jueves, 21 de febrero de 2013

Soy en tuiter

@mexicomemata

martes, 12 de febrero de 2013

Un post como los de antes (o el intento de)

Tal vez, muy posiblemente, haya perdido la mano. O el don (?). O el mojo. Quién sabe. Seguramente lo que perdí es el interés y la práctica. Debe ser que de tan ocupada no tengo tiempo en la mente. Aunque eso no tiene sentido.

A ver. Lo voy a intentar.

Resulta que trabajo mucho. Soy editora de contenidos y comunicación en una fundación que tiene una página de alto tránsito.

Trabajo desde acá y a veces voy a la oficina. Sí me gusta pero quisiera ganar más. Bastante más.

También salió a la venta la antología, lo que me, increíblemente, me alegra y enorgullece.

Además, me certifiqué como coach ejecutiva. Sí sí: así como leés. Y me encanta. Ahora hay que ponerlo en práctica.

Mis hijos están muy grandes. Todos. Van a la escuela, les va muy bien, tienen sus actividades, su vida social, su mundo privado. En realidad, Camilo está menos grande que los demás pero va a la misma escuela que los hermanos (a la sede del kinder) y sigue siendo el niño feliz que siempre fue. Un cuasi milagro.

Mi marido ahí anda.

Entonces: trabajo mucho, hago una clase de yoga de dos horas (una vez por semana), a veces nado o hago aeróbico, me siguen sobrando los tres kilos de siempre (a veces hago dieta sin éxito, otras ni lo intento). Estoy bien en mi piel aunque hayan sido días de angustia, que parecieran no irse a terminar en breve. Pero nada grave. La madurez tiene ese no sé qué, muy sentador.

Porque las cosas que antes me importaban ya no me importan.

Y es el año de la serpiente: mi año. Aunque sea duro sé que va a ser bueno.

No sé si me salió. Tampoco importa.

En fin, chicos.

Así las cosas.

martes, 5 de febrero de 2013

no tan distinto ¿o sí?

En realidad solo porque ese título de SUMO es un gran título.

Porque los títulos parece que hacen a las cosas. O, mejor dicho, venden bien las cosas. ¿Es como los nombres? Antes pensaba que sí, ahora que no.

¿Qué importancia real tiene el nombre sobre el destino de las personas?

Yo me llamo Julieta.

Julieta.

Así de banal, sencillo, simple y poco original.

Y, sin embargo, no creo ser particularmente promedio.

O sí.

¿Quién sabe?

Ayer, mientras nadaba de un lado para el otro, concluí, una vez más, que la mayor transformación de la madurez radica en la total convicción de que todo vale.

Veo en mis padres, bastante liberales en relación a otros muchos, tantos prejuicios grabados a fuego y naturalizados que reconozco un camino en mí, trazado artesanalmente, alejado de muchos años de crianza.

En criollo: a mi modesto modo de ver, cada cual puede, tiene y debe hacer lo que se le canten los huevos mientras no lastime a un(os) otro(s).

Ah: y dios no existe.

Bueno, chicos, tengo que trabajar. MUCHO. Y estudiar. Y hacer unos informes.

Vivir es genial. Y sobre todo cuando hay sol.

Les mando besos (???).

Así las cosas.

jueves, 31 de enero de 2013

jueves, 17 de enero de 2013

el tiempo no para, chicos

Lo que para muchos contextos podría ser una ventaja, acá no lo es. O, visto desde otro lado, soy demasiado ansiosa. La cuestión de las perspectiva desde donde se miren las cosas funciona siempre.

El tema es así: pienso y hago a veces demasiado rápido. Y espero lo mismo de los demás. Es cierto que en mi hacer tal vez muchas veces la perfección se escape pero puede que busque la eficiencia por sobre todas las cosas. La vida se pasa muy rápido y hay que hacer mucho así que porfas, gente que me rodea, apúrese. ¿Es mucho pedir? Solo quiero que me contesten los mails para saber qué tengo que hacer. Y que me contesten los mails para poder avanzar. Desde arriba y desde abajo.

Ya sé: es un problema mío.

Pensé que al dejar la setralina los niveles de ansiedad iban a subir descomunalmente pero me sorprendo gratamente. El martes hice la clase de yoga entera, con la misma concentración y entrega de siempre, con ganas de que no se termine nunca.

Ahora, tal vez, vaya a la de los jueves, que no es tan genial pero igual me ayuda.

Ah, padres juntos en casa: bomba atómica.

Quiero que la vida no se termine. Quiero ser joven por siempre y tener este entusiasmo que, para mí, es bastante novedoso. Quiero hacer todo a la vez y todo bien. Y estar contenta.

Algunos factores fallan, obviamente. Pero no me voy a extender.

En fin, el deporte me llama.

Así las cosas.

jueves, 10 de enero de 2013

el desacostumbrado encanto de estar contenta

De verdad, es raro. Aunque no tanto, miento. En algún momento sentí algo semejante pero ahora hay "emoción" y para alguien como yo, que casi nada le toca el corazón, es realmente extraño.

¿Qué pasa? Cosas buenas pasan. Bastante estrés, movimiento, reacomodamiento. 

Además de trabajar todo lo que estoy trabajando, todo el día y en cualquier momento, también quiero hacer gym, estar con los chicos, leer, ver amigos, organizar el cumple de Coco que fue el lunes pero se lo festejamos el sábado. Hoy a la noche llega madre porque no se lo quería perder: adelantó su pasaje.

Estoy con pocas ganas de escribir. La cabeza no me da para mucho, llegan las 8 de la noche y solo pienso en irme a la cama, aunque estoy leyendo cosas en la compu o mandando mails. Hoy voy a tomarme un respiro. Quiero ir a yoga, a buscar unas cosas a Waldo´s, al shopping a ver si encuentro unas botas y algo de ropa de batalla y una lámpara y una alfombra porque todo está rebajado. De repente tengo un impulso consumista pero me dura muy poco y cuando estoy en el centro comercial, lo único que quiero es irme.

El 2013 es el año de la serpiente. Sé que va a ser un año intenso y lleno de cosas: lo celebro.

Seamos felices, después les cuento más. Ahora sí: feliz año.

ASÍ LAS COSAS (a poco no lo extrañaban).

sábado, 5 de enero de 2013

un mail de hace dos años que encontré por casualidad

Se lo mandé a un amigo, dentro de un intercambio más amplio. Lo copypasteo:

El orden de lo espiritual me interesa tal vez más que el de lo real pero sin tener ninguna noción de lo concreto, lo espiritual un poco, a veces, se me desdibuja. Lo real contextualiza. Es como leer la biografía del autor con el que estás obsesionado. O algo así.

El texto me pareció muy bueno, corto, conciso y terrible. Me pregunto si es depre o pesimismo o ninguna de las dos. A mí me interpela particularmente, claro, y lo único que me hace ruido -y desde antes, no por el texto- es que no soy varón. Hay una conciencia sobre mi masculinidad en un aspecto de mi vida que me sorprende,  me deprime y me es indiferente, todo a la vez. ¿Por qué será que los 33 son un punto de inflexión? Yo lo viví claramente como la entrada a la adultez real, a la madurez, algo muy interno, una sensación acabada que no me pegó para nada bien, por cierto, pero a la cual me acostumbré. La gente me mirar raro cuando digo que me siento grande. Que de repente me siento grande. Prefería la esperanza de la juventud aunque per se la juventud me parece bastante poco interesante.

