Sigue lloviendo. El bebé duerme. Ahora que pienso, estoy rodeada de gente que duerme y yo, justo, duermo tan mal. A la noche me desperté mil veces y me golpeé la rodilla con la cama. Me siento encerrada, de rehén, de mi hijo pero no tiene la culpa. No podemos salir porque llueve, no puedo ir al sanatorio porque me tengo que quedar con él. Mi madre no quiere que se quede con Olga. Todo delirante. Le velo el sueño. Me la paso en esta situación, con la compu prendida y la luz apagada. Sobre la alfombra. Angustia. Quiero vivir en Buenos Aires y tener un vida normal. Quiero gritar eso. Necesito moverme normalmente. Aplastada. Más tarde pediatra. Madre me acompaña. Poca comunicación. O la suficiente, nunca sé. Sacame al elefante que tengo encima del pecho. Ser sola no me gusta. No tengo energía para nada. Tengo que trabajar y no me da la capocha. Podrida. Me voy tirar a ver tele, ¿me hará feliz?
Dame bola.
Así las cosas.
miércoles, 14 de abril de 2010
la abuela duerme
Y yo estoy sola con ella en la habitación. Está, increíblemente, un poco mejor. Yo sólo quiero que no sufra. Me da pena verla tan incómoda. Todo le molesta y tiene motivos. Entré y mis hermanas le hacían cantitos mientras comía. A los gritos. Le echaban porras. Creo que mi abuela quiere que nos volvamos cada una a su lugar de residencia, no nos aguanta más. En Buenos Aires, sigue lloviendo. Ayer me fijé el pronóstico y decía que mañana va a estar lindo.
Hoy me dio la sensación de que hay gente a la que al principio, pongo nerviosa. Después todo el mundo se da cuenta de que parezco salida de un programa de televisión infantil. O, tal vez, es sólo una impresión mía. Errónea. En un rato busco al bebé y me voy a pasear. Se va la nana. Después, pediatra. La mano me sigue doliendo. Suponemos: humedad.
No leo una página impresa hace días. No puedo concetrarme ni en la revista Noticias que anda dando vueltas por acá. Tampoco tele y menos que menos, libro.
Así las cosas.
Hoy me dio la sensación de que hay gente a la que al principio, pongo nerviosa. Después todo el mundo se da cuenta de que parezco salida de un programa de televisión infantil. O, tal vez, es sólo una impresión mía. Errónea. En un rato busco al bebé y me voy a pasear. Se va la nana. Después, pediatra. La mano me sigue doliendo. Suponemos: humedad.
No leo una página impresa hace días. No puedo concetrarme ni en la revista Noticias que anda dando vueltas por acá. Tampoco tele y menos que menos, libro.
Así las cosas.
martes, 13 de abril de 2010
pasado, canto, hermanas, historia, buenos aires, abuela
Cenamos con mis papás y mis dos hermanas. Por si alguien no sabe, mis hermanas son hijas de mi papá pero no de mi mamá. Pero son mis hermanas, siempre odié que la gente me retrucara: ah, son tus medias hermanas. No, pichi, son mis hermanas. Punto. El kinder no estaba. Fue un día duro en el sanatorio, yo estuve poco por cuestiones de logística. Vi a Analois a la tarde, vino con Olivia, la pasé super bien. Me faltó tiempo para hablar. Me gusta que mis amigas sean madres, me acerca, me une, me empareja, después de años de ser sola.
Y al rato fueron cayendo los demás. De a poco. Primero madre y Marce (mi hermana mayor mayor, que vive en Suiza), después padre y después Ale. Cenamos una carne al horno (con alguna hierba, acá todo es semi sofisticado), con papas y batatas pero cortadas como si estuvieras en Sucre y una ensadala de tomate y cebolla. De postre: queso y dulce de batata y de membrillo. Clásicos. Después del café, empezamos a cantar, como antes, como siempre, como cuando éramos chicas. El repertorio es muy variado. Canciones de protesta, revolucionarias, la misa criolla, Sandra, Mercedes Sosa, canciones andinas. Marce es la que canta bien, cuando era adolescente cantaba en un coro. Nosotras, bueno, ahí vamos. Le ponemos onda. Madre y padre se emocionaron. Madre sacó fotos. No sé cuándo fue la última vez que estuvimos las tres solas, haciendo show. Más de diez años seguro. Yo también me emocioné, nos reímos mucho, terminamos bailando las pocas canciones judías que conocemos. Somos impresentables. Me dio nostalgia, me dieron ganas de que vivamos todos en el mismo país, me dieron ganas de ser chica, de comer chocolate amargo, de tener otros problemas distintos a los que tengo hoy. Y vuelvo a pensar que para mí la familia es fundamental, es el nucleo duro, lo que te constituye, te forma, te ahoga y te sostiene, todo junto y a la vez.
(excursus, charla por skype con marido, rispidez).
Roberta me pregunta como cuánto falta para que vuelva. Como poco, le contesto. Sigue lloviendo y mañana también seguirá. Que salga el sol, pienso. Es el otoño. Me indispuse. Malísimo. Me sigue gustando Buenos Aires a pesar de todo. Porque hay tensiones familiares también. Discusiones, roces, desencuentros.
La distancia le hace mal al matrimonio. Como muchas otras cosas. Relación difícil si la hay. A veces me pongo triste por eso. Otras, no.
Me voy a dormir, chicos. Así las cosas.
Espero que sea rápido, al menos hoy.
