jueves, 13 de mayo de 2010

Buen día, María

Yo miraba el programa de María Amuchástegui. En esa época hacía jazz en el club y alucinaba con la cantidad de mallas y calzas de lycra brillante que tenía la piba. Yo sólo tenía una malla rosa con calzas lilas y polainas también rosas. Y era gordich así que imaginate el espectáculo (bastante cercano a Miss Piggy).
Son las 8.20am. Me desperté con Simi, le metí manzana cortada y un yogur en la loncherita, le hice la leche, antes le había dado la ropa, le tosté dos pedazos de pan, les unté manteca y azúcar y después vimos un video de Kinky mientras esperábamos al camión que cada día llega más tarde. Me volví quince minutos a la cama. Marido está menos enojado y me abrazó con su humanidad pletórica de calor nocturno. Me tira sus 86 kilos encima y yo siento que eso es el amor. Eso. Nada más. Así, semi dormido, alunado. Pero dura poco porque Tita también tiene que ir al colegio así que hoy no luché porque se pusiera el uniforme, no quiere hacer EF, bueno, hoy no hagas hija, esta es la semana de las excepciones pero la que viene volvemos a la normalidad. Ajá, contestó. Se puso un vestido con rayas coloradas y zapatos al tono (no tan al tono, en realidad eran zapatos rojos pero de otro rojo), Dani la peinó con uno de sus modelos ultra sofisticados (acá el tema peinado es muy pero muy importante, nunca toqué hablé de este issue pero estar peinado implica muchas cosas y un peinado trabajoso es un símbolo de interés de la madre; yo tengo el problema de no peinarme nunca, creo que la única vez en la década que me peiné en la peluquería fue para mi casamiento, ando todo el día con un rodete desarmado y si tengo una boda, me paso el secador, ponele, pero siempre yo; y para peinar a otro soy simplemente una inútil-como para casi todo), yo le hice el lunch (también manzana pero en lugar de yogur, sandwichito de jamón y queso y agua en su termo de Kitty) y la leche y subí a cambiar a Milo. Diego se fue al rato, después de que le estuvimos haciendo porras a Milo para que se moviera en el andador, parecemos infradotados. Se despidió mordiéndome una oreja y pellizcándome una teta. Él es así, el amor cuando está despierto, es nervioso.
Ahora estoy en la sala de tele, en camisón, con la guarda dental aún puesta, con el día por delante, con el ánimo un poco más arriba y con la esperanza de que la semana termine mejor de lo que empezó (lo que no es muy difícil, la verdad). El finde viene con eventos sociales, tengo muchos pendientes y bastante paja (como siempre, bah). Pero le ponemos pilas. Hay sol. Parece que el calor está bajando. Y las cosas malas, bueno, son otras.
En fin, chicos.
Así la vida.
Sepan que los mails me dan alegría.

miércoles, 12 de mayo de 2010

escena delirante

Una carne a la cacerola se cocina a fuego lento, Pau con su compu y yo con la mía sobre la mesa de la cocina, las nenas más grandes miran tele un rato, Milo juega a mover una silla y nos quema el bocho pero QUEMA MAL, Mila en el andador. Ahora saqué la silla y Mila pasó a la alfombrita, un poco de silencio. La maternidad, mis amgos, es un ruido constante. Y un dar es dar. Con un retorno a largo plazo. Constestame los mails. Busco a gente y no la encuentro, por ejemplo. Y así todo. Todo el putísimo día del orto.

Igual, siempre, todo puede ser peor. No lo perdemos de vista.
Buenas tardes/noches. Que descansen.

ser, estar, parecer, posar, perecer

En mi cabeza, armo campos semánticos todo el tiempo con diferentes criterios (fácilmente reconocibles).

Pienso, hace un rato. Unas horas.
La identidad en internet. Identidad 2.0.
La posibilidad de mostrarte, construirte, configurarte como querés que el mundo te vea. Miranda dice: escribir es editar. Y tiene razón. Uno no es, uno muestra el pedazo de uno que quiere. A mí me cuesta mucho pensar el hiato que hay entre mi yo virtual y mi yo real. Me apenaría mucho generar una imagen falsa. No es sólo el problema de la sinceridad, tiene también que ver con el artificio, lo escencial para la literatura pero una suerte de traición para la red. Desde mi perspectiva. O no. Cada cual arma lo que quiere. El blog no soy yo. Claro. JB no soy yo. Claro. Aunque intento que sea una parte de mí realista. Si no mimética, al menos cercana. "Me muestro como soy". Ja. Como una actriz en la isla de Caras, mintiendo. La otra vez pensaba sobre las parejas de la farándula, nadie dice: nos cagamos a gritos día por medio. Como casi todos los seres humanos.
La conclusión es que yo no quiero parecer algo que no soy. Prefiero el defecto a la desilusión. Prefiero la miseria a la impostación. Es una elección, como todas. Ni más ni menos. Así.