Y mientras leía el texto pensé también en cómo pienso yo todo el tiempo en términos de "diversión" porque parte de lo que me preocupa es que ahora, que está pasando lo mejor, la última chance de que esto sea "divertido", yo me aburro. Y demasiadas veces pienso que la diversión y la monogamia no van de la mano, por más banal que parezca. Y a la vez, me doy cuenta de que la monogamia es un remanso, las tormentas emocionales que devienen de los enamoramientos agotan y desgastan y conllevan un nivel de energía que se le saca a otros aspectos vitales. Pero ¿entonces?

Para mí vivir en México es terriblemente aburrido por la vida que no puedo armar. Qué pavada, ¿no? Pero es tan real como superfluo.

"La belleza no perdona" es una frase demoledora. Aun hoy, en esta adultez que no busqué, sigo pensando que la belleza es un atributo con el cual me gustaría haber sido revestida.

Los hijos son una fuente de preocupación inagotable. Pero no acuerdo con vos en que las conductas o los patrones son irreversibles, ves, ahí soy optimista. Sí creo que el carácter es innato y si no todo, al menos una parte, pero me parece que hay rasgos de la personalidad que  mutan con los años. De hecho, puedo ponerme como ejemplo porque a los 4 años no me despegaba del regazo de la maestra, literalmente, no jugaba con los otros nenes, era reservada y estaba en mi mundo además de que fui bastante antipática y desagradable hasta bien entrada la adolescencia y ni hablar de mi incapacidad de luchar contra mis propias debilidades. Todo aquello que no me salía bien, simplemente lo abandonaba, el tezón no está dentro de mis virtudes y, sin embargo, mal o bien a la larga tuve una vida bastante "normal", si es que eso existe. Supongo que uno a los hijos tiene que ir acompañándolos como se pueda.

Yo estoy teniendo unos problemas parecidos con Roberta, me dice que nadie quiere jugar con ella en el recreo, que está sola, ayer no quería ir a la escuela y yo me angustio mucho. La maestra y la directora dicen por el contrario que es super lider y muy popular, el hiato entre su relato y lo que se supone que pasa, no lo entiendo. Entonces: me ocupo. Llamo a la escuela, pido que la observen en los recreos, dicen que van a hablar con la psicóloga, voy a la escuela a leer, le intento invitar amigas con bastate poco éxito. En fin, lo que puedo yo desde mi rol como para que ella se sienta integrada y, de todas maneras, parece que no alcanza.

Otros!!!! Uh, eso sí es duro pero bueno, todo el mundo sobrevive. Tengo una cantidad asombrosa de conocidos y amigos con hijos dobles, algunos de probeta y otros naturales. El origen de los hijos no tiene ninguna importancia, los hijos son hijos sea que los óvulos se fecunden adentro o afuera de la madre. El único tema es que es un plomo, supongo, muy desgastante y pesado. Pero los hijos son lo máximo y al final todo vale la pena. Estoy en una etapa de enorme afinidad con la reproducción y la familia, a ver cuánto me dura. Ojalá sea uno y si no, igual van a estar felices.

Bueno, para variar me hiper extendí. No sé si es telepatía o simple afinidad pero tus temas me interpelan. Ya sabés que no tenés ninguna obligación de contestarme, monstri.

Te mando un beso grande.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Solo por hoy

Estamos replegados sobre nosotros mismos, como familia. Y es, básicamente, porque no hay casi nadie en la ciudad, porque son días de transición entre vacaciones y vacaciones, porque las fiestas generan esta sensación de tiempo suspendido.
Los gritos, las peleas, los fastididios se suceden pero, sin embargo, el saldo siempre es positivo.
¿Qué le pasa al mundo? ¿Por qué se impone la sensación de vivir al borde del colapso? Cuando no son fenómenos naturales son revueltas sociales o tensiones políticas.
Pasamos ocho días en Buenos Aires. Por primera vez en mucho tiempo fui sin expectativas. La pasé muy bien, disfruté y volví, fluyendo en todos los momentos. Para mí eso es mucho.
Ahora los dolores me doblegan. La cama tira aunque me empeore. Estoy agotada. Pago meses sin respiro, uno tras otro. El encierro no ayuda pero la voluntad de salir y hacer deporte no existe.
El año fue malo aunque lo grave es otra cosa, es lo que pone en riesgo tu vida o la vida de alguien querido. El resto, lo que se puede solucionar, es duro pero solucionable.
En mi cabeza ya no está tatuado el formato blog. Naturalmente pienso en la vida real. De todas mnaeras, a veces lo extraño. Solo que la queja me aburrió.
Buen año para todos. En unos días me voy a la playa, unas vacaciones reales y merecidas. Los cinco juntos.
Nos vemos en el 2013.

martes, 14 de agosto de 2012

Es muy difícil perder las mañas

Así que acá tienen mi nuevo blog, por si me extrañan (!!!??): no soy yo si no bloggeo

lunes, 16 de julio de 2012

fin

Pensé que esto nunca iba a pasar. Pero acá estoy, despidiéndome. Gracias a todos por la compañía de tantos años. Cuando llegué a México no hubiera sobrevivido sin este espacio. Esa era terminó, ahora estoy en otra etapa. Por ahora una etapa muy triste pero este ya no es el espacio para explayarme. Tampoco pensé que algún día se me irían las ganas de escribir. Pero así es.

Por eso esto llegó a su fin. Lo voy a dejar abierto como el testimonio de una época. Una época larga. Siete años y medio es mucho tiempo. Muchas, demasiadas cosas en una vida.

Por ahí algún día abro otro blog aunque ahora parezca imposible.

En fin.

ASÍ LAS COSAS.

Bye.

lunes, 25 de junio de 2012

el soliloquio del enojo

A veces, de tanto en tanto, ciertas cosas que me dicen me quedan repiqueteando en la cabeza y argumento, a favor o en contra, mentalmente durante días.

Hubo un tiempo en el que venía acá a contar lo que hacía. Qué increíble me resulta ahora.

Volviendo a lo anterior, el viernes pensé que tendría que hacer una suerte de historia desde que empecé el blog y con eso tal vez cerrarlo. Una cronología, para ser más exacta. El problema es que no tengo fuerzas. Lo mínimo me resulta agotador. Aunque bueno, no podría decir que el viernes fue un día tranquilo. Fui temprano a una junta en San Angel, a las 9am ya estaba allá (es del otro lado de la ciudad), después trabajé intensamente en mi estudio, llovió, vino Lisa con todos sus hijos y a las 7pm vino una camioneta a buscarme para ir al show de Fey. Era en Huixquilucan, arriba de las montañas, llovía a mares, hacía un frío imposible, no cené, tomé 3 cafés, estuve atrás de marido las mil horas que duró el show mientras lo dirigía y me acosté tarde y aterida. El sábado tuvimos comunió así que a las 10.30am estábamos en la iglesia. Después dejamos a los chicos y fuimos a comprar el regalo, no había podido ir antes. Además pasamos por el super y en un local me compré unos lindos lentes de sol. Después del ágape nos tiramos con marido a dormir la siesta y rompimos la cama. Nos levantamos solo para ir a la cena en lo de los P. Hace mucho que no salía de noche con los chicos y no es un buen plan, para nada. Se durmieron los 3 después de romper un cacho.

Volvimos bajo la lluvia, agotados.

Ayer fuimos a un asado en el que los chicos la pasaron mega ultra genial. Estaba lleno de pibitos de todas las edades y jugaron sin parar. Ninguno de los 3 se me acercó en toda la tarde a decirme nada. Un milagro. Eso sí: padecí de un dolor infame todo el finde.

