Pasé el domingo completamente sola en casa, en pijama, sin salir ni ver a nadie.
Tuve un arranque de malhumor y una mala reacción en un momento: pedí perdón, medité y seguí el día. Terminé No entender de Sarlo y empecé Despedidas de Julian Barnes. Estas ráfagas de fastidio son hormonales, no me gustan ni me representan, sé que pasarán. Estoy con baja tolerancia y es muy incómodo. Hay que sobrellevarlas. Como la soledad, que en un punto sé que es elegida. Antes me autocompadecía, ahora ya no, para nada. No me doy pena. Tengo una vida vivible, tengo las herramientas emocionales, que coseché a fuerza de terapia. De todas maneras, últimamente tengo un poco de angustia de panza. Se relaciona con el trabajo y el dinero. Una sensación de labilidad y desamparo que no es real pero que no me suelta.
Mientras, estudio. Tengo que rendir los cinco finales. En Psicología la profesora me dejó un ocho. Me enoja. En Psicoanálisis, Historia de la Psicología y Psicología del aprendizaje me quedó nueve y en neurociencias, diez. A ver cómo me va en los finales. Desestimé lo difícil que es estudiar de grande, pensé que era lo mismo: no lo es.
Voy a ir a nadar. Estos días me pesa no tener auto pero pensar en aumentar mis gastos $500 dólares al mes para lo poco que lo uso me parece un delirio.
Hay algo de ser más grande que está bien.
Así las cosas.
lunes, 29 de junio de 2026
miércoles, 17 de junio de 2026
¿Diario de una depresión?
Leo la última entrada y no estoy tan lejos de septiembre 2023.
O sí.
El problema con el paso de los años y la iteración del sufrimiento es que hay cansancio acumulado. El espíritu se va horadando como el mar los acantilados. Va quedando menos.
A Álvaro dejé de verlo un tiempo corto y después volví a verlo. Pasan los años y pasa lo mismo. Droga dura como siempre. Subidón brusco y bajón extremo. Lo bueno: el sexo mejoró considerablemente. La diferencia: ya no no pienso en dejar de verlo. Ninguno suelta y yo lo quiero en mi vida aunque sea de esta forma deshilachada e insatisfactoria. Un día, cuando no esté más en Miami, decantará solo. Mientras, seguiremos en este vaivén inconducente.
La última vez que conocí a alguien con quien miré películas en la cama y fui al súper de la manito fue, casualmente, después de ese post de septiembre 2023. Ahí todavía tenía alguna esperanza en el amor y en los hombres. Hoy: ninguna.
Depressing.
Por lo demás, mi verano se ve como el desierto del Sahara. La otra diferencia: ya no espero nada. Las cosas me duelen un poco menos. O me duelen igual pero dura pocos días.
Estar triste, de todas maneras, es más vivible que estar angustiada.
Domitila dice que estamos en los lugares equivocados. Yo sé que en mi caso es estructural. Ojalá fuera solo este pantano. Otra diferencia es que hora sé que no quiero hacer más esfuerzos para pasarla bien. Estudiar, nadar, meditar, comer asado de tanto en tanto, pasar ratos con Camilo y Roberta, resistir.
Tengo otro amante. Un amante sado. Pero ese milita la no monogamia ética. Ja. Flor de mamada pero: estoy a favor.
La conclusión es que estoy profundamente aburrida.
Así las cosas.
O sí.
El problema con el paso de los años y la iteración del sufrimiento es que hay cansancio acumulado. El espíritu se va horadando como el mar los acantilados. Va quedando menos.
A Álvaro dejé de verlo un tiempo corto y después volví a verlo. Pasan los años y pasa lo mismo. Droga dura como siempre. Subidón brusco y bajón extremo. Lo bueno: el sexo mejoró considerablemente. La diferencia: ya no no pienso en dejar de verlo. Ninguno suelta y yo lo quiero en mi vida aunque sea de esta forma deshilachada e insatisfactoria. Un día, cuando no esté más en Miami, decantará solo. Mientras, seguiremos en este vaivén inconducente.
La última vez que conocí a alguien con quien miré películas en la cama y fui al súper de la manito fue, casualmente, después de ese post de septiembre 2023. Ahí todavía tenía alguna esperanza en el amor y en los hombres. Hoy: ninguna.
Depressing.
Por lo demás, mi verano se ve como el desierto del Sahara. La otra diferencia: ya no espero nada. Las cosas me duelen un poco menos. O me duelen igual pero dura pocos días.
Estar triste, de todas maneras, es más vivible que estar angustiada.
Domitila dice que estamos en los lugares equivocados. Yo sé que en mi caso es estructural. Ojalá fuera solo este pantano. Otra diferencia es que hora sé que no quiero hacer más esfuerzos para pasarla bien. Estudiar, nadar, meditar, comer asado de tanto en tanto, pasar ratos con Camilo y Roberta, resistir.
Tengo otro amante. Un amante sado. Pero ese milita la no monogamia ética. Ja. Flor de mamada pero: estoy a favor.
La conclusión es que estoy profundamente aburrida.
Así las cosas.
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