Y al rato fueron cayendo los demás. De a poco. Primero madre y Marce (mi hermana mayor mayor, que vive en Suiza), después padre y después Ale. Cenamos una carne al horno (con alguna hierba, acá todo es semi sofisticado), con papas y batatas pero cortadas como si estuvieras en Sucre y una ensadala de tomate y cebolla. De postre: queso y dulce de batata y de membrillo. Clásicos. Después del café, empezamos a cantar, como antes, como siempre, como cuando éramos chicas. El repertorio es muy variado. Canciones de protesta, revolucionarias, la misa criolla, Sandra, Mercedes Sosa, canciones andinas. Marce es la que canta bien, cuando era adolescente cantaba en un coro. Nosotras, bueno, ahí vamos. Le ponemos onda. Madre y padre se emocionaron. Madre sacó fotos. No sé cuándo fue la última vez que estuvimos las tres solas, haciendo show. Más de diez años seguro. Yo también me emocioné, nos reímos mucho, terminamos bailando las pocas canciones judías que conocemos. Somos impresentables. Me dio nostalgia, me dieron ganas de que vivamos todos en el mismo país, me dieron ganas de ser chica, de comer chocolate amargo, de tener otros problemas distintos a los que tengo hoy. Y vuelvo a pensar que para mí la familia es fundamental, es el nucleo duro, lo que te constituye, te forma, te ahoga y te sostiene, todo junto y a la vez.
(excursus, charla por skype con marido, rispidez).
Roberta me pregunta como cuánto falta para que vuelva. Como poco, le contesto. Sigue lloviendo y mañana también seguirá. Que salga el sol, pienso. Es el otoño. Me indispuse. Malísimo. Me sigue gustando Buenos Aires a pesar de todo. Porque hay tensiones familiares también. Discusiones, roces, desencuentros.
La distancia le hace mal al matrimonio. Como muchas otras cosas. Relación difícil si la hay. A veces me pongo triste por eso. Otras, no.
Me voy a dormir, chicos. Así las cosas.
Espero que sea rápido, al menos hoy.
¿fotos?
Tuve que venirme porque se iba Delia y madre no permite que Olga se quede sola con Milo. Mañana lo llevo al pediatra. Buenos Aires lo altera. Espero a Ana que viene a merendar con Olivia. Hago tiempo. No me da la cabeza para leer ni escribir. Milo, además, lloriquea. Todo el tiempo. Estoy cansada. Necesitaría echarme un buen polvo. Tener un buen orgasmo. Calma.
En fin. Así las cosas.
En las fotos: el tío kinder, mi mano herida. Mi hijo menor. Yo.
llueve y llueve, acá y allá
Sin novedades. Trabajo. Me cuesta dormir. Milo lloró toda la noche. Agotada. Con la compu. Bajó la temperatura y ahora sí es otoño. Otoño. Ahí hace calor, pero llueve. Me gusta Buenos Aires aunque sólo paseo por las escaleras del Mater Dei. Tampoco vi a nadie. Mis hijos ahí van, mejor. El lunes tendré una nana joven, nuevamente.
Nublado.
Indispuesta.
En el piso al que pasaron a la abuela (que ahí sigue, agotada, pobre) hay una monja alegre. Buena onda. Me cayó mil. Le pregunté si me podía sacar el punto y me dijo que sí pero que en la mano es una semana. No le gustó el color del moretón y dijo que iba a preguntarle a un especialista en mano (?). Me sigue doliendo un poco.
Estoy en un miasma descolorido.
Así las cosas.
Nublado.
Indispuesta.
En el piso al que pasaron a la abuela (que ahí sigue, agotada, pobre) hay una monja alegre. Buena onda. Me cayó mil. Le pregunté si me podía sacar el punto y me dijo que sí pero que en la mano es una semana. No le gustó el color del moretón y dijo que iba a preguntarle a un especialista en mano (?). Me sigue doliendo un poco.
Estoy en un miasma descolorido.
Así las cosas.
lunes, 12 de abril de 2010
no me puedo dormir
se repite noche a noche, hace semanas. no es normal en mí. lo padezco. no leo libros. duermo con el bebé. escucho su respiración. la única luz es la de la compu.
pienso y pienso en cosas del transcurso de la semana. una angustia me persigue hace demasiado y ya no estoy acostumbrada.
se supone que dura menos. la adultez. los hijos. pero no, se instaló. y no la reconozco. ya no estamos acostumbradas a la convivencia.
quiero vivir acá.
no me gustan los mosquitos. y me picaron todos.
soy una gorda.
dicen que mañana va a llover ¿será cierto?
no me siento sola aunque pienso que tal vez debería de...supongo que la familia alcanza. por eso extraño tanto.
¿será la cercanía de la muerte? no lo sé.
muchos adjetivos que denotan extrañamiento. lo único que se me viene a la cabeza. y un hervidero de personas y situaciones que no son parte de este blog.
así las cosas.
insomnes.
pienso y pienso en cosas del transcurso de la semana. una angustia me persigue hace demasiado y ya no estoy acostumbrada.
se supone que dura menos. la adultez. los hijos. pero no, se instaló. y no la reconozco. ya no estamos acostumbradas a la convivencia.
quiero vivir acá.
no me gustan los mosquitos. y me picaron todos.
soy una gorda.
dicen que mañana va a llover ¿será cierto?
no me siento sola aunque pienso que tal vez debería de...supongo que la familia alcanza. por eso extraño tanto.
¿será la cercanía de la muerte? no lo sé.
muchos adjetivos que denotan extrañamiento. lo único que se me viene a la cabeza. y un hervidero de personas y situaciones que no son parte de este blog.
así las cosas.
insomnes.
supongo que este blog acá no existiría
y no sólo por el nombre.
Buenos Aires no me da ganas de escribir. Aunque la coyuntura sea tan particular que ni siquiera me de para pensarla. No tengo fuerzas. Sin leer sin poder pensar, vivo. Un poco. Comparto el tiempo con mis hermanas, mi madre. De mis amigas históricas sólo tuve algunos breves intercambios de mail. Y sin embargo, me resulta normal. Viaje raro. Perdida. Confusa. Extrañada. Buenos Aires, de todas maneras, me gusta mucho los días de semana. Más que los fines de.
