leo
y fumo mentolados y pienso pienso pienso
si uno tuviera la función unplugged
sería todo tanto más fácil
hay paz en el hogar
y no hay mucho más para contar o
por primera vez en años, puede que no quiera
parece que eso también vale
y está bueno
así las cosas
microblogging
lunes, 12 de julio de 2010
microposting
va a ser un día así
de tuitear desde blogger
por ejemplo
no soy excéntrica ni canchera ni moderna
nunca lo fui
no lo seré
siempre prefiero decir no sé
al esfuerzo de hacerme la que sí
me da más fiaca que parecer idiota
a veces sí sé
pero me hago
aunque me olvido de todo todo lo que leo/veo
lo único que me contagio
es la forma de escribir los mails
soy mimética
en ese sólo aspecto
después
soy muy yo
y por ahora
no mucho más, chicos
hijos empiezan curso de verano
yéndome
de tuitear desde blogger
por ejemplo
no soy excéntrica ni canchera ni moderna
nunca lo fui
no lo seré
siempre prefiero decir no sé
al esfuerzo de hacerme la que sí
me da más fiaca que parecer idiota
a veces sí sé
pero me hago
aunque me olvido de todo todo lo que leo/veo
lo único que me contagio
es la forma de escribir los mails
soy mimética
en ese sólo aspecto
después
soy muy yo
y por ahora
no mucho más, chicos
hijos empiezan curso de verano
yéndome
dormí sin dormir
cama tomada
sensaciones incorpóreas
plana, chata, llana
sólo por un rato
que fue bueno
por lo demás
el plexo solar inundado
y ahora, a salir al micro mundo
un ratito
así las cosas
mínimas
sensaciones incorpóreas
plana, chata, llana
sólo por un rato
que fue bueno
por lo demás
el plexo solar inundado
y ahora, a salir al micro mundo
un ratito
así las cosas
mínimas
domingo, 11 de julio de 2010
puro presente
sólo en
conciertos de rock de bandas que te gustan mucho
libros atrapantes
sexo
y alguna otra poquita cosa, muy poquita en que tu mente no va
ni para atrás
ni para adelante
hoy fuimos al Castillo de Chapultepec y estuvo genial.
conciertos de rock de bandas que te gustan mucho
libros atrapantes
sexo
y alguna otra poquita cosa, muy poquita en que tu mente no va
ni para atrás
ni para adelante
hoy fuimos al Castillo de Chapultepec y estuvo genial.
cositas sueltas entre diario y diario
Marido trajo desayuno a la cama: licuado de mango (el café con leche, muy tristemente, lo vomito) con medialunas calentitas. Ahora lava todo lo que había sucio. Marido puede ser un verdadero santo.
Ayer me pregunté por qué recibo tan pocos correos en mi mail del blog. Me autocontesté que yo jamás escribo ninguno y que tampoco (casi) comento en los blogs que leo, so...
Eso sí: contesto TODOS los mails que recibo, SIEMPRE.
En otro orden de correos, acabo de recibir el mail más delicioso de mi amigo Santiago, un poco drogado y un poco borracho se vuelve todavía más encantador. De mi otro amigo Santiago que vive en España, ahora que lo pienso, no recibo noticias hace aproximadamente tres mil millones de años.
Bueno, eso: escriban! Sabemos: me copo.
Sigo con los diarios. En la cama, bajo el edredón, con fresco pero sin lluvia, antes de decidir si salimos a pasear o vemos partido en casa y armamos algo de comer.
Así las cosas, chicos.
Buenhumor y paz reinante, al menos por un par de horas.
Ayer me pregunté por qué recibo tan pocos correos en mi mail del blog. Me autocontesté que yo jamás escribo ninguno y que tampoco (casi) comento en los blogs que leo, so...
Eso sí: contesto TODOS los mails que recibo, SIEMPRE.
En otro orden de correos, acabo de recibir el mail más delicioso de mi amigo Santiago, un poco drogado y un poco borracho se vuelve todavía más encantador. De mi otro amigo Santiago que vive en España, ahora que lo pienso, no recibo noticias hace aproximadamente tres mil millones de años.
Bueno, eso: escriban! Sabemos: me copo.
Sigo con los diarios. En la cama, bajo el edredón, con fresco pero sin lluvia, antes de decidir si salimos a pasear o vemos partido en casa y armamos algo de comer.
Así las cosas, chicos.
Buenhumor y paz reinante, al menos por un par de horas.
sobre matrimonio, derecho, falta de sueño y algunos etcéteras
Dormí mal y poco y desde ayer, antes de intentarlo, pienso en el matrimonio ininterrumpidamente (no, miento, bajé a hacerle mamila a Milo, me levanté a cambiarlo, a buscar chupete, a leer un mini rato en el baño y di vueltas sobre algunos otros temas menores). El matrimonio no es más que un contrato entre pares que garantiza derechos principalmente económicos. Lo más conservador que puede adjudicársele es la incitación a la fidelidad y la cohabitación. Digamos que el Estado no tendría por qué regular nuestras prácticas privadas habiendo firmado o no un acta frente a un juez pero, en estas instancias, sería un detalle menor. Sobre todo porque uno se casa voluntariamente a sabiendas de esos apartados. El matrimonio es, sí, un contrato que garantiza cuestiones económicas entre los cónyuges y los hijos de estos. Es un derecho universal al que cualquiera debería acceder sin distinciones. Tan sencillo como eso.
Lo que más me extraña y aterra de todo el asunto, leyéndolo intensivamente, es la injerencia desmedida que sigue teniendo la Iglesia católica en la vida política argentina (ya sé que es una obviedad pero no puedo soslayarla). Justo a la noche pescamos Religulous en la tele y, además de reírme un rato, me quedé pensando en el rechazo visceral que me provocan las instituciones religiosas en toda su magnitud. Asco, te diría. Y lamento si hiero sensibilidades. Con eso, no puedo.
(Aunque me encantaría hablar de la envidia real que me provoca la fe, la paz que debe provocar comulgar con otros, rezar en conjunto, encomendarse a un diostodopoderoso; yo tengo momentos un poco menos ateos, más místicos, más contradictorios, etcétera, porque soy humana y a veces le pido "a la vida", a veces consulto al tarot, a veces simplemente me gana el nihilismo más recalcitrante pero es largo y complejo).
Pero lo que creo que no me dejó dormir, realmente, fue pensar en los motivos por los que yo misma me casé.
Antes de leer un rato de Ovejas feroces (por cierto, muy bueno y también, como casi toda la lit últimamente, bastante perturbadora), agarré mi propia libreta de matrimonio y la pispié. Llamativo sí que lo primero que dice es que los contrayentens se deben fidelidad y manutención y que deben cohabitar. Bueh. Me quedé pensando, también, en por qué para la unión civil te piden dos años mínimos de convivencia y para el matrimonio, ninguno (claro que te obligan a realizarte análisis previos que te presenten como una persona "limpia" de ciertas enfermedades y la paciencia para poder divorciarte recién tres años después de haberse realizado la firma).
Nunca reflexioné sobre qué significaba estar casada hasta hace unos pocos años. Me casé como un proceso natural de haber quedado embarazada a los 23 años de un tipo que me llevaba 7 y al que habría visto máximo unas ¿treinta? veces en mi vida. Supongo, ahora, a la distancia, que la legalización de la unión implicaba ante el mundo un algo así como: miren que esto va en serio. No tanto nuestro sino de nuestros aún injerentes padres. Para mí, lo verdaderamente importante (y terriblemente preocupante) era el contrato ad eternum que firmaba con la pequeña célula y con el padre de la criatura. El contrato moral, claro, porque la libreta roja puede deshacerse con mayor o menor facilidad cuando cualquiera de los dos lo disponga (cosa que también da miedo, eh). Por otro lado, ajenos a los ritos religiosos, la dimensión simbólica de la firma ante un juez se volvía aún más importante. Una fecha, un anillo, una firma, una libreta. Un contrato que permite entonces que dispongamos de obra social, herencia, derechos previsionales, alimentos para nuestros hijos y algún otro etcétera. Y la mitad de los bienes en caso de que se rompa.
(Uh, se vino la Copa Davis a la cama con marido e hijos varones).
Tengo muy pocos amigos casados. La mayoría de mis amigos se reprodujeron sin la legitimación del Estado y nunca hablé seriamente de por qué. No sé si lo harán en algún momento, si hay un trasfondo verdaderamente ideológico o simple inercia (casi todos conviven hace ya mil años). No comprendo que alguien vea menor compromiso en no pasar por el Registro Civil, no lo contemplo. Lo que sí sé es que en Argentina nos falta mucho para que la legislación sea realmente progresista. Ojalá el matrimonio sea un derecho para todos, como corresponde. Y que cada quien, sea del sexo que sea, elija bajo qué régimen quiere relacionarse. Y ojalá, y me parece fundamental, el próximo debate serio sea por la legalización del aborto (de estar ahí militaría activamente).
