domingo, 23 de diciembre de 2012

Solo por hoy

Estamos replegados sobre nosotros mismos, como familia. Y es, básicamente, porque no hay casi nadie en la ciudad, porque son días de transición entre vacaciones y vacaciones, porque las fiestas generan esta sensación de tiempo suspendido.
Los gritos, las peleas, los fastididios se suceden pero, sin embargo, el saldo siempre es positivo.
¿Qué le pasa al mundo? ¿Por qué se impone la sensación de vivir al borde del colapso? Cuando no son fenómenos naturales son revueltas sociales o tensiones políticas.
Pasamos ocho días en Buenos Aires. Por primera vez en mucho tiempo fui sin expectativas. La pasé muy bien, disfruté y volví, fluyendo en todos los momentos. Para mí eso es mucho.
Ahora los dolores me doblegan. La cama tira aunque me empeore. Estoy agotada. Pago meses sin respiro, uno tras otro. El encierro no ayuda pero la voluntad de salir y hacer deporte no existe.
El año fue malo aunque lo grave es otra cosa, es lo que pone en riesgo tu vida o la vida de alguien querido. El resto, lo que se puede solucionar, es duro pero solucionable.
En mi cabeza ya no está tatuado el formato blog. Naturalmente pienso en la vida real. De todas mnaeras, a veces lo extraño. Solo que la queja me aburrió.
Buen año para todos. En unos días me voy a la playa, unas vacaciones reales y merecidas. Los cinco juntos.
Nos vemos en el 2013.

martes, 14 de agosto de 2012

Es muy difícil perder las mañas

Así que acá tienen mi nuevo blog, por si me extrañan (!!!??): no soy yo si no bloggeo

lunes, 16 de julio de 2012

fin

Pensé que esto nunca iba a pasar. Pero acá estoy, despidiéndome. Gracias a todos por la compañía de tantos años. Cuando llegué a México no hubiera sobrevivido sin este espacio. Esa era terminó, ahora estoy en otra etapa. Por ahora una etapa muy triste pero este ya no es el espacio para explayarme. Tampoco pensé que algún día se me irían las ganas de escribir. Pero así es.

Por eso esto llegó a su fin. Lo voy a dejar abierto como el testimonio de una época. Una época larga. Siete años y medio es mucho tiempo. Muchas, demasiadas cosas en una vida.

Por ahí algún día abro otro blog aunque ahora parezca imposible.

En fin.

ASÍ LAS COSAS.

Bye.

lunes, 25 de junio de 2012

el soliloquio del enojo

A veces, de tanto en tanto, ciertas cosas que me dicen me quedan repiqueteando en la cabeza y argumento, a favor o en contra, mentalmente durante días.

Hubo un tiempo en el que venía acá a contar lo que hacía. Qué increíble me resulta ahora.

Volviendo a lo anterior, el viernes pensé que tendría que hacer una suerte de historia desde que empecé el blog y con eso tal vez cerrarlo. Una cronología, para ser más exacta. El problema es que no tengo fuerzas. Lo mínimo me resulta agotador. Aunque bueno, no podría decir que el viernes fue un día tranquilo. Fui temprano a una junta en San Angel, a las 9am ya estaba allá (es del otro lado de la ciudad), después trabajé intensamente en mi estudio, llovió, vino Lisa con todos sus hijos y a las 7pm vino una camioneta a buscarme para ir al show de Fey. Era en Huixquilucan, arriba de las montañas, llovía a mares, hacía un frío imposible, no cené, tomé 3 cafés, estuve atrás de marido las mil horas que duró el show mientras lo dirigía y me acosté tarde y aterida. El sábado tuvimos comunió así que a las 10.30am estábamos en la iglesia. Después dejamos a los chicos y fuimos a comprar el regalo, no había podido ir antes. Además pasamos por el super y en un local me compré unos lindos lentes de sol. Después del ágape nos tiramos con marido a dormir la siesta y rompimos la cama. Nos levantamos solo para ir a la cena en lo de los P. Hace mucho que no salía de noche con los chicos y no es un buen plan, para nada. Se durmieron los 3 después de romper un cacho.

Volvimos bajo la lluvia, agotados.

Ayer fuimos a un asado en el que los chicos la pasaron mega ultra genial. Estaba lleno de pibitos de todas las edades y jugaron sin parar. Ninguno de los 3 se me acercó en toda la tarde a decirme nada. Un milagro. Eso sí: padecí de un dolor infame todo el finde.

Hoy no podía levantarme a pesar de que ayer me metí en la cama a las 8pm. Ahora, después de haber trabajado bastante intensamente desde antes de las 9am, voy a llevar a los grandes a tenis y voy a intentar descansar un rato.

Volví a la dieta estricta. El café y las harinas creo que me destruyen. Nada me es más ajeno que el dolor y la enfermedad. Hay gente que encuentra un goce. No es mi caso. En lo más mínimo.

Quiero sentirme biennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn.

Ah, el jueves que viene me voy a París.
Así las cosas.

miércoles, 13 de junio de 2012

desde Amex, una vez más, como si el tiempo no pasara

Los dedos me duelen, se me cansa la muñeca, creo que escribo lo mínimo indispensable. Otra vez sopa.

Estoy en el lounge de American Express, gracias a la extensión de la tarjeta de padres que solo uso para estas ocasiones. Hay un ruido infernal, hacen trabajos de reparación de vaya uno a saber qué afuera y no hay la paz que quisiera. Además, unos abuelos con una nieta adolescente se sentaron en mi pequeño livingcito. Pareciera como si los abuelos fueran de origen latino, ella habla un poco mejor en castellano que él, que me preguntó si tenía que dejar propina y la mandíbula parecía rechinarle por la falta de fluidez. La señora, en cambio, le habló con bastante soltura a la camarera pero habla un inglés nativo. La nieta se ve que tomó alguna clase en la escuela pero ni siquiera entendió que le estaban preguntando qué quería tomar. No suela tu iphone o ipod touch.

Por mi parte, escribo en la nueva compu que me regaló marido. No pesa y es un avión de rápida. Comí zanahoria, pepinos y jícamas, unas papitas fritas (se supone que no debo frito para mi dieta pero BUEH) y un cacho de atún (que se supone que tampoco puedo).

Fui a lo de un médico biológico que me dio DIEZ remedios homeopáticos para tomar 3 veces al día y la realidad es que aguanté solo dos tomas. Su gusto asqueroso y mi falta de fe me hicieron desistir. Pero, la dieta que me dio (que incluye papa, batata, zanahoria, betabel y elote, cosa que otras no) la sigo al pie de la letra. Es decir, dejé lácteos, harinas, todo tipo de cosa dulce (ningún edulcorante siquiera), ni té ni café ni carne de vaca ni frutas ni nada que puedas pensar que te da felicidad (excepto lo que puse antes y el aguacate).

No, no me siento ni un poco mejor.

(qué calor hace acá adentro, delirante)

Ayer parecía que mi ausencia iba a ser un drama familiar. Camilo lloraba al ritmo de "mami, no te vayas", con mocos y agarrándome fuerte, Coco y Tita tuvieron dos noches anteriores muy malas y nada inccaba que fuera a haber paz con mi partida. Por suerte no fue así. A Milo le compré un huevito Kinder, tal y como me pidió y me mandaba besos con la mano cuando me fui en la camioneta (como otro buen augurio, Lu pudo mandarme a Mau para que me trajera). Coco no fue a la escuela pero se fue con marido a la oficina, quien lo dejó en casa para que se fuera a tenis con su hermana. Cuando está Lupita todo fluye mejor. Y creo que entendieron que tienen que ponerle buena voluntad. O eso espero.

Bueno, me duele demasiado la mano. Dejé el trabajo para el avión, cuando ya no tenga internet (qué delirio que no haya conexión en los aviones, no tiene ningún sentido).

Ya armé bastante la agenda. Pero de solo pensar en andar de acá para allá me canso. Quiero volver a ser yo, que me inyecten energía.

Marido me ama y yo a él. De eso gusto.

En fin, chicos.
Así las cosas.

martes, 12 de junio de 2012

no es que no tenga nada para decir

Es que no tengo energía. Y a veces tampoco tiempo. Pero mayormente energía. Mañana me voy a Bs As, mi avión sale temprano y tengo muchas cosas que hacer. Mucho trabajo que se acumula.
En fin.
Así las cosas, chicos.
Sin más.

viernes, 1 de junio de 2012

llueve por fin

Está gris. Muy gris. Y hubo relámpagos. Justo hoy Lupita regó el pasto. El agua es vida aunque deprima.

Casi no me levanté de la cama en los últimos cinco días. La fibromialgia es una enfermedad/condición (no sé cómo definirla) demasiado cruel. El dolor paraliza. Lloro.

De todas maneras, intento hacer vida lo más normal posible. Un día hasta me subí a una máquina 3 minutos pero me bajé.

Ahora, mientras marido está en Guadalajara, el agua cae copiosa detrás del vidrio y alimenta los ríos y riega las plantas para que verdeen, pienso en que un día me voy a morir y que lo único que no quiero es sentir que la dejé pasar. Posiblemente lo sienta, lo sé. Desde siempre que tengo la sensación de hacer mucho menos de lo que debería y esa convicción no es gratuita ni inocente, permea y tiene consecuencias. También me ataca la famosa culpa de clase, como ráfagas, y mientras un día pienso que quiero ser lo suficientemente rica para no tener que pensar nunca más en dinero, otras un escozor me recorre el cuerpo, no sólo por la injusticia mundial, el hambre, la falta de educación, la explotación infantil, el tráfico de personas y de mujeres en particular, la esclavitud sexual y todos los etcéteras conocidos e imaginables, mi propia parálisis (no sólo corporal sino la simbólica) me avergüenza y escandaliza. Aunque no haga nada para cambiarlo.

Supongo que todos somos pendulares. El consuelo es pensar que en algún momento podré hacer otra cosa, que este momento es de preocupación familiar pero que el mundo va a interpelarme no solo desde lo discursivo en un tiempo no tan extenso. ¿Será verdad? Quién sabe. Por ahora lucho contra mi propio cuerpo con éxito de relativo a nulo, como en casi todas mis batallas.

El mundo sigue girando, la miseria sigue existiendo, la mayor parte de la gente hace lo mismo que yo: sentir ráfagas de culpa sin accionar, con o sin conciencia de que así no ganamos nada.

¿A qué venía todo esto? Quién sabe otra vez. A que temo morirme sintiendo que me aburrí, que no hice nada ni por mí ni por el mundo. La finitud, por estos días, es un tema recurrente. Debe ser el miedo que me da vivir en este mundo tan tumultuoso. Es cierto, el mundo siempre lo fue pero en mi adolescencia, los "dorados" noventa, hubo un cierto aura falaz de tranquilidad universal (ya sé que hubo guerras y debacles de toda índole pero no tan desastrosos como en otras épocas).

Tengo que buscar a Simón en casa de un amigo. Bajo la lluvia.