Por eso, más que nunca.
Así las cosas.

siempre es tan temprano

Sigue el dolor de garganta y la tos seca, levemente atemperados hace un rato. Estado general: dieta. Eso lo toma todo.
Milo acaba de zarandear a Antonio, el hamster, como un sacado. Daniela se lo pone como carnada para que se mueva con el andador y funciona bastante. Ahora llora, cansado, en la cocina. Hoy tenemos terapia y detesto a la terapeuta. Intenté con otras dos pero una atiende lejísimos y demostró poco interés y a la otra la llamé dos veces y me cortó ambas diciendo que me llamaba más tarde. ¿A vos te llamó? A mí, no. Comí pasta con aceite de oliva y queso rallado. Insisto con ese aceite de oliva pero así, no me gusta. Punto. No me gusta. Después, una pera. Y a las once, a dormir. Sigo con el libro de Vanoli, avanzo lento, lentísimo. Soy una tortuga pero no porque las tortugas caminan rápido y sólo tienen mala fama. Daniela también sacó a Clarita de su tupper para que Milo se incentivara pero no funcionó, la tortuguita no le tentó en lo más mínimo. Por lo demás, cero deporte, relación conyugal freezada, indisposición extrema, tareas de madre en su máxima expresión, mails de trabajo enviados y no contestados, demasiados. Texto, semi parado. Lecturas, atrasadas. Y así medio todo. Ah, me falta llamar a la dentista para llevar a Simón y sacarles la foto con fondo celeste a todos mis hijos para los trámites de la embajada. 

¿Dejaré de ser ovillo para ser persona? Pongo en duda, como todo. Afuera hay sol, esperamos que dure. Dolores varios no están buenos.

Me voy a bañar. Tengo super. Vida emocionante. Oh sí. Oh sí.
Así las cosas.
Así las cosas.

martes, 11 de mayo de 2010

En otro orden de cosas, nada que ver conmigo, al menos en este momento

Hablemos de amor. O mejor, hablemos de cuando el amor se termina, cuando te rompen el corazón y pensás que nunca nunca te vas a sentir bien, que es imposible recuperarse y que nadie jamás va a volver a quererte. Es triste. De lo más triste que yo conocí. Un dolor que te parece que no se va más. Pero se va. Hoy hablé de eso vía chat con coachie y después leí en Oncesur también sobre lo mismo y tengo en el cuerpo grabada la sensación, de cuando era chica y me separé y decidí entonces que la próxima vez que me enamorara sería definitiva, que me casaba. Acá estoy, nueve años y medio después, habiendo cumplido la profecía (porque todas son autocumplidas). Pero sé lo que es. Y no estoy excenta de que me vuelva a pasar porque el matrimonio, lo sabemos, no es garantía de nada (por el contrario).

Mi hermana y mi cuñada se van al Covadonga a comer, cuñada está de viaje por trabajo. Llueve. Y me siento mal. Y hay tráfico.

El amor se termina, sí. Pero un día te levantás y te das cuenta de que se pasó, así, sin más. Se pasó y te curaste y podés volver a ser persona.
Así que a no desesperar, el amor hace sufrir pero es lo que da sentido, la mayor parte del tiempo.
Ahora sí, a otra cosa. Mariposa.

¿será eso?

Me indispuse. Después de tantos años de que no esa un tema, me olvido. Fue un día largo y pesado, pletórico de maternidad, de agobio y malhumor. No remonto. Cansancio y malestar.

Pero lo de las hormonas me da una espereranza. Chiquita pero...ahora ¿escribo o termino de ver Motherhood? La empecé ayer y me deprimió sobremanera.