México, legislativamente hablando, es llamativamente más liberal. Y brindo por eso.
En fin.
Sigo leyendo diarios con el gordo Nalbandian jugando contra un ruso con cara de robot de fondo y negocio con marido si alguno trae el desayuno a la cama.
En fin.
Así de matrimoniales e igualitarias las cosas.
Lo que más me extraña y aterra de todo el asunto, leyéndolo intensivamente, es la injerencia desmedida que sigue teniendo la Iglesia católica en la vida política argentina (ya sé que es una obviedad pero no puedo soslayarla). Justo a la noche pescamos Religulous en la tele y, además de reírme un rato, me quedé pensando en el rechazo visceral que me provocan las instituciones religiosas en toda su magnitud. Asco, te diría. Y lamento si hiero sensibilidades. Con eso, no puedo.
(Aunque me encantaría hablar de la envidia real que me provoca la fe, la paz que debe provocar comulgar con otros, rezar en conjunto, encomendarse a un diostodopoderoso; yo tengo momentos un poco menos ateos, más místicos, más contradictorios, etcétera, porque soy humana y a veces le pido "a la vida", a veces consulto al tarot, a veces simplemente me gana el nihilismo más recalcitrante pero es largo y complejo).
Pero lo que creo que no me dejó dormir, realmente, fue pensar en los motivos por los que yo misma me casé.
Antes de leer un rato de Ovejas feroces (por cierto, muy bueno y también, como casi toda la lit últimamente, bastante perturbadora), agarré mi propia libreta de matrimonio y la pispié. Llamativo sí que lo primero que dice es que los contrayentens se deben fidelidad y manutención y que deben cohabitar. Bueh. Me quedé pensando, también, en por qué para la unión civil te piden dos años mínimos de convivencia y para el matrimonio, ninguno (claro que te obligan a realizarte análisis previos que te presenten como una persona "limpia" de ciertas enfermedades y la paciencia para poder divorciarte recién tres años después de haberse realizado la firma).
Nunca reflexioné sobre qué significaba estar casada hasta hace unos pocos años. Me casé como un proceso natural de haber quedado embarazada a los 23 años de un tipo que me llevaba 7 y al que habría visto máximo unas ¿treinta? veces en mi vida. Supongo, ahora, a la distancia, que la legalización de la unión implicaba ante el mundo un algo así como: miren que esto va en serio. No tanto nuestro sino de nuestros aún injerentes padres. Para mí, lo verdaderamente importante (y terriblemente preocupante) era el contrato ad eternum que firmaba con la pequeña célula y con el padre de la criatura. El contrato moral, claro, porque la libreta roja puede deshacerse con mayor o menor facilidad cuando cualquiera de los dos lo disponga (cosa que también da miedo, eh). Por otro lado, ajenos a los ritos religiosos, la dimensión simbólica de la firma ante un juez se volvía aún más importante. Una fecha, un anillo, una firma, una libreta. Un contrato que permite entonces que dispongamos de obra social, herencia, derechos previsionales, alimentos para nuestros hijos y algún otro etcétera. Y la mitad de los bienes en caso de que se rompa.
(Uh, se vino la Copa Davis a la cama con marido e hijos varones).
Tengo muy pocos amigos casados. La mayoría de mis amigos se reprodujeron sin la legitimación del Estado y nunca hablé seriamente de por qué. No sé si lo harán en algún momento, si hay un trasfondo verdaderamente ideológico o simple inercia (casi todos conviven hace ya mil años). No comprendo que alguien vea menor compromiso en no pasar por el Registro Civil, no lo contemplo. Lo que sí sé es que en Argentina nos falta mucho para que la legislación sea realmente progresista. Ojalá el matrimonio sea un derecho para todos, como corresponde. Y que cada quien, sea del sexo que sea, elija bajo qué régimen quiere relacionarse. Y ojalá, y me parece fundamental, el próximo debate serio sea por la legalización del aborto (de estar ahí militaría activamente).
México, legislativamente hablando, es llamativamente más liberal. Y brindo por eso.
En fin.
Sigo leyendo diarios con el gordo Nalbandian jugando contra un ruso con cara de robot de fondo y negocio con marido si alguno trae el desayuno a la cama.
En fin.
Así de matrimoniales e igualitarias las cosas.
sábado, 10 de julio de 2010
sobre más lluvia, decoración, planes y salir del pozo
Suena Seu Jorge mientras afuera diluvia. Marido sale a ver si mi auto vuelve a inundarse, tal como lo encontramos al mediodía, la parte del acompañante completamente cubierta de agua, una pileta infecta con un cd flotando sobre la alfombra gris. Las lámparas dan una luz tenue, los chicos se acaban de ir a dormir. Son casi las diez de la noche. Reordenamos un poco el living y el comedor. Hicimos listas y planes y en un rato, seguramente, miraremos una peli. La casa, nuestra casa, debo decirlo es más linda de lo que creo. Llena de ventanales, luminosa y verde, tiene su onda. Nuestras cosas tienen su onda y, además y principalmente, son nuestras cosas. Las que fuimos juntando, con esfuerzo, en estos nueve años juntos. Uf. Puede estar mejor, sí. Pero es alegre y personal e invita a tirarse a tomar un té con cosas ricas ¿qué más querés?
Fuimos al museo del juguete que no es más que un depósito lleno de cosas viejas que si sos muy fan te puede copar pero claramente necesita ser ordenado, limpiado, curado y luego relanzado. Eso sí: confirmó mi certeza de estar haciendo bien cuando agarro bolsas de basura y tiro/regalo todo lo que puedo (como el jueves que hubo razzia en el cuarto de los chicos). Detesto la proliferación de objetos inútiles del capitalismo. Los de plátisco por sobre todas las cosas. No tengo fetichismos, no tengo alma de coleccionista y no tengo apego. Presto, regalo y pierdo muchas cosas, todo el tiempo. Ni siquiera con los libros. A algunos objetos les tengo más aprecio pero nada más que eso. Diego, por suerte, pensó lo mismo.
Después comimos en parrilla argentina bien pero sin pena ni gloria, yo no demasiado por mis problemas que ya conocemos. Y de ahí a centro comercial a que marido se compre pantalón, dos cositas en Zara home y un juego para la wii (eso también lo detesto pero si compramos una wii y después no compramos más juegos, bueh, algo no está bien o al menos no es coherente y este debe haber sido el primero en más de seis meses). Además, terminaron bien las clases, no nos vamos de vacaciones, qué se yo. Fue más de lo que puedo tolerar en Best buy pero marido e hijos son fan (no sé bien qué miran, tocan instrumentos, prueban juegos). Yo, bueno, yo ya sabemos que en la vida lo que más quiero es leer, escribir, mirar pelis y no muchos más (puede que chatear y hablar por tel también entren y garchar pero lleva poco tiempo). A veces hacer gym con el ipod a todo lo que da. Tirarme con amigos a tomar el té o a cenar y fumarme un porro o, muy de vez en cuando (cosa que no sucede hace ya muchos meses) bailar hasta que me duelan las piernas. Por lo demás, los paseos consumistas los detesto. Los paseos culturales me gustan un rato y si es con mayores porque los niños rápidamente se quejan. Marido tiene ritmo distinto. Se para, mira, lee y yo ligo el suplicio de los críos. Yo me voy con la big picture en la retina, el detalle, en todo, se me escapa (sí, sí enorme defecto).
Ahora marido se hará tostado de pan árabe, jamón y queso y veremos (ah no, me habla del pulpo Paul, perdón chicos que no lo haya nombrado antes, estuve muy distraída autocompadeciéndome).
Me pregunto por qué seré tan poco clavada, por qué, por ejemplo no investigo sobre literatura y cine nórdico, siempre tuve una especial empatía por sus temáticas, estéticas y psicologías. Me interpelan. Buen plan.
Salgo, de a poco, del período más negro de los últimos años. Un basurismo estructural que me volvió un monstruo horrible, la persona que no querés ser. Nunca. Un despojo. Literalmente. Y todo porque soy yo. Nada más ni nada menos. Sin estímulos externos reales. Yo y lo que (no) soy. O peor, lo que realmente soy. Ese reflejo que te pone en jaque y provoca (auto)odio. El peor de todos. Aunque marido, claro, me dice, en un momento cualquiera: no te soporto. Y en otro, semi en chiste: te regalaría. No, eso no. Hablando de regalar objetos dice: empezaría por vos. BUUUUUU. Marido, no hacemos esos chistes con Julieta hecha una bola deprimida y sensible. Oh no, no.
Cuando terminamos de darle un leve twist a la parte de abajo pensé: ay, qué ganas de hacer una fiesta y que vengan todos. En Buenos Aires, una buena fiesta, con la mejor música del pipu. Ya vendrá. Porque a veces, te juro, soy una copada. Y te hago chistontis, eh. Que @diegoblif y yo vivimos juntos veinte años. Mientras padecía el paseo por el monstruo tecno pensé que el mundo también debería conocer los chistontis de ale pero no creo que vaya a suceder nunca.
