Y se me cayó el cansancio encima. La noche estuvo un poco heavy, Milo tira siete horas (de seis de la tarde a una de la mañana y no se lo puedo correr), pensé que después tiraría otras seis pero no, claro que no, eso sería demasiado bueno por lo cual se despertó a las cuatro y a las siete. Y lloró todo el día y no durmió porque yo ayer cociné una suerte de brownies que quedaron pésimos pero que me los comí casi todos (muy desubicadamente) y le cayeron muy mal. Arrancamos a las doce y cacho, día no muy lindo por lo cual no club, fuimos a Chapultepec, estacionamos y caminamos hasta Antropología. Yo no iba hacía doce años, Diego veintinueve y los chicos no lo conocían. Estuvo bueno. Después caminamos de nuevo y caímos en un lugar malísimo. Comimos como el orto pero bueno, ya pasó. Y fuimos a los de Ile. Merendamos todos ahí, estuvo de lo más simpático, como siempre y llegamos hace un rato con el bebé dormido y los chicos que insistieron para ver un rato de tele (Diego los dejó, en fin).
Me quiero meter en la cama YA.
Así de domingueras las cosas.
ahhh, el museo nacional de antropología! la nerdie que hay en mí te envidia (y para nada sanamente).
ResponderBorrarque el lunes arranque mejor.
besos,