Hoy no podía levantarme a pesar de que ayer me metí en la cama a las 8pm. Ahora, después de haber trabajado bastante intensamente desde antes de las 9am, voy a llevar a los grandes a tenis y voy a intentar descansar un rato.

Volví a la dieta estricta. El café y las harinas creo que me destruyen. Nada me es más ajeno que el dolor y la enfermedad. Hay gente que encuentra un goce. No es mi caso. En lo más mínimo.

Quiero sentirme biennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn.

Ah, el jueves que viene me voy a París.
Así las cosas.

miércoles, 13 de junio de 2012

desde Amex, una vez más, como si el tiempo no pasara

Los dedos me duelen, se me cansa la muñeca, creo que escribo lo mínimo indispensable. Otra vez sopa.

Estoy en el lounge de American Express, gracias a la extensión de la tarjeta de padres que solo uso para estas ocasiones. Hay un ruido infernal, hacen trabajos de reparación de vaya uno a saber qué afuera y no hay la paz que quisiera. Además, unos abuelos con una nieta adolescente se sentaron en mi pequeño livingcito. Pareciera como si los abuelos fueran de origen latino, ella habla un poco mejor en castellano que él, que me preguntó si tenía que dejar propina y la mandíbula parecía rechinarle por la falta de fluidez. La señora, en cambio, le habló con bastante soltura a la camarera pero habla un inglés nativo. La nieta se ve que tomó alguna clase en la escuela pero ni siquiera entendió que le estaban preguntando qué quería tomar. No suela tu iphone o ipod touch.

Por mi parte, escribo en la nueva compu que me regaló marido. No pesa y es un avión de rápida. Comí zanahoria, pepinos y jícamas, unas papitas fritas (se supone que no debo frito para mi dieta pero BUEH) y un cacho de atún (que se supone que tampoco puedo).

Fui a lo de un médico biológico que me dio DIEZ remedios homeopáticos para tomar 3 veces al día y la realidad es que aguanté solo dos tomas. Su gusto asqueroso y mi falta de fe me hicieron desistir. Pero, la dieta que me dio (que incluye papa, batata, zanahoria, betabel y elote, cosa que otras no) la sigo al pie de la letra. Es decir, dejé lácteos, harinas, todo tipo de cosa dulce (ningún edulcorante siquiera), ni té ni café ni carne de vaca ni frutas ni nada que puedas pensar que te da felicidad (excepto lo que puse antes y el aguacate).

No, no me siento ni un poco mejor.

(qué calor hace acá adentro, delirante)

Ayer parecía que mi ausencia iba a ser un drama familiar. Camilo lloraba al ritmo de "mami, no te vayas", con mocos y agarrándome fuerte, Coco y Tita tuvieron dos noches anteriores muy malas y nada inccaba que fuera a haber paz con mi partida. Por suerte no fue así. A Milo le compré un huevito Kinder, tal y como me pidió y me mandaba besos con la mano cuando me fui en la camioneta (como otro buen augurio, Lu pudo mandarme a Mau para que me trajera). Coco no fue a la escuela pero se fue con marido a la oficina, quien lo dejó en casa para que se fuera a tenis con su hermana. Cuando está Lupita todo fluye mejor. Y creo que entendieron que tienen que ponerle buena voluntad. O eso espero.

Bueno, me duele demasiado la mano. Dejé el trabajo para el avión, cuando ya no tenga internet (qué delirio que no haya conexión en los aviones, no tiene ningún sentido).

Ya armé bastante la agenda. Pero de solo pensar en andar de acá para allá me canso. Quiero volver a ser yo, que me inyecten energía.

Marido me ama y yo a él. De eso gusto.

En fin, chicos.
Así las cosas.

martes, 12 de junio de 2012

no es que no tenga nada para decir

Es que no tengo energía. Y a veces tampoco tiempo. Pero mayormente energía. Mañana me voy a Bs As, mi avión sale temprano y tengo muchas cosas que hacer. Mucho trabajo que se acumula.
En fin.
Así las cosas, chicos.
Sin más.

viernes, 1 de junio de 2012

llueve por fin

Está gris. Muy gris. Y hubo relámpagos. Justo hoy Lupita regó el pasto. El agua es vida aunque deprima.

Casi no me levanté de la cama en los últimos cinco días. La fibromialgia es una enfermedad/condición (no sé cómo definirla) demasiado cruel. El dolor paraliza. Lloro.

De todas maneras, intento hacer vida lo más normal posible. Un día hasta me subí a una máquina 3 minutos pero me bajé.

Ahora, mientras marido está en Guadalajara, el agua cae copiosa detrás del vidrio y alimenta los ríos y riega las plantas para que verdeen, pienso en que un día me voy a morir y que lo único que no quiero es sentir que la dejé pasar. Posiblemente lo sienta, lo sé. Desde siempre que tengo la sensación de hacer mucho menos de lo que debería y esa convicción no es gratuita ni inocente, permea y tiene consecuencias. También me ataca la famosa culpa de clase, como ráfagas, y mientras un día pienso que quiero ser lo suficientemente rica para no tener que pensar nunca más en dinero, otras un escozor me recorre el cuerpo, no sólo por la injusticia mundial, el hambre, la falta de educación, la explotación infantil, el tráfico de personas y de mujeres en particular, la esclavitud sexual y todos los etcéteras conocidos e imaginables, mi propia parálisis (no sólo corporal sino la simbólica) me avergüenza y escandaliza. Aunque no haga nada para cambiarlo.

Supongo que todos somos pendulares. El consuelo es pensar que en algún momento podré hacer otra cosa, que este momento es de preocupación familiar pero que el mundo va a interpelarme no solo desde lo discursivo en un tiempo no tan extenso. ¿Será verdad? Quién sabe. Por ahora lucho contra mi propio cuerpo con éxito de relativo a nulo, como en casi todas mis batallas.

El mundo sigue girando, la miseria sigue existiendo, la mayor parte de la gente hace lo mismo que yo: sentir ráfagas de culpa sin accionar, con o sin conciencia de que así no ganamos nada.

¿A qué venía todo esto? Quién sabe otra vez. A que temo morirme sintiendo que me aburrí, que no hice nada ni por mí ni por el mundo. La finitud, por estos días, es un tema recurrente. Debe ser el miedo que me da vivir en este mundo tan tumultuoso. Es cierto, el mundo siempre lo fue pero en mi adolescencia, los "dorados" noventa, hubo un cierto aura falaz de tranquilidad universal (ya sé que hubo guerras y debacles de toda índole pero no tan desastrosos como en otras épocas).

Tengo que buscar a Simón en casa de un amigo. Bajo la lluvia.

A veces estoy tan bien, estoy tan down.
Así las cosas.

sábado, 26 de mayo de 2012

estrictamente lo que pasa (aunque eso no exista)

Escribo sin usar el dedo mayor de la mano derecha porque ayer me corté con la mandolina. La realidad es que le tengo pánico a la mandolina porque soy una persona tirando a muy torpe y la mandolina que compró marido es aún más filosa que las normales porque es de cerámica, super top y chica y elegante pero hiper peligrosa. No sé cómo me corté, fue en el final, ya había rebanado toda la col y no sé qué movimiento hice para sacar lo que quedaba y zaz, corte profundo que no paró de sangrar por 45 minutos. La colesaw no quedó muy genial porque mi ánimo para condimentarla ya no era el mejor pero bueno, ponele que zafaba y, de todas maneras, la comida de la casa a la que fui estaba mucho más rica y mi ensaladucha quedó muy desdibujada pero igual voy a intentar con el cacho de col y zanahoria que me dejé en el refri porque me encanta.