Mientras, bueno, mientras buscar el camino, intentaré hacer maestría con Ile, seguiré criando hijos y blah blah blah.
En fin, guys.
Así las cosas.
Fuimos al museo del juguete que no es más que un depósito lleno de cosas viejas que si sos muy fan te puede copar pero claramente necesita ser ordenado, limpiado, curado y luego relanzado. Eso sí: confirmó mi certeza de estar haciendo bien cuando agarro bolsas de basura y tiro/regalo todo lo que puedo (como el jueves que hubo razzia en el cuarto de los chicos). Detesto la proliferación de objetos inútiles del capitalismo. Los de plátisco por sobre todas las cosas. No tengo fetichismos, no tengo alma de coleccionista y no tengo apego. Presto, regalo y pierdo muchas cosas, todo el tiempo. Ni siquiera con los libros. A algunos objetos les tengo más aprecio pero nada más que eso. Diego, por suerte, pensó lo mismo.
Después comimos en parrilla argentina bien pero sin pena ni gloria, yo no demasiado por mis problemas que ya conocemos. Y de ahí a centro comercial a que marido se compre pantalón, dos cositas en Zara home y un juego para la wii (eso también lo detesto pero si compramos una wii y después no compramos más juegos, bueh, algo no está bien o al menos no es coherente y este debe haber sido el primero en más de seis meses). Además, terminaron bien las clases, no nos vamos de vacaciones, qué se yo. Fue más de lo que puedo tolerar en Best buy pero marido e hijos son fan (no sé bien qué miran, tocan instrumentos, prueban juegos). Yo, bueno, yo ya sabemos que en la vida lo que más quiero es leer, escribir, mirar pelis y no muchos más (puede que chatear y hablar por tel también entren y garchar pero lleva poco tiempo). A veces hacer gym con el ipod a todo lo que da. Tirarme con amigos a tomar el té o a cenar y fumarme un porro o, muy de vez en cuando (cosa que no sucede hace ya muchos meses) bailar hasta que me duelan las piernas. Por lo demás, los paseos consumistas los detesto. Los paseos culturales me gustan un rato y si es con mayores porque los niños rápidamente se quejan. Marido tiene ritmo distinto. Se para, mira, lee y yo ligo el suplicio de los críos. Yo me voy con la big picture en la retina, el detalle, en todo, se me escapa (sí, sí enorme defecto).
Ahora marido se hará tostado de pan árabe, jamón y queso y veremos (ah no, me habla del pulpo Paul, perdón chicos que no lo haya nombrado antes, estuve muy distraída autocompadeciéndome).
Me pregunto por qué seré tan poco clavada, por qué, por ejemplo no investigo sobre literatura y cine nórdico, siempre tuve una especial empatía por sus temáticas, estéticas y psicologías. Me interpelan. Buen plan.
Salgo, de a poco, del período más negro de los últimos años. Un basurismo estructural que me volvió un monstruo horrible, la persona que no querés ser. Nunca. Un despojo. Literalmente. Y todo porque soy yo. Nada más ni nada menos. Sin estímulos externos reales. Yo y lo que (no) soy. O peor, lo que realmente soy. Ese reflejo que te pone en jaque y provoca (auto)odio. El peor de todos. Aunque marido, claro, me dice, en un momento cualquiera: no te soporto. Y en otro, semi en chiste: te regalaría. No, eso no. Hablando de regalar objetos dice: empezaría por vos. BUUUUUU. Marido, no hacemos esos chistes con Julieta hecha una bola deprimida y sensible. Oh no, no.
Cuando terminamos de darle un leve twist a la parte de abajo pensé: ay, qué ganas de hacer una fiesta y que vengan todos. En Buenos Aires, una buena fiesta, con la mejor música del pipu. Ya vendrá. Porque a veces, te juro, soy una copada. Y te hago chistontis, eh. Que @diegoblif y yo vivimos juntos veinte años. Mientras padecía el paseo por el monstruo tecno pensé que el mundo también debería conocer los chistontis de ale pero no creo que vaya a suceder nunca.
Mientras, bueno, mientras buscar el camino, intentaré hacer maestría con Ile, seguiré criando hijos y blah blah blah.
En fin, guys.
Así las cosas.
sábado, lluvia, paseo
Me dormí a las 9.30pm después de clavarme un cuarto de rivo. Me fui despertando, marido también, tuve sueños raros y perturbadores. Llueve. Mucho y todo el tiempo. Llueve. Como si estuviéramos en Londres. Una de las gracas de esta ciudad es (era) su buen clima. No tenemos programa de ningún tipo.
Vamos a ir al museo del juguete. Antes desayunar y bañarse. Muchos hijos.
Depresión declarada.
Ganas de nada.
O de Buenos Aires. Seguramente todo sería (levemente) distinto.
En fin.
Así de bajón las cosas.
Vamos a ir al museo del juguete. Antes desayunar y bañarse. Muchos hijos.
Depresión declarada.
Ganas de nada.
O de Buenos Aires. Seguramente todo sería (levemente) distinto.
En fin.
Así de bajón las cosas.
viernes, 9 de julio de 2010
despojich
Hace muchos años que no me sentía tan mal. De dolor extremo, vomitar, no poder dormir, amanecer a las 11.30am. Bueno, sí, sumamos depression pero no sé cuánto cuenta. Me fui a dormir pensando que todo todo me recuerda al 2003. Los mismos síntomas, hijo varón de la misma edad, etc. Cambiamos locacación, sumamos dos hijos más y un marido que me soportaba menos y tenemos el mismo cuadro: siete años después. A los 25 digamos que tenés todo por hacer. A los 32, nop.
Me fui a dormir pensando en la gente que te pone en entredicho ¿me bancaría las presiones porteñas? Muchas cosas que hay que ser (y no soy).
Gente simple. Eso me gustaría que me rodeara. Todo el tiempo.
La analista finalmente contestó. Bueh, su secretaria. Inverosímil todo el asunto.
Y no mucho más. Planes nulos para el findex. Nulos de toda nulidad. Y mucho mucho, la verdad, no me importa. Vemos: contradicciones.
Me vuelvo a la cama, recupero fuerzas, voy a comprar algo porque viene Ile con las nenas a tomar el té. Alguien que me devuelva el bienestar.
En fin.
Así las cosas.
Me fui a dormir pensando en la gente que te pone en entredicho ¿me bancaría las presiones porteñas? Muchas cosas que hay que ser (y no soy).
Gente simple. Eso me gustaría que me rodeara. Todo el tiempo.
La analista finalmente contestó. Bueh, su secretaria. Inverosímil todo el asunto.
Y no mucho más. Planes nulos para el findex. Nulos de toda nulidad. Y mucho mucho, la verdad, no me importa. Vemos: contradicciones.
Me vuelvo a la cama, recupero fuerzas, voy a comprar algo porque viene Ile con las nenas a tomar el té. Alguien que me devuelva el bienestar.
En fin.
Así las cosas.
jueves, 8 de julio de 2010
edredonismo
Teniendo en cuenta que me bañé cerca de la 1pm y que antes de las 3 me metí en la cama, bajo el edredón, me declaro una ameba con título. No hice nada productivo en todo el día. Depression. Bueno, hice un listado de casas en Buenos Aires. Igual, si supiera que la solución es vivir en ahí, sería tranquilizador. Pero no. Soy una angustiada estructural desde antes de la adolescencia. Y vivo siempre un poco perdida. Aunque pensándolo bien, hoy, en este momento, posiblemente tendría programa.
Y eso, creo, no es poco.
Salir, desempolva. Posta.
Me imagino.
Ayer me di cuenta de algo: no bailo hace muuchos meses. Eso, seguramente, me hizo mal.
Marido no puede. Marido me deja sola con lluvia y los tres críos. Y yo, bajo el edredón.
Hoy por chat dije que quiero que la gente me quiera. Ahora, en otro chat, repito lo mismo sobre las mujeres. Me gusta que las mujeres me quieran. Pero soy del tipo de persona que: no cae bien. En general, digamos. Soy muy mala PR. Sobre todo de mí misma.
yo también te amo
pero soy un trapo lloroso
Le escribo.
Milo me abraza. Es el bebé más dulce que conozco. Íbamos a tener visitas pero no vinieron. Ayer hice una ganache y hoy me la comí a cucharadas. Me duele todavía más la panza que antes.
Los dejo mirar tele. Puaj. ¿En qué tipo de madre me convertí?
En fin. El día es eterno. Leeré y al rato bañaré hijos y haré todo lo posible para que el año cambie su mood. O esto chicos, esto se va al carajo.
Así las cosas.
Y eso, creo, no es poco.
Salir, desempolva. Posta.
Me imagino.
Ayer me di cuenta de algo: no bailo hace muuchos meses. Eso, seguramente, me hizo mal.
