domingo, 4 de octubre de 2009

Mercedes y yo

No sé bien por qué su muerte no me causo tanto pesar. Lejanía, tal vez. Cierta certeza de que iba a pasar. No sé, no me pegó. Pero hoy, volviendo de Xochimilco (compramos hierbas aromáticas, se nos mueren o el jardinero las arranca sistemáticamente) y mientras hablaban de su muerte me acordé que hubo un período bastante largo en el que me dormí con un disco muy largo de ella. Solía dormirme con música (no miraba tele) y ponía durante muchas (muchas) noches seguidas el mismo cd. Claro que siempre me sé las primeras 7 canciones, después, me quedaba dormida. A mí me gusta cantar a lo Mercedes Sosa. Bien grave. Ya no sé dónde quedó ese disco. No sé dónde quedaron la mayoría de mis discos, me da la sensación de que nunca los mudé de lo de mi madre (como me fui muy gradualmente, nunca hice una verdadera mudanza y hay cosas que quedaron ahí y se fueron repartiendo o perdiendo o quién sabe qué). Tengo algunos de jazz, otros eran de mi padre. Y los demás, ni idea. A veces me olvido de lo que era. Y de lo que hacía. Mi vida era otra y no sólo por lo obvio. No navageaba en internet por lo cual tenía mucho más tiempo. Leía libros. Estudiaba mucho. Leía los diarios en papel. Escuchaba música. Iba al cine y salía mucho. Otra vida.

En esta, el bebé tiene tos. Coco tiene tos. Tita tiene tos. Yo tampoco me siento bien y además, tengo problemas gástricos. Mi marido está con muchos altibajos de humor. Hicimos una arrachera con puré de calabaza y camote a la crema. Estaba todo hervido. Descongelamos la carne. No trasplanté las hierbas, lo voy a hacer mañana. Detesto la jardinería con toda mi alma. Hoy también recordé nuestro hermoso balcón de Buenos Aires lleno de plantas hermosas. Hace poco me mandaron una foto de una las azaleas que tiene un amigo. Está toda florecida. Mi madre tiene otras en su consultorio, mi cuñada unas más y no recuerdo bien dónde están las demás. No importa. Ojalá que estén vivas y creciendo.

Hace un extrañísimo calor y continúa el horario de verano. Todavía es de día pero para mí, el día ya terminó.

En fin.
Domingo de luz rara (es inherente a los domingos? yo sé que no tendría sentido pero no puedo dejar de pensarlo así).

sábado, 3 de octubre de 2009

¿existe la paz?

Me pregunto si hay gente que vive tranquila. Yo tengo siempre una inquietud basal. Inevitable. Diego igual o peor. No es angustia, eh. Es una incomodidad. A veces baja la intensidad y otras se acentúa. Pendular.

Le acabo de escribir a Fer. Me gusta la correspondecia larga y con contenido. No me pasa mucho, ya nadie escribe. Supongo que no es cierto pero la gente suele aducir siempre falta de tiempo. Yo no creo en eso, todos nos podemos hacer un rato. No importa. Son ganas. Hay quien las tiene y quien no. A mí me encantaría tener relaciones epistolares. Bueno, Fer me escribe y me hace feliz. Me cuenta cosas. Y yo, le contesto inconexamente. Soy así.

Le hablé brevemente del matrimonio. Me gusta pensar que pasan cosas, avatares, circunstancias de todo tipo, peleas, desencuentros pero que algo permanece y que después de días de pensar que todo está perdido, un chiste, un mimo, una beso, una comida o una canción, te vuelven a un estado de armonía y así la vida.

Elegiremos una peli. Comimos tacos y pastel en casa. Vomité todo por comer de más. Muy desagradable. De verdad es una patología asquerosa.

Tita se fue a dormir a lo de María. Simón mira una peli y Milo duerme.

Amo los sábados. No así los domingos. Ya no.

sábado. beatles. desayuno. sol

Bailamos mucho. El lugar, una terraza ultra fresa de Santa Fe, no decía nada. El dj bastante pelandrun. Capaz de bajarle la onda a cualquiera. Igual, todos le pusimos mucha garra. Algunos tomaron de más. Claro que yo no tomé ni una gota. Yo te bailo de onda. Entre los problemas gástricos, el dar la teta y mi mal comportamiento estando borrancha, digamos que me mantengo lejos del vodka. Sobre todo que compraron un Absolut 100 de 50 grados. Diego la pilotea bien hasta que agarra el auto y corremos peligro. Después llega a la cama y se vuelve una bolsa de papas. Una bolsa de papas a la que le gusta echarse sobre mí. Y a mí me gusta dormirme libremente, digamos. A veces. De todas maneras, premio revelación. Bailó toda la noche, por lejos, el mejor. Muchas veces no baila porque hace de dj y es un gran dj. A mí me copa cuando musicaliza. Ahora que perdió su ipod número tres (bueno, hace un año) no le es tan fácil copar las bandejas. Jorge pidió unas tablas de quesos y unos tacos de camarón. Sólo me comí las uvas y tomé vasos de agua, ni coki. Ascetismo total. A las dos estábamos en casa. El bebé tiró perfectamente.

Ahora todos cantan Yellow submarine y hacen papa hash con salchichas. Yo desayunaré quesadillas (moriría por un café con leche) y después deberíamos ir al club. El desayuno lo eligió Jose, es por su despedida. Estamos todos tristes. Aunque el lunes viene, ya es tiempo de descuento. Igual, va a venir los miércoles, ahora con panza y después con bebé.

