de cuarto de huéspedes y armaremos el de visitas abajo: todos tienen baño en suite, delirio) a buscar la ropa y me volví a la cama. A las 7.35 vestí a Tita dormida, bajé a armar desayuno y etcéteras pero padres, muy amablementes, se ofrecieron a llevarla a la escuela y portaron al baby por lo cual volví a la camuch a babearme plácida. Antes había tenido sueños agradables, de esos que quieras seguir durmiendo por siempre.
Sin embargo, tengo un bajón, así, sordo. Un sentimiento de nadie me quiere tatuado en el espíritu que no me deja en paz. Y otros etcéteras iguales que siempre además de una fiaca inconmensurable. Ahora iré al super con madre para dejar provisiones y al rato llega Lupis a darme una mano con la ropa que es lo único realmente descontrolado. Marido aun no me llamó y yo quiero que lo haga. De verdad lo extraño mucho. La soledad no es para mí: está comprobado.
En fin.
Así las cosas, chicos.
Planas.

martes, 12 de octubre de 2010

Apaleada. No puedo concentrarme, no puedo pensar claro, me siento sola y vacía y con la peor suerte del mundo. Claro que no es cierto pero qué importa. Y poco querida (?). Aunque sé que no es el día para pensar en eso. Fuimos a comer a una parrilla por acá con padres para no tener que cocinar. Comí de más. Tira y arrachera. Me pueden. Volvimos e hice tarea y proyecto de marioneta con hijos. Quedó simpática con el pelo de lana y los anteojos de plastilina. Ahora intento trabajar pero sólo siento el hueco acá, calando hondo, haciendo que me cueste respirar. Al parecer tendré que llevarme a Milo y el lunes, cuando vuelva, tendré que buscar a alguien que me de una mano. No es fácil. Tengo ganas de llorar. Profundas. Lo que parece superfluo cuando vivís afuera es vital. Así de simple. Padres se fueron con Milo hasta el Magnocentro caminando. Ayer le compraron un vestidito a Tita en Zara que hoy ya estaba roto. A mí también me regalaron un vestidito y un suerte divino, como de cashmere.
Excursus, parece que se puede quedar Alejandra, la persona de ultra confianza que trabajaba en lo de Carmen. ¿Se ordenarán las cosas? No es el hecho del viaje es que NO PUEDE SER QUE TODO EL PUTO AÑO TODO SALGA COMO EL REVERENDO ORTO. ¿Entendés? Yo sólo busco paz (ya sé que no existe pero si no ¿qué?).
En fin. Tengo que llamarla. Marido no me atiende el tel, está en pleno ensayo seguramente. Yo no voy a ir al show, estoy para hundirme temprano en la cama y mirar series para paliar tanta desolación.
Alejandra viene el jueves. Ok. ¿Podré dejar a Milo? No sé. Veremos entre hoy y mañana. Me cobra una fortuna. Whatever. Todo es así.
Por lo demás, tristeza por mala leche, por ejemplo, por amigas tristes, porque empatizo. Porque ayer la noche me desalentó, porque no sé qué va a pasar. Porque en el entretiempo se me va la vida y me tiene harta. Hablé con Fer, estaba feliz en Mar del Plata (sí, valga la redundancia, por laburo). Igual ya casi no falta para diciembre. O falta un montón.
En fin.
Así las cosas.
Confusas.

no sé qué pensar

Antes de dormir lloré un poco. Bueno, no, lagrimié. Es que casi no lloro y pienso que no está bien. Antes era un mar de lágrimas y ahora: un desierto. Acabo de comer más pan con manteca del que cualquier humano puede tolerar antes de las 9am. Comimos en Biko, yo lo mismo de siempre: pescado del día con refrito. Estaba bien pero ya me aburrí. Igual fue demasiado, primero un ibérico que estaba bastante bien y los demás una tortilla con algo de mar. Para mí sin vino, as always. Hermi y marido un chuletón con pisto y papas, padre un pescado con tinta de calamar y chipirones y madre un atún envuelto en una costra de no sé qué (detesto el atún fresco, me parece un bife crudo, sólo como pescados blancos). Dos postres de chocolates, uno normal y otro con un helado de anís y unos cuadraditos de no sé qué pero con textura rarísima. Rico. Y los canolis de queso de oveja con espuma de otro queso que no pruebo ni loca. No soporto los quesos fuertes y menos de postre. Nos reímos. Sacamos fotos con la Hispamatic que no puedo bajar porque no encuentro el cable. A hermich le encantaron los anteojos que le regalamos...