Marido no puede. Marido me deja sola con lluvia y los tres críos. Y yo, bajo el edredón.
Hoy por chat dije que quiero que la gente me quiera. Ahora, en otro chat, repito lo mismo sobre las mujeres. Me gusta que las mujeres me quieran. Pero soy del tipo de persona que: no cae bien. En general, digamos. Soy muy mala PR. Sobre todo de mí misma.
yo también te amo
pero soy un trapo lloroso
Le escribo.
Milo me abraza. Es el bebé más dulce que conozco. Íbamos a tener visitas pero no vinieron. Ayer hice una ganache y hoy me la comí a cucharadas. Me duele todavía más la panza que antes.
Los dejo mirar tele. Puaj. ¿En qué tipo de madre me convertí?
En fin. El día es eterno. Leeré y al rato bañaré hijos y haré todo lo posible para que el año cambie su mood. O esto chicos, esto se va al carajo.
Así las cosas.
lluvia, llanto, vida cotidiana y alienación
Son las ocho y diez y en mi casa hay cinco niños y yo (y la terapeuta de Milo que lo hace llorar indefectiblemente). Pensás que no hay un más abajo del pozo pero te equivocás. De repente, el piso no era sólido y se derrumba. Dany tenía hoy la graduación de la hija. Me lo dijo la semana pasada y no me lo volvió a recordar. Hasta ayer a la noche que me dijo que se iba. Oops. Mis hijos ya habían invitado a Ilán y Dana a dormir y no había vuelta atrás.
A las una y pico Tita se despertó diciendo que tenía sed, marido no reaccionó, bajé a buscar vaso de agua y cuando subí, estaba vomitando en la pileta del baño. Pareciera un virus que les da a la madrugada. De vuelta a limpiar. Lo peor es que una vez terminada la faena (nadie sabe bien por qué, chicos, es un misterio) me clavé dos barras de chocolate amargo que, obviamente, me agujerearon el estómago y no me recupero. Los chicos miran, sin desayunar, El viaje de Chihiro.
Llueve a mares, pareciera que no amaneció y esto, acá, no es normal (debe haber algún huracán arruinándonos la vida).
Tengo todo por hacer.
Le lloro a marido antes de que, estresadísimo, se vaya a trabajar.
Digo: necesito un trabajo que me saque de casa un par de horas. Al borde de la locura, estoy.
Ayer, antes de hacer la carne a la cacerola que comimos con Diego y Lisa, cantando pop español malo a voz en cuello y salvándome durante un rato, me tiré en el sillón a leer. Pero no leí. Porque buscando algo que escuchar, encontré Bailongo, el disco de Emi y Gabo y lo puse y mientras miraba los duraznos verdes colgando de las ramas, con el cielo gris de fondo, me acordé de cuando teníamos 16 y de toda la cuestión de ser el guilty pleasure de alguien. Qué mal lugar. Pésimo. Yo estaba enamorada. Emi tenía una relación tormentosa con su novia. Venía a casa supuestamente a estudiar y nos quedábamos tirados hablando de cualquier cosa, él tocaba la guitarra, (supongo que yo opinaba, de eso sí que no me acuerdo) y así tardes y tardes. Cuando se iba, yo me quedaba sufriendo y escribiendo en mi diario íntimo, escuchando música. Claro que en el colegio no nos dábamos pelota, nadie sabía que éramos algo así como "amigos" y los fines de semana coincidíamos en recitales de Los peligrosos gorriones y, seguramente, no nos saludábamos. Sí, todo muy teen. Pero yo creo que ser el guitly pleasure de alguien te puede pasar hasta el fin de los tiempos.
Esta historia, por suerte, tiene final feliz y ahora todos estamos casados y somos amigos y tenemos hijos y pasó el doble de tiempo de la edad que teníamos. Pero el sentimiento no me lo olvido.
Tuve sueños raros, incómodos.
Me duele mucho la panza. Tengo que arrancar, hacerle el desayuno a todos estos menores de diez años, hacer las camas, ordenar, hacer otra masa para mi tarta porque la sablé quedó mal e intentar sobrellevar el día lo mejor posible.
A las once leo que Xime se despide de FB, le chateo y digo no, no. Estamos en la misma ciudad, man. Así que como una persona normal, con voz, agarré el teléfono y la llamé. No quiero chatear más excepto que sea a la distancia. Me dijo que esperar un mail, un chat, un comentario la estaba convirtiendo en una persona que no quería ser. Yo tampoco. Ya cerró su blog y ahora medidas más extremas (no sé si en eso acuerdo tanto). Haría lo mismo de poder. En fin. Hablar por teléfono me gusta, debo recordarlo y abandonar la fobia. Volver a ser semi normal. Si es que hay alguna chance.
En fin.
Ni sigo.
Así de horribles las cosas.
Así.
A las una y pico Tita se despertó diciendo que tenía sed, marido no reaccionó, bajé a buscar vaso de agua y cuando subí, estaba vomitando en la pileta del baño. Pareciera un virus que les da a la madrugada. De vuelta a limpiar. Lo peor es que una vez terminada la faena (nadie sabe bien por qué, chicos, es un misterio) me clavé dos barras de chocolate amargo que, obviamente, me agujerearon el estómago y no me recupero. Los chicos miran, sin desayunar, El viaje de Chihiro.
Llueve a mares, pareciera que no amaneció y esto, acá, no es normal (debe haber algún huracán arruinándonos la vida).
Tengo todo por hacer.
Le lloro a marido antes de que, estresadísimo, se vaya a trabajar.
Digo: necesito un trabajo que me saque de casa un par de horas. Al borde de la locura, estoy.
Ayer, antes de hacer la carne a la cacerola que comimos con Diego y Lisa, cantando pop español malo a voz en cuello y salvándome durante un rato, me tiré en el sillón a leer. Pero no leí. Porque buscando algo que escuchar, encontré Bailongo, el disco de Emi y Gabo y lo puse y mientras miraba los duraznos verdes colgando de las ramas, con el cielo gris de fondo, me acordé de cuando teníamos 16 y de toda la cuestión de ser el guilty pleasure de alguien. Qué mal lugar. Pésimo. Yo estaba enamorada. Emi tenía una relación tormentosa con su novia. Venía a casa supuestamente a estudiar y nos quedábamos tirados hablando de cualquier cosa, él tocaba la guitarra, (supongo que yo opinaba, de eso sí que no me acuerdo) y así tardes y tardes. Cuando se iba, yo me quedaba sufriendo y escribiendo en mi diario íntimo, escuchando música. Claro que en el colegio no nos dábamos pelota, nadie sabía que éramos algo así como "amigos" y los fines de semana coincidíamos en recitales de Los peligrosos gorriones y, seguramente, no nos saludábamos. Sí, todo muy teen. Pero yo creo que ser el guitly pleasure de alguien te puede pasar hasta el fin de los tiempos.
Esta historia, por suerte, tiene final feliz y ahora todos estamos casados y somos amigos y tenemos hijos y pasó el doble de tiempo de la edad que teníamos. Pero el sentimiento no me lo olvido.
Tuve sueños raros, incómodos.
Me duele mucho la panza. Tengo que arrancar, hacerle el desayuno a todos estos menores de diez años, hacer las camas, ordenar, hacer otra masa para mi tarta porque la sablé quedó mal e intentar sobrellevar el día lo mejor posible.
A las once leo que Xime se despide de FB, le chateo y digo no, no. Estamos en la misma ciudad, man. Así que como una persona normal, con voz, agarré el teléfono y la llamé. No quiero chatear más excepto que sea a la distancia. Me dijo que esperar un mail, un chat, un comentario la estaba convirtiendo en una persona que no quería ser. Yo tampoco. Ya cerró su blog y ahora medidas más extremas (no sé si en eso acuerdo tanto). Haría lo mismo de poder. En fin. Hablar por teléfono me gusta, debo recordarlo y abandonar la fobia. Volver a ser semi normal. Si es que hay alguna chance.
En fin.
Ni sigo.
Así de horribles las cosas.
Así.
miércoles, 7 de julio de 2010
Sobre verdudas, soledad, familia y maternidad
En esta ciudad llueve cada vez más temprano.
Fui al super con mis tres hijos vestidos de rojo. Son, sabemos, un montón. Mientras ponía las espinacas en la bolsa y pensaba qué otra verdura iba a comprar para que la semana esté plagada de comida sana, me vi haciendo lo mismo durante veintitantos años más. Uf.
Desde ayer vengo pensando en la maternidad. No es algo que haga con demasiada frecuencia, enfrascada en mi propia subjetividad. Y eso entonces, me disparó hacia un lugar extraño. Solidez. Es un concepto que debería estar ligado a las madres en relación a los hijos y yo no sé si aplico. Y va más allá de estar pendiente de las necesidades concretas escolares, sociales, deportivas, médicas que ya de por sí son muchas y pesadas. Porque los hijos, obviamente, son individuos con necesidades afectivas muy marcadas. Y uno es el único responsable. Guau. Estar a la altura. Difícil.