Uf. Y encima, calor de locos.
Ando con el jean de deprimida (el de Jazmín 30 que vengo usando desde el embarazo de Roberta).
Truenos. Va a llover.
Así las cosas.
Piltrafas.

hay días tan así

Está pesado, neblinoso, ¿contaminado? Fui a leer al salón de Roberta, dos cuentos sin voz es un esfuerzo enorme. Veinte nenitos queriendo hablar. Igual, me gusta. Salir, ir a hacer la fila a la escuela de Simón (es la misma pero otra sede a diez cuadras). Esperar con el calor, sentir que es una pérdida de tiempo, luchar contra alguna ocurrencia de hija que la hace llorar, de onda. Todo el tiempo. Subir a los dos de ocho. Hacer la ronda, escuchar peleas, peleas, peleas. Ser el colmo de la madre burguesa y desear una camioneta enorme. Desear ser rica y que vayan a otro colegio y que tenga todos los talleres incluidos y que haya transporte y no me tenga que someter a la tortura diaria. Yo no nací para esto. Me angustio. Lo pienso y me dan ganas de llorar. O nací para que los temas económicos no sean un tema, para que todo fluya. Más angustia. Tos. Dolor de pecho. Me retumba cuando toso. Baja presión. Volver. Comer con bebé a upa porque Daniela no le había dado carne, ni verdura. A veces me olvido de ser explícita.
Una tristeza clave. Cecilia hablaba del teléfono. Yo hablo poco por teléfono. Soy un poco fóbica, un poco no tengo con quién, un poco me estoy volviendo un monstruo. Paso a Paso, verso a verso.
Al rato viene Pau.
Caparazón. Me repliego sobre mi misma. Dejame ser. Dejame sola. No me hables. Demasiada gente alrededor. Ayer miré la ventana y pensé. A veces yo no puedo. Así. Simple. No quiero más. Ni acá ni allá.
En fin.
Así las cosas. Un martes.

sol, enfermedad, distancia

El día de mierda de ayer terminó temprano, apagué la luz antes de las 9.30pm. Delirante. Como marido no me habla, me dispuse a dormir. Tardé, claro. No sólo por falta de sueño sino porque me dolía mucho la garganta. Ahora siento que tengo un rayador en los pulmones. Estoy en la cama, sin poder ir al gym, más gorda que nunca. Me deprimí. Nada concreto, estoy para atrás. Así, en general. Sentirse mal no ayuda. La energía se fue a cero. Ganas de nada. De dormir. Aunque sé que salir sirve. Que siempre ganás. Todo se vuelve complicado a mi alrededor. Demasiados frentes, como siempre. Agotador. Siento que no puedo.
Sí, todo un plomo. Me encantaría contar algo contento, alegre, gracioso. No salgo de casa. Pocas posibilidades. El sábado en el cumple infantil había Mariachi (y se dice así, sin s). No se podía ni hablar. Salimos con hermana con la cabeza quemada. Terrible. Además, con micrófono (cosa rarísima, el Mariachi no necesita de tecnología para ser escuchado). Obviamente los adultos le daban al alcohol mientras los niños miraban un show de La guerra de las galaxias muy región 4. El findex fue un cero al as. Y la semana no pinta mejor. Mi cuerpo pide piedad. Voy a hacerle los ejercicios a mi hijo menor.
Así las cosas.
Malísimas.

lunes, 10 de mayo de 2010

Si no fuera porque estuve mucho con mis hijos, diría que este sería el ideal platónico de un día de mierda. Espantoso todo. No salí de casa. Whatever.
Comimos sano, carne recalentada del asado que hizo Diego el sábado con ensalada de chauchas y papa (como bien aconsejó jotita) y ensalada horrible también del sábado. Peleas, gritos, etcéteras que no vale la pena describir. Llanto. Tristeza. Después ordené parte de los libros con mis hijos, regalé juguetes y estimulamos entre todos a Milo que demostró que lo único que lo motiva es lo dulce. Deberías verlo ponerse para gatear con un chocolate delante. Eso sí: no avanza. Pero ahí va. Luego salimos un rato al parque y ahora los chicos (bah, Simón que no suelta el control) juegan un mini a la Wii con Feli y Juana antes de que sea la hora del baño. Parece que las galletas María también mueven al gordo. Increíble. Son las seis y doce y estoy agotada. Desalentada. Entristecida y solitaria.
Eso. Un embole.

Feliz día, madres del mundo.