A veces estoy tan bien, estoy tan down.
Así las cosas.

sábado, 26 de mayo de 2012

estrictamente lo que pasa (aunque eso no exista)

Escribo sin usar el dedo mayor de la mano derecha porque ayer me corté con la mandolina. La realidad es que le tengo pánico a la mandolina porque soy una persona tirando a muy torpe y la mandolina que compró marido es aún más filosa que las normales porque es de cerámica, super top y chica y elegante pero hiper peligrosa. No sé cómo me corté, fue en el final, ya había rebanado toda la col y no sé qué movimiento hice para sacar lo que quedaba y zaz, corte profundo que no paró de sangrar por 45 minutos. La colesaw no quedó muy genial porque mi ánimo para condimentarla ya no era el mejor pero bueno, ponele que zafaba y, de todas maneras, la comida de la casa a la que fui estaba mucho más rica y mi ensaladucha quedó muy desdibujada pero igual voy a intentar con el cacho de col y zanahoria que me dejé en el refri porque me encanta.

Marido se fue ayer a la mañana a Las Vegas a hacer un show de Incubus. Tuvimos poco contaco, bueno, casi ninguno, el pibe no me da mucha bola y yo medio que hago la mía.

Simi se fue a dormir a lo de unos vecinos amigos, le copa ir porque son dos varones muy seguidos y otros dos hermanos más grandes y la pasa bomba. Además, es el tipo de nene que gusta mucho de las familias ajenas y yo lo entiendo a la perfección porque a mí me pasaba lo mismo. Tita en consecuencia invitó a las dos amigas vecinas así que la ecuación dio rara porque se fue uno y vinieron dos pero ya habían cenado y armamos piyamada con bolsas de dormir y miraron una peli hasta como las 11pm. Yo me metí en la cama a leer a Foucault, por ahí alguna vez lo termine. Nah, estoy mucho más cerca del final que del principio así que me tengo fe. El jueves fui a la Rosario Castellanos (acá las librerías además de tener el nombre de la cadena tienen nombre propio, algo raro ahora que lo pienso) y compré el nuevo de Villoro, Arrecife, y uno de una pibita mexicana muy sonado que editó Sexto piso. Ya los agarraré.

Eso sí: a las 7.22am vinieron a preguntarme si podían ver Laberinto a lo que les respondí que no, que jugaran y cuando fui a ver a las 8.44 habían sacado TODOS los juguetes del cuarto de Milo y del de Tita. Igual después ordenaron.

A las 10am estaba en mi clase de spinning y después vine a buscar a Tita para llevarla a nadar al club. Los dos más pequeños se metieron en la pile y después fuimos a comer pizza por acá con los que estaban. Mi plan era ir al Corredor Roma Condesa pero el calor y la voluntad de los kids no daba y si hay algo que aprendí en la última década es que cuando los chicos están entretenidos no hay que sacarlos del plan excepto que sea estrictamente necesario. Así que llegué a casa a las 5.50pm, los chicos regaron un poco y después intentaron mirar peli pero sin éxito. Milo estaba agotado y se durmió mirando algo en mi celular (no tengo ni la más puta idea de cómo aprendió a poner los videos que le copan) y los grandes miran Los Simpson. En breve les haré algo de cenar (liviano porque comimos como chanchos) y después de pasar al ya no bebé a su cama me meteré, una vez más, en la mía a leer. Esto de que cuevana no ande más hace que no haya visto pelis en los últimos 3 meses. Pero bueh: todo no se puede.

Bueno, marido me skypea, kids quieren un yogur y yo tengo una sed incombatible.

En fin, chicos.
Así las cosas.

martes, 22 de mayo de 2012

solo vengo acá cuando estoy triste. qué raro.

hoy estoy triste. tristísima.

o solo decaída. y con la labilidad más exacerbada que nunca.

me avergüenza, eh.

en realidad estoy angustiada.

y cuando estoy angustiada de inmediato pienso en mi infancia y adolescencia.

durante demasiados años viví con un nudo en la garganta. a veces bajaba y se instalaba como peso en el pecho. y se deshacía poco.

ahora, hace años, y en gran medida gracias a México, soy mucho menos angustiada. por eso valoro el suburbio y la boludez y los pasteles y las galletas y los hijos y el amor marital y alejarme de lo que creo que soy ideológica e intelectualmente (que a esta altura debe ser una creencia perimida e idealizada, claro).

pero hay días, como hoy, en los que me siento así, chiquita, poquita cosa y me dan ganas de volverme invisible y de no hablar con nadie. después me ves y no se nota, eh. pero esta sensación no se me va.

en fin.

igual tengo que ir al City a comprar pollo orgánico y pescado y por ahí algo de ropa interior para mí. amerita.

así las cosas.

jueves, 17 de mayo de 2012

mayo, siempre tan mediocre

Todos los años olvido que mayo es un mal mes. ¿Por qué? No sé. No porqué lo olvido sino porqué lo es. Lo es y punto. Es un mes nada, un mes polvoso, seco, desabrido.
Podría quejarme del clima, que está grisáceo y desalentador pero sería una queja vacua, aburrida.
Llamaron de la escuela de Tita porque le dolía el oído. Estamos mal la una con la otra, no nos entendemos, tenemos exabruptos, nos gritamos. Es algo que no tenía en mis planes. Al menos no a los 7 años de mi hija. A los 15 me parecía verosímil.
De todas maneras hay un resto de felicidad en mi existir. A pesar de que marido anda medio caído y quiso contarme las pesadillas que lo aquejaron toda la noche. Pesadillas en las cuales yo era una asesina y teníamos que exiliarnos. No, ni intentes hacer una interpretación.
Ahora espero a que llegue hija para comer. Al rato viene Flor, pero antes quiero hacer los postres para mañana. Tenemos cena. Hoy vino el jardinero a cortar el pasto. Pensé que si tuviera con qué podría cortarlo yo. La huerta está exuberante. Les hiper agradezco a mis aromáticas portarse tan bien, crecer desmesuradamente, vivir. Tenemos que ir a Xochimilco a comprar suculentas pero no hubo cuándo. Este finde tampoco será, el domingo quiero hacer Lagu y después la muestra de Neto en San Ildefonso con los pequeños. Marido se va en una semana de viaje y casi no estará hasta el 10 de junio. Qué triste.

El 13 me voy a Bs As, ojalá no haga mucho frío.

Tengo dos plantitas en la biblioteca. Nunca tuve plantas de interior, suelo odiarlas. Pero estos fueron los regalos de mis dos hijos mayores para el día de la madre. Así que acá están y espero acordarme de regarlas.


Sigo sin ver pelis. Llegó hija.
Voy a comer.
Así las cosas, chicos.
No news, good news.

jueves, 10 de mayo de 2012

el hastío

Vivo con unas ganas de llorar atoradas que nunca se dejan ser.
Es el encierro: aburre.
O la falta de alguna idea que me tenga emocionada. Algo.
Hice spinning.
Sauna + baño.
Todo moda con Roberta y colegio de Camilo.
Lectura de guión.
Preparación de alfajorcitos de maicena con Simón.

Angustia y tristeza basal.

Ahora creo que parto un rato a lo de Luli a fumarme un porro y ventilar.

Las paredes de mi casa se me caen encima.

Buenos Aires en un mes parece inalcanzable. Igual, también tengo miedo de que me angustie.

Todo es un gran temor.

Ah, marido en el zócalo, a punto de comenzar la transmisión del concierto gratuito de Macca. No, no fui.

Ah2: es el día de la madre y no, no tuve ni regalo ni festejo ni llamado solidario de marido. Clásicos.

Un día huyo de verdad.

Así las cosas.

lunes, 7 de mayo de 2012

chata y llovida

Ayer estuve triste y angus como hace tiempo no estaba. Bueno, hace días. Siento que el aire está más espeso que de costumbre por lo cual, sobrevivir se vuelve más complicado aún. El remo que se complica.
Es el encierro, lo sé, eh.
Tita tiene mononucleosis. La pobre está encerrada hace días, sintiéndose como el orto y siendo un manojo de nervios. Hago enormes ejercicios de paciencia, respiro hondo y la abrazo y la contengo cada vez que llora desconsolada diciendo que no sabe qué le pasa. El tema de cómo pasar la adolescencia te lo debo.
Desde el miércoles pasado que no tengo trabajo remunerado, a ver si cae esta semana. Siempre le hace mejor a la cabeza. El viernes fui con los varones al cumple de Pancho, me divertí, por lo general en ese ámbito nadie habla de ciertas cosas que esta vez sí. Extraño y grato. Y nada de pañales y partos y semanas de embarazo que es un tema que me torra como pocas cosas en la vida.
El sábado tuve que llevar a Tita al médico por tercera vez en la semana. Milo se había ido con marido al Salón 21 y lo pasé a buscar. Después fui al super a comprar cosas de dieta (?), estoy volviéndome ese tipo de persona que prueba todo lo que le ponen delante pero esto de no adelgazar es un flagelo infame. Y después: la nada.
No, miento, Eva se apiadó de mí y vino con Julia a tomar un café. Llovía mientras charlábamos despatarradas en el living y las nenas miraban Los Simpson. Simi se había ido a lo de Dante y Milo daba vueltas por ahí. A la noche cené con las chicas jóvenes en Belmondo, el nuevo espacio hipster de la Roma por antonomasia. Domi estaba despampanante y yo crota como siempre (aunque la remera que se ve más abajo con los 7 pecado capitales que me regalaron con Cristinas es divine). La comida está bastante bien y a buen precio, mis compas bebieron pero yo solo le entré a la coki. Reí y cuando llegué marido estaba en la cama.

Y ayer, asado en casa. La lluvia desubicada por suerte no puede arruinarnos nada ahora que tenemos parrilla con tapa. Hice un par de ensaladas y todo fluyó tranquilo.
Milo hoy no quiso ir a la escuela. Lo dejé solo porque no tengo fuerzas para luchar contra nada más. En un rato salgo para Polanco, voy a comer con Milagros al Eno de Polanco que aún no conozco. Íbamos a vernos acá pero el encierro no me tiene del mejor humor: necesito aire.
Espero que Tita esté bien para el findex. La idea es ir a Acapulco si el médico autoriza porque los kids no tienen clases ni lunes ni martes POR EL DÍA DEL MAESTRO. No, yo tampoco entiendo.
El jueves salen temprano por el día de la madre. Marido tiene show de Sir Paul again pero yo no pienso ir. Atravesar la ciudad el día de la madre es una utopía. Aquí me quedaré, suburbiando.
Por cierto, leo poco, no miro pelis y estoy bastante aburrida. En el 2010 me divertí mucho pero sufrí. En el 2011 me divertí bastante y sufrí menos y este año estoy bastante opiada. Puede que sea la adultez. O la falta de deseo en general. Who knows.
Eso sí: en mes y cacho estaré en Bs As cagándome de frío y en octubre toca NY con madre. Ojalá pueda hacer Europa en Julio, sería un hitazo.

Bueno, chicos, no aparezco porque hay muy poco para decir.
La gente, como colectivo, deja muchísimo que desear. Ya sé que es algo muy sabido pero yo soy del tipo de persona medio naba que cree en la humanidad y vuelve a golpearse.
En fin.
Así las cosas.

se dice el pecado pero no el pecador


martes, 24 de abril de 2012

¿cuándo dejé de ser yo?