Y mientras. Ser uno.
O intenterlo.
Tuve muchos hijos porque la soledad me da pánico. Y, paradójicamente, o no, en general prefiero estar sola y tranquila. O al menos tranquila. Porque la soledad de la que te resguarda la familia, es otra.
Quiero Buenos Aires, ir a lo de mi mamá, comer bizcochos de la lata, tirarme a leer el diario impreso, comer su comida. Hija por un rato.
Cuando estoy rayada (lo que también sabemos pasa seguido) pierdo el poco ángel que tengo habitualmente. No soy ni simpática ni agradable ni inteligente ni divertida. Soy equis. Más equis. Claro que sigo siendo xx. Bueh, voy a ver qué onda con España.
Y a trabajar mientras.
Después haré algo rico para mañana.
Y no sé si saldremos de casa. Hoy por ahí mejor quedarse en la guarida.
Marido no me da pelota.
En fin. Chicos.
Así las cosas.
Fui al super con mis tres hijos vestidos de rojo. Son, sabemos, un montón. Mientras ponía las espinacas en la bolsa y pensaba qué otra verdura iba a comprar para que la semana esté plagada de comida sana, me vi haciendo lo mismo durante veintitantos años más. Uf.
Desde ayer vengo pensando en la maternidad. No es algo que haga con demasiada frecuencia, enfrascada en mi propia subjetividad. Y eso entonces, me disparó hacia un lugar extraño. Solidez. Es un concepto que debería estar ligado a las madres en relación a los hijos y yo no sé si aplico. Y va más allá de estar pendiente de las necesidades concretas escolares, sociales, deportivas, médicas que ya de por sí son muchas y pesadas. Porque los hijos, obviamente, son individuos con necesidades afectivas muy marcadas. Y uno es el único responsable. Guau. Estar a la altura. Difícil.
Y mientras. Ser uno.
O intenterlo.
Tuve muchos hijos porque la soledad me da pánico. Y, paradójicamente, o no, en general prefiero estar sola y tranquila. O al menos tranquila. Porque la soledad de la que te resguarda la familia, es otra.
Quiero Buenos Aires, ir a lo de mi mamá, comer bizcochos de la lata, tirarme a leer el diario impreso, comer su comida. Hija por un rato.
Cuando estoy rayada (lo que también sabemos pasa seguido) pierdo el poco ángel que tengo habitualmente. No soy ni simpática ni agradable ni inteligente ni divertida. Soy equis. Más equis. Claro que sigo siendo xx. Bueh, voy a ver qué onda con España.
Y a trabajar mientras.
Después haré algo rico para mañana.
Y no sé si saldremos de casa. Hoy por ahí mejor quedarse en la guarida.
Marido no me da pelota.
En fin. Chicos.
Así las cosas.
ahhhh, orale
Todo tiene explicación. Las lágrimas agolpadas en el rabillo del ojo. Cuatro semanas exactas, precisión helvética, un ciclo cerrado. Hormonas. Y el tiempo gris. Amanece horrible y de a poco va despejando.
Freí milanesas y auné coliflor con salsa blanca más parmesano y a gratinarse. Cenamos en relativo silencio y me metí en la cama temprano después de luchar con la frustración de mi hijo porque a las once de la noche lo saqué del parque (habían hecho una fogata con sus amigos más grandes y no entendía que todo, finalmente termina; teniendo en cuenta que había ido con otro amigo a ver Toy Story 3 por segunda vez y que había dormido en lo de Ilán la noche anterior, la explicación sobraba). Leí unas páginas y me dormí, profundamente, con los besos tiernos de marido.
Antes me había colgado con entrevista a científico volcado a las neurociencias. ¿Por qué no me dediqué a algo serio? Justo y casualmente, nos lo cruzamos en la inaguración del local de Maru y el hiato. Extraño esa dimensión que tienen mis amigos en Buenos Aires, una pátina menos de frivolidad, un estar haciendo otras cosas. Eso me dejó sorprendida. Ganas de un ahí con otros intereses, otra mirada.
A las 6am me desperté, con la recurrencia de lo que no vale la pena. Cosas de trabajo. Que ya no. Gente que no. Oh no. No.
Trabajar antes de las 8am.
Al rato super con todos los hijos. Antes ¿me tiño? Fiaca mal.
No gym. Not today.
Ayer otros 45 de patinadora.
Soy gorda.
Cené chocolate con dulce de leche. Además de culpa, claro, me agencié una acidez espantosa.
La dimensión del hacer.
Me falta.
Marido estresado. Con motivos.
Hijos de vacaciones.
Hoy, tal vez, los lleve a patinar sobre hielo. Aquellos años felices de Madison Rink con Marce, mimejoramigadelaprimaria. Su padre nos llevaba seguido, después del colegio. Mis padres, obviamente, no hacían esas cosas. Creo que replico un poco con hijos.
Leve ostracismo.
Analista que no devuelve los mensajes. ¿What?
Y así.
Así la vida.
Freí milanesas y auné coliflor con salsa blanca más parmesano y a gratinarse. Cenamos en relativo silencio y me metí en la cama temprano después de luchar con la frustración de mi hijo porque a las once de la noche lo saqué del parque (habían hecho una fogata con sus amigos más grandes y no entendía que todo, finalmente termina; teniendo en cuenta que había ido con otro amigo a ver Toy Story 3 por segunda vez y que había dormido en lo de Ilán la noche anterior, la explicación sobraba). Leí unas páginas y me dormí, profundamente, con los besos tiernos de marido.
Antes me había colgado con entrevista a científico volcado a las neurociencias. ¿Por qué no me dediqué a algo serio? Justo y casualmente, nos lo cruzamos en la inaguración del local de Maru y el hiato. Extraño esa dimensión que tienen mis amigos en Buenos Aires, una pátina menos de frivolidad, un estar haciendo otras cosas. Eso me dejó sorprendida. Ganas de un ahí con otros intereses, otra mirada.
A las 6am me desperté, con la recurrencia de lo que no vale la pena. Cosas de trabajo. Que ya no. Gente que no. Oh no. No.
Trabajar antes de las 8am.
Al rato super con todos los hijos. Antes ¿me tiño? Fiaca mal.
No gym. Not today.
Ayer otros 45 de patinadora.
Soy gorda.
Cené chocolate con dulce de leche. Además de culpa, claro, me agencié una acidez espantosa.
La dimensión del hacer.
Me falta.
Marido estresado. Con motivos.
Hijos de vacaciones.
Hoy, tal vez, los lleve a patinar sobre hielo. Aquellos años felices de Madison Rink con Marce, mimejoramigadelaprimaria. Su padre nos llevaba seguido, después del colegio. Mis padres, obviamente, no hacían esas cosas. Creo que replico un poco con hijos.
Leve ostracismo.
Analista que no devuelve los mensajes. ¿What?
Y así.
Así la vida.
martes, 6 de julio de 2010
tempranismo
Son las 8.08am y me levanté .... El cielo gris me acompaña. Triste aunque marido me da besos en la espalda. Pocos, se tiene que ir. De hecho, ya se está tomando el taxi.
La perspectiva del día eterno.
La opresión.
El desaliento.
Me fui a dormir leyendo a Lange-Müller, no encuentro Indignación de Roth (no sé dónde quedó) y no estoy para Aira (tampoco sé por dónde anda mi cartera con el libro adentro). Voy a ir al club. Aeróbico y pilates. A ver si me levanta. Marido leía a Bataille. Apagamos la luz pero no me pude dormir. Di vueltas pensando en cosas raras. Después, soñé que el marido de una amiga también estaba casado con una amiga mía de la primaria. Me daba cuenta por FB y no sabía qué hacer. Sospechaba que mi amiga sabía, la otra para nada. Estaba muy feliz, recién casada, entusiasta y llena de energía. La otra ya tiene muchos hijos. Fue un sueño demasiado largo. Ah, antes de despertarme también soñé que mi ex profesor de taller andaba con una ex amiga. Raro.
Pau ayer me dijo algo sobre así como: estás demasiado impune. Pensé que en un campo en el que sexualidad, libertad y literatura se encadenaban en las antípodas de la vida que llevo en la superficie. ¿Se puede conjugar todo sin caer en la locura?
No lo sé.
Pienso igual que también se juegan posiciones políticas.
No quiero estar acá.
Tampoco quiero estar triste y vacía.
Tengo que hacer un llamado de larga distancia.
En fin, chicos.
Así las cosas.
La perspectiva del día eterno.
La opresión.
El desaliento.