La abuela ahí anda. Cansada pero ya en su habitación normal. Con Marce salimos corriendo de la terapia porque una mujer gritaba: atada no, atada no. Angustia. Ale se quedó. Es más resistente. El bebé mucho no se halla, se durmió recién a las 10pm, después de llorar desconsolado.
Ya debería dejar de hacer calor. Según yo.
Esto, chicos, esto no es normal.
La mano me sigue doliendo.
Cualquier cosa, buscame en el Mater Dei. O en zona.
Así las cosas.
Palermo chico.
Buenos Aires no me da ganas de escribir. Aunque la coyuntura sea tan particular que ni siquiera me de para pensarla. No tengo fuerzas. Sin leer sin poder pensar, vivo. Un poco. Comparto el tiempo con mis hermanas, mi madre. De mis amigas históricas sólo tuve algunos breves intercambios de mail. Y sin embargo, me resulta normal. Viaje raro. Perdida. Confusa. Extrañada. Buenos Aires, de todas maneras, me gusta mucho los días de semana. Más que los fines de.
La abuela ahí anda. Cansada pero ya en su habitación normal. Con Marce salimos corriendo de la terapia porque una mujer gritaba: atada no, atada no. Angustia. Ale se quedó. Es más resistente. El bebé mucho no se halla, se durmió recién a las 10pm, después de llorar desconsolado.
Ya debería dejar de hacer calor. Según yo.
Esto, chicos, esto no es normal.
La mano me sigue doliendo.
Cualquier cosa, buscame en el Mater Dei. O en zona.
Así las cosas.
Palermo chico.
no entiendo mucho
Mi vida está en un estadio muy extraño. Incomprensible para mí. Marce, Ale y yo estamos en la habitación de la abuela, cada una con su máquina mientras ella ronca. A mí, su sueño pesado me da tranquilidad. En un rato la van a pasar a una habitación común. Eso es bueno, aunque no se sabe qué va a pasar. Pero ya que sepa que no está en terapia, a ella le va a hacer bien. Mientras, acá estamos.
A la noche cenamos todos juntos, comida árabe. Hace años que no ocurría algo así, nosotras sin maridos ni hijos. Diego con Ela. Charlamos, nos reímos, discutimos de política. Los viejos tiempos. Mi familia de origen es bastante particular, somos todos medio personagios. Tendrías que conocernos. Pero con sentido del humor. Dormí bastante bien. Eso estuvo genial. Nos despertamos y vino mi suegro, me bañé y después salí a desayunar con mis padres y el bebé. Soy una cerda espantosa. Enorme. Pero bueno, todo no se puede. Hace un calor desubicado en esta ciudad. Me duele la mano, aunque cicatriza bien, está toda morada. Mi suegro dice que me reventé una venita, es por eso. Mañana le tengo que pedir a alguien que em corte el punto. Tal vez pasado. Impresión.
No tuve novedades de la señora que debería venir a casa. Espero que eso se de, me daría mucha tranquilidad. Diego pasado, los chicos pasándole mal. Me tengo que ocupar de comprarles regalitos.
Los extraño. Y ellos a mí.
Así las cosas.
Límbicas.
A la noche cenamos todos juntos, comida árabe. Hace años que no ocurría algo así, nosotras sin maridos ni hijos. Diego con Ela. Charlamos, nos reímos, discutimos de política. Los viejos tiempos. Mi familia de origen es bastante particular, somos todos medio personagios. Tendrías que conocernos. Pero con sentido del humor. Dormí bastante bien. Eso estuvo genial. Nos despertamos y vino mi suegro, me bañé y después salí a desayunar con mis padres y el bebé. Soy una cerda espantosa. Enorme. Pero bueno, todo no se puede. Hace un calor desubicado en esta ciudad. Me duele la mano, aunque cicatriza bien, está toda morada. Mi suegro dice que me reventé una venita, es por eso. Mañana le tengo que pedir a alguien que em corte el punto. Tal vez pasado. Impresión.
No tuve novedades de la señora que debería venir a casa. Espero que eso se de, me daría mucha tranquilidad. Diego pasado, los chicos pasándole mal. Me tengo que ocupar de comprarles regalitos.
Los extraño. Y ellos a mí.
Así las cosas.
Límbicas.
domingo, 11 de abril de 2010
mi abuela está mejor. no sé qué decirte
Hace una semana mi abuela se estaba muriendo, literalmente. Hoy le sacaron la sonda nasogástrica y está más lúcida que de costumbre. No sé cómo explicarlo, tiene un nivel de conexión que no es normal. Hace un rato hicimos unas palabras del crucigrama de la revista de La nación. No caminé más que una cuadra. No vi la ciudad. Nadie me llama ni escribe, soy lo menos popular que conocí. Me voy a lo de mi abuelo con mi hijo menor. Tita seguía caída. Diego me odia a la distancia. Me río con mis hermanas, eso es lo único bueno. Casi no dormí. Estoy muy cansada. Alienada.
Así las cosas.
Extrañas.
Así las cosas.
Extrañas.
sábado, 10 de abril de 2010
Estoy angustiada, me duele el cuerpo de cansancio pero no me puedo dormir, como siempre. Hace días que me pasa lo mismo. La mano me duele un poco a veces. Me siento encerrada, me falta el aire. Mi abuela me parte el alma, Tita también. Milo un poco molesto, con el pecho tomado. Sé que no voy a poder hacer casi nada. Ahogo. Diego me trata mal, cero comprensión u apoyo. Ganas de descargarme. Agradezco tener un blog, no hay interlocutores cerca.
Así las cosas.
Horribles.
Así las cosas.
Horribles.
ya en Buenos Aires
Diego le vio placas a Roberta, ayer estuvo con fiebre y llorando porque me fui. Me preocupo. La abuela se siente mal pero está lúcida, contenta de que estemos todas. Es tan raro todo. Tan emburbujado, tan poco real. En este momento estoy en la sala de tele con madre y kinder, el bebé ya en la cuna. No creo que pueda hacer demasiado. Ni salir de noche. Mañana sigo. Mi familia es un delirio. Eso creo que ya lo saben.
