Hace días que me ronda la pregunta: ¿y yo, para qué sirvo? Días y días dándole vueltas y la conclusión es: nada. Duro. No lo digo con falsa melancolía ni presa de una depresión feroz. Lo digo como una reflexión real y macerada. Hay una realidad innegable, a esta altura hay que admitirlo, no sobresalgo en ningún campo: no logré armarme una carrera (lo descarté casi antes de empezar, fue EL problema durante muchos años hasta que lo decantó sólo por inútil, me dedico a procrear), no soy buena madre (mis hijos están resultando unos neuróticos, no me gusta sentarme a jugar con ellos, no tengo paciencia), no soy buena ama de casa (no cocino bien, no sé siquiera usar la lavadora y la secadora, ni hablar de limpiar, jamás limpié un baño sólo como ejemplo), no tengo ninguna habilidad manual (no sé coser, ni bordar, ni tejer bien y cuando empiezo algo, para colmo, lo dejo por la mitad inevitablemente), no soy emprendedora (vivo en una ciudad donde podés tener una idea y que se convierta en algo exitoso pero desisto siempre antes de empezar), como vemos y queda muy claro: no sirvo para nada. Ayer le enumeraba todo esto a Fer y me preguntó: ¿quién quiere ser ama de casa? No, claro, seguramente no demasiadas mujeres. En una conversación anterior con Pau, my breve, concluimos algo que yo sé desde siempre: trabajar es mucho más fácil. Parece mentira pero alienarse y no pensar en pavadas creo que es mucho más rendidor. El tiempo libre excesivo, apesta. Pero cuando no sabés qué quisieras hacer y tampoco estás dispuesta a dejar a tus hijos todo el día, la cosa se torna complicada. Si tan sólo supiera escribir o traducir. Eso me gustaría. Si tan sólo además tuviera una nana como la gente y viviera en la ciudad. Necesito un poco de calle. También me pregunto: ¿cómo llegué hasta acá? Y leamos acá como sinónimo de suburbio. Muchas preguntas. Pocas respuestas. Sumemosle que ni siquiera soy linda, que cada día me visto peor y que no hago el esfuerzo necesario para volver a un peso razonable. Despejar la incógnita es deprimente.
En fin. Sigo con el feeling de que Karina no va a venir. Ile le pasó mi tel a la prima de Jaqui, su nana y estoy esperando ansiosamente que llame (no puedo creer que me estés fallando...).
Así las cosas chicos, semi pozo. Pero hay sol.
La pregunta "para qué sirvo" está demasiado orientada hacia aspectos prácticos. Yo lo plantearía quizá como "qué cualidades tengo", y, en tu caso, estoy segura de que vas a encontrar muchas respuestas. abrazos.
ResponderBorrarpaloma