Excursus de tres horas. Robo, problemas, viaje, padres, Dany. Ni me explayo.

Sólo te digo que en este año de mierda me sale todo como el orto. Lareconchadelaloraputa y la reputamadre que lo remil parió. En fin. No sé si me voy. No sé si me voy con Camilo. No tengo ayuda en casa. Mañana entonces no taller. Uf. Y más uf. Y basta de todo.
En fin.
Ponele que para estas cosas no hay solución. Ponele que en definitiva en Argentina sería lo mismo (?) o no pero no tiene importancia. Detesto el devenir de los acontecimientos.
Me pongo a trabajar.
Así de pesadas y desarmadas las putas cosas.

lunes, 11 de octubre de 2010

this is the first day of my life

No me puedo sacar el tema de la cabeza. Será porque hay sol y porque hice 35 de patinadora mientras terminaba de leer Los modos de ganarse la vida. Y me gustó y me angustió y me quedé pensando un poco. Y porque mientras manejaba, después de sauna, baño y lo de siempre, pensé que efectivamente y sin dudas estos son los mejores años de mi vida. Vivir con esa certeza no es tan fácil, oh no, claro. Porque uno se resbala sobre el tiempo a contra pelo de la voluntad. Y es lo que hay. Hace unos días, en la misma situación, me di cuenta con una intensidad abrumadora de que no quiero tener más hijos. Así de claro y concreto y simple y dramático. Porque tener hijos es una de las cosas buenas de la vida. Porque los hijos abren como una novedad. Digo mucho que a mí lo bueno ya me pasó y sabés qué es lo peor: es cierto. Sí, queda mucho por delante pero ya pasó lo intenso.
Ayer me quedé en casa, sí, como todos los domingos. Hice una carne al horno (no me quedó muy brillante) y unas papas (un poco mejores) y comimos con padres e hijos mientras marido trabajaba. No lo voy a ver hasta el jueves a la noche que aterrice en Miami. Mañana tiene show así que hoy labura hasta tarde y mañana también (parece que tengo que ir, me divertiré con los varones de siempre) y el miércoles a las 6am sale su avión. Ahora nos vamos a pasear con madre y Pau (sí, ya sé, ya sé) y después tengo psico y que buscar a Simi y mañana trabajaré y todo así. A la noche cenamos por el cumple de mi hermich. Ella cumple el 11 de octubre y yo el 12 de noviembre. Mis hijos mayores cumplen el 7 de enero y el 8 de febrero. Es obvio que mi hermano debería haber nacido el 13 de diciembre y Milo el 9 de marzo pero puede fallar.
Me siento un poco pinchada. Los momentos de deserotización de la vida son fatales.

Después de comer me tiré en el pasto a charlar con madre y después vino Pau y nos tiramos en los sillones a discutir sobre la vigencia o no del psicoanálisis. Me gusta que en el mundo de boluda total en el que vivo se cuelen mis padres y los resabios de una actividad intelectual que supe conocer,  las neuronas empiecen a funcionar. Pienso que no hay forma de que eso pase mientras viva acá y me entristezco. Yo no era así. Aunque a esta altura ya no tiene importancia o quizá no sea cierto.
En fin.
Trabajo un rato y parto. No, acá no existe el día de la raza. El descubrimiento de América no es motivo de festejo.
Así las cosas, chicos.
Uf.