Marido se fue ayer a la mañana a Las Vegas a hacer un show de Incubus. Tuvimos poco contaco, bueno, casi ninguno, el pibe no me da mucha bola y yo medio que hago la mía.

Simi se fue a dormir a lo de unos vecinos amigos, le copa ir porque son dos varones muy seguidos y otros dos hermanos más grandes y la pasa bomba. Además, es el tipo de nene que gusta mucho de las familias ajenas y yo lo entiendo a la perfección porque a mí me pasaba lo mismo. Tita en consecuencia invitó a las dos amigas vecinas así que la ecuación dio rara porque se fue uno y vinieron dos pero ya habían cenado y armamos piyamada con bolsas de dormir y miraron una peli hasta como las 11pm. Yo me metí en la cama a leer a Foucault, por ahí alguna vez lo termine. Nah, estoy mucho más cerca del final que del principio así que me tengo fe. El jueves fui a la Rosario Castellanos (acá las librerías además de tener el nombre de la cadena tienen nombre propio, algo raro ahora que lo pienso) y compré el nuevo de Villoro, Arrecife, y uno de una pibita mexicana muy sonado que editó Sexto piso. Ya los agarraré.

Eso sí: a las 7.22am vinieron a preguntarme si podían ver Laberinto a lo que les respondí que no, que jugaran y cuando fui a ver a las 8.44 habían sacado TODOS los juguetes del cuarto de Milo y del de Tita. Igual después ordenaron.

A las 10am estaba en mi clase de spinning y después vine a buscar a Tita para llevarla a nadar al club. Los dos más pequeños se metieron en la pile y después fuimos a comer pizza por acá con los que estaban. Mi plan era ir al Corredor Roma Condesa pero el calor y la voluntad de los kids no daba y si hay algo que aprendí en la última década es que cuando los chicos están entretenidos no hay que sacarlos del plan excepto que sea estrictamente necesario. Así que llegué a casa a las 5.50pm, los chicos regaron un poco y después intentaron mirar peli pero sin éxito. Milo estaba agotado y se durmió mirando algo en mi celular (no tengo ni la más puta idea de cómo aprendió a poner los videos que le copan) y los grandes miran Los Simpson. En breve les haré algo de cenar (liviano porque comimos como chanchos) y después de pasar al ya no bebé a su cama me meteré, una vez más, en la mía a leer. Esto de que cuevana no ande más hace que no haya visto pelis en los últimos 3 meses. Pero bueh: todo no se puede.

Bueno, marido me skypea, kids quieren un yogur y yo tengo una sed incombatible.

En fin, chicos.
Así las cosas.

martes, 22 de mayo de 2012

solo vengo acá cuando estoy triste. qué raro.

hoy estoy triste. tristísima.

o solo decaída. y con la labilidad más exacerbada que nunca.

me avergüenza, eh.

en realidad estoy angustiada.

y cuando estoy angustiada de inmediato pienso en mi infancia y adolescencia.

durante demasiados años viví con un nudo en la garganta. a veces bajaba y se instalaba como peso en el pecho. y se deshacía poco.

ahora, hace años, y en gran medida gracias a México, soy mucho menos angustiada. por eso valoro el suburbio y la boludez y los pasteles y las galletas y los hijos y el amor marital y alejarme de lo que creo que soy ideológica e intelectualmente (que a esta altura debe ser una creencia perimida e idealizada, claro).

pero hay días, como hoy, en los que me siento así, chiquita, poquita cosa y me dan ganas de volverme invisible y de no hablar con nadie. después me ves y no se nota, eh. pero esta sensación no se me va.

en fin.

igual tengo que ir al City a comprar pollo orgánico y pescado y por ahí algo de ropa interior para mí. amerita.

así las cosas.

jueves, 17 de mayo de 2012

mayo, siempre tan mediocre

Todos los años olvido que mayo es un mal mes. ¿Por qué? No sé. No porqué lo olvido sino porqué lo es. Lo es y punto. Es un mes nada, un mes polvoso, seco, desabrido.
Podría quejarme del clima, que está grisáceo y desalentador pero sería una queja vacua, aburrida.
Llamaron de la escuela de Tita porque le dolía el oído. Estamos mal la una con la otra, no nos entendemos, tenemos exabruptos, nos gritamos. Es algo que no tenía en mis planes. Al menos no a los 7 años de mi hija. A los 15 me parecía verosímil.
De todas maneras hay un resto de felicidad en mi existir. A pesar de que marido anda medio caído y quiso contarme las pesadillas que lo aquejaron toda la noche. Pesadillas en las cuales yo era una asesina y teníamos que exiliarnos. No, ni intentes hacer una interpretación.
Ahora espero a que llegue hija para comer. Al rato viene Flor, pero antes quiero hacer los postres para mañana. Tenemos cena. Hoy vino el jardinero a cortar el pasto. Pensé que si tuviera con qué podría cortarlo yo. La huerta está exuberante. Les hiper agradezco a mis aromáticas portarse tan bien, crecer desmesuradamente, vivir. Tenemos que ir a Xochimilco a comprar suculentas pero no hubo cuándo. Este finde tampoco será, el domingo quiero hacer Lagu y después la muestra de Neto en San Ildefonso con los pequeños. Marido se va en una semana de viaje y casi no estará hasta el 10 de junio. Qué triste.

El 13 me voy a Bs As, ojalá no haga mucho frío.

Tengo dos plantitas en la biblioteca. Nunca tuve plantas de interior, suelo odiarlas. Pero estos fueron los regalos de mis dos hijos mayores para el día de la madre. Así que acá están y espero acordarme de regarlas.


Sigo sin ver pelis. Llegó hija.
Voy a comer.
Así las cosas, chicos.
No news, good news.

jueves, 10 de mayo de 2012

el hastío

Vivo con unas ganas de llorar atoradas que nunca se dejan ser.
Es el encierro: aburre.
O la falta de alguna idea que me tenga emocionada. Algo.
Hice spinning.
Sauna + baño.
Todo moda con Roberta y colegio de Camilo.
Lectura de guión.
Preparación de alfajorcitos de maicena con Simón.

Angustia y tristeza basal.

Ahora creo que parto un rato a lo de Luli a fumarme un porro y ventilar.

Las paredes de mi casa se me caen encima.

Buenos Aires en un mes parece inalcanzable. Igual, también tengo miedo de que me angustie.

Todo es un gran temor.

Ah, marido en el zócalo, a punto de comenzar la transmisión del concierto gratuito de Macca. No, no fui.

Ah2: es el día de la madre y no, no tuve ni regalo ni festejo ni llamado solidario de marido. Clásicos.

Un día huyo de verdad.