Tuve sueños raros. Rarísimo. Un helicóptero aterrizaba en la plazuela y había un tiroteo pero venía un camión y hacía desaparecer todo.

En fin. Es sábado. Quiero deportes y comprar hierbas aromáticas. También tengo el pastel de Pau que no pudimos llevar ayer para que sople la velita como corresponde (le trajeron una suerte de mousse de mamey en un vasito con una inscripción en chocolate y una vela, peor es nada, claro).

Entonces, xon sol, hijos, marido y música, empezamos el finde que quisiéramos que no terminara nunca.

Así de alegres las cosas.

viernes, 2 de octubre de 2009

un día de mierda, no sé bien por qué

Estoy triste. Hace mucho que no me pasaba. Como si la tensión de toda la semana se me cayera encima. Recibo reclamos que funcionan en espejo. Hay una cosa que extraño de Buenos Aires y es la homogeneidad de mi círculo social. Me pasé la tarde con gente extraña a mí. Algo me incomoda y sé qué es. Pero no importa. El problema soy yo. Estoy muy cansada. Agotada, diría. Es el cumple de Pau, tengo que armar el pastel. La base la hizo Jose, no sé qué tan bien quedó, la hizo dos veces. No es muy alentador. Ganas de llorar. Hijo mayor muy alterado. No sé cómo pararlo. Claro que si hay paz en el ambiente es mucho más fácil. No tengo interlocutor para conversar sobre esto. No el que debería.

Lo bueno: es viernes.

Y no mucho más. También me hizo mal algo que leí. Cuando no estás bien parado, cualquier cosa te pega para atrás.

Otra cosa buena: las tetas me explotan de leche otra vez.

En fin. Nada. Cosas que pasan.

arrollados

Me lloran los ojos. Esta alergia puta a no sé qué me tiene a mal traer. También me sigue doliendo la espalda. Milo llora. Llora mucho, medio desconsolado. No es típico en él, ni mucho menos. A ver si la teta lo calma. En breve nos vamos, bah, en un rato. Buscamos hijos, llevamos unas zapatillas a la oficina de marido para que las manden a Bs As y las cambie mi madre y nos vamos al cumple. Tengo alta fiaca. Cansancio. Ahuevamiento. No pedí turno para ninguno de los médicos (pediatra y gastro) ni avancé demasiado con el laburo. Pajera.

En fin.

Igual, el sol, todo lo alegra.

Viernes!

me di un toque de fiaca

Not much. Sol. Eso siempre está bien. Marido con mejor humor. Ayer peli. Hoy enroscarse a la mañana entre nuestros múltiples hijos. Tengo que laburar. Y cumpleaños con hijos. También cumple Pau. Poco para decir. Mejor, entonces, abstenerse. A veces pienso: cuánta gente estúpida dando vueltas por ahí. Cosas sueltas.

Me voy a bañar. Nada de club por resfrío. Me duele la espalda, a la altura de los pulmones. Esperamos no sea nada.

Así las cosas.

jueves, 1 de octubre de 2009

enfermuch

Me desperté a las 10.30 am. Hecha mierda. Me levanté cerca de las 11. Me duele todo. No me podía mover. Ahora, mocos. Ganas de nada. Y eso que hay un sol alucinante. Me los llevo a los tres al club. Tita empieza tenis. A ver cómo le va. Ya, en breve, nos vamos. Después, Simón a piano. Me agoto. Compré queso oaxaca rico en el tianguis y unas pelis. Me copan los tianguis. También me tomé un agua de sandía. Busqué a los chicos. Es una vuelta larga. Al pobre bebé hace dos días que no le doy bola. Mucho cansancio y mocos. Mal plan. Marido sigue sin hablarme. Es todo un bajón. Y no mucho más. Días desordenados. Rutina alterada. Enfermedad sin nadie que me cuide. Un poco triste. Días en los que no sé qué. Eso sí, mi madre nos compra regalos. Eso está bueno.
En fin.
Así las cosas.
Bajónicas.

pasándola como el orto

Me siento mal. No entiendo bien qué pasa. No tengo muchos interlocutores (ayer me fui a lo de Pau, refugiada). Y ya no sé dónde estoy parada. Angustia y mocos. Desasociego. Completa soledad. Intento pilotearla, no llorar. Soy un trapito. Quisiera hacer cosas pero me siento muy mal. Más tarde voy a ir al tianguis y a comprarle pañales de su tamaño a Milo (la re pifié, le quedan mini).