Bueh, el día de la madre

Para mí desde que soy madre, el día de la madre es una mierda. Cuando vivía en Buenos Aires, mi marido nunca estaba porque tenía los premios Mtv en Miami y la fecha solía coincidir. Igual, me dejaba regalos escondidos. Eso estaba bueno. En el 2001, cuando estaba embarazada de Simón y los premios todavía no existían, me llenó la casa de velas y me hizo un montón de regalos. Buen recuerdo. (Ahora dudo y me pregunto si eso no fue para mi cumple). No importa. Desde que vivimos acá, no existe. Por lo general me compraba un regalo cualquiera la noche anterior. La realidad es que no me interesa. Hoy no es la excepción. No habrá regalo, cosa que está bien, no hay un peso de sobra para gastar y el festejo será hacerle la comida a mis tres hijos y después ordenar juguetes (tenemos que decidir qué regalar y ordenar los libros que están en cualquiera). Milo llora en la cuna, no se quiere dormir. Yo tengo la tintura en la cabeza, ya estaba completamente impresentable, los chicos salen temprano del cole y no mucho más. Hice camas, lavé platos, ordené ropa, vestí bebé, tiré porquerías (un trabajo que en mi casa no se termina nunca, pareciera que las porquerías se reproducen). En un rato me bañaré, me haré un café e intentaré trabajar el breve lapso de tiempo que tengo. No sé qué les voy a hacer de comer pero tengo milangas en el freezer y chauchas (o ejotes, depende dónde vivas) y brócoli hervido. También tengo un par de presas de pollo que nadan en una salsa de tomate que hizo Daniela. Ya veré.
En fin. Así las cosas.
Medio miserables, como siempre. Pero acostumbrados

domingo, 9 de mayo de 2010

un cansancio atávico que no termina más

Siendo las 8.25pm del domingo previo al día de la madre, estoy desalentada. Es un día en el que se para la ciudad. Acaba de llamar Daniela que va a llegar a las 7pm. Sí, a esa hora, por el festejo. Alguien que me explique por qué no cae domingo que sería lo esperable. Yo, como siempre, no tengo festejo. Los chicos salen a las 13 y vendremos todos a casa a que les dé de comer. Me chupa un huevo el día de la madre per se pero estar sola me reactiva una sensación de miserabilidad. No sé, chicos. Un plomo todo.
Voy a seguir leyendo Radar. Fue un findex X como la mayoría.
Así las cosas.

sábado, 8 de mayo de 2010

hola, soy sola

Pondría sola de toda soledad pero es mentira. Milo duerme en su cuna y Tita mira tele en mi cuarto (es adicta la pendeja y yo le cerceno sus posibilidades y la vuelvo una junkie que llora). Entonces, aunque no soy sola de toda soledad, soy semi sola. Porque marido se fue a las 10am a rodaje y después asado en la productora y yo no tengo con quién dejar hijos y acá estoy, mirando pelis de adolescentes on line (programa que sabemos, me recontra copa).
Hace bocha de calor, tengo dos musculosas y un short tipo jogging calza dignidadcero. Who cares. Me duele la panchu porque comí mucho pastel (mucha cobertura de pastel lo que claramente me vuelve más patética).

Acabo de leer un post muy sentimental sobre los blogs de Danixa y me dieron ganas de escribir. Porque yo soy incapaz de abandonarlo. Vaya uno a saber por qué. En fin, chicos.
Así las cosas.
Acaloradas y con la panza al borde del estallido.

¿qué es la maternidad?

Porque la gente habla (al menos en las revistas pedorras) de cosas que no tienen que ver conmigo. Porque para mí es quedarme el jueves haciendo una cuadrícula con los 638 números para que Simón pueda cambiar sus figus, después marcar las que Diego me dicta que ya tiene. Es llevar a Milo a terapia y después hacer los ejercicios en casa, es bañarme con Tita, desenredarle el palo y aguantar que siempre, indefectiblemente, aunque lo haga suave, se queje. Es llevar y traer, retar y alimentar, mimar y educar. No tiene mucha mística. A veces te querés matar y te preguntás cómo llegaste a esto y otras no te podés creer lo copado que es (y cuando me quiero acordar no me sale ninguna argumentación). Acá estoy, Milo jugando en la alfombra con sus chiches, los chicos mirando un poco de tele después de cuatro días, mi hermana abajo con su compu y Diego en un rodaje. Al rato nos vamos al tercer cumpleaños infantil seguido. Ni modo. Venimos del club, los mayores nadaron. Hay clima hueva. Pero hueva grosa. Será el calor. Ayer marido cena de trabajo, yo también con hermana, cansadas.
Y no mucho más. Ya saben, emociones controladas, no vaya a ser que...
Así las cosas, chicos.
Acaloradas.