Así las cosas.
Hospitalarias y porteñas.
Así las cosas.
Hospitalarias y porteñas.
viernes, 9 de abril de 2010
con el corazón partio
Mis dos hijos mayores se quedaron muy angustiados. Muy. Estamos en el lounge de Amex. Comí toda la botana que encontré, aspiradora style. Chateo. Milo se queja. Tiene sueño. Ya extraño a los otros tres. Es todo semi difficult. Me hubiera quedado más tranquila.
Entre tanto le digo a Luigi que es una estrella, que quiero ser como él. Aunque viajar en avión es lo peor. Bueh, sobre todo con bebé. A mí antes me gustaba, ahora lo detesto. Y eso que tengo conexión, lo que hace que no sea demasiado distinto a mi casa, al menos el aeropuerto. Es uno de los motivos por los cuales viajar dejó de ser interesante para mí.
En fin, chicos.
Estoy triste por mis hijitos. Espero que esté todo bien. Extraño también a Diego, estamos tan desencontrados. No gusta. Eso.
Así las cosas.
Difficult.
Entre tanto le digo a Luigi que es una estrella, que quiero ser como él. Aunque viajar en avión es lo peor. Bueh, sobre todo con bebé. A mí antes me gustaba, ahora lo detesto. Y eso que tengo conexión, lo que hace que no sea demasiado distinto a mi casa, al menos el aeropuerto. Es uno de los motivos por los cuales viajar dejó de ser interesante para mí.
En fin, chicos.
Estoy triste por mis hijitos. Espero que esté todo bien. Extraño también a Diego, estamos tan desencontrados. No gusta. Eso.
Así las cosas.
Difficult.
llueve
Tita está nerviosa porque me voy, el bebé durmió mucha siesta, espero que duerma en el avión. Se va directo en pijama y polar. Yo intenté descansar con poco éxito, Lupita hizo de todo. No tengo novedades de la señora que posiblemente venga la semana que viene. Diego llamó cuando aterrizó el avión y nunca más supe de él, ya sé: ¿por qué me va a parecer extraño? Estoy agotada. Me bañé, me puse jean, musculosa y una remera vieja de manga larga (es un rubro en el que ando cortísima), me faltan las botas, ya cerré la valija. A las cinco salgo para la oficina, busco a Ale, si Diego terminó, nos llevará, si no, nos tomaremos un taxi.
Me caigo a cachos.
Así las cosas.
Me caigo a cachos.
Así las cosas.
no doy más
Nos fuimos muy temprano a la cama, agotadas, nos acostamos y no leímos ni prendimos la tele. Intentamos dormir pero nada. Eran la 12.30 y yo seguía despierta. Ale se había dormido hacía un rato. Me dolía un poco la mano y no podía dejar de pensar en muchas cosas a la vez. El bebé lloraba bastante, se despertaba, está con tos y mocos. Y dientes que crecen. A las 4.15 bajé a hacerle una mamila y cuando me vi la mano, estaba toda ensangrentada. La curita salida, todo manchado. Las sábanas también. Ale medio que me hizo llamar y claro, no me dijeron nada. No dormí más. A las seis, decidí ir, pensé que se me había abierto la herida. Me había lavado un poco pero no todo, la sangre me produce vacío estomacal, baja presión, etcétera. Me revisaron y me dijeron, simplemente, que tenía que tener la mano en alto. Bueno, no me lo habían advertido la noche anterior, lo que hubiera sido lo lógico. Pedí que me vendaran para sentirme un poco más segura, la herida estaba bien, me lavaron, la vio un médico y ya. Cuando salí, con la venda enorme, la señorita de la puerta me dice que tengo que pagarla. Para qué. Me puse a gritar como una loca, que no podía ser, que era culpa de ellos, que no me habían dado las indicaciones correctas y que iba a llamar a la PROFECO. Escándalo. Antes de las siete de la mañana. La de la caja llamó a alguien que dijo que ya subía, yo con mi peor cara y cuando corta, me dice, sin abrir los labios: váyase, váyase. Se fastidió porque no entendí de una pero bueno, convengamos que no ando del todo lúcida y motivos no me faltan. Llegué a casa a las siete. Ale se fue a su casa a hacer todo lo que tenía que hacer y los chicos amanecieron a las 8am. Ya hice la valija, saqué las cosas para la mochila y ahora, en este mismo momento, no tengo internet. Lupita me dijo que venía, salvadora ella, a las 10 o 10.30. No puedo más. Lo llamé a Diego desde el hospital, no entendía nada. Le pedí que viniera temprano, me dijo que tenía una junta a las 1pm.
Ni sigo.
Así las cosas.
Soy sola.
Ni sigo.
Así las cosas.
Soy sola.
jueves, 8 de abril de 2010
claro, todo, siempre, puede ser peor
Volvimos del cumpleaños y bañé a los chicos. Primero los grandes y después a Milo. Saqué hamburguesas del freezer, y me dispuse a separarlas. Con un tramontina. Diego siempre sufre cuando me ve hacer eso y me advierte de los peligros. Hoy no estaba. Y claro, me clavé el cuchillo, de punta, en la palma de la mano izquierda. Me lavé. Y como no sabía qué hacer, llamé a María. La pobre había tenido un muy largo cumpleaños de su propia hija, más los otros tres y uno tiene un mes. Me llevó a lo de Flor, dejamos a los chicos en su casa (sumaban siete) y Flor, me llevó al Angeles. Debo decir que me dolía. Bastante Me dieron un punto, me cobraron 180 dólares y me volví a buscar a los chicos. Ale ya estaba acá. Los acosté y ahora terminamos de comer un pedazo de tarta de espinaca, fumamos un cigarrillo y un poco nos reímos de nuestro estado deplorable. Mañana llega Diego y a las 10pm sale el avión. Tengo que hacer la valija, la mano averiada no ayuda. Me voy a clavar el antibiótico y el antiinflamatorio y en un rato me voy a ir a la cama a tratar de dormir.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
Enkilombadas.