Así las cosas.

lunes, 7 de mayo de 2012

chata y llovida

Ayer estuve triste y angus como hace tiempo no estaba. Bueno, hace días. Siento que el aire está más espeso que de costumbre por lo cual, sobrevivir se vuelve más complicado aún. El remo que se complica.
Es el encierro, lo sé, eh.
Tita tiene mononucleosis. La pobre está encerrada hace días, sintiéndose como el orto y siendo un manojo de nervios. Hago enormes ejercicios de paciencia, respiro hondo y la abrazo y la contengo cada vez que llora desconsolada diciendo que no sabe qué le pasa. El tema de cómo pasar la adolescencia te lo debo.
Desde el miércoles pasado que no tengo trabajo remunerado, a ver si cae esta semana. Siempre le hace mejor a la cabeza. El viernes fui con los varones al cumple de Pancho, me divertí, por lo general en ese ámbito nadie habla de ciertas cosas que esta vez sí. Extraño y grato. Y nada de pañales y partos y semanas de embarazo que es un tema que me torra como pocas cosas en la vida.
El sábado tuve que llevar a Tita al médico por tercera vez en la semana. Milo se había ido con marido al Salón 21 y lo pasé a buscar. Después fui al super a comprar cosas de dieta (?), estoy volviéndome ese tipo de persona que prueba todo lo que le ponen delante pero esto de no adelgazar es un flagelo infame. Y después: la nada.
No, miento, Eva se apiadó de mí y vino con Julia a tomar un café. Llovía mientras charlábamos despatarradas en el living y las nenas miraban Los Simpson. Simi se había ido a lo de Dante y Milo daba vueltas por ahí. A la noche cené con las chicas jóvenes en Belmondo, el nuevo espacio hipster de la Roma por antonomasia. Domi estaba despampanante y yo crota como siempre (aunque la remera que se ve más abajo con los 7 pecado capitales que me regalaron con Cristinas es divine). La comida está bastante bien y a buen precio, mis compas bebieron pero yo solo le entré a la coki. Reí y cuando llegué marido estaba en la cama.

Y ayer, asado en casa. La lluvia desubicada por suerte no puede arruinarnos nada ahora que tenemos parrilla con tapa. Hice un par de ensaladas y todo fluyó tranquilo.
Milo hoy no quiso ir a la escuela. Lo dejé solo porque no tengo fuerzas para luchar contra nada más. En un rato salgo para Polanco, voy a comer con Milagros al Eno de Polanco que aún no conozco. Íbamos a vernos acá pero el encierro no me tiene del mejor humor: necesito aire.
Espero que Tita esté bien para el findex. La idea es ir a Acapulco si el médico autoriza porque los kids no tienen clases ni lunes ni martes POR EL DÍA DEL MAESTRO. No, yo tampoco entiendo.
El jueves salen temprano por el día de la madre. Marido tiene show de Sir Paul again pero yo no pienso ir. Atravesar la ciudad el día de la madre es una utopía. Aquí me quedaré, suburbiando.
Por cierto, leo poco, no miro pelis y estoy bastante aburrida. En el 2010 me divertí mucho pero sufrí. En el 2011 me divertí bastante y sufrí menos y este año estoy bastante opiada. Puede que sea la adultez. O la falta de deseo en general. Who knows.
Eso sí: en mes y cacho estaré en Bs As cagándome de frío y en octubre toca NY con madre. Ojalá pueda hacer Europa en Julio, sería un hitazo.

Bueno, chicos, no aparezco porque hay muy poco para decir.
La gente, como colectivo, deja muchísimo que desear. Ya sé que es algo muy sabido pero yo soy del tipo de persona medio naba que cree en la humanidad y vuelve a golpearse.
En fin.
Así las cosas.

se dice el pecado pero no el pecador


martes, 24 de abril de 2012

¿cuándo dejé de ser yo?

Pensar tan positivamente, tirar la buena, ser gordi, querer a casi todo el mundo, no decir barbaridades. Algo pasó aunque no sepa qué. ¿Será que me curé? Dejar de ser una neurótica grave para ser una neurótica a secas puede que haya ayudado. Sentir algo parecido a la satisfacción. No pensar.

¿Lobotomizada?

¿O adulta?

Lo que realmente lamento es estar tan hecha mierda. Casi me desmorono frente al espejo. Si marido me deja no consigo un novio nuevo ni de casualidad. Ya no soy una pendeja firme sino todo lo contrario. Ash, qué duro el paso del tiempo.

Qué intensidad la de mis hijos. Por favor.
Cuántas cosas tengo por delante y qué pocas adelanté. Solo trabajo. Queda todo el cumpleaños por delante: comida, bebidas, descartables, adorno de torta, piñata, dulces, regalo. Uf, por favor, tanta producción y eso que será cero sofisticado. Cero: no me da el cuero. Fabrico cuero.

Bueno, puede que nunca recupere la gracia, sépanlo. Tampoco hago esfuerzos, eh.
Qué extraño que la gente se sorprenda cuando digo que solo hubiera querido ser linda: estoy segura de que casi todos queremos lo mismo. ¿O no?

En fin.
Así las cosas.

lunes, 23 de abril de 2012

pequeña crónica de un viaje accidentado

Tal vez el título sea demasiado pretencioso para lo que soy capaz de narrar con la cantidad de trabajo atrasado y el cumpleaños de Milo por delante.
El viernes a la mañana marido y yo fuimos a la oficina, de allí a una junta y luego de vuelta a la oficina. Mau me llevó en la camioneta a hacer un mini tour: supermercado, colegio de hijo mayor, colegio de hija, vuelta a la oficina. Allí estaban ya Silvia y Milo y salimos todos a la carretara a la 1.22pm para ser exactos. Tardamos casi seis horas porque la salida estaba pesada. El viaje fue pacífico dado que cada hijo tenía su propia fila de asientos, la música del Ipod de marido no fue lo que yo espero para un viaje pero a marido la música rutera ya no le va. Es raro cómo y por qué cambian las cosas. De hecho, es una inquietud que viene persiguiéndome sin palabras hace un buen rato.
Oaxaca tiene un centro colonial hermoso y muy cuidado. Nos hospedamos en El parador del Dominico, dejamos las cosas y fuimos a darle de cenar a los niños. Bah, yo les sugerí la comida y después fui a cambiarme porque teníamos el cocktail que ofrecían los novios en Casa Oaxaca. Caminamos hasta allí, comimos delicatessen very typical y quesadilas y nos acostamos temprano.
El sábado amanecimos, nos cambiamos y caminamos hasta los mercados para desayunar. No fue lo que esperábamos. Tampoco compramos nada. Oh, no: miento. Un comalito de barro a una señora que los ofrecía (se nos rompió antes de partir) y una sombrero para mí, lindo y barato, en un puesto por el camino. Después descansamos en el hotel hasta que se hizo la hora de customizarse. Los chicos estaban listos dos horas antes, con su ansiedad habitual. Podríamos haber hecho algún paseo más interesante pero no se nos ocurrió. Bueno, marido no estaba muy pilas, ni siquiera quiso caminar más ni ir a otro mercado. Yo no insistí.
La iglesia de Santo Domingo es hermosa (muy barroca) pero si me preguntás, no entiendo cómo siguen existiendo las religiones a esta altura de la soireé. De verdad. ¿Cómo un señor que se supone que ni siquiera coge puede sermonear sobre lo que debe ser el matrimonio? Increíble. De todas maneras, el coro cantó bien, no escuché nada tétrico (tampoco presté demasiada atención, me supera) y el highlight fue que Lucila y yo NOS EQUIVOCAMOS y subimos al atrio en un momento que no nos correspondía. Éramos las dos chicas judías de la boda, vale aclarar. Se supone que teníamos que leer peticiones pero llamaron a leer, Lula me dijo que yo fuera detrás de ella porque era la segunda y ahí fui: craso error. Nos pasamos detrás de un amigo del novio que leyó no sé qué y el cura, que se ve que no entendía nada pero lo de la improvisación se le daba bien, me pidió que leyera una pasaje. Por suerte fue La carta a los corintios, 13.... es un pasaje hermoso que habla del amor y que leí con sentimiento (casi casi como si fuera Berta Singerman, declamando, eh). Y Luli leyó algo que decía muchas veces "aleluya". Un papelón. Creo que nadie igual se enteró, excepto la wedding planner que vino a retar a mi compañera muy desubicadamente.
De ahí pasamos al lugar de la recepción al ritmo de la guelaguetza, tomando unas aguas de sabores bastante deliciosas y un poco acalorados por el sol rajante. El jardín etnobotánico es espectacular, lleno de cactáceas y otras especies que no podría enumerar. Eso sí: no pude recorrerlo porque una señorita impedía el paso. La decoración era espectacular, muy acorde con el ambiente exterior y la comida muy rica (devoré entero el taquito con chapulines -son como grillos fritos muy típicamente oaxaqueños-). No respeté la dieta y engordé un kilo y medio en dos días pero de eso no voy hablar.
Milo se hizo una siesta, los chicos jugaron y comieron y al atardecer a marido le robaron, en unos pocos segundos, el celular de la mesa. Hicimos movidas con la organización para intentar recuperarlo pero no hubo respuesta. Malísimo. Marido de ahí en más no fue el mismo. Fue al hotel a intentar rastraarlo pero hubo un problema técnico que no se lo permitió. Estaba cansado y mustio por lo cual a eso de las 10pm, se fue al hotel. Por mi parte me clavé casi tres mezcales, insistida por el novio, y me sentaron estupendamente. El porro también. El dj era un desastre pero igual hicimos esfuerzos por bailar y a las casi 2am partimos con mi grupito de pertenencia en estado de cansancio extremo.
Marido se llevó a los chicos a desayunar mientras yo dormía un rato más. A las 11.30am hicimos rápido la valija y marido fue a buscar la camioneta a la pensión pero cuarenta minutos después seguía sin aparecer. Finalmente trajo a nuestros dos hijos menores con la camisa desabrochada y cara de desaliento: se nos había ponchado una llanta. Volvió a irse y a la hora decidí ir a buscarlo. El sol pegaba durísimo y cuando por fin encontré la camioneta, estaba abierta y sin nadie alrededor. A los diez minutos llegó marido en un taxi con la llanta reparada porque no había podido sacar la de auxilio (llevamos la camioneta de la oficina). Y una vez que cargamos todos los bártulos y todos los hijos, salimos en buscar de una talachería para que nos pusieran la de auxilio. Eso nos llevó otros 40 minutos aproximadamente por lo cual terminamos saliendo a la ruta después de las 3 de la tarde.
A todo esto: yo no tenía voz. Literalmente. Así que estuve todo el viaje en silencio (además, la onda no era del todo buena con marido así que me retiré a mi refugio mental). De todas maneras no fue nada grave. En cinco horas y media llegamos a casa sin ningún otro contratiempo (es cierto que habíamos tenido suficientes pero a mí el tema rachas me da mucho miedo, pasa algo malo y hay avalancha).