viernes, 7 de mayo de 2010

NO SE OLVIDEN DE LA FERIA

Vayan y conozcan a Coachie. Hay cosas divinas, super precios y comida rica.

no sé si alguna vez dije esto

Escribir me hace muy feliz. Es lo que más me gusta en la vida. Por lejos.

¿Por qué perdí tanto tiempo? No lo sé.

Milo duerme. Espero a Tai, ahora veré qué le doy de comer. Después, buscar a los mayores en sus diferentes cumpleaños. Hay sol. En casa no hace calor. Leer mails me hace feliz, también. Leer libros, ni que hablar.

Mañana otro cumpleaños. Y el domingo, no sé. Día libre.

Hola chicos. Soy yo, a veces contenta, otras hastiada, cansada, pero ya no aburrida. Eso es bueno, ves. Hacer feliz a la gente con pequeñas cosas, también.

Así las cosas.
Cálidas.

sobre humanos que migran

Pensaba en el taxi, volviendo de la oficina de Diego, antes de las 9am. Tuvimos que ir a hablar con la maestra de Tita, todo de hueva. Ni me explayo. Antes de entrar al colegio, hicimos tiempo con marido en el auto porque llegamos temprano. Me hizo acordar a otras épocas, en las que pasábamos mucho más tiempo juntos. Ahora ya no. A la vuelta, me bajé angustiada, putié, dije que quería tener una vida normal. Como si normal y Buenos Aires fueran sinónimos, suponete. Entonces, ya en el taxi, después de mi breve ataque antes de bajarme de auto de marido, pensé en los migrantes. Porque nosotros vivimos lejos de nuestra ciudad de origen y me pregunto: ¿por qué? ¿para qué? Nuestra vida consiste en transcurrir. Así de simple. No viajamos (cosa que acá hace todo el mundo todo el tiempo, aunque sea a lugares cerca, playa o lo que fuere). No compro nada porque no tengo un mango, estoy podrida. Entonces pienso, para permanecer, y no honrar la vida, vivo en Bs As y ya. Esto es cualquiera. Vidita de merda. La gente migra en general para vivir mejor que en su lugar de origen (o por persecusiones de cualquier índole o por necesidades extremas).
En fin. Eso. Un poco hastiada. En este momento sucia porque fui a la junta sin bañarme, en breve tengo taller, debería hacer una carne a la cacerola y cuando se despierte Milo, los ejercicios.
Ayer me dio un tirón en el muslo (en la parte de atrás vaya uno a saber si es el aveductor, el no sé qué ductor), hice poco de bici y hoy ya se me complicó (la cabeza sobre todo). Me voy a bañar y después taller y laburar y esas cosas que hago yo. Todo muy pajero. Tengo ganas de aire libre.
Así las cosas.
Pasadas.

jueves, 6 de mayo de 2010

uf

Cansancio extremo. Los horas de cumpleaños son como horas perro, cada una dura por siete. Quedás exhausta de la pura intrascendencia. Dolor de todo. Le pedí a Daniela que me acompañara y me super ayudó, nos turnábamos con Milo pero me sumo la preocupación de que coma bien, que tenga de tomar, que no se canse. Estoy muy contenta pero sigo sin querer hacerme ilusiones. Día a día. Por lo demás, poco. Poco. El cuerpo y la cabeza agotados conducen a ser un cero. Cero bajo cero. Todo se me hace cuesta arriba.
No mucho más, eh. Oscurece muy tarde. Tengo muchos hijos. Hago los ejercicios con Milo. Espero a marido (lo estoy llamando y no lo encuentro). Y cosas así, un poco lo de siempre. Un poco distinto. Bastante contenta. Levemente sobrepasada pero nada para destacar.
Así las cosas.
Ocupeti.

jueves, dolor de panza, extrañeza

Volvió la vida normal. O semi. Porque dos días, bueno, no enganchás el ritmo. Ya falta poco para las vacaciones y me alegra. La rutina escolar me mata, la detesto. Y acá es larga (aunque con mucho corte en el camino). No sé qué haremos en las vacas. El plan europeo creo que quedó suspendido. Urge playa, ya lo sabemos. No money. MAL. Si no, sacaría pasajes para YA y me iría cinco días a la Riviera Maya chupándome un huevo todo (una semana para mí ya es mucho).