Así de horribles las cosas.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

el resfrío se convierte en gripe y así, así

Vuelco. Sin darme cuenta, los mocos van tomando espacios y a mí no me queda más remedio que declarar una gripe. Gangosa, no tengo ganas de hablar. Me tiré en la cama. Le pedí a Jose (jamás hago nada semejante) que me hiciera un té y me eché, primero a leer y después a descansar. Dado que hay dos personas trabajando en casa, temporalmente, me dio menos culpa. Milo durmió un rato y después se fue con Isabel. Me duele también la cabeza y la garganta. Mi madre quiso que le leyera el resultado de la seriada pero lo dejé en el auto, iré a buscarlo y se lo diré vía skype. La panza me sigue doliendo horriblemente, soy un deshecho de malestares menores. Avanzo con la novela, leo palabra por palabra. Quisiera trabajar más, ya lo dije. De todas maneras, hoy no parecería el día indicado para semejantes deseos. Hubo sol y no llueve. No debemos alegrarnos por ello. La sequía que acecha a la ciudad no es un buen augurio. Leo sobre aqueos y troyanos. Sobre Helena y su traición. Sobre dioses celosos, ambiciosos, vengativos. Pienso: qué dioses tan imperfectos los del a mitología. Las religiones monoteístas se vieron un poco más afilados a la hora de revestirlos de cualidades. Claro que sigue teniendo fallas eso de que a alguien tan perfecto le importen nimiedades del calibre de las liturgias, de tomar o no alcohol, de coger y demases. Mal pensado por ahí. Hubieran sido todavía más exitosas y no perderían adeptos. No tengo ni idea de cómo llegué acá. Justo, de todas maneras, estos días pensaba que Diego lee poco pero intenso. O lee Historia o lee a Nieztsche o a Foulcault. Yo soy incapaz. No entiendo, no me concentro. En grupo de estudio o situación académica te leo cualquier cosa pero de onda...de onda, no cazo balón. Por eso ama decirme que soy una burra que leo novelitas. Tampoco sé a qué venía eso. Voy a escribir un rato y después hacer tarea con Simón. Todavía no llegó de su partido. Son las 5.30 pm y lo extraño. No sé cómo aguantan las madres en Argentina con sus hijos en escuelas privadas. Supongo que trabajan más.

No sabemos si Isabel se queda. No estoy del todo convencida de su performance. Eso, yo. Ella habla de dudas de su marido. Se acaba de juntar (este es el término que utilizó ella) y no sabe si él está muy convencido. Su hija está con la madre. Escucho a mi bebé platicar.

En fin.
Así de mocosas las cosas.

dolor de panza

Un hueco. Eso es. Un hueco doloroso. Tengo que ir a buscar la seriada. Cuando busque a Tita. Me dormí a las 10pm. Soy una gallina. Agotada, caigo rendida después de leer unas páginas. El bebé se despertó a las 12, a las no sé y a las 6. A las 6.40 me levanté. Simi con partido de fútbol, primero del campeonato, mucha emoción. Como aún no le entregaron los uniformes correspondientes, llevó el de educación física. Llegará tarde. Grande. Emocionado. Es defensor. Aprendió una táctica llamada "de los 2 limpiadores" o algo así. No sé bien, no registro todo. Me volví a la cama con Milo un rato y me levanté con Tita. Isabel está en entrenamiento pero no sé si tentemos mucha onda. Me cuesta acostumbrarme. No me doy cuenta de si me cae bien. A las ocho y cinco partí al súper. Ayer ya había ido a Costco con los tres, necesidad de pañales y otros básicos. Carísimo todo. Diego en Guadalajara, acabo de hablar. Parece que el concierto estuvo bueno. Tengo que ponerme las pilas con el laburo. Quiero escribir más pero nadie me da bola. Buuuuuuuu. Mucha gente poca onda. Y después, no mucho más. Voy a tomarme la medicación, voy a esperar a que Camilo se despierte para darle de comer (se durmió en la cama de Coco escuchando Julieta Venegas, creo que ahí se está quejando) y me iré al club, a hacer gym a pesar del resfrío. Y a meterme, muy merecidamente, un buen rato en el sauna. Qué rico.

No ando muy contenta. Un bajón que se extiende en el tiempo. La ola ya pasó y me dejó revolcada en la orilla.

Así las cosas. Normales.

martes, 29 de septiembre de 2009

una nueva persona en nuestras vidas y un insipiente resfrío

A ver cómo nos va. Isabel. Me parece increíble que Jose no vaya a estar más. Algo parecido debe pasar cuando tus hijos dejan la casa paterna. Un vacío. No sé, no me acostumbro todavía a la idea. La invité a que se quede como huesped todo el tiempo que quiera. Pero prefiere ir a ver cómo le va con el padre de su hijo: tiene toda la lógica. Es sólo que yo no quiero que se vaya. Igual, va a venir una vez por semana. Eso me da tranquilidad. Después, va a venir con el bebé. Me siento bastante rara estos últimos días. No sabría explicarlos. Es sólo una sensación perturbadora que ataca por muchos flancos. Esto de Jose me está pegando más de lo que pensaba. Como todo lo que tiene una fecha, uno piensa que no va a llegar pero, claro, indefectiblemente llega y uno no sabe bien qué onda. En esas ando. Más enrarecimiento con marido. Más extrañar Buenos Aires, supongo. Es el tiempo más largo de no ir. Parece que no me sienta. Mi madre llega el 9 de octubre, también es demasiado sin venir, acostumbra hacer visitas con mayor frecuencia. Hopeless. Un poco eso. Un poco el otoño. Un poco la vida. A veces pega así.

Ojalá alguien me cocinara unos ricos ñoquis y me invitara a cenar, bien informalmente, como si fuera familia. De todas maneras, tiré la dieta por la borda y comí porquerías toda la tarde. Lo único bueno, lo compenso con la no cena.

Así de extrañadas las cosas.

cosas que me dan alta hueva

La gente que se toma a sí misma demasiado en serio. Uff. Terrible.

La gente que te dice una obviedad en tono de estar descubriendo América y dando por sentado que sos medio pelotuda (me pasa más seguido de lo imaginable).

La gente snob.

La gente peleadora. Peleadora con los amigos/conocidos. Yo me peleo mucho por la vida y con mi círculo íntimo pero me da mucha paja tener altercados con amigos.