domingo, 10 de octubre de 2010

la iteración

Domingo a domingo se repite la misma escena: yo en camisón, medias, buzo, tirada en la cama deshecha, leyendo diarios y escribiendo en el blog. El bebé durmiendo en su cuna (oh sí, ya sé, no es tan bebé pero es obvio que siempre va a ser mi bebé) y el resto en algún otro lado. Hoy: marido trabajando e hijos mayores con sus abuelos. Madre llevó a Tita al Papalote y padre a Coco al Mute (Museo de Tecnología). Ayer comimos en La Ostra, otro clásico, y caminamos hasta Alto tango para el helado de rigor. La diferencia es que Milo ahora camina y hay que perseguirlo y que estábamos con padres, claro. Somos mucha gente. Nos sentamos en la misma mesa que la última vez (en La Ostra) y la mesera volvió a sorprenderse porque los chicos tiene acento mexicano y nosotros parecemos recién bajados del avión. Cuando me lo comentó me le quedé mirando y no pude evitar decirle: ¿esto ya lo hablamos, no? Igual, si supieras todos los modismos locales que se me escapan y que ni siquiera me doy cuenta, te sorprenderías. Muchos. Todo el tiempo. Coco se hizo amigo del dueño y se quedó platicando en la barra. Cuando me acerqué a ver qué hacía, persiguiendo a Camilo, me preguntó si era la madre y se sorprendió (bien, man, es obvio que semejante cacho de persona desentona con mi "juventud"). Mientras comíamos todas cosas ricas (yo soy muy fan de ese lugar aunque tiene sus detractores, como Domi que lo compara con el Contramar y aunque no lo creas a mí me copa más): mejillones, cebiche, cóctel de camarón, pulpo, camarones a la parrilla y para rematar, marido y padre un filete de huachinango con salsa de tamarindo, hablábamos de política. Padre cree que los peronistas se van a aliar con los infames de Cobos y Ricardito: NO MAMES. A mí me parece imposible pensar que alguien puede votar a cualquiera de esos dos infradotados. Hablar de política suele coparmeya lo sabés y acá hay pocos interlocutores. Padre y marido se declaran duhaldistas. ¿Qué te puedo decir? Sí, lo obvio es que hice una elección edípica y reaccionaria, en principio. Igual, a su favor y en un sentido en el que me identifico, podría decir que son más bien dos pragmáticos. Después llegó Ale, se comió al paso unos camarones empanizados y caminamos hacia la heladería. After ice cream y cafés los caminos se bifurcaron. Marido llevó en la camionetota a padre e hijo mayor a la muestra del cuerpo humano (esa en la que a los fiambres las rellenan con polímeros y queda algo asqueroso pero que a Coco le rencontra copa), marido tenía que hacer tiempo y trabajar (igual no quiso saber nada con la exposición) y el resto fuimos a tienda departamental a comprar polars para los niños. Roberta se subió al carrusel y Milo lo intentó pero no gustó. Todo lleva mucho tiempo y es cansador. Después de bañar al bebé tomamos un high tea y hermich y yo ojeamos las Caras y Gente que trajo madre. Ilegibles. Cuando hermi se fue yo me colgué en la compu mientras padres dormitaban y miraban tele alternadamente.
Entretanto me acordé del anillo de peluche azul que le había comprado a JDI a fines de los 90 y me dio curiosidad husmear en las dos latas que tengo llenas de accesorios de hace mil vidas. No me acordaba para nada de qué había pero efectivamente estaba el anillo pegado (era una bolita que a los dos días de comprarla se despegó pero que en algún momento arreglé), una de mis perlitas de chica, la tobillera que me regaló el primer pibe con el que garché acá en México, los dos anillos luminosos con los que me esperaba marido en Miami cuando todavía no era marido, otros anillos de colores, unas cadenitas de oro que me regalaron cuando cumplí 15 (faltan algunas cosas de oro que alguien evidentemente se llevó de souvenir), mi primer Swatch de los 11 y otros un poco más nuevos. En fin, recuerdos. Justo hace unos días pensé que ahora no guardo nada programáticamente. Es más tiendo a tirar. Pero si lo pienso bien, las cosas van quedando en el cajón y un día las pondré en otro lado y serán también recuerdos de esta época. Mi cajón del baño es un delirio de desorden y porquerías que uso poco (también ya lo sabemos: tiendo a no adornarme) pero a las que les tengo cariño.
En fin. Seguiré leyendo diarios (mi poder de concentración está en su nivel más bajo en años). Si tengo tiempo intentaré ver lo que me quedaba del cap de The Wire que vi a la noche y que por error se me cortó y no pude recuperar. Y cuando se despierte el bebé tal vez junte fuerzas y camine hasta el super para ver qué hago de comer a la tarde (marido se queda laburando todo el día pero padres e hijos deberían volver en algún momento).
Hay sol, el cielo no está particularmente límpido pero la sensación es de día lindo. Ah, soñé que estaba en un evento social de padres del colegio de una amiga, estaba su ex marido y su mejor amiga histórica y NADIE me hablaba ni me preguntaba por México ni nada. Algo bastante verosímil, por cierto. Es increíble lo pajero que está mi inconciente en el último tiempo, ni siquiera tengo que hacer esfuerzos de interpretación de nada, puras obviedades.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
Ultra familiares.