Marido se fue temprano, hijos también despachados, yo disfrazada de gym (bueh, disfrazada period). El bebé en la cuna, ya hicimos los ejercicios. En el andador el pibe se para perfecto, hay algo que no cierra. ¿Pajero?
A la tarde cumpleaños, mañana también y pasado. Plomo. No sé cómo voy a hacer con la ronda. Más paja.
Ayer comimos salmón con mucha verdura. Creo que me cayó mal. Me duele la mano, tengo una bolita al lado de la cicatriz. No da.
Ahora un rato de mover el coolo, después baño, walmart para unos detalles que me faltaron y después, laburo. Se notan mis prioridades, ¿no?

En fin, chicos. Así las cosas.
Cualquiera.

miércoles, 5 de mayo de 2010

hipersensibilidad

Fuimos a la neuróloga. Antes dejé a Tita en el club con Pau y Lau, comí y me vine a casa a que Milo durmiera la siesta. Sigue el cansancio y el estrés, una aceleración que no se va. Inquietud. Laburé un cacho y buscamos a Diego. Ese sería el motivo por el cual no arranca. Me angustio. Dice que puede haber sido falta de estimulación. Culpa. Sentimiento de mierda si los hay. Yo le escapo constantemente. No sirve. Dejamos a marido nuevamente en la oficina, venimos a casa y nos tiramos con Dani a estimularlo. Llora mucho. No le gusta, chilla, se angustia y yo con él. Me hace sentir muy mal. Me desespero. Digo, nada que se note pero la paso mal a su ritmo. Es horrible. En dos meses tenemos que volver, si no arrancó, estudios. De todas maneras, si es hipersensibilidad por una lesión, no hay nada que hacer. Sólo estimulación.

En otro orden de cosas, mientras volvía por el medio de la contaminación más espantosa, sequedad, sensación de suciedad extema, pensaba en rescatarse. Hay gente que no cae en indignidades (no soy el caso), que se aguanta las situaciones más extremas con entereza. Pensaba si era gente más fría o no. Si disfruta de las cosas tanto como los que derrapamos. Bueno, no sé, cualquierismos del bocho quemado. Yo, de todas maneras (y ya lo dije muchas veces) entiendo mucho la miseria, la humanidad extrema. No me gusta nada la envidia, los celos mal sanos, esas cosas me espantan. Me hacen alejarme.

¿A qué venía todo esto? Don´t know. Me siento desconectada del planeta y no creo que caiga a la realidad en breve.

También mientras manejaba pensé en los apodos deformes de mis amigas históricas: ferchals, maros, analois, crishun...pauli y yo la semi zafeti.

No mucho más, guys.
Sin recuperarme, no engancho ritmo.
Así las cosas.
Raras.

sigo para atrás

Y no es por nada en especial. Sólo queme.
Convencí a marido de que viniera a la cama conmigo, me deprime acostarme todos los días sola, me da tristeza. Obviamente, me saqué los anteojos, me puse boca abajo, abracé la almohada y me quedé profundamente dormida. Bien. Duermo bien estos días. Estamos tan cansados que caemos rendidos. Eso me copa. A las seis le hice una mamila al bebé y seguí hasta las siete y cacho.
Intentando recordar algo digno de ser contado, se me vino a la cabeza el irakí que me presentó Edgar el lunes, en algún momento de la tarde noche. No pude reconstruir su nombre, era un tipo de unos cincuenta y largos, alto, fumaba y tomaba cerveza. Le cuesta el castellano, dice. Toma clases en la UNAM. Edgar le dijo que yo era argentina y él quiso saber cuál era la diferencia entre los dos idiolectos (no usó ese término, yo lo repongo). Edgar contestó que la diferencia fundamental era el acento (lo que no sé si es del todo riguroso), le comentó que en México la y se pronuncia dz y que nosotros la pronunciamos sh. Ah, dijo, como los portugueses. Yo no sé cómo hablan los portugueses pero ayer, con las madres, hablando del portugués en general, Fiorella que vivió en Brasil y tuvo una jefa portuguesa comentó que hablan como si hubiera una radio con interferencia. Me sorprendió que saliera la misma temática o comentario en circunstancias tan distintas (el irakí además de todo, es un escritor refugiado, por eso vive en Casa Refugio hace un año). Hay cosas interesantes en el mundo de allá afuera. Yo un poco me las pierdo y a veces asomo la cabeza, salgo de mi madriguera en el suburbio y veo qué hay más allá. Ahora me voy, chicos. Los veo later. Supongo que llevaré niños al club a la hora de la comida, mucho calor en la ciudad.
Así las cosas.
Así.