Bueno, chicos.
Así las cosas.
Enkilombadas.
llego el sábado a la mañana y me voy el otro sábado a la mañana
Mi vida es un caos. Absoluto. Pero me siento liberada.
no sé si es comedia dramática, drama liviano, drama intenso, comedia a secas
Diego, sabemos, está en Monterrey. Yo, muy cansada, me eché en la cama a mirar una peli después de darle de comer y acostar a Milo. En esas estaba cuando sonó el teléfono, primero era paa Jobis, bajé a avisarle. Atendió. Volvió a sonar. El tío de Jobis, para mí. Que no estaba de acuerdo con que Jobis se quedara en casa con los chicos si yo no estaba, con todo lo que andaba pasando, el caso Paullette. Intenté explicarle que no se quedaba sola, que se quedaba mi marido (presumo que ahí el problema), discutimos, cortamos sin llegar a un acuerdo. Bajo a hacerme pan con queso, me manduco unos after eight, un poco de chocolate amargo (las circunstancias no están como para que haga dieta) y veo que el cuerto de servicio está muy apagado. Raro. Subo y a los diez minutos recibo un mensaje de texto que decía algo así como: perdón señora, que mala onda irme sin avisarle, ustedes que fueron tan buenos, fue un gusto trabajar. gracias por todo. O semejante. Taquicardía. Bajé corriendo, cuarto vaciado. Salí a la calle a gritar: Jobis, como una loca. Llamé a Diego al celular. Llamé a Pau. Lo peor es que después de tantos años acá, nada me parece inverosímil. Tardé mucho en dormirme, me desperté muuuchas veces, le hice mamila al bebé temprano. Soñé que alguien inesperado me escribía un mail buena onda. Me levanté, hice camas, cambié bebé, skypié con madre y hermanas, lavé los platos que había dejado Jobis anoche. Y acá estoy intentando sacar pasaje para mañana, con mil cosas por resolver, me tengo que bañar, comprar regalo, comprar hierro, hacer valija, conseguir a alguien, cambiar turnos. Bueno, de trabajo ni hablemos.
Y mientras, mi abuela se muere. Pobre. Mi hermana mayor me llora desde Washington a donde se fue de vacaciones y culpa al Patio Bullrich de la caída. Le digo que tiene 98 años, que la gente se muere. Me dice que hay quienes viven hasta los ciento y algo y le contesto que hay quienes se mueren a los setenta. Amiga me llama porque lloró de madrugada por cosas de trabajo, que no puede más de la ansiedad. Yo sentí toda la noche que estoy al borde de explotar. De verdad. No sé cuándo fue la última vez que sentí ese nivel de estrés. Los chicos siguen en lo de Lisa y ahí se quedarán un rato más.
En fin.
Así las cosas.
Indescriptibles.
Y mientras, mi abuela se muere. Pobre. Mi hermana mayor me llora desde Washington a donde se fue de vacaciones y culpa al Patio Bullrich de la caída. Le digo que tiene 98 años, que la gente se muere. Me dice que hay quienes viven hasta los ciento y algo y le contesto que hay quienes se mueren a los setenta. Amiga me llama porque lloró de madrugada por cosas de trabajo, que no puede más de la ansiedad. Yo sentí toda la noche que estoy al borde de explotar. De verdad. No sé cuándo fue la última vez que sentí ese nivel de estrés. Los chicos siguen en lo de Lisa y ahí se quedarán un rato más.
En fin.
Así las cosas.
Indescriptibles.
miércoles, 7 de abril de 2010
soy una chica fuerte
Como dice coachie. Siempre lo fui. Y ahora, más.
Pero me canso. Mucho.
Altas posibilidades de llegar el sábado a Buenos Aires. Ahora debería hacer cosas productivas. Pero voy a mirar alguna peli. Me caigo a cachos, chicos.
Hay historias mucho peores allá afuera. El bebé platica en su cuna. Coco y Tita durmiend en lo de Lisa. Posiblidad de ir a comer sushi a la Condesa (ayer me di cuenta: qué poca condechi que tengo encima). Mañana igual, cena de chicas. Despedida. Marian.
¿Querías onda? Sorry, te equivocaste de blog.
Eso.
Beso.
Pero me canso. Mucho.
Altas posibilidades de llegar el sábado a Buenos Aires. Ahora debería hacer cosas productivas. Pero voy a mirar alguna peli. Me caigo a cachos, chicos.
Hay historias mucho peores allá afuera. El bebé platica en su cuna. Coco y Tita durmiend en lo de Lisa. Posiblidad de ir a comer sushi a la Condesa (ayer me di cuenta: qué poca condechi que tengo encima). Mañana igual, cena de chicas. Despedida. Marian.
¿Querías onda? Sorry, te equivocaste de blog.
Eso.
Beso.
update médico
Cosas buenas y cosas malas.
Las malas.
La abuela no está bien, posiblemente esté viajando a Buenos Aires el viernes.
Milo no gatea, ni camina, ni se arrastra. Hay que hacerle una valoración y después, estimularlo. Ayer, en el dentista, a Simón le encontraron una caries gigante, tengo que llevarlo a sacarse una placa panorámica y después, arreglarle la boca y hacerle limpieza.
La buena.
Milo creció 3 cms, se metió dentro de la media, ya no nos preocupamos por eso. Seguimos con el hierro y alimentádolo con todo, como venimos. En veinte días cumple 1 año. La motricidad fina la tiene perfecta.