Me fui a dormir leyendo a Lange-Müller, no encuentro Indignación de Roth (no sé dónde quedó) y no estoy para Aira (tampoco sé por dónde anda mi cartera con el libro adentro). Voy a ir al club. Aeróbico y pilates. A ver si me levanta. Marido leía a Bataille. Apagamos la luz pero no me pude dormir. Di vueltas pensando en cosas raras. Después, soñé que el marido de una amiga también estaba casado con una amiga mía de la primaria. Me daba cuenta por FB y no sabía qué hacer. Sospechaba que mi amiga sabía, la otra para nada. Estaba muy feliz, recién casada, entusiasta y llena de energía. La otra ya tiene muchos hijos. Fue un sueño demasiado largo. Ah, antes de despertarme también soñé que mi ex profesor de taller andaba con una ex amiga. Raro.
Pau ayer me dijo algo sobre así como: estás demasiado impune. Pensé que en un campo en el que sexualidad, libertad y literatura se encadenaban en las antípodas de la vida que llevo en la superficie. ¿Se puede conjugar todo sin caer en la locura?
No lo sé.
Pienso igual que también se juegan posiciones políticas.
No quiero estar acá.
Tampoco quiero estar triste y vacía.
Tengo que hacer un llamado de larga distancia.
En fin, chicos.
Así las cosas.
lunes, 5 de julio de 2010
si te dicen que caí
Este blog evidentemente se plegó a la onda fashion emergency. Debería hacerlo sobre mi persona pero es tanto más difícil. Mirá si viniera la función cambio de plantilla, configuración y diseño para uno mismo. Sería genial.
Pero no.
Así que el blog tiene otro luk y yo sigo igual de impresentable que siempre.
Me voy con marido a la cama.
Comimos tagliatelle con brócoli.
Nos reímos sobre algo que no recuerdo.
Le dije que yo tuve un hijo por amor (sí, seguramente ya se lo había dicho pero marido olvida).
Y hoy pensé de nuevo:
¿quién sería yo sin él?
No tengo ni idea. Me resulta inimaginable.
En fin.
Llovió mucho en la ciudad.
Así las cosas.
Renovadas.
Pero no.
Así que el blog tiene otro luk y yo sigo igual de impresentable que siempre.
Me voy con marido a la cama.
Comimos tagliatelle con brócoli.
Nos reímos sobre algo que no recuerdo.
Le dije que yo tuve un hijo por amor (sí, seguramente ya se lo había dicho pero marido olvida).
Y hoy pensé de nuevo:
¿quién sería yo sin él?
No tengo ni idea. Me resulta inimaginable.
En fin.
Llovió mucho en la ciudad.
Así las cosas.
Renovadas.
sobre insultos, madurez y deporte
Bailé y transpiré mucho arriba de la patinadora. Me puse medias rayadas de muchos colores sobre las calzas y me desaté, con musculosa naranja y ipod en llamas. El señor me miraba desde la elíptica y yo sólo pensé: sabe qué, señor, sí soy un poco delirante y aunque no parezca tengo tres hijos y en esta familia, a la adversidad le gritamos: chupame un huevo.
Después, mientras volvía de avisarles a los chicos que me iba a bañar (saltaban contentos en un brincolín que pusieron nuevo- creo que en Argentina sería cama elástica) pensaba que el issue es contar a medias, contame todo o no me cuentes nada. En el sauna no sé bien qué pensé pero en la ducha decidí que mi insulto favorito es: forro. Me da la sensación de que sintetiza perfectamente pelotudo e hijo de puta, un toque de cada. También pensé que la gente tiene que romperla a los veinte. Los que no cogen mucho de pendejos, no hacen cualquiera, etc, etc, tienen falencias y derrapan en los treinta.
¿Qué más?
Tuve mi excelente clase de taller.
Va a ser un julio largo, pesado y solitario. Marido tiene exceso de trabajo y Europa quedó en el olvido.
Y ahora voy a skypear con fer y después me propongo hacer una lista de to do para la semana. También escribir un doc y después trabajar de una buena vez por todas.
Y así. Así las cosas.
Después, mientras volvía de avisarles a los chicos que me iba a bañar (saltaban contentos en un brincolín que pusieron nuevo- creo que en Argentina sería cama elástica) pensaba que el issue es contar a medias, contame todo o no me cuentes nada. En el sauna no sé bien qué pensé pero en la ducha decidí que mi insulto favorito es: forro. Me da la sensación de que sintetiza perfectamente pelotudo e hijo de puta, un toque de cada. También pensé que la gente tiene que romperla a los veinte. Los que no cogen mucho de pendejos, no hacen cualquiera, etc, etc, tienen falencias y derrapan en los treinta.
¿Qué más?
Tuve mi excelente clase de taller.
Va a ser un julio largo, pesado y solitario. Marido tiene exceso de trabajo y Europa quedó en el olvido.
Y ahora voy a skypear con fer y después me propongo hacer una lista de to do para la semana. También escribir un doc y después trabajar de una buena vez por todas.
Y así. Así las cosas.
tantas cosas
Es temprano, tuve insomnio de una y media a tres aproximadamente. Me vine a pelotudear a la compu y mi pobre hijo mayor se despertó a las 2am vomitando la escalera y todo el baño. Pobre yo, en realidad, que tuve que limpiar todo (es lo único que me da verdadero asco). Ahora estoy cansada pero vestida de deporte. Mis hijos mayores aunque tienen clases no quieren ir (es sólo para ver películas, hacer pic nic y esas cosas y salen temprano) así que se vendrán conmigo al club. Milo gatea a lo loco diciendo mamámamá.
Estoy entusiasmada.
Pero me da vértigo hacer las cosas sola.
Marido se despide. Amor.
Necesito una respuesta pero D no me la da. Mmmm.
En fin.
Así las cosas.
Con espíritu emprendedor y vacacional (pero estacados en el DF).
Estoy entusiasmada.
Pero me da vértigo hacer las cosas sola.
Marido se despide. Amor.
Necesito una respuesta pero D no me la da. Mmmm.
En fin.
Así las cosas.
Con espíritu emprendedor y vacacional (pero estacados en el DF).
domingo, 4 de julio de 2010
en otro orden de cosas: women friendly
Mientras caminaba por la Roma y leía un mail de María (haberme regalado un iphone de parte de marido ha sido, realmente, un grave error) pensé que el 98% de los mails que recibo a partir del blog son de mujeres. De hecho, deben haber sido cinco los hombres que me escribieron en cinco años y medio. ¿Raro, no? Tengo amigas de la vida real que conocí vía blog. Mis amigos de la vida real anteriores en general no lo leen. De hecho, el viernes recibí un mail de mi amiga Ana. De Ana de la facu, no del colegio. Hace mucho que no nos vemos ni hablamos. Y me dijo que había entrado y también me dijo algo cierto y triste que me quedó dando vueltas: todos nos desmoronamos de vez en cuando. No es textual, seguramente, pero la palabra desmoronarse es hermosa. Terrible y hermosa. Y yo la hago performática.
También me pregunté: ¿tengo amigos hombres nuevos, míos solos, propios, desde que estoy casada?
Creo que no.
Por ende, todos mis amigos varones datan del siglo pasado.
Estoy todavía más defectuosa que de costumbre. Y encima: rayada, caída, enroscada, dolida, angustiada. Desmoronada.
Y es domingo. Y afuera llueve mucho, pero mucho mucho. Y el agua cayendo hace demasiado ruido. Y marido se fue a comprar unas cosas aunque son las nueve y veintiséis. Siento que la gente va dejando de quererme ¿será cierto? ¿espanto?
En fin.
Todo puede ser.
Entre tanto escucho una entrevista en la web a Romina Paula.
Así las cosas.
También me pregunté: ¿tengo amigos hombres nuevos, míos solos, propios, desde que estoy casada?
Creo que no.
Por ende, todos mis amigos varones datan del siglo pasado.
Estoy todavía más defectuosa que de costumbre. Y encima: rayada, caída, enroscada, dolida, angustiada. Desmoronada.
Y es domingo. Y afuera llueve mucho, pero mucho mucho. Y el agua cayendo hace demasiado ruido. Y marido se fue a comprar unas cosas aunque son las nueve y veintiséis. Siento que la gente va dejando de quererme ¿será cierto? ¿espanto?
En fin.
Todo puede ser.
Entre tanto escucho una entrevista en la web a Romina Paula.
Así las cosas.
se fue pero volvió
Erradiqué la angustia por un par de horas.
Salí de la cama, me bañé y volví a meterme en pelotas.
Marido me sacó garchando.
Eran las 12.30
Antes se había ocupado de los tres niños. Y de ordenar la casa. Marido la rockea.
Fuimos a comer a la Roma. Los mejillones me levantaron. Salir, orearnos. Despejar. Pasó Domi a tomarse una coki. Después caminamos un poco, comprarmos cosas ricas y fuimos a tomar el té a lo de Ale que es en zona. Pasó Diego Mu. Acabamos de llegar. Bañé al bebé y lo acosté. Diego se ocupa de los mayores.
La angustia me vuelve a ahogar.
Se me pasó el enojo.
Y pienso: tengo un nivel de impusilsividad este año que no da. Tengo que pensar antes de actuar, de verdad.