Pensar tan positivamente, tirar la buena, ser gordi, querer a casi todo el mundo, no decir barbaridades. Algo pasó aunque no sepa qué. ¿Será que me curé? Dejar de ser una neurótica grave para ser una neurótica a secas puede que haya ayudado. Sentir algo parecido a la satisfacción. No pensar.

¿Lobotomizada?

¿O adulta?

Lo que realmente lamento es estar tan hecha mierda. Casi me desmorono frente al espejo. Si marido me deja no consigo un novio nuevo ni de casualidad. Ya no soy una pendeja firme sino todo lo contrario. Ash, qué duro el paso del tiempo.

Qué intensidad la de mis hijos. Por favor.
Cuántas cosas tengo por delante y qué pocas adelanté. Solo trabajo. Queda todo el cumpleaños por delante: comida, bebidas, descartables, adorno de torta, piñata, dulces, regalo. Uf, por favor, tanta producción y eso que será cero sofisticado. Cero: no me da el cuero. Fabrico cuero.

Bueno, puede que nunca recupere la gracia, sépanlo. Tampoco hago esfuerzos, eh.
Qué extraño que la gente se sorprenda cuando digo que solo hubiera querido ser linda: estoy segura de que casi todos queremos lo mismo. ¿O no?

En fin.
Así las cosas.

lunes, 23 de abril de 2012

pequeña crónica de un viaje accidentado

Tal vez el título sea demasiado pretencioso para lo que soy capaz de narrar con la cantidad de trabajo atrasado y el cumpleaños de Milo por delante.
El viernes a la mañana marido y yo fuimos a la oficina, de allí a una junta y luego de vuelta a la oficina. Mau me llevó en la camioneta a hacer un mini tour: supermercado, colegio de hijo mayor, colegio de hija, vuelta a la oficina. Allí estaban ya Silvia y Milo y salimos todos a la carretara a la 1.22pm para ser exactos. Tardamos casi seis horas porque la salida estaba pesada. El viaje fue pacífico dado que cada hijo tenía su propia fila de asientos, la música del Ipod de marido no fue lo que yo espero para un viaje pero a marido la música rutera ya no le va. Es raro cómo y por qué cambian las cosas. De hecho, es una inquietud que viene persiguiéndome sin palabras hace un buen rato.
Oaxaca tiene un centro colonial hermoso y muy cuidado. Nos hospedamos en El parador del Dominico, dejamos las cosas y fuimos a darle de cenar a los niños. Bah, yo les sugerí la comida y después fui a cambiarme porque teníamos el cocktail que ofrecían los novios en Casa Oaxaca. Caminamos hasta allí, comimos delicatessen very typical y quesadilas y nos acostamos temprano.
El sábado amanecimos, nos cambiamos y caminamos hasta los mercados para desayunar. No fue lo que esperábamos. Tampoco compramos nada. Oh, no: miento. Un comalito de barro a una señora que los ofrecía (se nos rompió antes de partir) y una sombrero para mí, lindo y barato, en un puesto por el camino. Después descansamos en el hotel hasta que se hizo la hora de customizarse. Los chicos estaban listos dos horas antes, con su ansiedad habitual. Podríamos haber hecho algún paseo más interesante pero no se nos ocurrió. Bueno, marido no estaba muy pilas, ni siquiera quiso caminar más ni ir a otro mercado. Yo no insistí.
La iglesia de Santo Domingo es hermosa (muy barroca) pero si me preguntás, no entiendo cómo siguen existiendo las religiones a esta altura de la soireé. De verdad. ¿Cómo un señor que se supone que ni siquiera coge puede sermonear sobre lo que debe ser el matrimonio? Increíble. De todas maneras, el coro cantó bien, no escuché nada tétrico (tampoco presté demasiada atención, me supera) y el highlight fue que Lucila y yo NOS EQUIVOCAMOS y subimos al atrio en un momento que no nos correspondía. Éramos las dos chicas judías de la boda, vale aclarar. Se supone que teníamos que leer peticiones pero llamaron a leer, Lula me dijo que yo fuera detrás de ella porque era la segunda y ahí fui: craso error. Nos pasamos detrás de un amigo del novio que leyó no sé qué y el cura, que se ve que no entendía nada pero lo de la improvisación se le daba bien, me pidió que leyera una pasaje. Por suerte fue La carta a los corintios, 13.... es un pasaje hermoso que habla del amor y que leí con sentimiento (casi casi como si fuera Berta Singerman, declamando, eh). Y Luli leyó algo que decía muchas veces "aleluya". Un papelón. Creo que nadie igual se enteró, excepto la wedding planner que vino a retar a mi compañera muy desubicadamente.
De ahí pasamos al lugar de la recepción al ritmo de la guelaguetza, tomando unas aguas de sabores bastante deliciosas y un poco acalorados por el sol rajante. El jardín etnobotánico es espectacular, lleno de cactáceas y otras especies que no podría enumerar. Eso sí: no pude recorrerlo porque una señorita impedía el paso. La decoración era espectacular, muy acorde con el ambiente exterior y la comida muy rica (devoré entero el taquito con chapulines -son como grillos fritos muy típicamente oaxaqueños-). No respeté la dieta y engordé un kilo y medio en dos días pero de eso no voy hablar.
Milo se hizo una siesta, los chicos jugaron y comieron y al atardecer a marido le robaron, en unos pocos segundos, el celular de la mesa. Hicimos movidas con la organización para intentar recuperarlo pero no hubo respuesta. Malísimo. Marido de ahí en más no fue el mismo. Fue al hotel a intentar rastraarlo pero hubo un problema técnico que no se lo permitió. Estaba cansado y mustio por lo cual a eso de las 10pm, se fue al hotel. Por mi parte me clavé casi tres mezcales, insistida por el novio, y me sentaron estupendamente. El porro también. El dj era un desastre pero igual hicimos esfuerzos por bailar y a las casi 2am partimos con mi grupito de pertenencia en estado de cansancio extremo.
Marido se llevó a los chicos a desayunar mientras yo dormía un rato más. A las 11.30am hicimos rápido la valija y marido fue a buscar la camioneta a la pensión pero cuarenta minutos después seguía sin aparecer. Finalmente trajo a nuestros dos hijos menores con la camisa desabrochada y cara de desaliento: se nos había ponchado una llanta. Volvió a irse y a la hora decidí ir a buscarlo. El sol pegaba durísimo y cuando por fin encontré la camioneta, estaba abierta y sin nadie alrededor. A los diez minutos llegó marido en un taxi con la llanta reparada porque no había podido sacar la de auxilio (llevamos la camioneta de la oficina). Y una vez que cargamos todos los bártulos y todos los hijos, salimos en buscar de una talachería para que nos pusieran la de auxilio. Eso nos llevó otros 40 minutos aproximadamente por lo cual terminamos saliendo a la ruta después de las 3 de la tarde.
A todo esto: yo no tenía voz. Literalmente. Así que estuve todo el viaje en silencio (además, la onda no era del todo buena con marido así que me retiré a mi refugio mental). De todas maneras no fue nada grave. En cinco horas y media llegamos a casa sin ningún otro contratiempo (es cierto que habíamos tenido suficientes pero a mí el tema rachas me da mucho miedo, pasa algo malo y hay avalancha).

En fin.
Tengo que trabajar. Y el viernes es el cumple de Milo.
Por eso me retiro.
Así las cosas, chicos.

martes, 17 de abril de 2012

las tardes

Desde que soy muy chica detesto la tarde. Es un momento híbrido que me produce tristeza y que pocas veces, en soledad, puedo conjurar.

Ayer, mientras trabajaba, con todos mis hijos alrededor, me acordé de todas las veces que caminaba por Gallo hasta Santa Fe, pasando por una casa de regalos que se mantuvo por los años de los años (o no) y por una librería que creo que después cambió y pasó a ser vaya uno a saber qué. La verdulería que quedaba en nuestra cuadra y a la que iba seguido a comprar algo que le faltaba a madre, siguió incólume hasta que nos mudamos, a mitad del 94. La cosa es que caminaba hasta Santa Fe y desde los 8 hasta los 13, doblaba y seguía mi camino hasta Anasagasti, donde estaba el BAE. Dos veces por semana iba primero acompañada y después sola, con una llave colgando de un cordón fluo, a mis clases de inglés. Cuando empecé primer año, madre me anotó en IH y allí fui, también dos veces por semana, pero ahora con profesores nativos, hasta los 19. Cuando terminé sexto terminé también con mis clases institucionales de inglés. Ojalá hubiera seguido. En fin.

Tengo de esas tardes, hasta el 94, un recuerdo grisáseo, tristón. El departamento, en un primer piso a la calle y levemente engéndrico, era feo y ruidoso. Creo que nadie de la familia fue feliz por esa (larga) época. Claro que cuando nos mudamos yo estaba muy entusiasmada porque por fin tenía mi propio cuarto, empapelado con una suerte de pajáros en tonos salmón, mi propio acolchado salmón y un escritorio con cajoncitos (ay, los 80, cuanto mal le hicieron a casi todo). El cuarto grande era de mis hermanas y tenía un cerramiento en el balcón que, por supuesto, nunca sirvió de nada (los cerramientos son un invento inmundo e inusable), estaba pintado de lila y creo que Ale y Marce lo habitaron bastante poco. El pobre kinder quedó confinado a un cuarto de pasillo que tenía una pequeña puerta ventana al patio (que era interno y en el que yo de vez en cuando patinaba, había una mesa de madera con plantas y un gomero plantado en un cantero grande), una puerta a la cocina, una al living y otra al hall de distribución. Un baño era razonablemente grande, con bañadera y el otro era mini, con una ducha, y lo usaba padre exclusivamente. El ruido, con todos los colectivos que doblaban desde charchas y pasaba por la puerta (más el 29 que venía por Gallo) convertían al dpto en un (no tan) pequeño infierno.

Entonces, entrado el menemato, nos mudamos a Las Heras. Padres tenía ya su cuarto en suite, el kinder y yo nuestro respectivo cuarto cada uno y compartíamos un baño amplio, moderno y cómodo. Al poco tiempo Ale se mudó con nosotros y yo perdí espacio pero gané una hermana. No es poco. Aunque tenía poca luz y daba a un paredón, la comodidad nos hizo más felices. El edificio era bastante espantoso, con un estilo grasún que hoy podríamos llamar narco, con una pileta medio inmunda en la terraza parquizada con pasto sintética y en donde el sol te partía al medio. Igual, casi todas las cosas importantes de mi vida transcurrieron mientras vivía ahí y me quedaron los recuerdos más gratos y los llantos más acongojados también, claro. En esa época era una persona de emociones intensas que, con los años, se fueron aplacando. A pesar de que la vida se torna más aburrida, elijo la paz de la estabilidad, sin dudas.

Y yo, en realidad de lo que quería hablar era de lo deprimente que, desde entonces, me resultan las tardes. Son algo irremontable ya viva en pleno Bs As, ya viva en el suburbio mexiquense. De todas maneras, en estos años la angustia menguó indescriptiblemente y soy un ser hiper mega ultra más feliz (???).

Ayyyyyyyyyyy, ¿cómo carajo se me ocurrió tener tantos hijos, eh!??!?!