sábado, 9 de octubre de 2010

hermis

con la tintura quemándome las neuronas

¿Serán productos realmente inocuos o mi imposibilidad de concentrarme se debe al uso intensivo y extensivo de estas mierdas? Coco juega a la Wii un rato, por suerte pasan muchos días sin que la prenda, se entretiene en el parque. Tuvimos una mala noche. Roberta con fiebre no se podía dormir, el bebé cambiado de cuarto y con los dientes creciéndole, tampoco. Me quedé cantando y después repté para salir del cuarto. Pero no funcionó. Tuvimos que traer al bebé a que mirara Breaking Bad con nosotros, padres ya se habían acostado y nosotros avanzamos (aunque me pega raro).
A la tarde habíamos ido a comer a un lugar rico y lindo con marido, hijos mayores, padres y hermich. Estuvo genial. Carne deliciosa. Después nos clavamos en el puto tráfico de viernes a la tarde, padres e hijos mayores se quedaron en casa y yo partí con baby a lo de Ile. Un rato de té de chicas. Y vuelta al hogar. Ah sí, Ile que me dijo que mi hermana le cae mejor que yo (?). Está bien, mis hermis a mí también me caen mejor que yo. Es una realidad.
Por lo demás, poco. Intenté empezar a leer pero no logro un minuto de sosiego. Tampoco puedo escribir. No sé, mundo bobi. Mi padre quería ir a la casa de Trosky, bah, lo quiere desde hace un par de viajes. Yo tampoco la conozco, cuando fuimos estaba embarazada y bajó marido sólo con Simón (más de seis años atrás). De hecho ayer discutimos con padre por motivos pseudo ideológicos. Hablando de colegios argentinos deslizó que hoy, si pudiera, nos mandaría al San Andrés. Le pregunté qué había tenido de malo nuestra educación, si hubiera preferido que fuéramos ejecutivos de Bunge & Born o qué. Me contestó: ¿por qué no? Bueh. Le dije que se había vuelto muy reaccionario a lo que obviamente contestó lo de siempre: no soy reaccionario, soy liberal. Yo sólo quiero que mis hijos sean felices pero definitivamente no tengo interés en que sean ejecutivos de nada. En fin. La conclusión es que parece que preferiría que fuéramos algo que no somos (aunque hermana mayor después del psicobolchismo adolescente del Vicente Lopez y la militancia en el PI se volvió una verdadera abogada ejecutiva, alguno tenía que darle el gusto). Igual, todo en un tono jocoso que no pasa a mayores. Por suerte. Siempre pienso en que los terceros hijos son un problema en cuanto a ganarse la vida, salir al mundo, arreglárselas solos. Me gusta inferir generalizaciones (supongo que ya lo habías notado) ¿Podés creer que recién ayer me di cuenta de que YO SOY LA TERCERA? Sí, ya sé. Vergonzoso.
Voy a sacarme la tintura y a tirarme a leer un libro, editado, a embriagarme con el olor a tinta y el encuadernado nuevecito. Lo de Coyoacán quedará para mañana. Hoy sólo mariscos en la Condesa. Marido trabaja a la tarde y mañana también. Ni modo.
Bueno, guys.
Pásenla bien!
Así las cosas.