Es una zona que no diría que está para nada cerca de las virtudes.
Estoy preocupada por mí.
Sigo buscando analista.
Y no mucho más.
Es que es tan tan domingo.
Así las cosas.
Salí de la cama, me bañé y volví a meterme en pelotas.
Marido me sacó garchando.
Eran las 12.30
Antes se había ocupado de los tres niños. Y de ordenar la casa. Marido la rockea.
Fuimos a comer a la Roma. Los mejillones me levantaron. Salir, orearnos. Despejar. Pasó Domi a tomarse una coki. Después caminamos un poco, comprarmos cosas ricas y fuimos a tomar el té a lo de Ale que es en zona. Pasó Diego Mu. Acabamos de llegar. Bañé al bebé y lo acosté. Diego se ocupa de los mayores.
La angustia me vuelve a ahogar.
Se me pasó el enojo.
Y pienso: tengo un nivel de impusilsividad este año que no da. Tengo que pensar antes de actuar, de verdad.
Es una zona que no diría que está para nada cerca de las virtudes.
Estoy preocupada por mí.
Sigo buscando analista.
Y no mucho más.
Es que es tan tan domingo.
Así las cosas.
sábado, 3 de julio de 2010
in the year 2000
Pasó más de una década desde la última vez que me sentí así. Rota, estúpida, vacía, humillada. En ese entonces, aunque no funcionara, sabía cómo sobrellevarlo. Me encerraba en mi cuarto, que era como una pequeña cueva alfombrada, ponía algún disco de jazz (Miles, Coltrane, Hancock, Chet, Billie, Sara, Jarret, Corea, Marsalis, Monk) o Kid A o Piano de Melero o algo así, bien bajonero. Fumaba tabaco y tiraba la ceniza en una lata azul apestosa con personajes tipo Bugs Bunny o el Pato Lucas, que había sido el souvenir de una fiesta de quince, me abrazaba a uno de los tantos almohadones en tonos beige y negro que mi madre había elegido por mí y lloraba hasta quedar completamente seca. Después me vestía, generalmente de negro y/o bordó, me delineaba fuerte los ojos, me echaba L Eau D Issey y salía a cazar. Si no cogía, al menos me apretaba a alguien. Y volvía a mi casa igual de rota pero con algunas horas de distracción encima. Ahora, desacostumbrada a jugar el papel equivocado, a no entender desde el principio, yo, justo yo, no sé bien qué hacer. Porque muchas cosas en pocos días. Y entonces me tiro encima de marido (que está aún más maltrecho que yo, por causas distintas), me abraza y vemos una película de Atom Segoyan un tanto perturbadora pero que también distrae y aunque el sentimiento no desaparece y pienso que si estuviéramos en Buenos Aires todo hubiera sido distinto y que, al menos hoy, seguramente podríamos estar con amigos, tomando vino y drogándonos. Pero estamos acá y el agujero no se conjura y aunque sé que es sólo una cuestión de (corto) tiempo, no me lo perdono.
No hay nada peor que ser víctima de la propia estupidez.
Y sí.
Una vez más.
Así las cosas.
No hay nada peor que ser víctima de la propia estupidez.
Y sí.
Una vez más.
Así las cosas.
a veces hay que cerrar los círculos
Quisiera salir y distraerme. La selección quedó afuera y eso de por sí es triste. Está por llover, no tenemos resto ni ganas de hacer nada. No hay programa. Vinieron todos temprano. Desayunamos sufriendo. El cielo gris me apaga. Entender la necesidad de cerrar. Tengo problemitas con eso. Desde siempre. Dejar ir. A todos los niveles. Imaginate que me daban ganas de llorar cuando terminaba una materia. En fin. Pero la lógica de ponerse en primer plano debería empezar a funcionar mejor. Centrarse, concentrarse. El entorno está difícil. Muy difícil. Tengo que cuidar un inside que se puede desbarrancar. Somos muchos. Y muy complicados. Y yo. En el medio de todo, intentando sobrellevarme con muy poco éxito. Hace años que no sentía tanta angustia como en estos últimos días. Todo junto. Mucho. El cuarto de rivotril nocturno tal vez no ayude. Efecto rebote. Aplastada. Por las nubes bajas.
Diego ordena los discos con Milo y Tita. Simón en lo de Dante. Xime, Ale y Domi se fueron hace un rato. ¿Qué hacer? Pocas opciones. No hay pelis. No hay teatro infantil. No hay amigos para armar comida. Y de todas maneras, no tengo resto. Ni la vida social puedo sostener, seamos sinceros. Ganas de tirarme a leer. Aunque Yo era una mujer casa, de Aira, creo que no es una buena opción para la coyuntura.
Vení y borrame. Por ejemplo. Borrame toda. Entera. Ayer chateando con madre le dije que la vida es así, que yo sé que hay embates y que son momentos, estoy acostumbrada. Soy guerrera. Pero acá, entre nos, te diría que quisiera una tregua. Paz. Una tregua conmigo también.
En fin.
Así las cosas.
Enrosquetis.
Diego ordena los discos con Milo y Tita. Simón en lo de Dante. Xime, Ale y Domi se fueron hace un rato. ¿Qué hacer? Pocas opciones. No hay pelis. No hay teatro infantil. No hay amigos para armar comida. Y de todas maneras, no tengo resto. Ni la vida social puedo sostener, seamos sinceros. Ganas de tirarme a leer. Aunque Yo era una mujer casa, de Aira, creo que no es una buena opción para la coyuntura.
Vení y borrame. Por ejemplo. Borrame toda. Entera. Ayer chateando con madre le dije que la vida es así, que yo sé que hay embates y que son momentos, estoy acostumbrada. Soy guerrera. Pero acá, entre nos, te diría que quisiera una tregua. Paz. Una tregua conmigo también.
En fin.
Así las cosas.
Enrosquetis.
viernes, 2 de julio de 2010
las pequeñísimas cosas
Esas son las que suelen enamorar.
A marido lo enamora que yo "adivine" lo que piensa o está por decir. Me pasa seguido, de todas maneras, con mucha gente. No es adivinar, claro, es una red que se activa rápido y me doy cuenta de qué va a decir el otro. Con marido, claramente, tengo una conexión especial y le "adivino" seguido. A veces quiere hacer la prueba pero, obviamente, no funciona. Porque necesito poder unir datos. Esa es mi gracia. Esa y que atajo increíblemente bien cosas que me tiran, como una foca (igual la estoy perdiendo), sobre todo porque soy una persona extremadamente torpe por lo cual es una habilidad que no me representa. El kinder, me enteré este último viaje, también la tiene.
Y bueh, hacemos lo que podemos.
El amor es así, lo sé.
A marido lo enamora que yo "adivine" lo que piensa o está por decir. Me pasa seguido, de todas maneras, con mucha gente. No es adivinar, claro, es una red que se activa rápido y me doy cuenta de qué va a decir el otro. Con marido, claramente, tengo una conexión especial y le "adivino" seguido. A veces quiere hacer la prueba pero, obviamente, no funciona. Porque necesito poder unir datos. Esa es mi gracia. Esa y que atajo increíblemente bien cosas que me tiran, como una foca (igual la estoy perdiendo), sobre todo porque soy una persona extremadamente torpe por lo cual es una habilidad que no me representa. El kinder, me enteré este último viaje, también la tiene.
Y bueh, hacemos lo que podemos.
El amor es así, lo sé.
Bizarre love triangle
En el invierno del 96 estábamos en sexto (algunas, otras optaron por el CBC) y decidimos ir a Mar del Plata en las vacaciones de invierno. Todavía éramos muchas. Después quedamos solo las seis. Fueron días divertidos, hacía frío, la casa de los padres de Maru simulaba un barco y dormíamos todas desperdigadas. Una noche fuimos a bailar a un bolique bien gronchis. No conozco bien MdQ así que no sé ni cuál es la principal. Esa noche escuché un tema de Shakira y uno de Soraya. Era todo muy así, muy viaje de egresados. Y caminando por ahí conocimos a un grupo de pibes del Pellegrini, dos años más grandes. Había uno solo lindo. Vamos a decirle F, que es la inicial de su apellido. Y había un par más. Uno pelirrojo, con zapatos MUY dudosos, estudiante de medicina, con el que incomprensiblemente (o no, era mi naturaleza) terminé a los besos. F nos gustaba a todas. Bah, creo que a Ana y a Fer pero no sé si pasó algo en el viaje con Ana. Tampoco sé qué hicimos, si los volvimos a ver (sí, al día siguiente un rato, a la tarde, puede ser). Yo me arrepentí de mis besos y me replegué, huyendo.