Más en fin.
Así las cosas.

lunes, 16 de abril de 2012

en el mar

Y de repente, tirada en la cama, trabajando (no es casual aunque no lo desarrolle) me vienen estas intensas ganas de vivir en el mar. Bueno, no en el mar, claro, soy cero afecta a la navegación pero sí en una ciudad costera, pegada al mar. Hace muchos meses que jo meto mis patitas en agua salada y me urge. Tampoco tengo fecha próxima para hacerlo. Ay, el mar. Cómo me gustaría sumergirme YA. Pena que mis hijos llevan tan mal el tema vacaciones (bah, últimamente a causa de virus varios llevan mal casi todos los temas). Pero imagino una vida en bici, comiendo pescado fresco todos los días, sembrando la huerta (que solo puedo tener igual si alguien viene a sembrarla porque no es lo mío crear desde cero), oliendo a brisa marina y lo siento un plan irresistible.

Por lo demás, me siento PÉSIMO, de verdad. Tengo trabajo, cero energía y muchos pendientes que no terminan nunca (no, claro, se suman... por ej, el cumple de Milo).

En fin.
Así las cosas.

jueves, 12 de abril de 2012

ay noooooooooo

Es jueves y se terminan las vacaciones. Qué cortas y qué intensas. Ahora que está marido las disfruto más, miramos Mad Men de noche (bueno, ya se nos terminaron los caps nuevos pero hoy, por ej, tenemos cena), salimos, nos queremos. Bueno: eso es lo más importante. Me quiere de vuelta. Miracolo. Los chicos están más tranca (ponele), se quedaron Feli y Juana a dormir y fue todo bastante caótico pero la pasan bien. Yo debería trabajar pero pienso huir hacia el deporte y la tintura. Milo juega con agua sin parar, imposible de domar. Simi se fue con el padre a la oficina.

Mañana marido se toma día libre e iremos al centro. Igual: no me siento bien. Nada bien y me ahorro los detalles. Ah, ayer comí en la Roma con Pao, Domi y Annia y después fuimos a dejar el cuadro regalo para que lo enmarcaran. A mi casa le sigue faltando lo mismo que le faltaba, cuasi no avancé aunque tenemos un alce de cerámica que trajo marido colgado en la chimenea. Parece que los cuernos son un clásico de este hogar (????). Mi estudio sigue como era entonces, sin un ápice de avance excepto por los libros desordenados en la biblioteca. Quisiera ir el domingo a la mañana a la Lagu pero dudo de que mi marido se cope (está con el tema "hacer deporte").

Mañana creo que me enchufa otra cena en casa (la casa NO está para recibir pero son eventos cuasi solidarios), pasado puede que tengamos asado, el domingo comida en lo de Maripaz y así la vida. El lunes ya otra vez arrancar a las 6.35am: matame.

La rutina es lo menos. Y tengo una lista enorme de pendientes. ENORME. Ayer a la noche íbamos a ir al cine pero terminamos en Costco y ni siquiera resolvimos el tema timbre (que urge). Todo así, por la mitad.

El libro de Steiner dice una obviedad tras otra pero como lectura de baño es llevadera. Tengo trabajo atrasado pero nada grave y ahora debería juntar fuerzas y arrancar de una vez, dejándole la manada a la pobre Silvia.

En fin, chicos.
Sigo contenta.
Así las cosas.

domingo, 8 de abril de 2012

contentich

Volvió marido. El clima está templado. Hicimos picnic en la plazuela con Domi, Lalo y bebonch. Me siento mucho mejor. Hice una clase de spinning. En junio voy sola a Bs As (bueno, tengo que comprar el pasaje pero la intención está). El coraje de la verdad me tiene subyugada. Como mucho chocolate amargo. Y mi casa me parece divina. Mis hijos rompen los huevos pero son lo más.

Bocha de motivos.

Así de gratas y agradecidas las cosas.

sábado, 7 de abril de 2012

¿hola?



Pasan los años, los hijos, los kilos y yo no sé usar el photoshop. Hablaba con Domi ayer a la noche, como si tuviéramos 15 nos pasamos dos horas con la oreja pegada al tubo. Lo único joven que puedo declarar de los últimos seis meses. Cuatro, como máximo. Esto de estar completamente avocada a la maternidad me tiene pasmada. Y agotada. Y con el bocho quemado, claro. Mis hijos están más insopor que nunca. No valoran en lo más mínimo. Cuando yo era chica mis padres no se preocupaban en lo más mínimo por nuestro entretenimiento. Una o dos veces al año íbamos al cine. Una vez al  Circo de Moscú si teníamos suerte y listo... los fines de semana nos tiraban en el club y después mirábamos tele cuando íbamos a lo de mis abuelos. A nadie le parecía que tenía que hacer algo por nuestra diversión. Madre, por lo general, además: se sentía mal. Casi todo el tiempo. Y trabajaba. Claro que se ocupaba, eh. Nos buscaba en la escuela y almorzaba con nosotros en un tiempo récord (almuerzos exprés) y después nos dejaba en compa de la nana y la tele. Me vi TODAS las novelas habidas y por haber, completamente inadecuadas para mi edad, claro. Estoy segura de que eso marcó mi vida sentimental. También teníamos nuestras actividades extraescolares que por lo general, excepto las del club, eran caminando y de más grandes ya podíamos ir solos. Y si no, madre nos llevaba y traía, siempre con bastante apuro y nerviosismo. No digo que yo sea muy distinta, eh. Mi humor suele ser bastante malo por no decir malísimo pero me amparo en que estoy TODO el puto día acá, trabajo escuchando quejas, ayudando con tareas, haciendo galletas y recibiendo gente. Y muy pocas veces me quejo de mis dolencias ni me tiro en la cama ni tomo pastas. 

Bueno. Igual la estoy pasando bien. Como si estuviera en mi piel a pesar de todo, con este mechupaunhuevismo por todo lo que no sea lo afectivo (el viernes, de todas maneras, madre me compró Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento de Steiner. Me queda seguir leyendo y desear que en algún momento la vida se me re erotice (hoy me comí casi entera una barra de chocolate semi amargo como para no sentir que la vida es TAN sosa; y antes me clavé en el Lampuga dos tostadas de atún muy reconfortantes).

Bueno, mi hijo menor LLORA al ritmo de "llamá a papááááááá, quiero saludarlo, estoy muy triste". Con mis dos hijos mayores me pelié todo el santo día por su rompehuevez e ingratitud: soy una madre cualquiera. 

En fin, chicos.
Así las cosas.

jueves, 5 de abril de 2012

con unos minutos robados

Bueno, pelotudear es mi expertise pero últimamente no pelotudeo mucho en casa. No sé bien por qué. Ah sí, está madre, claro, y los chicos de vacaciones. Entonces, cuando me siento acá trabajo o contesto algún mail con retraso (tampoco recibo tantos, para qué mentirnos, ni mando espontánamente) o leo huevadas en múltiples diarios. El tiempo, entonces, en realidad, se lo robo al hecho de tener que ordenar muchos ambientes de la casa. Pero: lo haré la semana que viene. Esta semana sabía de antemano que no lo iba a hacer y me mentalicé para hacerlo la próximo. Y, sabemos, no soy muy dúctil en el subject "cambio de planes". La semana que viene también retomo el deporte. Me urge. Todo el esfuerzo hecho durante años caído en desgracia (soy de una literalidad asombrosa, lo sé). Tampoco ando con ganas de arreglarme en general. No me pinto las uñas, hace mucho tiempo que no me compro ropa, me pongo siempre lo mismo y me chupa bastante un egg.
Padres e hijos están en el Papalote. Papalote acá quiere decir barrilete y este lugar es el museo del niño, tiene cosas interactivas, es lindo y pro y yo fui solo una vez. En un rato nos encontraremos a comer carne. Íbamos a ir al Contramar pero preferimos Patagoni, el clásico de clásicos.

La piel me tira, está muy seco. Los jardines están hermosos con el pasto ya puesto. Pero recién en 15 días podremos pisarlo. El muro gris de la cocina y la sala de tele quedó espectacular, me hizo contenta.

Terminé lo que debía y solo le falta un repaso. La otra vez hablé de trascendencia. Ojalá no vuelva a importarme nunca más. Sería una frustración enorme. De marido no sé nada, ayer estaba resguardado en el hotel (sí, para en un hotel en Bs As, qué cosa tan rara) mientras se caía el cielo. Hoy creo que graba pero no sé bien, la comunicación es escasa y fragmentaria.

Y no mucho más. La semana que viene quiero comprar chocolate para que los chicos hagan paletas. Los llevaré al club. Simi quiere ir al MUTEC, que es el museo de tecnología, voy a ver si hay alguna muestra copada en el centro e iré conocer el nuevo deli de la Roma, además de enmarcar el cuadro que me regaló Nicolás. Y ordenaré, claro. Todos los ambientes comunes están hechos un caos.

En fin, chicos.
Ah, y sigo sin comer ni trigo ni huevos ni lácteos, restringí el consumo de carne vacuna y me excedí en el de batata y palomitas dulces y se me re nota. Odio mi metabolismo.
Así las cosas.

sábado, 31 de marzo de 2012

sobre la inversión

Claro que no la monetaria, de eso me retiré hace rato. Hubo un tiempo en el que me dedicaba a ver qué hacíamos con nuestros pocos morlacos, hablaba con la broker, entraba mucho a la página del banco local, etcétera. Por esa misma época, leía mucho sobre economía, administración y finanzas. Creo que había dejado de ser yo temporalmente. O era más yo que nunca, vaya uno a saber.

Ayer, en el pasaje de la revista Gente a El coraje de la verdad (en mis manos, en la lectura) entendí que mi mundo hace un tiempo que se subvirtió. El cambio de prioridades es absoluto y no voluntario. Al menos en la superficie. Pensaba, mientras leía la argumentación que hace Foucault sobre el tipo de cura que implica la última frase de Sócrates "Criton, debemos un gallo a Asclepio. Paga mi deuda, no lo olvides"en varias cosas concomitantes.

Lo único que me importa es mi familia. Una ráfaga de deseo desubicado sobre otro hijo pasó y dejó esa estela de melancolía que implica saber que no vas a reproducirte más. Es un dueho complejo. Pensaba en las mujeres que sienten que sus carreras se ven entorpecidas, etcétera y me sentí lejana. Perdí por completo el deseo de ser alguien o hacer algo. Se desvaneció. Esfumado, evanescente, quedó la sensación de cierta paz. El deseo de trascendencia me comía la energía. Además, per ser no tiene entidad: o querés hacer algo o la trascendencia no tiene sentido.

Por otro lado, Foucault habla del "ruido" que hace cierta gente a tu alrededor al decir cualquier cosa (obviamente no lo dice en estos términos, ni mucho menos, hice una cita pedestre, ponele). El decir verdadero es aquello que a uno le hace sentido. Todo el resto no tiene importancia. Hace mucho que soy mi propia guía. No por soberbia ni pedantería sino por un trabajo interno, inconciente, por el cual conozco mis propios límites en todos los sentidos.

Tengo que dejar: mi hijo mayor vuela de fiebre (a las 5.15am vino llorando a mi cama, partiéndome el corazón), mi hijo menor duerme y tengo que despertarlo para darle un baño, cambiarlo y que se vaya a un cumple. A la pobre madre le tocó este escenario tan desalentador. El día está gris, podríamos haber ido a pasear, a comer, al cine. Pero no: el encierro se impone.