Bueh, hay muchas cosas que me dan paja pero ahora me tengo que ir a buscar al reemplazo de Jose. ¡Qué nervios!

mi hijo menor


es, por lejos, uno de los seres más simpáticos que conozco.

sí, sí. sigo sin laburar. desaster.

post opíparo desayuno de madres

Me dormí a las diez de la noche, peleada con mi marido. Bah, el odiándome. Yo sé que puedo ser cruel y pesada pero también me canso. Me canso de que todo sea para abajo. Pero las discusiones son horribles. Una angustia que me cerraba la garganta. Hacía mucho que no la sentía. Noche agitada, el bebé que se despertó demasiado. No sé qué le pasa. No sé si hambre o angustia adelantada o qué. Diego se fue a las seis y cuarto. Me levanté para hacerle el lunch a Simi. Habla mucho por la mañana y yo no reacciono. A Tita la despachó Jose, yo no me podía mover. De todas maneras, a las ocho y diez me levanté, me bañé, alimenté al pequeño y partí para la casa de la room mother del salón de la pequeña. El departamento podría haber estado bueno pero era bastante horrible. Creo que la alfombra más los pocos muebles y adornos, hacían una mala combinación. Me comí el plato de frutas, rara combinación de fresas y sandía, las enchiladas con los frijoles enteros (en lugar de puré que sería lo esperable) y aguacate, jugo de naranja y café con leche. Yo llevé brownies y otras madres más cosas dulces. Obviamente me cayó todo como el orto y terminé vomitando. Yo creo que Sartre, definitivamente, tenía el mismo problema gástrico que yo. Hablé poco. Muy poco. Nadie me charló demasiado y yo opté por el ya famoso: "calladita te ves más bonita" que tan frecuente y atinadamente estoy empezando a aplicar. Claro que, no me sale taaaan bien. Cuando hablaban de la posada y hacer no sé qué representación de la pastorela, una madre tuvo a bien decir que si había alguien de otra religión...ahí sí, alcé la voz y dije, fuerte y claro, como hablo yo, que era judía. ¿Ah sí? Sí, bueno, completamente laica, mi marido no es judío y sí, en mi casa siempre hubo árbol de navidad, igual, es completamente pagano...A veces digo cada pelotudez. No porque no sea cierto pero no es necesario acotar detalles. En fin. La plática no fue muy divertida, nadie quiso preguntarme nada ni intimar ni llegamos a demasiadas conclusiones. Me traje unas hojas con todos los eventos del año (igual, la que lo diseñó, que tiene la peor onda y me cae pésimo, se equivocó con la mayoría de las fechas) y me enteré de que la semana que viene es el Bake sale por lo cual, tengo que cocinar con mis hijos para que lleven sus productos horneados. Cuánta mamada, por favor.

Y no mucho más. Ahora, trabajar un rato. Alimentar a Milo e ir a buscar niños. Simón está muy emocionado con el partido de mañana de fútbol. Es defensor. Me alegra que esté entusiasmado. Roberta quiere invitar amiguitas. Se está nublando y yo estoy muy poco motivada para laburar.

Son días de confusión.

Pero ni modo.
Así las cosas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

fuimos volviéndonos locos

No, es sólo la cita de Babasónicos. Diego revisa la lista de temas y busca alguno que le falta. No es muy probable que la locura aumente. De hecho, creo que, en relación a otros momentos, están en franco retroceso. Mañana a las ocho sale su avión y yo me quedo, una vez más, con los chicos en casa. Simón está enojado y angustiado porque Diego se vuelve a ir y pregunta por qué no estamos incluidos. Si hubiera sido fin de semana, iríamos. Hubiera sido divertido. Mucho mejor que cualquiera de las bandas que acostumbramos grabar. Pero no, es lejos y no se puede. Veremos qué nos toca en el df. Marido, además, muy mal día. Ese es el problema de la convivencia. Tenés un buen día pero el otro te lo puede ennegrecer de un saque. Este año fue una constante. Por primera vez en años me siento tranquila y al anochecer se cierne la angustia sobre la casa. Ni modo, es por turnos.

Mañana desayuno de madres del salón de Tita. Hice brownies (ja sí, qué original). Me tiré a laburar en mi cama y me quedé dormida. Simón vino entusiasmadísimo porque el miércoles tiene partido de fútbol. El único problema: malísimo si tengo que llevarlo. Un gancho total.

Por lo demás, ahuevada. De todas maneras, tener interlocutor ao vivo evitará que me explote la cabeza de tanto pensar. No daba para más. Mañana, de todas maneras, también duermo sola. Qué frío.

En fin.
Así de lunes las cosas.

5 meses

Salió el sol. Llegó mi marido y me altero. Es la verdad. La convivencia en lugar de paz me da nervios. Debería ser distinto. Diego quiere hablar largamente cuando se le ocurre. Yo lo vuelvo loco con el laburo. Le digo que tiene que trabajar más. Sí, soy un plomo.

Milo cumplió 5 meses. Está enorme y divino. Aunque, claro, ya se terminó la paz. Ya no es todo tan fácil. No se queda cómodo en ningún lado. Pero se ríe sin parar. Y toma la teta, claro. Lo tengo sentado al lado.




Me fui a hacer la radiografía. Bueno, no era una, era una serie infame que llevó 40 minutos de tomar bario y otras porquerías y de rotar y no respire, no respire y tuve que llevar al bebé porque Jose no había llegado, a Diego lo dejé en la oficina y me ofreció quedárselo pero no acompañarme (a veces me siento tan sola a pesar de no estarlo). Asqueroso todo el temich. Reflujo sí hay. Mañana a la tarde me enteraré qué más. Tengo que laburar. Urge ponerse las pilas. Fui un rato al gym, 32 minutos de elíptica (no estaba muy inspirada), sauna, ducha y a casa. Hablé con Xime y con marido y acá estoy, ya teniendo que irme nuevamente a buscar a Tita. La chica que tiene que venir hoy todavía no llegó (espero que el próximo post no diga nunca).