viernes, 8 de octubre de 2010

uf, que cambie el mood ya, YA

Sigo cruzadita y no tengo motivos aparentes. Creo que Breaking Bad me pega mal, la conclusión creo que es que prefiero mirar pelis. O alternar un poco la rutina. O no sé qué, eh. Coco ya duerme solo en su cuarto de abajo, es grande, tipo teen, raro. Yo, bueno, sin estudio. Evidentemente mi lugar en el mundo está en mi cabeza o en la computadora (tristísimo). Llegaron padres, por el tráfico (lo correcto es decir tránsito pero no sé por qué en este país no se usa) tardaron mucho. Se quejaron de viajar en turista, fucking Mexicana. Ligué un hermoso vestido que tengo puesto y unas botas bastante border (de gronchas) y unos cuantos libros: Opendoor, Los modos de ganarse la vida, Hélice, la autobiogría de Esther Tusquets y uno que no recuerdo también narrativa contemporánea argentina y madre me dejará, cuando termine de leerlo, el de Patti Smith. A ver si retomo el buen hábito de la lectura que abandoné hace unas cuantas semanas.
Ayer me quejé con Pau de la gente que no se interesa. De casi todo el mundo que no pregunta, que no quiere saber. También de las charlas intrascendetes. Me di cuenta que desde que vivo acá tuve más charlas sobre embarazos, partos, obstetras y cosas semejantes de lo que jamás en mi vida imaginé. Me acordé de mi primer embarazo, de no hablar con nadie, de que no sea un tema. Tenía una panza, iba a la facu sintiéndome cancherísima, full color, ahí nos hicimos amigas con Merin que ya tenía a León y NUNCA hablamos del tema (y eso que compartíamos, casualmente, obstetra). Cualquier cosa nos parecía más interesante desde entonces al presente. Pero acá parece ineludible. Será la edad. A los 23 las cosas eran sin lo meta. Tenía una vida, una boda, un novio/marido nuevo, apuntes por leer, parciales por hacer, amigas con historietas amorosas complicadas y muchos etcéteras. Ahora, entonces, prefiero el ostracismo y perdes el tiempo en la red antes de seguir hablando de cosas que definitivamente no me interesan. De todas maneras, recién, cuando salí del sauna, después de escuchar más historias de la amiga de la pretolum jelly (que no es venezolana sino peruana pero se fue hace más de 30 años) y de asentir y decir muchos ajás, me di cuenta de que en realidad, a veces prefiero no generar interés. Hablar de uno puede ser muy tedioso y reiterativo. Igual a ella, como a la mayoría, no le intereso. Punto. ¿Será esa la causa del malhumor? Puede ser. Puede que me altere cuando siento que el mundo no me quiere. Un sinsentido. Debería bastarme con marido, padres, hijos y las amigas que sí. En fin.
Soñé ridiculeces, dormí mal, marido se levantó temprano y volvió helado a enroscarse en mi ser. Padres se fueron a caminar y al rato iremos a buscar a los niños y a comer con Ale por ahí. No entramos bien en el coche. Ya veremos cómo nos arreglamos. El jueves a la noche me voy. Me acordé de que no sé qué pasó con los pasajes de Europa. Le mandé un mail a mis amigas que empezaba, una vez más: perras infames. Mis amigas que ya no se ven más, claro. Ni regalo de supermercado. Cris propone que en lugar de objetos nos tomemos un día de spa todas juntas en diciembre. No está mal. Ahora ¿en qué nos convertimos???? Lo poco bolche que hubo alguna vez no dejó ni rastros. ¿Son los 33? No sé, yo soy un caso extremo, ni mi madre lo puede creer. No desarrollaremos. Aunque hoy festeja Maros su cumple y presumo que irán todas. Fercha llega el domingo, ahora ella me mandará los mails insistiendo para que vuelva. Se los tendré que forwardear a marido. Hay sol. Voy a trabajar un rato antes de llamar al colegio y al service para que arreglen lavadora y secadora. Coachie llega para mi cumple. Es una super buena noticia. Marido no sé si estará acá o dónde. Ahora parece que acá. El jueves a la noche me voy a Miami.Dany se queda el findex. Madre se va el viernes. Padre el domingo parte a Barcelona a encontrarse con mi hermana mayor. Sí, somos desperdigados. Ni modo.
Bueno, eso, que quisiera conjurar el malhumor. Quiero caricias al ego. Tengo muchas pretensiones sin importancia.
En fin chicos, así las cosas.