Ya se despertó. Tose.

Así de fragmentarias las cosas.

viernes, 30 de marzo de 2012

lentooooooooooo

Uf, no termina más. Hace un mes que me mudé y sigue todo patas para arriba. Los muebles del living-comedor en la sala de tele (tuvieron que repintar el piso verde 3 veces), mi estudio ya por fin parece que hoy terminado, por ende las miles de cajas podrán exiliarse ahí (y dejar de una vez libre el cuarto de huéspedes para que madre pueda habitarlo tranquila), el carpintero hoy debería traer los sillones que compramos en la Lagunilla y que marido eligió para que queden en lugar de mis camastros amados. Perdí como en la guerra, bah, como todas las guerras que libro con él, para qué mentirme. El tapicero mañana trae el sillón de la tele y los almohadones, bueno, eso dijo: la palabra de todos los oficios la pongo muy en duda por motivos reales. Acaban de sacar la puerta de mi vestidor para poner el espejo pero con todo es igual, avanzamos un casillero, retrocedemos dos.
El jardinero se fue a Cancún un mes, espero que me mande algún adlater para poner el famoso pasto y que la casa deje de ser un lodazal. Recién hoy el jardín de atrás estará trabajable y cuando por fin esté todo recubierto por la capa vegetal, las cosas serán muy distintas. O eso espero.

Por mi parte me siento bastante mal, me resfrié brutalmente y ando estornudando sin dignidad por toda la casa. Además, tengo ataques feroces de hambre, como salmón ahumado, castañas de cajú, pistachos, jícama. Lo que encuentro, bah. Unas aspiradora. Eso sí: nada procesado. Mucho sí, sano también.

Marido partió ayer a Bs As y hoy me desperté con un whatsapp que avisaba que había llegado. Y no, no más comunicación, no es muy lo suyo.

En fin.
Parto a ver si le sacan el yeso a Tita (ruego que sí) y bajo a Polanco a buscar trabajo y libros de regalo para diversos cumples. Muchos cumples. También intentaré comprarme algo para mí.

Así las cosas.
Semi tiraduchas.

miércoles, 28 de marzo de 2012

acá estoy...

Iba a poner viva pero me pareció de mal gusto. Estoy acá, mucho en mi casa, trabajando, luchando con la terminación imposible de un proceso demasiado largo.
Hay mucho olor a pescado.
Me siento mal hace muchos años, ahora parece que tiene una explicación pero de todas maneras, eso no cura. El dolor en el cuerpo, la cabeza, etcétera, etcétera, me tiene lejos del deporte por tiempo indefinido. Nada me importa excepto sentirme bien.
Marido se va mañana a la noche a Bs As por 10 días. Madre viene a hacerme el aguante una semana y padre pasa 4 días antes de irse a Miami. Tenemos que inventar programas para las vacaciones de los kids. Por ahora se me ocurrió Animal Safari, un zoo que hay camino a Puebla, cine y pile en el club. No queda mucha gente en la ciudad. Lo de Acapulco lo eliminé de la agenda por motivos varios, mi estado general entre los principales.
Han nacido muchos niños en estas últimas semanas.
Y faltan por nacer en estos días.
Además de todo, me resfrié.
Hoy fui al super y después pasé por Costco, me compro alegrías para suplir la falta de huevos, lácteos y trigo/gluten. Se puede vivir tranquilamente. Sobre todo si incluís frijol en tu dieta, me gusta demasiado.

Y no mucho más. No grandes planes en general. Más bien poco. Ni anhelos ni fantasías ni viajes ni proyectos. Seguimos acá con el instito de vivir, de lo inmediato.

Ah, ayer vimos Mad Men. Hace dos meses que no veía NADA. Sí, lo juro. No sé qué hice todo este tiempo pero mirar pelis y series no estuvo entre las actividades. Siempre me da alguna alegría a pesar de sentir a algunos personajes fuera de registro.

Por lo demás, nada.
No sé.
Creo que finalmente me volví una persona chata y llovida. "Normal" y con poco tiempo.
Así las cosas.

viernes, 23 de marzo de 2012

el famoso miedo

Mirá si un día pierdo el sentido del humor, por favorrrrrrrr. Eso es la muerte. Tomarte la vida demasiado en serio, creer que lo importante está en otro lado, aferrarte a objetos o ideales inalcanzable.
Es viernes por la noche, estoy sola en casa, escucho los ruidos de Roberta aún levantada y las respiración de mis dos hijos varones ya durmiendo. Marido trabaja en el primer día del Vive Latino, dirige la transmisión del escenario principal. Dura hasta el domingo. Qué hueva ir tan lejos. Qué fiaca la gente, el ruido, etcétera, etcétera. Gusto de estar en mi casa, estupidizada frente a la compu, leyendo un poco de todo. Claro que en breve me pondré el camisón, me lavaré los dientes y me hundiré bajo las sábanas a leer un rato. Solo un rato porque estoy muy cansada. Fue una semana ajetreada. Tres personas me dieron muy buenas noticias respecto a sus propias vida y en su momento me alegré mucho.
Los movimientos son siempre buenos. A veces los sacudones son hiperbólicos pero siempre productivos. El clishé ese que enuncia "que de los errores es de lo que más se aprende" trascendió, como todos los clishés, a fuerza de ser "cierto". Gusto de capitalizar los tropezones, sean del tamaño que sean. Soy una persona fallada y también gusto de eso aunque me haga sufrir. Las fallas, los resto, así como las cicatrices simbólicas (emocionales) y las de la piel, son lo que te define, lo que te da densidad, lo que vale. Y lo digo en serio, eh.

Después de mucho tiempo hoy valoré, con honestidad, la paz. Ser y formar personas de bien, conectarte con lo que saca lo mejor de vos, alejarte de lo nocivo, saber por qué hacés las cosas, tomar lo bueno que cada uno te da, sea quien sea.

Bueno: al final parece que la profecía sobre la pérdida del sentido del humor va a ser autocumplida.

En lo pedestre: qué mal caen los frijoles, el arroz, las lentejas y demás hidratos de carbono que tenía abandonados. ¡Proteína y ensalada para todos YA!

Los dejo por el Dante. Mañana debería trabajar pero creo que a las 10am voy a estar en la clase de spinning, mi cuerpo pide endorfinas.

Así las cosas, chicos.
Bastante contenta.

jueves, 22 de marzo de 2012

el temblor no pasa

Al menos es lo que dicen aunque yo no sentí más. Eso sí, me duele la cabeza profusamente. El martes no supe si estaba por darme un ACV hasta que vi la lámpara balancéandose. Llamé a Silvia y no se había percatado. La diferencia radica en la oscilación o la trepidación. Este por suerte fue oscilatorio si no estábamos en el horno.
Supongo que pasaron muchas cosas desde la última vez que escribí. Quería desarrollar un post sobre la infancia, el Florida Garden (inspirada por Ceci y su nota de Radar), Florida en general: James Smart, la juguetería que mirábamos durante horas, los sábados, también La Biela, Masters (un negocio de ropa para hombre que quedaba sobre Callao y cuyo dueño era íntimo amigo de mi abuelo por lo cual subíamos a la oficina toda de madera, entre olor a telas y alfileres y metros), las visitas a Casa Tía y algunos otros recuerdos de anataño. Pero no tuve tiempo ni voluntad. Pero sobre todo tiempo.

Es que pasaron cosas horribles y cosas de la vida y cociné mucho, leí un poco (encaré La divina comedia por primera vez en mi vida, creo), vi a muchas amigas (la vida social lleva mucho tiempo), fui y vine y trabajé y tengo que seguir trabajando.

La novedad del día es que no puedo consumir ni lácteos ni huevo ni trigo (ni gluten) ni narajan por dos meses. Veremos si esto ayuda al mejor funcionamiento de mi organismo.

Se me parte la cabeza, coletazos del temblor, claro. El de hoy (o los de hoy, parece que tembló muchas veces). Despierto temprano, duermo poco, no vi ninguna peli desde la última vez que pasé por acá (meses ha) y mi cabeza sigue centrada en cosas nimias e inmediatas (o no tan nimias pero sí inmediatas) y sin poder ir más allá. Buenos Aires está lejísimos. Mi hijo mayor declaró un día que le gusta más México que Argentina (justo mientras esperábamos que nos entregaran las fotos para renovarle el pasaporte albiceleste) y al día siguiente, en algún momento de las tres horas que tuvimos que esperar en la embajada declaró que, además, no le gusta ir de visita. Ni siquiera me espanté. Era algo que ya sabía. Tampoco me entristecí: son cosas que pasan cuando vivís tantos años en un país. Ni modo.

Por lo demás, salí a las 7.45am a de casa, mañana tengo otro día movido, hoy me merendamos en lo de Pauli en la condesa (ayer hice un panqué de cacao y azúcar negra con almendras y otro de Coco para llevar mañana a lo de Lau, llevé a mi hermano a un show en el Foro Condesa y cuando volví, a las 9pm, le hice un glasé fallido), también tengo que ir ahora, después de bañarme a comprar unas cosas (no se puede creer todo el consumo que se impone en esta vida) y antes de bajar debería chambear pero estoy con poco resto. Ya pasé por el super y compré lentejas, frijoles, chícharos (arvejas) y maíz palomero que Coco quería hacer en una olla en lugar de usar el microondas.

En fin. Me extendí y dije muy poco: es lo que hay.
Así las cosas.

miércoles, 14 de marzo de 2012

...

No sé si estoy triste, angustiada o normal. Bueno, en realidad venía normal, como anestesiada, en mi pequeño mundo sin grandes aventuras intelectuales ni desafíos ni estímulos de ninguna clase hasta ayer que de la nada me picó una inquietud. Supongo que esta vida va en contra de mi naturaleza por lo cual no dura demasiado la tranquilidad. O sí, eh. Porque la inquietud es leve. Debería estar yendo a nadar pero me dio mucha fiaca. Será el viernes. Si hubiera sabido que no tenía que buscar a los pibitos, hubiera ido antes pero ahora, siendo las 12.30 del mediodía la paja es total. Así que trabajaré. A la tarde le pediré a Xime que me acompañe a comprar coco, pepinos (en Chedraui no había) y una pila de litio de 3 voltios para la balanza que pesa grasa que conseguí en el super. Si no me convence la devolveré.

Marido tiene show, creo que me tocará ir. Ayer llegó a las 10.30pm y yo dormía a pata suelta. Caigo rendida muy temprano. Es obvio, el día empieza al alba y yo no nací para eso. Coco se fue de campamento, estaba emocionado y nervioso (creo), lo llevó el padre a la escuela pero no dejó que bajara. Vuelve el viernes a la tarde. Lo extrañaré a la vez que descansaré.

Planes para los días que viene madre: Xime nos invitó a Acapulco así que posiblemente vaya unos días  con niños y con ella y las chicas, claro.

Estoy desconectada del mundo. Bueno, no, del mundo que no sea lo inmediato, lo próximo, lo fácil, lo que está a la mano. No sé cómo sigue el año, no tengo más planes que seguir con la dieta, intentar que mi casa esté ordenada de una vez (siguen los libros en cajas, recién HOY se supone que vienen a resanar la pared que dejaron con agujero, el estudio sigue inusable, el tapicero no sé cuándo trae los muebles, el carpintero me debe mi cama, las mesas de luz, la mesa del comedor y el lijado de las sillas, los discos en cajas, ni un solo cuadro en las paredes y polvo polvo polvo; el jardinero está trabajando en ambos jardines). Detesto recibir gente en este contexto, odio las cosas por la mitad.