Estoy angustiada, preocupada, sobrepasada. Tengo mucho trabajo y poca cabeza. Diego sigue en Monterrey hasta el viernes.
Qué se yo. La vida. Ni modo.
Así las cosas.
Las malas.
La abuela no está bien, posiblemente esté viajando a Buenos Aires el viernes.
Milo no gatea, ni camina, ni se arrastra. Hay que hacerle una valoración y después, estimularlo. Ayer, en el dentista, a Simón le encontraron una caries gigante, tengo que llevarlo a sacarse una placa panorámica y después, arreglarle la boca y hacerle limpieza.
La buena.
Milo creció 3 cms, se metió dentro de la media, ya no nos preocupamos por eso. Seguimos con el hierro y alimentádolo con todo, como venimos. En veinte días cumple 1 año. La motricidad fina la tiene perfecta.
Estoy angustiada, preocupada, sobrepasada. Tengo mucho trabajo y poca cabeza. Diego sigue en Monterrey hasta el viernes.
Qué se yo. La vida. Ni modo.
Así las cosas.
en etapa negra
Tardé mucho en dormirme. Mucha angustia. Tipo attack, digamos. Lo que ya dijimos: no entrar en el cuerpo. Como cuando tenía 11. No prendo la tele ni leo porque me remite a esos años oscuros, atormentados, previos a la pubertad. Ya conté que mi madre, para que no la jodiera me prendía la tele (que yo odiaba) o me daba libros inapropiados porque estaba dormida y agarraba cualquier cosa. Desde la biografía de Marie Curie (escrita por su hija que la odiaba) a libros de sagas familiares, plagados de escenas sexuales. Y yo, obendiente, leía. Y le hablaba a mi Snoopy de peluche, diciéndole que la vida era una mierda. Desde chica, viene, eh. Ahora ya no pienso eso, sólo pienso que conjurar la angustia es una tarea difícil, a veces. Otras, en cambio, ni lo pensás. Vivís. Y ya.
Me pongo a trabajar antes de llevar a Milo al pediatra. No pude hacer gym, tuve que ir al super, me llevé a los grandes. Muchos frentes.
Así las cosas.
Me pongo a trabajar antes de llevar a Milo al pediatra. No pude hacer gym, tuve que ir al super, me llevé a los grandes. Muchos frentes.
Así las cosas.
chocar con el muro, duro y puro, de tus propias imposibilidades
Genera angustia. No me puedo dormir. Abrí la ventana, saqué el edredón (ya debería exiliarlo hasta que vuelva el invierno) pero nada. Diego no está. Un espacio vacío que no me incomoda. Porque la opresión pasa por otro lado. O por muchos lados. Y el pecho se vuelve el punto de fuga de todas mis debilidades. Cuesta respirar. A veces. Ser lo que espero no es lo mío. Nunca, jamás lo fue. Envidio, podría ser el término, a la gente que confía en sí misma, que se enorgullece de su trabajo. Por ejemplo. O de algo. Nunca me pasó. Y de verdad: nunca. Jamás. Si no fuera que todavía hay más cosas reales y graves, tal vez lloraría. Pero ni eso. Ser tan boluda.
Ay chicos. ¿Dónde está el off? ¿Quién te resetea? Si hubiera un soporte técnico de autoestima. O un chip que te ayudara a hacer ciertas cosas bien. Dios.
Me ahogo todavía más. A veces siento que leo todo mal. Que no entiendo nada. No lo descarto.
Mañana tengo un día intenso.
Así las cosas.
Cero al as.
Ay chicos. ¿Dónde está el off? ¿Quién te resetea? Si hubiera un soporte técnico de autoestima. O un chip que te ayudara a hacer ciertas cosas bien. Dios.
Me ahogo todavía más. A veces siento que leo todo mal. Que no entiendo nada. No lo descarto.
Mañana tengo un día intenso.
Así las cosas.
Cero al as.
martes, 6 de abril de 2010
me compré una vida
Pero no sé si me la banco. Tener muchos pequeños trabajos mal pagos más tres hijos más un marido más una casa, no sería del todo fácil. Te comento. Ni que hablar si querés, además, hacer otras cosas. Me duele el cuerpo, la cabeza y estoy un poco preocupada por motivos varios. Dos empanadas se cocinan en el hornito, mucho para leer. También un libro nuevo, cortito, que acabo de adquirir. Pendientes. Pendientes y más pendientes. Ninguna novedad de mi abuela. Cansancio extremo.
Así las cosas.
Sobrepaseitor.
Así las cosas.
Sobrepaseitor.
un poco mejor
Mi abuela (milagrosamente) amaneció un poco mejor. Hay que ver el resultado de la operación intestinal pero hoy el parte fue levemente esperanzador (el domingo a la mañana mi mamá llamó para decirme que de cualquier forma se iba a morir). La tienen sedada pero cuando entraron mis padres a verla, llamó a mi mamá (que es su nuera) y le preguntó si el cumpleaños de mi abuelo ya había sido (cumple 90 en junio). Mi papá le contestó que no se preocupara, que se iba a comprar ropa nueva. Mi familia, lo sabemos, suele ser delirante. De hecho, ao vivo, se la pasan haciendo chistes negros. En esas estamos.
Así las cosas.
Expectantes.
Así las cosas.
Expectantes.
lunes, 5 de abril de 2010
mi vida es un verdadero kilombo
Tengo mucho trabajo. Mi abuela se está muriendo. Es lo más triste que me pasó en mucho tiempo. Es injusto que alguien que vivió tan bien hasta ahora la esté pasando mal. Pienso y se me llenan los ojos de lágrimas. Lloré arriba de la elíptica, en el sauna, en el coche. Me voy a ir a Buenos Aires en estos días. Pero Diego se va a Monterrey. Milo viene conmigo. Y los chicos se quedarán con Jobis. Les pediré a María y a Lisa que les echen un vistazo. Marido vuelve el viernes. Me duele mucho la cabeza, no dormí nada. Angustia y desasociego por motivos varios. Cansancio.