Otra noche, compramos gin y sprite y tomamos hasta morir. Nunca más pude probar gin. Asco. Fer se arrastraba en la bolsa de dormir hasta un balde para vomitar. Creo que se quedó dormida en el baño. Fue el peor pedo que me pegué después del culpable de Milo. La cuestión es que volvimos y Ana y F empezaron a tener algo así como un romance. Bah, sexual. Garchaban en cualquier lado. Un par de veces nos encontramos grupalmente, no sé, raro, adolescente. Mucho auto empañado. Eso sí me acuerdo. Y un día, F me llama. Y hablamos un par de veces más. Histeria. Y no daba. Yo no soy de esa clase de persona, el triángulo no me funciona. Ni siquiera en ese entonces. Con Ana solíamos tener un poco de gustos parecidos, había como una cierta competencia cuando conocíamos pibes a ver quién se quedaba con el más lindo. Nos pasó en el viaje México/Cuba. A veces una salía beneficiada y a la otra se comía el garrón del siglo (porque rescatarse medio que no era una opción). Fer y Pau tenían su propia pica. Bueno, con F no pasó nada. Ana creo que lo vio un par de veces más y quedó ahí. Después, a los años, nos lo cruzamos no sé dónde y era un gil de goma (obvio). Casualmente, en esa época (ya lo conté muchas veces), poníamos New Order, fumábamos mucho porro tiradas en la alfombra de lo de Pau, quedábamos locas mal, medio pajeras y nos bajábamos sin pudor TODO lo que había en la heladera (tipo: pastel de papa frío, pringles con queso crema). Un día perdimos una tuca en el coche de los papás de Ana, estábamos cerca de Dr Jeckyll y vino la policía a preguntarnos qué pasaba. Les dijimos, loquérrimas, que habíamos perdido unas llaves. Otro día nos metimos contramano en Cabildo, llovía a mares y creo que fue Rodri el que dijo: y ¿que se hace en estos casos, oficial? No sé cómo la zafamos.
Nunca voy a ser una perversa. Eso. No lo fui de joven...
Copado recordar esos años, tan noventas, hubiera sido mucho más feliz de haber sabido todo lo que se venía. Pero bueno. El botón de rewind no lo estaríamos encontrando.
Se terminó una de las semanas más duras de los últimos años. Esperemos que mes nuevo, vida nueva o aires renovados o: y que sea, lo que sea.
Marido todavía no llegó.
Así las cosas, chicos.
Y: aguante Argentina, carajo!!!!!!!!!!!!!!
Otra noche, compramos gin y sprite y tomamos hasta morir. Nunca más pude probar gin. Asco. Fer se arrastraba en la bolsa de dormir hasta un balde para vomitar. Creo que se quedó dormida en el baño. Fue el peor pedo que me pegué después del culpable de Milo. La cuestión es que volvimos y Ana y F empezaron a tener algo así como un romance. Bah, sexual. Garchaban en cualquier lado. Un par de veces nos encontramos grupalmente, no sé, raro, adolescente. Mucho auto empañado. Eso sí me acuerdo. Y un día, F me llama. Y hablamos un par de veces más. Histeria. Y no daba. Yo no soy de esa clase de persona, el triángulo no me funciona. Ni siquiera en ese entonces. Con Ana solíamos tener un poco de gustos parecidos, había como una cierta competencia cuando conocíamos pibes a ver quién se quedaba con el más lindo. Nos pasó en el viaje México/Cuba. A veces una salía beneficiada y a la otra se comía el garrón del siglo (porque rescatarse medio que no era una opción). Fer y Pau tenían su propia pica. Bueno, con F no pasó nada. Ana creo que lo vio un par de veces más y quedó ahí. Después, a los años, nos lo cruzamos no sé dónde y era un gil de goma (obvio). Casualmente, en esa época (ya lo conté muchas veces), poníamos New Order, fumábamos mucho porro tiradas en la alfombra de lo de Pau, quedábamos locas mal, medio pajeras y nos bajábamos sin pudor TODO lo que había en la heladera (tipo: pastel de papa frío, pringles con queso crema). Un día perdimos una tuca en el coche de los papás de Ana, estábamos cerca de Dr Jeckyll y vino la policía a preguntarnos qué pasaba. Les dijimos, loquérrimas, que habíamos perdido unas llaves. Otro día nos metimos contramano en Cabildo, llovía a mares y creo que fue Rodri el que dijo: y ¿que se hace en estos casos, oficial? No sé cómo la zafamos.
Nunca voy a ser una perversa. Eso. No lo fui de joven...
Copado recordar esos años, tan noventas, hubiera sido mucho más feliz de haber sabido todo lo que se venía. Pero bueno. El botón de rewind no lo estaríamos encontrando.
Se terminó una de las semanas más duras de los últimos años. Esperemos que mes nuevo, vida nueva o aires renovados o: y que sea, lo que sea.
Marido todavía no llegó.
Así las cosas, chicos.
Y: aguante Argentina, carajo!!!!!!!!!!!!!!
extrañamiento
Algo que nunca te pasa. Te pasa. Cosas raras, oh sí. En mi mundito de telenovela aburrida. Bah, no, rectifico. En mi mundito de burgueses descarriados y neuróticos. Porque mamita, dos días que ni te cuento. O te cuento al ras. Yo, como una cebra, hace un par de semanas. Me preguntan: ¿sabés qué te tiene mal? Sí y no. ¿Te digo, no te digo? No, no te digo. Imposibilidad. Siempre. Decir. ¿Sobredimensionado? Creo que no. Interlocutores: algunos.
Ymarido. Mal.
Así, todo cobra otra dimensión y lo que ayer te importaba hoy, bueno, ya ni un poco. Además, mi clase, cortita, contundente, copada. Y el deporte. El mío y el de los brazucas contra la naranja mecánica. Cuando me bajé de la máquina, Brasil dominaba y el marcador lo tenía arriba. Por FB me entero de las tristes novedades verde amarelas aunque, bueno, no quería que ganaran, la verdad. Mañana nervios y desayuno at home. Se sumó Xime a la movida. Haré algo rico esta tarde, después de llevar a los chicos a comer al Antara y ver si consumo algo en las rebajas. Ropa de verano que ya no usaremos hasta diciembre. El cambio de perspectiva. Traslación. Rotación.
¿Qué querés? Amo la conciencia. Desprecio la mediocridad, suponete.
En fin.
Así las cosas.
Ymarido. Mal.
Así, todo cobra otra dimensión y lo que ayer te importaba hoy, bueno, ya ni un poco. Además, mi clase, cortita, contundente, copada. Y el deporte. El mío y el de los brazucas contra la naranja mecánica. Cuando me bajé de la máquina, Brasil dominaba y el marcador lo tenía arriba. Por FB me entero de las tristes novedades verde amarelas aunque, bueno, no quería que ganaran, la verdad. Mañana nervios y desayuno at home. Se sumó Xime a la movida. Haré algo rico esta tarde, después de llevar a los chicos a comer al Antara y ver si consumo algo en las rebajas. Ropa de verano que ya no usaremos hasta diciembre. El cambio de perspectiva. Traslación. Rotación.
¿Qué querés? Amo la conciencia. Desprecio la mediocridad, suponete.
En fin.
Así las cosas.
jueves, 1 de julio de 2010
me gusta
que la pregunta
¿qué es el amor?
me siga interesando tanto como siempre.
o más. puede ser que más.
¿qué es el amor?
me siga interesando tanto como siempre.
o más. puede ser que más.
Vengo de una familia en la cual la culpa de todo, siempre, era mía. Entiendo que lo productivo es pensar lo que hace uno porque, como dice Domi y yo adscribo al cien por ciento, uno se queda con uno mismo. Pero, dejando de lado la necedad de responsabilizar al otro enteramente, entender las circunstancias objetivas ayuda a sobrellevar mejor la adversidad. Uno aprende. Yo, por ejemplo, entiendo que no tengo que sobrereaccionar aunque el tiempo, como dijo marido, iba a llevar a lo mismo. Actitudes inaceptables. Para mí: la desubicación, el maltrato y la deslealtad. Podría agregar la ignorancia pero bueh, vamos a reemplazarlo por la mala argumentación ligada al pathos (o argumentos infantiloides, inadmisibles para cualquier sujeto mayor de edad).
En fin. Por ahora, buscarme un analista (que es lo que estoy haciendo). Volver a mis tareas habituales que colgué mal pedo, recuperar los fondos. Y recuperar el eje que es, indudablemente, mucho más importante.
Me pasé la tarde intentando establecer una relación entre la mala educación y la falta de formación pero no, no la hay.
Bueno, un día de mierda, de una semana de mierda de un mes no mucho mejor.
Así las cosas.
Así las cosas.
En fin. Por ahora, buscarme un analista (que es lo que estoy haciendo). Volver a mis tareas habituales que colgué mal pedo, recuperar los fondos. Y recuperar el eje que es, indudablemente, mucho más importante.
Me pasé la tarde intentando establecer una relación entre la mala educación y la falta de formación pero no, no la hay.
Bueno, un día de mierda, de una semana de mierda de un mes no mucho mejor.
Así las cosas.
Así las cosas.
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