Por lo demás: nada. No sé. Desinflada. Supongo que el haber terminado con mucho trabajo intenso y ahora tener esta tortura que no termina más no ayuda.

Y me siento un poco sola. De onda. Existencialmente. Quiero amor amistoso de mis amigos lejanos. Ponele.

En fin.
Así las cosas: levemente melanco.

lunes, 12 de marzo de 2012

¿a mí?

Patitiesa me quedo, pasmada, incrédula. ¿A quién puede ocurrísele querer digitarme la vida? ¿Quién puede pensar que a mí de verdad me era perentoria su existencia? Ilusos. Hay un punto en el que me agota y otro en el que, francamente, me causa gracia.

Volvamos a la condescendencia: no hay nada más espurio. Bueh, ponele que sí. Nada más ¿aburrido? ¿lejano? En fin.

Siendo las 6.33pm parece noche cerrada. La lluvia acecha como todos los últimos días, desubicada. En marzo no deberíamos tener aguaceros todas las tardes, la temporada de lluvias reservémosla para cuando corresponda. Sigo con dolor de brazos por las pesas del sábado. Mañana creo que nadaré si el clima lo permite. Sigo sin ver una sola peli. Nada de nada: llega la noche y solo pienso en dormir. Sigue mi lucha cruel con diferentes oficios. El sexo me genera bastante indiferencia. Leo algo a la noche, trabajé todo el findex. El sábado a la noche llecó marido. (Acabo de hablar y dice que está llegando!3A milagrooooooooo).

Pierdo el hilo, estoy cansada. No hacer deporte me deja peor que hacer. Hoy no tuve tiempo, ir a Polanco a lo del nutriólogo nazi me deja en jaque. Pasé por casa para trabajar, hice llamados por tel, tuve que ir a pagar telas y otros demases más buscar a Milo y a Joaco en sus respectivos jardines y todo me lleva demasiado tiempo. Y la tarde... no de lo más productiva pero tampoco de lo menos. Y no me bañé.

Por lo demás: nada. Madre llega el 30 de marzo, apiadada por la ausencia extendida de marido sacó pasaje para hacerme compa. Él se va 13 días a Bs As, cuasi una ofensa pero, al margen de cuestiones económicas, a mí no me interesó ir con los kids. Plomazo. Ah, hubo doble nacimiento este findex, emoción. Tengo muy poco contacto con mis amigos porteños, así es la distancia. Además, vivo en el aquí y el ahora como pocas veces, creo que es un poco más afín a la felicidad.


Así las cosich.

sábado, 10 de marzo de 2012

la mentira, la fabulación, el arte

Ay, esa gente que se inventa historias y ve situaciones donde no las hay. Una cuasi envidia. Mi vida estuvo atada a la "verdad" desde que tengo recuerdo. Conciencia. No había espacio ni para la fantasía ni para la mentira. Así, me convertí en un ser unidimensional. La rigurosidad y el arte no se llevan bien, no hay ese resto necesario para que los textos tengan peso, densidad, interés.
Claro que en la vida me convirtió en una persona hiper recta, honesta, franca y "buena". No engañar nunca, ir de frente, hacerse cargo de las consecuencias, vivir en la crudeza de lo real. Jamás creí que alguien estaba enamorado de mí, etcétera, etcétera.
Sigo lidiando mal con la mentira, con la falta de palabra, con el engaño y la dejadez. Recién la semana pasada entendí que debería vivir en el primer mundo, donde la palabra tiene valor: si me decís algo, lo hacés. Hace UNA SEMANA que tiene que venir el carpintero y no aparece. No me contesta el teléfono, dejó agujeros en las paredes, faltan los sostenes de los entrepaños y dos repisas de la sala. Mis libros siguen en cajas, en el cuarto de huéspedes que no deja de ser Kosovo.
Por otro lado: mucho trabajo, mucha vida.
No me da el tiempo. Hace ya meses que no miro pelis. Marido no está nunca (ayer se fue a Guadalajara y vuelve hoy a la noche), tengo todos estos hijos y cosas que no logro resolver. Y por sobre todo: un cansancio atávico, ancestral, del cual no me recupero (sobre todo porque mi hijo menor se despierta a las 5am, 6, 6.30 y así). Son las 8.15am y hace ya un rato que empecé a trabajar, ya desayuné mis huevos y mi fruta con yogur y tengo que ir a comprar unas cosas al super, hacer un postre, buscar análisis, un protector para el yeso, comprar telas y quería hacer deporte pero es obvio que no voy a llegar. Roberta llora porque no quería las salchichas cortadas. Diossssssssssssss. No puedo más.

En fin, sigo con el yugo.
Así las cosas.

lunes, 5 de marzo de 2012

nueva revista virtual

Entren a la nueva revista de Muga. Un cacho de cultura desde la madre patria.

Besis.

y aunque cambiemos de lugar las banderas, siempre es como la primera vez

Fue en la navidad del 92, cuando había cumplido 15, que mis viejos me regalaron Clix modernos. Discazo. Imposible que Charly no te rompa el boch a esa edad. Bah, por lo menos en los 90s. Ahora ni idea: soy una mujer mayor.

Mayor y todo tengo esas dos tazas, ambas regalos de mis hijos: la vaca comprada con madre cuando cumplí 30 y la de Minnie (atrás dice: "Mornings aren´t PRETTY") comprada ahora que fueron a Disney. Así trabajo sin estudio, con muestras de telas, la mesa amarillenta, adornos por ahí, unos discos perdidos, muestras de pisos y maderas y la impresora con hojas blancas encima a un lado de mi compu.

Por lo demás: no me bañé. Sucia escribo estas palabras. Es que me puse a laburar a las 8.30am, esperé al jardinero y salí rápido a lo del nutriólogo que cada día se pone más odioso (tuve un altercado en el que le pregunté por qué maltrata y cuando salí le dije a la secretaria que tiene problemas y ella me confirmó "a veces sí"; bajé 2% de grasa en una semana, lo que es muy positivo aunque yo me veo igual de chanchis que siempre, llevo DOS meses sin comer dulces, por ej), después pasé a visitar a Mer que está en reposing, le llevé unas galles no muy hiteras (las hice el viernes en el medio del caos de gremios, antes de que Roberta se rompiera la muñeca haciendo vueltas de carro, lo que traducido es medialunas) pero nos divertimos un rato. Volví, comí con hijos, seguí trabajando con ellos alrededor, tomé mate cocido y café (así varias veces por eso se acumulan las tazas), comí palomitas naturales y finalmente, después de hacerles cena, bajar persianas, abrir camas y bajar línea en general (Tita rompe mucho con el tema de su yeso, le pica, le duele, lloriquea, etcétera), logré terminar el trabajo. Uff.

Ahora tengo un rato para boludear hasta que llegue marido (pensaba webear pero posiblemente me tire a mirar elgourmet, estoy quemada).

El viernes me sentí un touch miserable saliendo sola del hospital con mi hija con su yeso hasta casi el hombro, siendo ya de noche, prestándole mi abrigo porque salimos sin su buzo. Marido estaba de viaje, volvió recién el sábado a las 2pm, el buenhumor le duró poquísimo y la vida familiar no es lo más grato que pueda imaginar. Eso más falta de dinero: el infierno.

Hoy pensé: detesto a la gente que te echa favores en cara, ponele. O lo que sea. Bah: detesto a la gente que te echa cualquier cosa en cara. Period. También detesto a la gente que no devuelve las invitaciones (algo por demás extendido) pero jamás lo enuncio en voz alta, me parece de una falta de clase soez. Para eso, además, tengo un blog o twitter: el imperio de la queja. Los amo. Y lo de "haz el bien sin mirar a quien" aplica a full. Y si no no lo hagas, cada uno se arregla con su conciencia. Claro que mucha gente se sobreestima (bueno, debemos ser todos, ¿no? pero digamos que hay grados también) y tiene autopercepciones harto erróneas. 

No sé a qué venía, mi fluir de la conciencia es errático y lo vuelco sin filtro.

Mmmm, no mucho más. Mañana como en lo de Domi, busco pibitos, tengo que luchar con el carpintero que venía hoy a entregar cosas y no atendió el tel en todo el día, la arquitecta que tampoco atiende el tel y quedan mil cosas por resolver, entre ellas MI ESTUDIO, los pibes vinieron a trabajar 4 horas y se tomaron el buque por lo cual estamos en problemas.

Sigo sin poder vender el piano, ya vinieron 3 jardineros a hacer presupuestos y el miércoles viene un cuarto (debería haber hecho eso con todo pero el año pasado fue un año muy difícil) y tengo trabajo pendiente aún.

Bueh, ya de pavadas. Por lo menos hay sol, mañana voy a poder hacer deporte y tengo un rato de paz infantil.

Así las cosas, guys.
Variopintas.

jueves, 1 de marzo de 2012

en la misma tónica

Siendo las 8pm estoy rota. Claro que es mejor estar acá, haciendo tiempo para que lleguen amigas a cenar que en la cama leyendo, como ayer a la noche. Terminé el libro y apagué la luz a las 9. Dormí pésimo una vez más. Sin marido no logro descansar. Además, Simón compartía la cama porque no había llegado el colchón aun. Hoy lo tiene y es como de hotel, inflado, término. Era el más barato pero su hermana se lo envidia. La vida familiar es dura. Bah, qué se yo, es pesada. Amanecí a los gritos con Roberta por el mismo tema de todos los putos días: dice que sus 6 pares de zapatillas (sí, SEIS, ; además de unas adidas de deportes con los cordones rosa fluor y las botas de gamuza violetas que ya están completamente rotas; nadie en esta familia tiene tanto calzado como ella, dos pares son heredados) le aprietan. Me brota. Ella llora, yo grito: todo desastre y estoy hablando de las 7am (ponele que 7.15).

Estoy acostumbrada a criar a mis hijos sola pero creo que no es bueno para nadie. Las cosas no van a cambiar en el corto plazo. Extraño a marido aunque ya casi no lo siento, el tiempo fluye a pesar de la distancia. Qué se yo, no entiendo mucho.

Ah, necesito vender mi piano: a ver si alguno se copa.

Y no mucho más.
Hice la clase de spinning al ritno de Mal bicho, la de Vilma Palma y la de Foster the people. Obvio que bailé y canté sobre mi bici en mi outfit negro. Con los anteojos y el rodete doy bastante aparato. Y cantando ni te cuento pero: me la suda.

Trabajé menos de lo necesario. Mañana ya es viernes, los chicos salen tempras del cole porque hay kermesse en la Feria de Chapultepec y nosotros no vamos (por suerte ninguno insistió). Los haré pintar con témperas y hacer galletas o semejante mientras yo laburo.

También salí al parque porque era el cumple de Joaco. Incólume no como nada dulce hace casi dos meses, sí debería ser transparente pero no lo soy: fuckin metabolismo.