En fin.
Tengo que trabajar. Y el viernes es el cumple de Milo.
Por eso me retiro.
Así las cosas, chicos.

martes, 17 de abril de 2012

las tardes

Desde que soy muy chica detesto la tarde. Es un momento híbrido que me produce tristeza y que pocas veces, en soledad, puedo conjurar.

Ayer, mientras trabajaba, con todos mis hijos alrededor, me acordé de todas las veces que caminaba por Gallo hasta Santa Fe, pasando por una casa de regalos que se mantuvo por los años de los años (o no) y por una librería que creo que después cambió y pasó a ser vaya uno a saber qué. La verdulería que quedaba en nuestra cuadra y a la que iba seguido a comprar algo que le faltaba a madre, siguió incólume hasta que nos mudamos, a mitad del 94. La cosa es que caminaba hasta Santa Fe y desde los 8 hasta los 13, doblaba y seguía mi camino hasta Anasagasti, donde estaba el BAE. Dos veces por semana iba primero acompañada y después sola, con una llave colgando de un cordón fluo, a mis clases de inglés. Cuando empecé primer año, madre me anotó en IH y allí fui, también dos veces por semana, pero ahora con profesores nativos, hasta los 19. Cuando terminé sexto terminé también con mis clases institucionales de inglés. Ojalá hubiera seguido. En fin.

Tengo de esas tardes, hasta el 94, un recuerdo grisáseo, tristón. El departamento, en un primer piso a la calle y levemente engéndrico, era feo y ruidoso. Creo que nadie de la familia fue feliz por esa (larga) época. Claro que cuando nos mudamos yo estaba muy entusiasmada porque por fin tenía mi propio cuarto, empapelado con una suerte de pajáros en tonos salmón, mi propio acolchado salmón y un escritorio con cajoncitos (ay, los 80, cuanto mal le hicieron a casi todo). El cuarto grande era de mis hermanas y tenía un cerramiento en el balcón que, por supuesto, nunca sirvió de nada (los cerramientos son un invento inmundo e inusable), estaba pintado de lila y creo que Ale y Marce lo habitaron bastante poco. El pobre kinder quedó confinado a un cuarto de pasillo que tenía una pequeña puerta ventana al patio (que era interno y en el que yo de vez en cuando patinaba, había una mesa de madera con plantas y un gomero plantado en un cantero grande), una puerta a la cocina, una al living y otra al hall de distribución. Un baño era razonablemente grande, con bañadera y el otro era mini, con una ducha, y lo usaba padre exclusivamente. El ruido, con todos los colectivos que doblaban desde charchas y pasaba por la puerta (más el 29 que venía por Gallo) convertían al dpto en un (no tan) pequeño infierno.

Entonces, entrado el menemato, nos mudamos a Las Heras. Padres tenía ya su cuarto en suite, el kinder y yo nuestro respectivo cuarto cada uno y compartíamos un baño amplio, moderno y cómodo. Al poco tiempo Ale se mudó con nosotros y yo perdí espacio pero gané una hermana. No es poco. Aunque tenía poca luz y daba a un paredón, la comodidad nos hizo más felices. El edificio era bastante espantoso, con un estilo grasún que hoy podríamos llamar narco, con una pileta medio inmunda en la terraza parquizada con pasto sintética y en donde el sol te partía al medio. Igual, casi todas las cosas importantes de mi vida transcurrieron mientras vivía ahí y me quedaron los recuerdos más gratos y los llantos más acongojados también, claro. En esa época era una persona de emociones intensas que, con los años, se fueron aplacando. A pesar de que la vida se torna más aburrida, elijo la paz de la estabilidad, sin dudas.

Y yo, en realidad de lo que quería hablar era de lo deprimente que, desde entonces, me resultan las tardes. Son algo irremontable ya viva en pleno Bs As, ya viva en el suburbio mexiquense. De todas maneras, en estos años la angustia menguó indescriptiblemente y soy un ser hiper mega ultra más feliz (???).

Ayyyyyyyyyyy, ¿cómo carajo se me ocurrió tener tantos hijos, eh!??!?!

Más en fin.
Así las cosas.

lunes, 16 de abril de 2012

en el mar

Y de repente, tirada en la cama, trabajando (no es casual aunque no lo desarrolle) me vienen estas intensas ganas de vivir en el mar. Bueno, no en el mar, claro, soy cero afecta a la navegación pero sí en una ciudad costera, pegada al mar. Hace muchos meses que jo meto mis patitas en agua salada y me urge. Tampoco tengo fecha próxima para hacerlo. Ay, el mar. Cómo me gustaría sumergirme YA. Pena que mis hijos llevan tan mal el tema vacaciones (bah, últimamente a causa de virus varios llevan mal casi todos los temas). Pero imagino una vida en bici, comiendo pescado fresco todos los días, sembrando la huerta (que solo puedo tener igual si alguien viene a sembrarla porque no es lo mío crear desde cero), oliendo a brisa marina y lo siento un plan irresistible.