Y no mucho más. Estoy gorda y hoy empiezo dieta seriamente. Dieta conjunta, todos en esta casa la necesitamos.

Igual, el sol, todo lo cambia (aunque estoy rayadita, malhumorada e inconforme, frustrada, todo por mi culpa, es la realidad).

Así las cosas.

domingo, 27 de septiembre de 2009

el día más gris por mucho

Salió un ratito el sol. María nos invitó a comer unos ravioles. Me sorprendió mucho ver lo poco que come cierta gente. Así se explica la flacura. Me traje a todos los niños a casa. Vieron El viaje de Chihiro, es una de las mejores películas que podrían ver. Debería buscarles más películas japónicas en lugar de que sigan consumiendo la mierda gringa. En fin. Igual ya no soy talibán como antes. Estaba segura de que mis hijos no mirarían televisión y no lo logré. Tampoco calculé que me iba a casar con alguien del medio. Bueno, pensé poco al respecto. Parí antes de tener ninguna reflexión. Ahora, habiendo pasado tanto tiempo acá, además, ya no sé bien dónde estoy parada. Extraño mucho. Estoy hecha una máquina de pensar. Presumo que tiene que ver con hablar poco. Me acostumbré a este estado de soledad en cuanto a adultos pero se me está quemando el bocho. Me duele la cabeza de pensar. Necesito un respiro. Llueve. Una grisura imposible. Insostenible. Una tristeza subliminar. Nostalgia o melancolía, no sé bien. Pensarme mal.

En fin. Estuve tirada, semi dormida. Milo siestiando.

Niños ya sueltos por la casa. Escucho discusión. Me agotan.

Muy, demasiado, domingo.

retomando

Ayer mientras no me podía dormir, volví a pensar en la mentira en la que vivimos las mujeres, al menos durante la infancia.

Los que se pelean se aman
.

La iteración, todos sabemos, es un forma muy efectiva de convertir afirmaciones cualesquiera en verdades indiscutidas. Y así vivimos hasta que lo ponemos en tela de juicio. O no.

Yo soy de esas personas a la que los varones molestan constantemente. Pero ya no me creo el falaz argumento de la tensión sexual, sobre todo porque mi contacto con hombres es mínimo (de eso también me di cuenta ayer y me pareció bastante grave). Al no trabajar en ningún ámbito externo, no cursar nada y ni siquiera andar por la calle normalmente, sólo interactúo con amigos familiares. Los hombres suelen molestarme porque me ven como uno más. Algo de mi actitud masculina. De superadita. Seguramente en la infancia funciona de la misma manera. Si uno se comporta como un igual, recibe igual trato. Punto.

De todas maneras, no pienso decirle ninguno de estos argumentos a mi hija. Que saque sus propias conclusiones. Pero tengo esperanzas de que la pase mejor que yo. No es tan difícil.

Así de desencantadas las cosas.

domingo. lluvia. soledad.

Amaneció lloviendo. Dormí muy mal, Camilo se despertó muchas veces. Tita con tos horrible. A las seis me lo traje a la cama. A las ocho estábamos todos levantados, juntos, en mi lecho. Me fui a dormir triste, después de leer El guardián entre el centeno. Me acordé de mi adolescencia torturada, de pasarla tan mal. Agradecí que ya haya quedado atrás pero me retrotrajo a sensaciones que no tenía hacía mucho pero que evidentemente están agazapadas. También leí los prólogos de los Cuentos completos de Fogwill que Diego me trajo espontáneamente. Todavía huele a imprenta. Estaba por empezar pero me ganó el cansancio. Además, me duele todo el costado derecho. Ayer, cuando salíamos para lo de Pau, me caí. Malísimo. No lo ví venir. Estaba mojado, tenía botas nuevas y de la nada aterricé en el piso húmedo. Me sentí miserable. Pero me levanté, me cambié las botas y seguí como si nada. Estar sola con tres sub diez hace que uno no pueda darse lástima. Hoy, igual, me siento miserable nuevamente. Ahora que asoma un rayo de sol, intento conjurar el sentimiento pero otra vez: ¿qué hago sola acá con mis hijos un domingo? Bajón. Y pensé otras cosas pero las dejo ahí. Ahora no, ahora voy a leer los diarios. Los mayores arman Lego y a Milo después de darle la teta y cambiarle el pañal, lo deposité en la cuna a ver si duerme. Por ahora, no escucho que se queje.

Así de solitarias y melancólicas las cosas.

sábado, 26 de septiembre de 2009

himno nacional ¿de dónde?

No sé si el lunes o el miércoles, Tita me preguntó si yo, cuando era chica, cantaba el himno nacional de acá. Por su edad, le cuesta entender que hubo una era en la que no existió (de a poco lo va asimilando), que nosotros fuimos chicos y que vivíamos en Argentina. (Es muy difícil entender la noción de tiempo, a mí me costó también la de espacio, no entendí nada hasta bastante tarde). La cuestión es que cantamos un poco del himno mexicano (del cual no me sé más que el principio) y luego le empecé a cantar el argentino pero, oh sorpresa, no me lo acordaba (sólo el comienzo y el final). Fue recién hoy, saliendo de la ducha con ella, que se me vino a la mente como una epifanía. Tantos años de cantarlo (bah, no taaaantos, en el secundario no teníamos actos por lo cual no cantábamos ningún tema patrio) para no poder reproducírselo a mi hija mexicana fue un golpe duro. Eso sí: te canto perfectamente Aurora, el himno a Sarmiento, la marcha de San Martín (la de San Lorenzo nunca me la enseñaron)y la de Malvinas. Bueno, hoy también el himno pero no sé cuánto va a durar.