La casa huele a crumble, voy a controlar que no se queme.
Así las cosas!

miércoles, 29 de febrero de 2012

lo que queda

De mí y lo que falta de la casa. Parece interminable, de verdad. No pensé que iba a ser tan duro pero esto no se acaba más: falta que el piso quede bien, la parte de atrás (o sea mi estudio), el muro de la cocina, el borde de mi baño, pulir la baranda de la escalera, mejorar unas manchas del piso de madera y algún otro etcétera. A su vez hoy vino el carpintero a entregar los 3 estantes del living y la cama de Simi. Fui con Milo a Walmart a comprar el colchón y lo mandan mañana. Vino uno de los jardineros que llamé para que me presupueste. El viernes viene el otro. Y debería llamar a alguno más, un poco más pro que este que no caza balón. También intento, infructuosamente, vender el piano. Y trabajar en el medio. Hay cajas y ajas y cosas dando vueltas. Falta que elijamos las telas (y los que vamos a dejar porque hay superhabit) para retapizar los sillones. A la mañana además fui a Chedraui a hacer una compra chica y me saltié el gym por tiempo y rotura general.

Pensé que iba a dormir bien después del tylenol pm pero no, cero. Mil despertadas como si no hubiera consumido nada y ese sueño liviano que tengo cuando marido no está. Empiezo a extrañarlo. Dolor de cuento y muchas cosas por hacer. Comprar regalo para Joaco que mañana es el cumple, pasar a ver al hijito de Mati que nació hoy, trabajar, preparar las cosas para la cena de girls de mañana y todo así, infinito. Hace no sé cuántas semanas que no veo una peli. Pero muero por tirarme a leer. Avanzo lento con El verano sin hombres que empecé hace como mil quinientos años y me torra pero no quiero dejar. Tengo ahí un par de cositas. Y muchas ganas de comprar alguno de Foster Wallace pero claro, también tengo ganas de irme de vacaciones a la playa y todavía no tengo posibilidades económicas de organizarlo y todo así, así.
En fin, no complains.
Así las cosas, chicos.
Movidas.

martes, 28 de febrero de 2012

las inminentes nuevas vidas

Chatié con rato con Lau, felicitándola por su cumple. Uy, de repente me acuerdo el último que fui soltera, en lo de Jorge, a la vuelta de la que era mi casa, a la cabeza se me vienen las sillas Toné y toda la gente que me rodeaba en esa época. Parece otra vida. No falta nada para que nazca el bebu, qué emoción, nada como parir y nada más especial que el nacimiento de tu primer hijo.
Casualmente me escribe Luli, también por parir, Ciro nace en cualquier momento. Estamos lejos de todo pero acostumbrados. Bebés en el horizonte, tan lejos de mi realidad con mis hijos creciendo pero tan alegre. Me volví parte de esa gente a la que los nacimientos le erizan la piel. La vida es vida. Los hijos son futuro y planes y esperanza y sobame la quena si suena cursi. La maternidad da esa dimensión más, suma, ensancha el horizonte, insufla energía.

Después hay que ocuparse, claro.

El sol, el cielo diáfano, el frío como un recuerdo cercano pero difuso, el ciruelo con sus flores orientales, hermosas, anunciando la llegada de la temporada más agradable.

Nadé 36 largos en media hora. Dolor de todo. También fui a que le cambiaran el aceite al coche, caminé hasta un lugar nuevo de telas, logré que la señora que me atendía (con muy pocas luces) me diera algunas muestras. Es tan difícil tomar decisiones sin marido. De hecho es tan difícil que no las tomo, claro. Mientras sacaba y volvía a hundir la cabeza recorriendo la pileta de punta a punta, pensé, una vez más, que mi neurosis es tan vana y vacua que da miedo. Es decir: es ese tipo de raye pedestre que no lleva a nada. Dejé los temas existenciales en la década pasada y ahora me concentro en lo inmediato, en la necesidad de algo que no llega porque llegan otras cosas que se ve que no lo compensan. O ponele que sí pero a mí no me convence. Pavadas.

Ayer hornée dos panqués con la receta de Mer que es bárbara, pasó Giorgio que está de visita por laburo (creo que nos dio un poco de nostalgia todo lo que pasó y ya no pasa pero no hay que caer, hay que mirar para adelante y seguir), tomó leche con Nesquik, comió pan con Nutella y un mini pedazo del panqué de Cacao que tenía buen aspecto pero que obviamente no probé (volví al redil del nutriólogo nazi). El otro es de coco y tiene una pinta espectacular. Ahora voy a ver si laburo un rato y después de comer con Milo hago unas galles para llevar a lo de Luli, tenemos super diver merienda de chicas con Panza, Domi, Pau y la anfitriona, claro está.
Ayer cené con los coletazos de la boda. Gusto de los amigos de Tila y eso no es algo común en mí. ¿O será que me estoy ablandando?
Tengo trabajo atrasado, trabajo por buscar y bastante pilas. La energía es fundamental para sentirse viva. Y este sol alentador.

Bueno, me re extendí.
Así las cosas, chicos.

domingo, 26 de febrero de 2012

muy mal

No gusto nada de la gente que no aprecia la lealtad. Pero bueh, no podés andar diciendo por ahí "mirá que hice esto por vos". Ni modo.

Mi domingo va en caída libre, por si les interesa. El agujero en el pecho se ensancha con el caer de la tarde y la amenaza de la lluvia.

En fin, chicos.
Más así las cosas.

¿por qué habré perdido las ganas de escribir?

Quién sabe. Pero de repente ya no pienso en cómo volcar mi impresión de la realidad en este rectángulo digital, como si me hubiera entregado a vivir al margen de la narratividad de la experiencia.

Es domingo, llegué hace dos horas a casa después de un viaje corto desde Tepoz en el coche de Gaby (hablando y hablando no agarramos la carretera donde debíamos y sin embargo pasó volando), tengo resaca de drogas, tabaco y alcohol y una agujero en el pecho. Tita mira tele (miren a lo que hemos llegado), Milo duerme a mi lado en el sillón y Simi se fue a lo de Dante. Creo que no voy a hacer nada de nada.

La boda de Domi y Lalo fue la mejor a la que fui en mi vida. Me divertí mucho mucho como hacía años que no, ella estaba HERMOSA y todos muy contentos. A eso de las 10pm, cuando estábamos en lo mejor de la música, con la pista colmada y Fede de dj, se largó a llover y estuvimos casi dos horas guarecidos en un techito, yendo y viniendo, especulando con qué se podía hacer. También hubo una una pelea de borrachos por algún asunto de faldas (presumo porque no sé nada a ciencia cierta) y la retirada de los novios a quienes al rato seguimos los que habíamos quedado esperanzados de que escampara.

Marido fue conmigo a la mañana, recalamos en el hotel para que yo me cambiara (por cierto, precios exorbitantes por instalaciones deficientes: tuve que salir 4 veces en BATA a preguntar qué pasaba que no salía agua caliente; tengamos en cuenta que me había mojado mucho, había olvidado el demaquillante), vinieron los R a que Luli se cambiara y partimos hacia la locación. El jardín estaba decorado divino con guirnaldas very tipical, un camino de pétalos de rosa, las mesas customizadas y la marimba tocando. La gente, llegada desde distintos puntos del mapa, muy contenta y emocionada. Tatu ofició de MC (emci, como diría él) y estuvo divertido y pertinente. A las 6pm marido partió cual Cenicienta hacia la ciudad porque hoy al mediodía debía tomarse un avión a SP vía Canadá (no comments, no fue responsabilidad de él) así que durmió con los kids acá y a la mañana, mientras yo intentaba darme ese baño infructuoso, les hizo hotcakes. Yo dejé la dieta solo para beber un par de tragos pero no comí nada no permitido de las bandejas del comienzo ni probé el pastel de chocolate que tenía una pinta deli. Me endrogué, fumé de más y la pasé bomba.

Ahora quisiera estar cogiendo como cuando tenés veinte y ninguna responsabilidad pero en algún momento voy a tener que despertar a mi hijo menor y saldré al parque en donde están los vecinos con amigos haciendo pic nic (por un rato pensé en bajar a comer a Patagonia pero estaba muy muy errada y optimista en cuanto a mi estado).

Por cierto: volví a ser yo. Tan yo que cuando los tacos altísimos dorados no dieron para más me calcé mis Dr Marteen del 96 y cuando bajó la temperatura, mi abrigo peludo de superheroína. No sé qué versión prefiero, eh, puede que la de ama de casa alienada me haga sufrir menos pero no decido mucho, más bien sólo puedo dejarme llevar por mi naturaleza.

En fin.
Así las things.

miércoles, 22 de febrero de 2012

la cuestión del tiempo

Ahora, después de que no fuera un problema (ni siquiera un tema), el tiempo (su falta) se volvió algo primordial. El tiempo y el cansancio podrían ser los dos tópicos principales. El día es largo (casi eterno podría decir) y sin embargo, no me rinde. O sea: no llego a hacer nunca lo que desearía. Por ejemplo: leer. U: hornear un panqué (budín). Ni siquiera pude hacer ejercicio aunque la causa principal de ese punto sería el dolor de garganta infame que no se va hace semanas y que se acompaña con un dolor intenso de cuerpo que tampoco ceja. Debería encontrar la causa de todos mis males, una causa holística que se pueda solucionar pero creo que con la cabeza hay poco para hacer (aunque... todos en la familia estamos igual).

 Hoy hubiera querido hornear un panqué porque vinieron Xime y Gaby y Mer -que hizo uno de limón que parecía exquisito- (hoy, a todo esto, comí una milanesa después de mucho tiempo pero no lo considero pecado sino la ingesta permitida de carbohidratos dentro de mi nuevo y propio esquema) y también estaban las galletas que trajo Lisa (vino un mini rato a comer, el domingo se vuelve a Palo Alto) y a los pequeñitos (los grandes tuvieron tenis) les hice palomitas. Antes de que llegaran Xime y Gaby fuimos con panza a Costco, era la segunda vez en el día y fue en busca (infructuosa) de unos merenguitos light de solo una caloría (¡milagro!). A la mañana había hecho también Chedraui y fui al club a bañarme. La casa está llena de gente trabajando y el polvo se expande por todos los ambientes generando un tipo de fastidio que se conjuga con la sequedad ambiental reinante.

Tengo trabajo pendiente y atrasado. Mucho cansancio. Un marido ausente (llegó a las 4pm de LA pero siendo las 8.35 aún no arribó al hogar) y bocha de hijos.

La vida no me estaría alcanzando.
Pero ahí vamos: no es queja.

Lo que leo en los diarios me entristece pero no tengo nada más para decir.
Por ahora: así las cosas.

martes, 21 de febrero de 2012

domingo, 19 de febrero de 2012

hola

Desde ayer siento levemente que volví a ser yo. Mmmmm. ¿Será la casa? Mi casa. Y es mi casa al margen de la escritura, es mi casa porque la habito hace ya casi 6 años (en pocos días se cumplen) y porque acá pasaron mil quinientas cosas y somos como un gran todo ella y yo. Además, ahora está mucho más linda.

Estoy hipervital e hiperagotada. Como nunca. Vivo con dolor de cuerpo y, para colmo, me resfrié y me duele la garganta. Lo que más me entusiasma de la semana es mañana ir a la Merced, después, si tengo tiempo (el trabajo atrasado con riesgo de no llegar al deadline no ayuda) les cuento.