jueves, 7 de octubre de 2010

grrrrrrrr

Malhumor. Me duele la cabeza. Hay mucha gente en mi casa, un crew de la productora juntado el equipo en la sala de tele. Mala idea, marido. Ya no me gusta la multitud, la guerrilla ya la pasamos hace años. Fue accidental, estaban cerca, etc, etc. Ok, no pasa nada. Sólo que necesitaba mis anteojos que estaban arriba y alguien gritaba: SILENCIO estamos grabando y a mí me dan ganas de romper todo. Man, ya fue. Ubication. En fin. Fui a comer a Polanco con Pau, Ale, Mai y Yani. Rico. Tarta Tatin de tomate y queso de cabra (de esto soy cero fan) y unos arrolladitos primavera con philly de entrada. Mucho sol. Estuvo bien. Después parque con los niños. Pero el día no me rindió. Necesito soledad y ya no existe. Marido ya se queda (pensaba irse a la loma del orto en la camio pero se rescató). Ahora no sé dónde está pero es en zona. Bañar hijos, cena, cuento, abrir futón. Quería terminar algo: no. Tengo que trabajar: no. El día voló. En fin.
Así las cosas.
Intrascendetes, as always.

la banda de sonido de mi vida no da ni un poco

Dany sintoniza la Z y te querés matar. Posta. No hay forma de eludirla. Ahora ya ni siquiera tengo estudio, me tiro a trabajar en mi cama pero ahí no puedo fumar. La cocina es semi abierta. No tengo lugar en mi propia casa. Es casi como si no tuviera lugar en mi propia vida y a veces me pasa con el cuerpo también.Bueh.
40 de bici fija (ya me acordé de por qué no voy temprano), sauna y pensar, mientras chivo la gota gorda que tengo demasiadas ganas de Bs As. Marido va a estar a full de ahora hasta fin de año. Gran parte del tiempo viajará. Cualquiera. Vivo acá ¿sola? No da. Tengo ganas de caminar por la calle, de ver a mis amigos (entendés que Fer se vuelve y yo estoy acá...) de drogarme y de tener una vida normal. Sí, ya lo dije. No hay reflexiones últimamente. Permanezco. En un estado protoplasmático, digamos. Soy. Y listo. Me pongo a laburar. Hoy Coco estrena cuarto, bah, si logramos abrir el futón, mañana temprano llegan padres, a Tita se le cayó su primer diente y lo dejó en nuestro cuarto porque le daba miedo (?). Simón sigue creyendo (ultra ???), creo que también cree en Santa. Mis hijos no conocen el cinismo (miento, mi hija sí, a full). Hay sol. Me puse jean, botas y sueter. Y pashmina. Soy una minit. Voy a comer a Polanco con Pau, Maia y no sé si Ale. Tendremos a Coachie en el dief en poco más de un mes. Amo las visitas y este año fueron escasísimas. Bien, felicidad.
Decime cosas lindas: me gustan. Siempre.
Breaking Bad: no sé si te soporto. Ya se termina Mad Men, ¿y la cuarta de Californications? No leo nada hace días. Ahora madre me trae novedades.
Bueno, eso, chicos.
Me pongo a trabajar.
Así las cosas!

miércoles, 6 de octubre de 2010

fin del día

Estoy perdiendo encanto, oh sí, ya lo sé. No hice lo que tenía que hacer pero Dany y Lupita lo hicieron por mí: vaciaron el estudio y lo convirtieron en el cuarto de Simón. No me siento bien al respecto, eh. Debería ser una intelectual destacada. O un algo destacado, teniendo en cuenta que siempre alguien más me soluciona los problemas. Hubo un tiempo, no tan remoto en el que yo hacía todo. Y digo TODO. Desde lo más básico (no del hogar) hasta lo más complejo. Ahora mando mails o lo pido o ni siquiera lo pido, lo enuncio y se realiza. En fin. ¿Qué te puedo decir? Ya volveré a hacer más. O no. O al menos aprovecharé mejor mi tiempo, ponele (no albergamos grandes esperanzas al respecto). Por lo demás, poco. El cirujano le cortó un hilito que quedaba en la herida. A la mañana, mientras me movía en la elíptica (eso nadie lo puede hacer en mi lugar) en lugar de escuchar mi ipod me entregué a los classic de Vh1. Parece que clásico es cualquier cosa desde los 70 hasta el 2005 (o algo así). Belinda Carlile, The Police, Alanis Morissette haciéndose la loca en el asiento de atrás de un coche y ella misma manejando (me acuerdo de ir a lo de Maros y que Agus nos comentara sobre el disco, corría algún año de la década del 90 y ellos ya estaban juntos; acaban de cumplir 17 años, más de la mitad de nuestra existencia: grosso), Cher y alguna otra deformidad. Algo bailé, algo canté. Algo me reí leyendo tuiter.
Bueno, eso. No sé. Amigos que están en el Luna Park (anque hermano). Cosas en qué pensar. Cosas que en algún momento voy a tener que decidir. Ah sí, nos vamos a Miami nomás. Marido y yo. Bah, marido se va antes, el 13 y yo el 14 en algún momento. Está bueno. Recordaremos viejos tiempos. Será como la luna de miel que nunca tuvimos. O que sea lo que sea. Está bien. Me copa. Me alegra. Una zanahoria entre tanto mono porteño.
Hoy me vestí semi sanisidrenshe. Pido perdón. Igual no me vio nadie. Llegó marido, cocinaremos (?).
Bueno, eso.
Así las cosas.