En este orden de cosas, mis compañeros de la primaria se reunen el 17 de octubre, posiblemente en la escuela (Escuela número 26, Adolfo Van Gelderen, Distrito Escolar 1ero). Ya conté muchas veces que es una de las escuelas de Cacciatore, que yo iba a la vieja de Julián Alvarez, que no me querían pasar a la nueva pero que mi papá le gritó a no sé quién y finalmente estrené el edificio emblemático de ladrillos, una de las construcciones más peligrosas que conocí, llena de puntas, mármol y vidrios no aptos para niños pero con olor a nuevo, situada en la no menos emblemática plaza Las Heras, en donde supo estar la famosa penitenciaría que no llegué a conocer. Me hubiera gustado ir, al encuentro, claro. A la mayoría no la veo desde el año 90, cuando terminamos 7mo. En el 94 hicimos un encuentro (en mi casa, de hecho) pero mucho no me acuerdo. Bastante flashero ver adultos a quienes conociste de tan chiquitos (desde sala de 4 a muchos). No estaré, una vez más. Todavía deben estar colgadas las fotos que nos sacaban, yo las tengo guardadas en algún lado, creo que desde preescolar, con el guardapolvo a cuadritos y con corbatín (que yo me chupaba y mi mamá se ponía loca; también me comía las uñas: mi hijo se las arranca. lo que se hereda, no se roba...). Ojalá saquen fotos. Uno de los extraño efectos facebookeros, no termino de darme cuenta de si está bueno o es un cualquierismo evitable.

En fin. Hice brownies. No leí una página pero sí todas las columnas que me divierten de Perfil y en breve me voy, con mis tres hijos, a lo de Pau.

Oid mortales...

sábado, no marido, fiaca

Después de 45 minutos de aeróbico, paso por el sauna, ducha caliente, librería pedorra (Diego tiene razón, en Buenos Aires hay una en todos los shoppings por deprimentes que sean) para comprar un regalo y comprarme El guardián entre el Centeno (hacía mucho que quería tenerlo y releerlo y en US me olvidé completamente), me encuentro en mi casa, con Simón en lo de Danto, con Milo quejándose en su cuna (lo deposité ahí después de alimentarlo), con Tita mirando PHD y con cero ganas de cocinar para que comamos antes de ir a lo de Pau. Vivo con fiaca. Qué pajera. Hablo con mi madre y me dice que alguien se equivocó y Diego vuelve el lunes, no mañana. Pobre. Fue con mi padre a ver si lo podían cambiar y después creo que a jugar al golf (todo mediatizado, como ya dije, por mi progenitora). Me chatea un amigo y me cuenta que se casa el 6 de noviembre. Tengo el casamiento de otro amigo también en noviembre. Claro que no voy a estar. De repente, vuelve la certeza de que si pudiera, me iría mañana a vivir a Buenos Aires aunque la angustia también volviera. Imperiosa necesidad de volver a ser yo. Darme cuenta de que la vida nocturna no es para mí. Me gusta el ejercicio y aprovechar el día(?). Aunque me la pase pelotudiando. Quiero tener librerías cerca. Quiero caminar. Quiero ir a comer con mis papás. Y ver a mis amigos. E ir a sus casamientos, por ejemplo. Y conocer y ver a los hijos. Bueh, lo de siempre.

No more.
Me voy a cocinar/descongelar algo. Hueva atroz. Adicción a la red.

Me queda la lectura del diario. Mi actividad preferida de los fines de semana.
Así las cosas.

día gris, una vez más sólo que hoy es sábado

Debería sacar a mis hijos a ventirlarse. Bah, Tita fue al cine con María ayer, creo que tuvo suficiente ventilación. Coco se quedó todo el día acá con amigos. Yo salí recién a la noche. Comí libanés, muy rico pero me cayó mal, obviamente. Cuando me acosté, con un intenso dolor de cabeza y de cuerpo, creí que tenía influenza. Me sentía taaan mal. Además, el frío. Camisón, medias, pantaló de pijama y buzo. Supongo que por dormir sola, nadie irradiaba calor a mi lado (eso funciona groso). Me desperté a darle de comer a Milo algunas veces. A las siete y media, todos los demás integrantes de la familia dormían. Parecía un milagro. Voy a ver si junto fuerzas y me voy a hacer ejercicio al club. Sí, aunque esté horrible. A ver si alguno de mis hijos quiere venir. A la tarde creo que vamos a merendar a lo de Pau. Veré si innovo con algo de pastelería. Creo que tenemos poco gas, ahora voy a llamar. Me volví a dormir hasta las nueve y media. Sueños eróticos perturbadores. A veces pasas, somos humanos. Diego se iba a tomar un café con mi viejo, me puso en un mail. Y no, no muchas novedades. No leo una página en papel hace días. Fiaca profunda para todo. Hay que trabajar, a ver si me aplico en la semana. Por lo demás, nada.

Ah sí, toda una reflexión mientras iba a la Condesa sobre los hombres y los autos. No, los hombres y el manejo. Tira muy para atrás que un hombre no maneje (no estamos hablando de tener uno, obviamente). Muy bajón que no sepa manejar pero igual de bajón, creo que están equiparados, que maneje mal. Please, hombre dominguero muy bayón. Yo, como soy ansiosa en todo, manejo nerviosita, soy bastante bruta y redescubrí que me encanta manejar. Es una sensación que alucinante. Más, manejar de noche sin tráfico. Me copa. En fin, eso pensaba mientras bajaba de la montaña.