martes, 4 de mayo de 2010

Átame

Dios mío, ¿dónde quedé? Sepultada en las labores suburbanas, laborales, maritales. Ni tiempo de teñirme tuve. Me caigo a cachos y marido me echa en cara que me duermo rápido. Sí, papá. Mucho crío. Mucha cosa. Un delirio nuestra vida. Sabelo.
Me voy a la cama sin haberte agregado nada. Líneas superfluas. La constante: cansancio, extremo.

Así las cosas.

pic nic en el parque

Toda la tarde sentada en una silla con madres hablando básicamente de temas de madres. Tampoco me da para nada más. Cerebro frito. Sueño. Intentar empezar dieta de una buena vez. ¿Mañana haré gym? Lo dudo. Me toca super. Uf, las cosas de la casa. Ah no, tengo junta. Cualquiera, casi casi me olvido. Super y después junta en Lomas Altas, copado. Necesito una cuota extra de energía. Me anda faltando. Hijos jugando. Me vinieron muy bien estas mini vacaciones. Si da, los llevo a los chicos al club al mediodía. Y no mucho más. Ganas de playa, de descansar de comer algo rico. A la tarde, neuróloga con Milo. Hoy aproveché y despaché un par de pendientes. Pero no pude todo.

En fin, chicos.
Así las cosas.
Burnt.

lunes de super acción

Todavía me duelen las piernas. Milo no para de chillar no sé si son los dientes o que definitivamente se le pudrió el carácter. El Jam estuvo muy bien, ya habrá fotos, reseñas, etcétera. Se quedó Luzma en casa, después vino Ale y llegó Daniela, la nueva chica que me consiguió Luzma. Ya no tengo grandes esperanzas de nada. Pero de todas maneras, parece tener buena predisposición. No tengo cargador (un problema tech con Akeshi) por lo cual no creo que esté demasiado conectada en el día de hoy. Además, me voy a dedicar a mis hijos, los dejé todo el día y cuando los vi, me di cuenta de cuánto los había extrañado. Supongo que si esa es tu realidad, te terminás acostumbrando. La pasé muy bien pero no podría hacer todos los días.

El resto, ahí. Qué se yo. En otro momento me explayo o no.
Estoy medio destroy todavía, mi compu terriblemente roñosa y sin carga. Voy a leer, llevar a los chicos a hacer trámites, aprovechar el semi feriado. Marido no me da mucha pelota aunque ayer vino y le puso toda la onda, el resto del tiempo, no me soporta.

En fin.
Así las cosas.
Misión cumplida.

lunes, 3 de mayo de 2010

Jam

No se olviden que hoy a las 7pm es el Jam en Casa Refugio.

Mario Bellatin + Danny Escoto. Dj Agustín Peña.

¡Los veo ahí!