alta tensión

Amor eléctrico. Pellizcos, mordiscos. Breaking Bad y sexo que te hace dormir bien. El cuerpo pesa más, los músculos se distienden. A las 3am le hice mamila al bebé (sí ya sé que no da pero fui un sargento con mis otros hijos, este me agarró con el caballo cansado).
Marido se despertó con Coco y después nos volvimos a quedar dormidos. Recién a las 7.50 saltamos de la cama (bah, saltó el yo me colgué otro rato). Super con hijo menor y la certeza de que le digo chicos a todo el mundo (desde siempre). Ese bebé que se ríe todo el tiempo y me puede. Presumo que entendió que esta madre no lo tenía en sus planes y quiere congraciarse, pobrecito...Después 45 de elíptica y sauna. Pienso en que de repente tengo la certeza de querer volver. Pánico, eh. Terror. Real. No sólo porque hay cosas de México que me gustan mucho sino porque vivir afuera tiene sus ventajas. Esa sensación de ideología suspendida, de permisos auto concedidos por el hecho de estar lejos. Ser distinto en varios sentidos. En fin. También pensé en autos. Sí, a veces me pasa. Vengo de una familia en la que es un interés bastante desarrollado (los que siguen a @diegoblif lo saben bien, lo heredó de padre). Empecé a manejar a los 19 el Renault 21 de madre, después pasamos a un Megane, después con marido tuvimos un Gol y luego un Clío. Me mudé acá y me hundí en los gringos: Voyager de Chrysler, Neon Dodge y ahora mi Optra Chevrolet. Me gustaría tener una Jeep y en argentina posiblemente volver a los europeos. Bueno, sí, pavadas.
Por lo demás, me indispuse, lo que explica muchas cosas. No sólo el vaivén loco de mi humor sino también los nutellazos libres, la ansiedad, etcétera. Nervio al viento. Me pongo a trabajar. A la tarde tengo que llevar a Milo al cirujano a que le vea las heridas. Hay sol, bueno, semi sol y un poco de frío. Este fue un año duro pero también divertido en ciertos aspectos. Muchas dudas, pocas certezas, algunas preguntas. Las de siempre, claro.
En fin, chicos.
Así las cosas.

martes, 5 de octubre de 2010

hastío existencial

Escribo mientras hierve el agua para la pasta de marido. Quisiera estar hundida en la cama, mirando una serie. No escuchar a los chicos, no cocinar nada (sabemos cuánto lo odio) y no sé siquiera si hablar. Aunque no hablar con adultos me esté conduciendo, a paso lento pero certero, a la locura más concreta (supongo). No sé si allá sería distinto. Es estructural. Hice nada. Después fui con Milo y Tita al club. El bebé llora ni bien nos acercamos a la guardería. No importa que no lo deje. No importa que me tire al piso de baldosas frías a jugar con él. No quiere, no hay caso. Tampoco quiere tirarse por el tobogán de afuera, ni saltar en el brincolín. Quiere ir a ver a su hermana. Se para afuera del salón y grita Tiiita, golpeano el vidrio. En fin. Sí, un placer. La llevo re bien. Hijos: duérmanse YA. Mamá está al borde del surmenage. Un mami y exploto. ¿O ya exploté? Es posible.
Bueno, chicos. Ni sigo. No hay nada bueno para desarollar.
Por suerte el viernes vienen padres. Un poco de air.
Así las cosas.
Así.