Por lo demás, me siento PÉSIMO, de verdad. Tengo trabajo, cero energía y muchos pendientes que no terminan nunca (no, claro, se suman... por ej, el cumple de Milo).

En fin.
Así las cosas.

jueves, 12 de abril de 2012

ay noooooooooo

Es jueves y se terminan las vacaciones. Qué cortas y qué intensas. Ahora que está marido las disfruto más, miramos Mad Men de noche (bueno, ya se nos terminaron los caps nuevos pero hoy, por ej, tenemos cena), salimos, nos queremos. Bueno: eso es lo más importante. Me quiere de vuelta. Miracolo. Los chicos están más tranca (ponele), se quedaron Feli y Juana a dormir y fue todo bastante caótico pero la pasan bien. Yo debería trabajar pero pienso huir hacia el deporte y la tintura. Milo juega con agua sin parar, imposible de domar. Simi se fue con el padre a la oficina.

Mañana marido se toma día libre e iremos al centro. Igual: no me siento bien. Nada bien y me ahorro los detalles. Ah, ayer comí en la Roma con Pao, Domi y Annia y después fuimos a dejar el cuadro regalo para que lo enmarcaran. A mi casa le sigue faltando lo mismo que le faltaba, cuasi no avancé aunque tenemos un alce de cerámica que trajo marido colgado en la chimenea. Parece que los cuernos son un clásico de este hogar (????). Mi estudio sigue como era entonces, sin un ápice de avance excepto por los libros desordenados en la biblioteca. Quisiera ir el domingo a la mañana a la Lagu pero dudo de que mi marido se cope (está con el tema "hacer deporte").

Mañana creo que me enchufa otra cena en casa (la casa NO está para recibir pero son eventos cuasi solidarios), pasado puede que tengamos asado, el domingo comida en lo de Maripaz y así la vida. El lunes ya otra vez arrancar a las 6.35am: matame.

La rutina es lo menos. Y tengo una lista enorme de pendientes. ENORME. Ayer a la noche íbamos a ir al cine pero terminamos en Costco y ni siquiera resolvimos el tema timbre (que urge). Todo así, por la mitad.

El libro de Steiner dice una obviedad tras otra pero como lectura de baño es llevadera. Tengo trabajo atrasado pero nada grave y ahora debería juntar fuerzas y arrancar de una vez, dejándole la manada a la pobre Silvia.

En fin, chicos.
Sigo contenta.
Así las cosas.

domingo, 8 de abril de 2012

contentich

Volvió marido. El clima está templado. Hicimos picnic en la plazuela con Domi, Lalo y bebonch. Me siento mucho mejor. Hice una clase de spinning. En junio voy sola a Bs As (bueno, tengo que comprar el pasaje pero la intención está). El coraje de la verdad me tiene subyugada. Como mucho chocolate amargo. Y mi casa me parece divina. Mis hijos rompen los huevos pero son lo más.

Bocha de motivos.

Así de gratas y agradecidas las cosas.

sábado, 7 de abril de 2012

¿hola?



Pasan los años, los hijos, los kilos y yo no sé usar el photoshop. Hablaba con Domi ayer a la noche, como si tuviéramos 15 nos pasamos dos horas con la oreja pegada al tubo. Lo único joven que puedo declarar de los últimos seis meses. Cuatro, como máximo. Esto de estar completamente avocada a la maternidad me tiene pasmada. Y agotada. Y con el bocho quemado, claro. Mis hijos están más insopor que nunca. No valoran en lo más mínimo. Cuando yo era chica mis padres no se preocupaban en lo más mínimo por nuestro entretenimiento. Una o dos veces al año íbamos al cine. Una vez al  Circo de Moscú si teníamos suerte y listo... los fines de semana nos tiraban en el club y después mirábamos tele cuando íbamos a lo de mis abuelos. A nadie le parecía que tenía que hacer algo por nuestra diversión. Madre, por lo general, además: se sentía mal. Casi todo el tiempo. Y trabajaba. Claro que se ocupaba, eh. Nos buscaba en la escuela y almorzaba con nosotros en un tiempo récord (almuerzos exprés) y después nos dejaba en compa de la nana y la tele. Me vi TODAS las novelas habidas y por haber, completamente inadecuadas para mi edad, claro. Estoy segura de que eso marcó mi vida sentimental. También teníamos nuestras actividades extraescolares que por lo general, excepto las del club, eran caminando y de más grandes ya podíamos ir solos. Y si no, madre nos llevaba y traía, siempre con bastante apuro y nerviosismo. No digo que yo sea muy distinta, eh. Mi humor suele ser bastante malo por no decir malísimo pero me amparo en que estoy TODO el puto día acá, trabajo escuchando quejas, ayudando con tareas, haciendo galletas y recibiendo gente. Y muy pocas veces me quejo de mis dolencias ni me tiro en la cama ni tomo pastas. 

Bueno. Igual la estoy pasando bien. Como si estuviera en mi piel a pesar de todo, con este mechupaunhuevismo por todo lo que no sea lo afectivo (el viernes, de todas maneras, madre me compró Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento de Steiner. Me queda seguir leyendo y desear que en algún momento la vida se me re erotice (hoy me comí casi entera una barra de chocolate semi amargo como para no sentir que la vida es TAN sosa; y antes me clavé en el Lampuga dos tostadas de atún muy reconfortantes).

Bueno, mi hijo menor LLORA al ritmo de "llamá a papááááááá, quiero saludarlo, estoy muy triste". Con mis dos hijos mayores me pelié todo el santo día por su rompehuevez e ingratitud: soy una madre cualquiera. 

En fin, chicos.
Así las cosas.

jueves, 5 de abril de 2012

con unos minutos robados

Bueno, pelotudear es mi expertise pero últimamente no pelotudeo mucho en casa. No sé bien por qué. Ah sí, está madre, claro, y los chicos de vacaciones. Entonces, cuando me siento acá trabajo o contesto algún mail con retraso (tampoco recibo tantos, para qué mentirnos, ni mando espontánamente) o leo huevadas en múltiples diarios. El tiempo, entonces, en realidad, se lo robo al hecho de tener que ordenar muchos ambientes de la casa. Pero: lo haré la semana que viene. Esta semana sabía de antemano que no lo iba a hacer y me mentalicé para hacerlo la próximo. Y, sabemos, no soy muy dúctil en el subject "cambio de planes". La semana que viene también retomo el deporte. Me urge. Todo el esfuerzo hecho durante años caído en desgracia (soy de una literalidad asombrosa, lo sé). Tampoco ando con ganas de arreglarme en general. No me pinto las uñas, hace mucho tiempo que no me compro ropa, me pongo siempre lo mismo y me chupa bastante un egg.
Padres e hijos están en el Papalote. Papalote acá quiere decir barrilete y este lugar es el museo del niño, tiene cosas interactivas, es lindo y pro y yo fui solo una vez. En un rato nos encontraremos a comer carne. Íbamos a ir al Contramar pero preferimos Patagoni, el clásico de clásicos.

La piel me tira, está muy seco. Los jardines están hermosos con el pasto ya puesto. Pero recién en 15 días podremos pisarlo. El muro gris de la cocina y la sala de tele quedó espectacular, me hizo contenta.