Y tristeza. Mucha. Claro.
Así las cosas.
Duras.
Y tristeza. Mucha. Claro.
Así las cosas.
Duras.
domingo, 4 de abril de 2010
domingo de pascua
Fue una semana santa complicada. Pesada. Agobiante. Aburrida. Y difícil. Mi abuela está mal. En este mismo momento la están operando. Y nosotras, todas, estamos lejos. Chateo con mi hermano que está ahí. Chateo con mi hermana que está acá. Hoy a la mañana se iba a morir indefectiblemente. Ahora, no sé. Tiene 98 años. Mi abuelo se murió antes de que yo naciera en un accidente de autos volviendo de Punta del Este. Mi abuela iba en el coche también pero no le pasó nada. Hace unos años tuvo un infarto. Cuando yo tenía 7 años, perdía la memoria. Sobrevivió a muchas cosas. Estoy muy triste. de más está decir que debería estar en Buenos Aires. Pero estoy a muchos miles de kilómetros.
Me pasó dos días encerrada en casa sin salir. Vi muchas películas, me angustie. Es la última vez que no me voy para estas fechas. Mala decisión. Como siempre. La imposibilidad de mover.
La muerte inminente te enfreta con la muerte en general. La hace patente. Pensás. ¿alguien está preparado para eso? Supongo que no. No.
En otro orden de cosas, nunca más voy a ningún lado en el que soy invitada de segunda. No tengo 20 años, no voy a casamientos después de las doce. Ni a cumpleaños en el que estoy una hora y media porque todos los demás llegaron tres horas antes. No hay obligación de invitarme, no me invites, hago otro programa. Sabor amargo. Para colmo, llegamos después de que buscaran los huevos y Simón lloró frustrado. No da.
Tristes las cosas.
Muy.
Me pasó dos días encerrada en casa sin salir. Vi muchas películas, me angustie. Es la última vez que no me voy para estas fechas. Mala decisión. Como siempre. La imposibilidad de mover.
La muerte inminente te enfreta con la muerte en general. La hace patente. Pensás. ¿alguien está preparado para eso? Supongo que no. No.
En otro orden de cosas, nunca más voy a ningún lado en el que soy invitada de segunda. No tengo 20 años, no voy a casamientos después de las doce. Ni a cumpleaños en el que estoy una hora y media porque todos los demás llegaron tres horas antes. No hay obligación de invitarme, no me invites, hago otro programa. Sabor amargo. Para colmo, llegamos después de que buscaran los huevos y Simón lloró frustrado. No da.
Tristes las cosas.
Muy.
sábado, 3 de abril de 2010
Ya queda poco
De fondo, Pasto. Es del 92, erámos tan sónicos. Tan Adrián con jardienro de jean y el pelo largo. En quinto, los de la primera cantaron temas de ellos en el cumple de Pau. Me acuerdo de estar en su cuarto, el chico, sacando las letras. Creo que Tony se puso una bolsa de residuos de atuendo. Y no mucho más. Pasaron muchos años.
Ayer unos chicos, a quienes les pedí que me pasaran una pistola de agua que había quedado adentro de la pileta, me gritó: señora. Estaba de espaldas y me había olvidado de mi propio pedido. ¿Qué? ¿Señora? ¿Un nene? Oven. Claramente.
Y claro, estoy agotada. Me quedé a la mañana sola en casa con Milo y Die se llevó a los chicos al club. Ahora, el bebé duerme y los otros se fueron un rato: Simón a lo de Dante y Tita con Feli y Juana. Sí, clásicos. No tienen muchos más amigos con los que hacer programas el findex.
"Las cosas que me pasan son mejor que las de ayer"
"Me tiro sobre el pasto y veo cómo gira el frente"
El asado estuvo bien. Petit comité. Tuchi nunca llegó. Hay cosas a las que te acostumbrás sólo acá. Si en Buenos Aires alguien te dice que va a tu casa y sin llamar, no va, te preocupás. Bueno, en México es normal. Te digo, por si te estás por mudar. No pasa nada, es que, bueno, no vino. Y listo.
"Natural, natural, natural..."
Me duele el cuerpo. Siento la grasa. No me peso para no deprimirme más. Es así, la gordura me pega mal.
Miraremos la peli de Gus Van Sant que suspendimos ayer porque me estaba quedando dormida. Una peli que está buena y me torro. El dvd de la sala de tele no lo leía y tuvimos que subir a la cama. No es buena idea. Veo tanta mierda. Diego prefirió esperarme.
Ninguno de los grandes viene a dormir. Copado.
Qué larga la semana santa, por favor. La casa está sucia pero nada imposible. Eso me alegra.
Bueno, chicos. Así las cosas. Estoy muy quedama, pienso poco.
Así las cosas.
Planas.
Ayer unos chicos, a quienes les pedí que me pasaran una pistola de agua que había quedado adentro de la pileta, me gritó: señora. Estaba de espaldas y me había olvidado de mi propio pedido. ¿Qué? ¿Señora? ¿Un nene? Oven. Claramente.
Y claro, estoy agotada. Me quedé a la mañana sola en casa con Milo y Die se llevó a los chicos al club. Ahora, el bebé duerme y los otros se fueron un rato: Simón a lo de Dante y Tita con Feli y Juana. Sí, clásicos. No tienen muchos más amigos con los que hacer programas el findex.
"Las cosas que me pasan son mejor que las de ayer"
"Me tiro sobre el pasto y veo cómo gira el frente"
El asado estuvo bien. Petit comité. Tuchi nunca llegó. Hay cosas a las que te acostumbrás sólo acá. Si en Buenos Aires alguien te dice que va a tu casa y sin llamar, no va, te preocupás. Bueno, en México es normal. Te digo, por si te estás por mudar. No pasa nada, es que, bueno, no vino. Y listo.