modo morsa & fastidio: on

Uy, manejamos un humor peligroso. Del tipo: mejor no te me acerques. Roberta es cero perceptiva, al igual que el padre, no entiende cuándo hay que parar. Chicos, sacan lo peor de mí.
Acabo de entrar. Anoche me sentía mal, con dolor de cuerpo y una infelicidad basal no grave pero incómoda. Basurismo lechugal. Fue después de sesión, mi psico que no es psico finalmente me contó su derrotero académico. Después de la formación psicoanalítica, hizo el doctorado en lingüística y literatura y dejó colgada la tesis sobre José Donoso (tuve que confesarle que no había leído nada). Ajá. Después hizo la formación sistémica. Más ajás. Ok. Mmmm. No sé qué pienso sobre los sistémicos pero yo quiero que me ayuden, nada más. Como sea, se ve que quedé tocadita, me metí en la cama a las 8pm, camisón + buzo, coki + pan con queso, compu. Marido llegó a las 9 y cacho. Se hizo algo de comer (rescató una carne y saltó unas setas, marido es ultra pilas) y vimos el décimo de Mad Men en la cama. Ya no queda nada...terrible. Después intentamos atacar la segunda de Breaking Bad pero Cuevana nos traicionó. Lo hace seguido. Igual me dormí. Después de que marido me rompiera un toque los huevos. Y volvemos al principio: el sentido común no prima y la percepción sobre el estado de ánimo ajeno no es tan relevante.
Los chicos no tuvieron clase. Marido se levantó a la hora de siempre pero yo me quedé morseando en la cama. No subió a despedirse pero antes consultó sobre outfit. Dictaminé camisa y pantalón gris. Hace frío. Se cubre el cuello (siempre usa algo, igual). Parece que será un invierno duro y largo, tendremos frío hasta marzo (info obtenida en el vestuario). Milo llora. No quiere dormir la siesta cuando están los hermanos en zona. Cuando finalmente me levanté (serían las 8 y pico) decidí que un café con leche me iba a sentar perfecto. Con baguette. Mal hecho. Lo vomité de inmediato y el día empezó cruzado. Me queda el aparato digestivo resentido, malhumorado. Hice 45 de elíptica y me costó. Mi ipod está como gastado (esa es mi interpretación) y casi no se escucha. Necesita un refreshment urgente. Hace cuatro años que tiene lo mismo. El material del iphone ya conté que no da. Pensaba teñirme el pelo pero una vez más quedó para otro momento. Sauna. Breve charla con compa de locker, paso por casa, recoger a Tita y pasar por el Hospital Angeles a hacerle favor a marido. Fastidio. El negocio médico lo detesto. Todo lo que sea el lucro desubicado con la salud me parece nefasto. Odié al psiquiatra y a su secretaria. Odié que te roben en el estacionamiento y odié hacer de cadeta. Eso le dije a marido: no puedo creer que te haga de cadeta. Se reía, claro, y me decía: sos brillante. Casi revoleo el celular al grito de: soy una jewish princess (lo juro). Después de eso, comprar zapatillas de ballet para la pequeña (también me indigné por el precio y se lo dije a la vendedora que me miraba incrédula), pasamos por el super y acá estoy, con la panza revuelta porque me tomé un capu frío de parada y me cayó para el orto (igual que la media manzana que se llevó Tita y no quiso comer). Tengo que trabajar. Los chicos dan vueltas. El plomero tuerto ya se fue (es el hijo del plomero y no sé su nombre; como también me irrita tener que pagar esos arreglos tenemos una relación ríspida y no le pregunto cómo fue que perdió el ojo). A la mañana había una cuadrilla en el parque que dejó el pasto increíble. Parece una alfombra. Había sol pero se está nublando. Odio todo. Me odio. Etcétera. No queremos desarrollar. Ah y esa costumbre del sexo masculino de no querer saber me rompe bastante las pelotas. En general lo digo, eh.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
Hormonales.