Diego me mira y me dice: cómo creciste.
No, no fue un halago. Fue un: qué pendejita que eras. Te volviste grande.
Sí, mi amor. Por eso ya no te rompo los huevos con nada. Se llama madurez y viene con canas y celulitis. Pero así es la vida.
Algunas cosas mejoran y la mayoría, empeoran.
Y corre para todos.
Debe ser lindo, más allá de las cuestiones de todos los días, estar con alguien que puede mirarte y decirte eso.
ResponderBorrarQué suerte, jb.
Si lo sabré yo...
ResponderBorrarla mayoria de las cosas mejoran con la madurez, alegrate...
ResponderBorrarGracias j.
ResponderBorrarA mí me gusta la madurez, eh. Fue marido el que tiró una rara. Pero me lo tomo bien, igual.
Saludos a todos.