"Natural, natural, natural..."
Me duele el cuerpo. Siento la grasa. No me peso para no deprimirme más. Es así, la gordura me pega mal.
Miraremos la peli de Gus Van Sant que suspendimos ayer porque me estaba quedando dormida. Una peli que está buena y me torro. El dvd de la sala de tele no lo leía y tuvimos que subir a la cama. No es buena idea. Veo tanta mierda. Diego prefirió esperarme.
Ninguno de los grandes viene a dormir. Copado.
Qué larga la semana santa, por favor. La casa está sucia pero nada imposible. Eso me alegra.
Bueno, chicos. Así las cosas. Estoy muy quedama, pienso poco.
Así las cosas.
Planas.
viernes, 2 de abril de 2010
viernes santo
Intento leer los diarios. Un poco. Proliferación de curas pedófilos (lo que me resulta aberrante), mujeres caucásicas suicidas, inflación, Ricky que se asume puto, el tráfico de semana santa. Cosas así. Claro.
Yo lucho con mi angustia.
No ahora. En este momento, no. En general. Ayer a la noche creí que me iba a volver loca. El cuerpo que no encuentra cómo ponerse, la incomodidad que crece, respirar profundo. Nos pasamos el día en el club sin hacer deporte. Mal ahí, eso me hubiera servido. Pero mucha paja, muchos hijos. Los chicos nadaron, Milo ahí estuvo entre la toalla, con sus juguetes, upa y la carreola. Estaban María José y Sandy.
Volvimos y buscamos pelis para bajar. De repente no se te ocurre nada o no las encontrás. O lo que sea. A mí, lo dije muchas veces, me gusta el cine nórdico, el francés, el alemán, el inglés. De verdad. Acá, no llega nada. Impossible. Pura merda hollywoodense. Después de (no) mirar en la tele una de Adam Sandler con Zohan en el título, pusimos Where the wild things are, con Tita y Coco. Yo me dormí un poco, Roberta se durmió del todo y el que más la disfrutó fue, por lejos, Simón. Después, miramos una comedia romántica italiana, mala pero alegre que, junto con un buen baño, me revitalizó.
Es que.
Hijos 24hs me angustian MUCHO. MAL.
Me ahogo. Pienso: no nací para esto. Y creo que es verdad. A mí me gusta la libertad, hacer lo que se me canta, coger, estar tirada leyendo, mirar pelis. De todas maneras, dejamos a las crías en un cuarto, cerramos la puerta y garchamos. Eso me pone de buenas.
Ahora marido prepara desayuno mexicano con todos los hijos alrededor: huevos a la mex, molletes y alguna otra cosita. Le lleva mucho tiempo, yo puse un disco (que no escucho) y me vine a refugiar a la compu.
Me están llamando. Voy a comer de más para después deprimirme porque me sobran 5 kilos (eso también me tiene pésimo).
Así las cosas.
Agobiadas.
Yo lucho con mi angustia.
No ahora. En este momento, no. En general. Ayer a la noche creí que me iba a volver loca. El cuerpo que no encuentra cómo ponerse, la incomodidad que crece, respirar profundo. Nos pasamos el día en el club sin hacer deporte. Mal ahí, eso me hubiera servido. Pero mucha paja, muchos hijos. Los chicos nadaron, Milo ahí estuvo entre la toalla, con sus juguetes, upa y la carreola. Estaban María José y Sandy.
Volvimos y buscamos pelis para bajar. De repente no se te ocurre nada o no las encontrás. O lo que sea. A mí, lo dije muchas veces, me gusta el cine nórdico, el francés, el alemán, el inglés. De verdad. Acá, no llega nada. Impossible. Pura merda hollywoodense. Después de (no) mirar en la tele una de Adam Sandler con Zohan en el título, pusimos Where the wild things are, con Tita y Coco. Yo me dormí un poco, Roberta se durmió del todo y el que más la disfrutó fue, por lejos, Simón. Después, miramos una comedia romántica italiana, mala pero alegre que, junto con un buen baño, me revitalizó.
Es que.
Hijos 24hs me angustian MUCHO. MAL.
Me ahogo. Pienso: no nací para esto. Y creo que es verdad. A mí me gusta la libertad, hacer lo que se me canta, coger, estar tirada leyendo, mirar pelis. De todas maneras, dejamos a las crías en un cuarto, cerramos la puerta y garchamos. Eso me pone de buenas.
Ahora marido prepara desayuno mexicano con todos los hijos alrededor: huevos a la mex, molletes y alguna otra cosita. Le lleva mucho tiempo, yo puse un disco (que no escucho) y me vine a refugiar a la compu.
Me están llamando. Voy a comer de más para después deprimirme porque me sobran 5 kilos (eso también me tiene pésimo).
Así las cosas.
Agobiadas.
jueves, 1 de abril de 2010
En Buenos Aires
lo que queda de familia está en una habitación del Mater Dei, esperando a que busquen a mi abuela para llevarla al quirófano. Ahí debería estar.
Pero no.
Estoy en mi casa del suburbio mexiquense, leyendo diarios digitales en la cama, con mi marido al lado, haciendo lo mismo. Mis hijos mayores pusieron la mesa del desayuno y nos presionan para que bajemos. El bebé duerme la primera siesta del día. Todavía no me lavé los dientes y escucho canciones tristes de Regina Spektor.
Wrong place, babe. Wrong place.
Pero no.
Estoy en mi casa del suburbio mexiquense, leyendo diarios digitales en la cama, con mi marido al lado, haciendo lo mismo. Mis hijos mayores pusieron la mesa del desayuno y nos presionan para que bajemos. El bebé duerme la primera siesta del día. Todavía no me lavé los dientes y escucho canciones tristes de Regina Spektor.
Wrong place, babe. Wrong place.
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