Vivo pensando en pavadas, si utilizara todo mi tiempo en algo más productivo tal vez...no sé qué.

Así de sábado a la mañana de soledad y grisura las cosas.

viernes, 25 de septiembre de 2009

photoboothing antes de salir



cuán al pedo se puede estar en la vida?

Digamos que yo no debería. O sí. Ya no sé. No fui al gym y estoy gorda y teniendo en cuenta que comí de los brownies que hice, probé el glasé para el budín de limón que también cociné con la ayuda de mis hijos y después me clavé un plato de fideos con camarones (también los preparé yo, sara key more than ever) tengo pocas esperanzas de adelgazar en lo inmediato. Me deprime pero no tengo fuerza de voluntad para la dieta, al menos, no hoy. Con el glasé me quemé el dedo (claro que si lo metés en la cacerolita, el azúcar caliente es de lo peor que hay). El bebuch se está haciendo una buena siesta. Perdí mucho tiempo escuchando las pavadas que me decía una madre. Por dios, ¿por qué estoy sometida a cosas semejantes? Te querés matar. Muero de ganas de fumarme un pucho. No tengo. Después de fumar me duele la cabeza y pienso para qué sigo. Fumo, a veces más a veces menos, desde que tengo 14 años. Nunca fui particularmente adicta. De más joven fumaba más, claro. Sobre todo en la facultad. Diego no fuma ni nunca fumó. No tiene el tipo. Tampoco fuma marihuana ni nunca fumó. Se dedicó a las drogas duras y las dejó antes de conocernos. Hoy me mandó el link de una nota de elpais.com donde hablaban de minitas que escriben sobre el cuerpo femenino. Algo así. Algo supuestamente transgresor (seguirá existiendo esa palabra? tuvo su momento de gloria). Pensé: qué hueva. No sé. Ya pasó, parece. Que a las chicas les gustan las cosas kinky no es novedad. Que se hacen las paja, tampoco. No sé ni a qué viene esta reflexión. Supongo que a nada en particular. A que debería leer cosas que me aburren. Escribir un rato. Pero todo me parece difícil y tedioso. También dormiría una siesta. Cocinar me calma. Me hace un poco feliz. Diego me estaba chateando y dejó de hacerlo. Qué raras las relaciones humanas en tiempo de hipercomunicación. Qué raro comenzar una relación amorosa en esos términos. Me retiré con el mail. Soy pésima para los mensajitos de texto, me ponen nerviosa. En Buenos Aire, cuando me mandan, la mitad de las veces no sé quién es. Además, no sé escribir con los teclados de los celulares (parezco lela, tardo 20 minutos para dos palabras, con el iphone es más fácil porque tecleo muy rápido). Tengo el mismo número de siempre, el primer número de celular que tuve allá por el 2001, cuando quedé embarazada y mis padres consideraron que necesitaba uno. Ahora, pareciera impensable no tenerlo. Claro, es el número pero no el aparato. Y muchos contactos se perdieron porque mi hermana Marcela también lo usa cuando va (y yo no estoy). Estoy desvariando. Quiero Buenos Aires. Pasó mucho tiempo ya. Demasiado. Quieo volver, creo. Mi madre viene el 9 de octubre por una semana. Simón está con un amigo que quiere jugar todo el tiempo en el parque. Mi hijo prefiere los Lego. O mirar películas. No creo que el Wii venga para Navidad. Estamos en contra. Y no mucho más. Creo que a la tarde vienen Lau y Pau. No socializo. Ameba. Cansancio crónico.

Así de sueltas las cosas.

interior. día.

Está muy gris. No me importa. A las ocho decidí que no iba nada a Polanco a hacerme la radiografía, un día que puedo no saltar de la cama...Llamé y me volví a dormir, muy profundamente. Por la mañana duermo mejor que nunca. Eso sí, soporté que hijos colonizaran mi cama y se pelearan, por suerte, se fueron en busca de sus leches y se quedaron abajo dibujando. El bebé durmió pésimo. No sé qué le aqueja. Despertarse muchas veces por un llanto que no es nada típico en él. Ahora, después de un buen tetazo duerme en su cuna (oops, escucho que está platicando, la paz duró poco). A las nueve y media estaba en la cama, no leí nada, vi un programa de Narda y me torré. Diego llamó tarde argumentando que había visto un mensaje mío en no sé dónde. No era mío. Acabamos de skypear y no terminamos bien. Ahora me escribe que tenga un buen día. Muy duro volver a acostumbrarse a la presencia del otro después de tanto tiempo. De todas maneras, llega el domingo a la noche y el martes se va a Guadalajara a grabar un concierto de Babasónicos y Placebo. No sé por cuánto se extenderá su viajecito. Me gustaría poder ir. Me dan ganas de ver a Babasonicos. Placebo torra, había un tema que a fines de los 90 me encantaba: "Mental masturbation". Muy de veinteañera. Ahora ya no me cuelgo con esas cosas. En fin. Debería levantarme, tomar la medicación, desayunar, cargar el teléfono (suelo no atenderlo y tenerlo por ahí, debería aplicarme un poco) porque plan de ir al club a hacer un rato de gym. Podría llevarme a Tita a la guardería. Los kilos no descienden en lo más mínimo, debería hacer dieta de verdad pero qué hueva, man. Qué hueva hacer dieta, es como que ya no tengo edad.

Llora Milo.