al borde del abismo

Casi no dormí. A las 8pm de ayer tenía que llegar Isabel (ella decidió hora y día por mí hoy a la mañana estaba perfecto) pero no apareció. Me di, en la tarde, un atracón de budín de limón que me cayó pésimo y a las nueve, después de lavar los trastes que habían quedado del pastel de papa (la mitad la hice yo y la otra mitad, Diego), me metí en la cama a leer. A las 10 estaba completamente dormida. No sé cuándo vino Marido a la cama (se quedó con Ale trabajando). A la una y media me desperté con dolor de panza y al rato Milo empezó a llorar sin que pudiera pararlo. Tenía la nariz tapada, no quería la leche, me lo llevé a la cama y estuvimos despiertos hasta las cuatro. Me tiraba del pelo, lloriqueaba. Finalmente lo volví a dejar en la cuna, con su mamila y se durmió. Estoy destruída. Desesperada porque Isabel no viene. Angustiada porque todo es difícil. La señora Luzma vino a darme una mano pero puede quedarse sólo hasta las 7pm. En los últimos meses, mi vida se volvió un campo minado. Yo sé que parecen pavadas pero no lo son. No puedo trabajar si no tengo ayuda en casa, así de simple. Lavar, hacer las camas, cocinar, no tiene ninguna importancia. Pero tengo tres hijos de los cuales me ocupo exclusivamente mientras marido se ocupa de traer el pan para alimentarlos y educarlos. En un país en el que tenés playa todo el año, no vamos al mar hace un año y tres meses. Ni que hablar de que no hago compras y que ayer fuimos a comer a un lugar después de no sé cuánto tiempo.

Estoy podrida.

Agobiada.

Cansada.

Angustiada.

Gorda.

Y desahuciada.

En fin.
Así las cosas.
Bajón total.

domingo, 2 de mayo de 2010

se me escapó la tortuga

Clarita estaba en un tupper, Simón le había puesto tres piedras, parece que fueron suficientes para salir. No entendemos bien. A la mañana, no estaba. Así de simple, ya no estaba. Cuando mi hijo mayor llegó, se puso a llorar y nos culpó por no haberle dado de comer. Le explicamos que la tortuga no estaba desde antes, que en todo caso él también era responsable. Buscamos por los rincones pero nada. Una tortuguita mini de agua pensarías que no puede ir a ningún lado. Error. No está. Y no tenemos ninguna otra mascota que se la haya podido manducar.

¿Viste que ayer empezaba dieta? Bueno, no. Te mentí. No, me mentí. Hace unas horas me di un atracón de budín de limón y estoy al borde de explotar. Me odio. Isabel dijo que llegaba hoy a las 8pm pero siendo las 9pm, no tuve noticias. ¿Vendrá? Si no aparece, mi vida se vuelve un drama. Al menos mañana. Ganas de llorar.

En fin.
Así las cosas, chicos.
Fugadas, una vez más.

Feria

ay, qué calor

me gusta tu infierno.
Echa más leña al fuego que es abrasado.

Seco. Otra vez.

Fui un rato al club. Marido se fue antes con hijos a nadar y jugar tenis, yo me quedé con bebé haciendo siesta. Preparé la carne para un pastel de papa, leí el diario por encima y después volví con los menores, alimenté a Milo y nos buscó Diego para comer en la Condesa con Ale. Clásico de clásicos (hace años que no íbamos): La Gloria. La comida normal, el ambiente, bien.

Marido y Diego van a trabajar, no sé si escribir o mirar peli on line. Ahora decidiré. Venía pensando algo y me lo olvidé.

Pero la conclusión de esta semana (una obviedad pero me estuvo repiqeutenado) es que la gente coge y escribe como es. Si sos tenso, cogés y escribís tenso, y así, así. Es cero científico y una generalización pedorra pero...para eso es este espacio. Hijos miran peli de huevos y abajo suena Muse.

Así las cosas.
Extremadamente domingueras.

sábado, 1 de mayo de 2010

y ahora fer

Fer es la directora de arte en esta película así que si vivís en España ¡andá a verla! Es mi mejor amiga desde los 13 y yo me lleno de orgullo como tía abuela.
Ya sabés.
Así de grosos mis amigos.

el primer trabajador

Bueno, debería tomarme el día. Hay sol, no hay diarios (lo entendí recién a la cuarta nota repetida de perfil edición impresa del sábado pasado, soy una gila), fui al club un rato y ahora tenemos dos cumpleaños. Diego se quedó bañándose, yo estoy con los tres en la sala de tele. No hace calor, parece que sí pero no. Hay viento. Me vestí de blanco y colorado. Estoy gorda, me sobran casi cuatro kilos. Hoy, inspirada por Miranda, empiezo la dieta. Sí, la dieta se empieza cualquier día de la semana. Es así. Ahora.
Ayer no hicimos nada. Ni siquiera cenamos rico (yo ceno cualquier porquería muy desubicada). Milo entendió que se puede mover y aunque no lo hace de una manera prolija o sistemática, me deja un poco más tranquila.

Feliz día del trabajo.
Así las cosas.
Sábado.