Terminé lo que debía y solo le falta un repaso. La otra vez hablé de trascendencia. Ojalá no vuelva a importarme nunca más. Sería una frustración enorme. De marido no sé nada, ayer estaba resguardado en el hotel (sí, para en un hotel en Bs As, qué cosa tan rara) mientras se caía el cielo. Hoy creo que graba pero no sé bien, la comunicación es escasa y fragmentaria.

Y no mucho más. La semana que viene quiero comprar chocolate para que los chicos hagan paletas. Los llevaré al club. Simi quiere ir al MUTEC, que es el museo de tecnología, voy a ver si hay alguna muestra copada en el centro e iré conocer el nuevo deli de la Roma, además de enmarcar el cuadro que me regaló Nicolás. Y ordenaré, claro. Todos los ambientes comunes están hechos un caos.

En fin, chicos.
Ah, y sigo sin comer ni trigo ni huevos ni lácteos, restringí el consumo de carne vacuna y me excedí en el de batata y palomitas dulces y se me re nota. Odio mi metabolismo.
Así las cosas.

sábado, 31 de marzo de 2012

sobre la inversión

Claro que no la monetaria, de eso me retiré hace rato. Hubo un tiempo en el que me dedicaba a ver qué hacíamos con nuestros pocos morlacos, hablaba con la broker, entraba mucho a la página del banco local, etcétera. Por esa misma época, leía mucho sobre economía, administración y finanzas. Creo que había dejado de ser yo temporalmente. O era más yo que nunca, vaya uno a saber.

Ayer, en el pasaje de la revista Gente a El coraje de la verdad (en mis manos, en la lectura) entendí que mi mundo hace un tiempo que se subvirtió. El cambio de prioridades es absoluto y no voluntario. Al menos en la superficie. Pensaba, mientras leía la argumentación que hace Foucault sobre el tipo de cura que implica la última frase de Sócrates "Criton, debemos un gallo a Asclepio. Paga mi deuda, no lo olvides"en varias cosas concomitantes.

Lo único que me importa es mi familia. Una ráfaga de deseo desubicado sobre otro hijo pasó y dejó esa estela de melancolía que implica saber que no vas a reproducirte más. Es un dueho complejo. Pensaba en las mujeres que sienten que sus carreras se ven entorpecidas, etcétera y me sentí lejana. Perdí por completo el deseo de ser alguien o hacer algo. Se desvaneció. Esfumado, evanescente, quedó la sensación de cierta paz. El deseo de trascendencia me comía la energía. Además, per ser no tiene entidad: o querés hacer algo o la trascendencia no tiene sentido.

Por otro lado, Foucault habla del "ruido" que hace cierta gente a tu alrededor al decir cualquier cosa (obviamente no lo dice en estos términos, ni mucho menos, hice una cita pedestre, ponele). El decir verdadero es aquello que a uno le hace sentido. Todo el resto no tiene importancia. Hace mucho que soy mi propia guía. No por soberbia ni pedantería sino por un trabajo interno, inconciente, por el cual conozco mis propios límites en todos los sentidos.

Tengo que dejar: mi hijo mayor vuela de fiebre (a las 5.15am vino llorando a mi cama, partiéndome el corazón), mi hijo menor duerme y tengo que despertarlo para darle un baño, cambiarlo y que se vaya a un cumple. A la pobre madre le tocó este escenario tan desalentador. El día está gris, podríamos haber ido a pasear, a comer, al cine. Pero no: el encierro se impone.

Ya se despertó. Tose.

Así de fragmentarias las cosas.

viernes, 30 de marzo de 2012

lentooooooooooo

Uf, no termina más. Hace un mes que me mudé y sigue todo patas para arriba. Los muebles del living-comedor en la sala de tele (tuvieron que repintar el piso verde 3 veces), mi estudio ya por fin parece que hoy terminado, por ende las miles de cajas podrán exiliarse ahí (y dejar de una vez libre el cuarto de huéspedes para que madre pueda habitarlo tranquila), el carpintero hoy debería traer los sillones que compramos en la Lagunilla y que marido eligió para que queden en lugar de mis camastros amados. Perdí como en la guerra, bah, como todas las guerras que libro con él, para qué mentirme. El tapicero mañana trae el sillón de la tele y los almohadones, bueno, eso dijo: la palabra de todos los oficios la pongo muy en duda por motivos reales. Acaban de sacar la puerta de mi vestidor para poner el espejo pero con todo es igual, avanzamos un casillero, retrocedemos dos.
El jardinero se fue a Cancún un mes, espero que me mande algún adlater para poner el famoso pasto y que la casa deje de ser un lodazal. Recién hoy el jardín de atrás estará trabajable y cuando por fin esté todo recubierto por la capa vegetal, las cosas serán muy distintas. O eso espero.

Por mi parte me siento bastante mal, me resfrié brutalmente y ando estornudando sin dignidad por toda la casa. Además, tengo ataques feroces de hambre, como salmón ahumado, castañas de cajú, pistachos, jícama. Lo que encuentro, bah. Unas aspiradora. Eso sí: nada procesado. Mucho sí, sano también.

Marido partió ayer a Bs As y hoy me desperté con un whatsapp que avisaba que había llegado. Y no, no más comunicación, no es muy lo suyo.

En fin.
Parto a ver si le sacan el yeso a Tita (ruego que sí) y bajo a Polanco a buscar trabajo y libros de regalo para diversos cumples. Muchos cumples. También intentaré comprarme algo para mí.

Así las cosas.
Semi tiraduchas.

miércoles, 28 de marzo de 2012

acá estoy...

Iba a poner viva pero me pareció de mal gusto. Estoy acá, mucho en mi casa, trabajando, luchando con la terminación imposible de un proceso demasiado largo.
Hay mucho olor a pescado.
Me siento mal hace muchos años, ahora parece que tiene una explicación pero de todas maneras, eso no cura. El dolor en el cuerpo, la cabeza, etcétera, etcétera, me tiene lejos del deporte por tiempo indefinido. Nada me importa excepto sentirme bien.
Marido se va mañana a la noche a Bs As por 10 días. Madre viene a hacerme el aguante una semana y padre pasa 4 días antes de irse a Miami. Tenemos que inventar programas para las vacaciones de los kids. Por ahora se me ocurrió Animal Safari, un zoo que hay camino a Puebla, cine y pile en el club. No queda mucha gente en la ciudad. Lo de Acapulco lo eliminé de la agenda por motivos varios, mi estado general entre los principales.
Han nacido muchos niños en estas últimas semanas.
Y faltan por nacer en estos días.
Además de todo, me resfrié.
Hoy fui al super y después pasé por Costco, me compro alegrías para suplir la falta de huevos, lácteos y trigo/gluten. Se puede vivir tranquilamente. Sobre todo si incluís frijol en tu dieta, me gusta demasiado.

Y no mucho más. No grandes planes en general. Más bien poco. Ni anhelos ni fantasías ni viajes ni proyectos. Seguimos acá con el instito de vivir, de lo inmediato.

Ah, ayer vimos Mad Men. Hace dos meses que no veía NADA. Sí, lo juro. No sé qué hice todo este tiempo pero mirar pelis y series no estuvo entre las actividades. Siempre me da alguna alegría a pesar de sentir a algunos personajes fuera de registro.

Por lo demás, nada.
No sé.
Creo que finalmente me volví una persona chata y llovida. "Normal" y con poco tiempo.
Así las cosas.