Así las cosas.
Indefinidas.

jueves, 24 de septiembre de 2009

ando pensando cada cosa

Por ejemplo, hoy se me ocurrió que es extraño que siendo tan masculina como soy, nunca me hayan gustado las chicas.

Es jueves, la mejor noche de la semana y yo sólo quiero irme a dormir. Jose mira tele en mi cuarto pero le voy a cambiar la locación. Mucho cansancio. Mañana por suerte no hay escuela, alegría por ese flanco. De todas maneras, radiografía en Polanco a las nueve.

No sé cómo me acostumbraré a tener marido de nuevo en casa, siempre afirmé que si me separara quisiera volverme a casar porque soy muy gregaria. Ahora, lo pongo en duda.

Así de cansadas las cosas.

milagro, milagro

La vecina que lloró porque abandonaba a sus hijos por los pollos pero después los tiene 3 horas por día (sí, 3) entrenando tenis de lunes a viernes para que sean campeones de no sé qué, acaba de llevar a Simi eximiéndome de la tarea (mi pobre hijo gracias que le pega y va una hora, una vez por semana. Igual el padre dice que le está pegando bien pero no tenemos ninguna intención de que sea el nuevo Del Potro). Gracias, gracias. A Milo lo acabo de clavar frente a la tele (no tengo principios) y Tita juega en lo de Juana. Quisiera tirarme pero es un rato corto.

Trabajar? No, cero, me estoy desacostumbrando cada vez más.

update médico

Fui, entonces, finalmente al gastro después de pasar por lo de Pau para usar el sacaleche eléctrico que no me sirvió de nada porque evidentemente, algo pasa y mi producción descendió a niveles insospechados. Llamé al pediatra y casualmente me dio para que tome algo que me sirve para la panza (Motilium) y que el gastroenterólogo aprovechó. No sé si servirá para que mis tetas vuelvan a estar lechosas, espero que sí porque me re deprime el tema, nunca me pasó nada semejante. En cuanto al tipo, bastante plomo que hacía chistecitos al paso sin parar, el consultorio era un kilombo de tal magnitud que el lugar en el que me revisó, era como un depósito. Su hipótesis es que tengo el estómago hipotónico. Suena mal, básicamente porque te imaginás que lo que lo recubre también (así lo dio a entender). De todas maneras, bastante simpático y me dio confianza. Tengo que hacerme una radiografía (?) y volver en dos semanas, además de la medicación (una antes y otra después de comer). Ahora me toca llevar al mayor a tenis, buscarlo y después llevarlo a piano para buscarlo, nuevamente, una hora después. Un gancho. Si me preguntás, tengo muchas ganas de tirarme a hacer una siesta.

En fin.

Así de gástricas las cosas.

me mata la timidez

Tema de Emanuel Ortega que no se me va de la cabeza. Dios. Todo porque amanecí pensando que soy tan fóbica que ni siquiera le chateo a alguien si no me chatea primero (excepto que tenga algo muy concreto para decir o que sea muy amigo). Cuántos gigas tendré ocupados con pavadas, no lo sé, pero sé que muchos, demasiados. Y de gronchadas hablando, ayer, mientras hacía elíptica, mostraban en la tele imágenes de Luis Miguel del año 85 (posta) y de repente, oh no, sí, caigo en que Simón es parecido! Salvando las distancias, claro, y el color de ojos. Alguien alguna vez me lo había dicho y yo me reí, pero ayer no me lo podía creer. Tal vez sean los dientes separados y ese pelo semi rubión. En fin, cualquierismos sorprendentes. Por lo demás, esa reflexión de la fobia. No fui al desayuno de madres, no me daba hacer toda la vuelta con el bebé y no tengo leche para dejar. E ir al gastro me pareció prioritario. Debería trabajar, hoy sí, al menos un rato. Una editora no me contesta el mail, el resto no me dan ni bola y yo acá, sigo con la changuita sub paga de siempre. Voy a llamar a Pau a ver si después de bañarme puedo ir a probar el famoso saca leche (me da mucho miedo no tener, el bebé volvió a despertarse seguido). La noche no fue ninguna maravilla. Estaba soñando y alguien me estaba por contar un secreto o semejante pero sónó el despertador y la persona me decía: después te la sigo! Parecía algo muy emocionante y me desperté contenta sintiendo que si me volvía a dormir, la historia continuaba. Claro que nunca más, ni me dormí ni hubiera seguido soñando. Qué triste.

Uh, de repente sensación de estar en el colegio, saliendo del aula de química. ¿Qué onda? Raro.

Y no mucho más. Pocas pilas, pocos planes pero posiblemente algo haga tonite.
Ah y desilusión porque la balanza no muestra ni medio gramo de menos.

Así de matutinas las cosas.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

ser una chica como cualquiera

Quisiera a veces. Ponerme cremas, tener ganas de cuidarme la piel, usar productos para el pelo. Cosas así que no, no me salen. Y últimamente no me da ni para hacer el esfuerzo. No sé a qué venía esto.

Me indigesté con pita horneada, muzzarella rica (no es tan fácil de conseguir por estos pagos) y salmón ahumado. Todo acompañado de Coca Light con leve falta de gas.

Me voy a dormir dándome cuenta de que no voy a poder hacer todo (desayuno y gastroenterólogo). No tengo leche para dejar y no puedo llevar al bebé a toda la voltereta. Me estresa un poco, llamaré al pediatra y le preguntaré qué leche de fórmula podría darle. Esto se está complicando.

No sé nada de mi marido desde la mañana. Es raro acostumbrarse a que no esté.

Me voy a dormir.