Hoy comimos delicioso y copié casi todo el menú de la cena de ayer que fue en la casa de Eugenia, la despedida de soltera de Domi. Bueno, intenté producirme pero fue imposible, no tengo ropa para la noite, no la tenía antes y ahora que regalé la 3/4 parte de mi placard ya ni siquiera hay esperanzas enterradas. Cuánto orden hice los últimos cuatro días, no se pueden imaginar. La cosa es que vinieron Teo y Mer y el huachinango que íbamos a hacerles quedó en la pescadería de Chedraui porque marido era el encargado de recogerlo pero resulta que mañana se va a LA hasta el miércoles a la mañana (sale 7.50am el avión y se va de ahí el martes a la noche) y el domingo después de la boda (o sea en una semana) se va a San Pablo y anda nervioso (bah, con los cables mega pelados pero no da ni para desarrollar). Pero sí vino el lenguado y él insistió en hacerlo en una parrilla vieja y pedorra que había quedado en esta casa de los vecinos chilenos que la habitaban en lugar de al mojo de ajo que queda delicioso y se hace en dos patadas pero como no hay con quién hablar decidí dejar esa batalla de lado y reproduje la ensalada de zuccini cortado en finas láminas (con el pela papas gracias a Mer porque la mandolina no anduvo) y parmesano, le agregué pistachos que la de ayer no tenía y le sumó bastante (Mer le hubiera puesto tomates secos pero para nuestra dieta de solo vegetales verdes nos vino genial) y otra de arúgula (rúcula), tocino y queso de cabra a la que le agregué unos hongos y le evité los arándanos  que por cierto no me gustan nada (una moda que no termino de comprender). También armé pastita de berenjena después de asarlas en el horjo eléctrico y de saltarlas en la sartén con abundante oliva y marido asó unos portobellos. De postre fresas (frutillas) y zarzamoras y té con merenguitos light que son el mayor hitazo de la temporada. Cuestión que la tarde estuvo de lo más afable y amena y mega tranquila porque mis dos hijos mayores no estaban y los pibitos pequeños se portaron increíblemente bien, jugando en una armonía desconocida hasta el momento acompañada por un clima templado y luminoso.

Ahora me voy a dormir. Mañana a las 6.35am va a sonar el despertador y me queda mucho mucho demasiado por hacer. Hace mucho tiempo (sino nunca) que no sentía la imposibilidad de hacer todo lo que deseo. Aunque el deseo, por cierto, está transformado en cosas rarísimas.

Por lo demás: mi casa es muy linda, va a quedar genial en cuanto logremos que todo esté como se debe (falta terminar la parte de atrás, tapizar los sillones, comprar alfombras, recibir los muebles nuevos y colgar cuadros además de conseguir otros). El lavavajillas es lo más y mi energía para el orden me tiene sorprendida hasta a mí.

Igual: ayer lloré todo el día por motivos varios.
Chau, es tarde y tengo que dormir.
Así las cosas.

domingo, 12 de febrero de 2012

la madre comida

Como la ballena, la vida cotidiana me tragó entera. De acá para allá y de allá para acá corro sin rumbo ni destino. Siento que choco contra paredes imaginarias, más bien que reboto, como una pelota de squash. Y sin embargo, lo más raro es que creo que está bien: es lo que corresponde. Nunca, desde que soy madre, estuve tan comprometida con la causa. La comida, el orden, la casa, los proyectos escolares, los programas, mis padres, mi marido, mi hijo menor, etcétera. Es difícil de explicar pero mi mente suele estar en otra parte, busca algo más, se evade, escapa de una realidad aplastante como casi todas las realidades. Ahora está acá al cien por ciento, soportando estoica el peso de la decisión de tener una familia numerosa. Es duro pero creo que más dura me resultaría la soledad. Ya habrá tiempo me digo en los pocos minutos en los que reflexiono, ya habrá tiempo para leer, para mirar más películas, ir a museos, ver series, cocinar rico, escuchar bandas y alguna otra idea que me cruza de vez en cuando.

En otro orden de cosas: no dejarás que los problemas identitarios ajenos te perturben. Oh no. Bajo ningún punto de vista.

Poco sé de lo que pasa afuera y no sé cuánto pasa adentro pero sé que en algún punto estoy haciendo lo correcto. Nadie nunca me lo agradecerá, eso no pasa pero aquí estoy, con la conciencia tranquila.

Así las cosas.

necesito comer un buen asado

pero no tenemos parrillaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
el cuerpo pide carne.

sábado, 11 de febrero de 2012

recortada

Como fuera del mundo, entre paréntesis, externa o al revés, absolutamente interna. De este lado sin percibir el otro, sin registrarlo.
Es sábado de tarde, está gris, algo frío, la lluvia sigue amenazante después de una semana húmeda, atemporal. Ayer a la noche se me cayeron lágrimas a mi pesar cuando me despedí de padre. Fue triste. Cuando están acá me olvido de que es de visita, algo extraño y pasajero, naturalizo su presencia como es natural en las relaciones filiales: los padres están cerca, son lo cotidiano. La distancia (o el exilio) invierten la realidad de un modo antinatural, lo transforman negativamente.
Leo los diarios y me entristezco más. Sin tiempo para nada "útil" se pasan los días. La no pertenencia como  como modus vivendi. La mirada hacia adentro como la gente normal. La energía puesta acá y en ningún otro lado. La imposibilidad de pensar. Las fronteras demasiado cerca. Las trabas. Los más inmediato molestando. El cansancio de años y la mente perdida. Los libros tan lejos como los amigos. Los hijos alrededor dando vida. El núcleo unido y todo lo demás desmembrado. El desamparo. El sueño. La extrañeza.  

Y en otro orden de cosas (o el mismo, vaya uno a saber):

la dieta. Los kilos demás estampados para siempre. La voluntad intacta. La obsesión. Los baches de la conciencia.

Y otros etcéteras.

Marido en la casa aún vacía. Con hijo menor. Madre en el cine con hijos mayores. Silencio alrededor. Aprovechar y leer. ¿Podré? Perdí la costumbre.

Ah, el trabajo atrasado.
Así las cosas.

miércoles, 8 de febrero de 2012

qué día

Hace casi 7 años, dentro de una 1 hora y 7 minutos para ser exactos, nacía mi hija. Mi única hija. Intento recordar el momento con felicidad pero me cuesta, pobre hija, el contexto era tan complejo que ni siquiera quiero reponerlo. Pero el amor pasa por otro lado. Amor es hornear dos panqués, hacer una chocotorta, correr para llegar a la escuela con uno comprado con pequeños chocolates Hershey que se repartieron los niños, buscar un regalo que le guste, armar algo así, rápido, para que el cumple no pase desapercibido, pensar algún otro festejo pequeño para complementar y hacerlo con gusto y dedicación porque eso, al final, es la maternidad.

Marido no participó de absolutamente nada. No hay reproches: él es el único que se lo pierde. Lo que pasa no vuelve. Desde siempre fue igual y es un problema suyo. Son las 9.05pm y sigo esperándolo. Mi papá era uno de los protagonistas de todos mis cumpleaños. Y de los de mis hermanos. Alguno lo animó él, de hecho. Las cosas a veces son tan distintas...

Y se murió Spinetta. Y contuve las lágrimas cada vez que leí algo. Y me acordé de todas las noches en las que me fui a dormir escuchando Artaud. Y de los acordes de no sé qué canción que aprendí a los 15, en mis clases de guitarra, descubriéndolo. Me dio una pena infinita, la gente no debería morirse más.

Podría seguir pero estoy cansada. Muy cansada.
Así las cosas.

lunes, 6 de febrero de 2012

atontada

De repente el dolor de cabeza es atroz, ese tipo de dolor sordo que está enclavado, sin ninguna intención de retirarse hasta que amaina pero lo sentís latente, agazapado. Podría tener que ver con las pocas horas de sueño pero ayer ya me dolía. Dormirte después de las 2.30am y despertarte a las 7 porque tu hijo menor no tiene conciencia del feriado ni de nada que no sea su deseo o su necesidad, es un clásico ( es lo que pasa con los niños, de hecho).

La pasé muy bien ayer a la noche. Pero me fui a dormir pensando algo que no exteriorizaba hacía tiempo pero que siempre está: la necesidad del pensamiento crítico. Parece una obviedad pero creo que en un altísimo porcentaje de la población no es tan natural como uno creería.  Entonces me doy cuenta de que la casa tiene mucho que ver en la formación de una conciencia distanciada pero los entes educativos también. Es decir, ahí valoro más que nunca haber ido al CNBA y a la UBA.

Por otro lado, las mujeres no suelen ser tan confrontativas como yo, concluyo también. No las mujeres sino algunas mujeres. Pienso en mis amigas de Bs As y ninguna jamás calla lo que piensa y por lo general tiene una opinión formada sobre casi todo (esté yo o no de acuerdo no es el tema, obviamente). Creo que no es lo más "normal".

Bueno, nada. No sé. Me duele la cabeza, tengo la teoría de que la alimentación verde está empezando a hacer estragos en mi organismo y ni siquiera está resultando efectiva (por culpa mía, eh, como lo que debo pero no respeto las cantidades), llueve mucho hace días, es feriado y marido se fue al aeropuerto (bah, se fue antes para otros menesteres) a buscar a los chicos que llegan con padres. Fue un findex tranquilo y muy grato que incluyó patinada por Reforma llevando a Milo en la carreola de correr, mucha vida social, dos pelis, un solo hijo, mucho pescado y carne y bastante amor marital aunque ataques continuos de su parte (de la mía, en cambio, puras declaraciones de cuánto disfruto de estar a su lado).

Queremos que ciertos asuntos se ordenen, a ver queridos astros si nos ponemos las pilas. Y queremos que el dolor de cabeza y la sensación de complicación respiratoria (que parecería ser reflujo) desapareciera.

Por lo demás, poco como siempre.
Así las cosas.

viernes, 3 de febrero de 2012

Legalize now

Ayer vimos una gran parte de Rompiendo el Tabú, el documental sobre la necesidad de legalizar las drogas que filmó Fernando Henrique Cardoso. No tenía subtítulos así que no fue una tarea del todo fácil dado que yo no tomo clases de portugués. Sin embargo desistimos por el frío infame no por la barrera lingüística.

Hace años que estoy convencida de que hay que legalizar todas las drogas. Casi me parece una obviedad tener que explicar que terminaría con la violencia, aportaría ganancias al Estado y se podría manejar mejor todo. Si el consumo crecería o no, no lo sé. Estimo que no. Y si sí, está en nosotros educar a nuestros hijos para que no se vuelvan unos drogones perdidos. El alcohol y el tabaco son drogas legales (el tabaco mata a muchas más gente que la marihuana por muy muy lejos) que a nadie le parece mal que sean de venta libre.

La gente pseudoprogresista que dice una cosa y siempre hace o piensa en realidad otra me tiene podri.

Mucho colegio primaveral pero a la hora de los bifes se muestra el conservadurismo recalcitrante que vive en cada uno. La concepción naif del progresismo me deprime sobremanera desde siempre.

Por lo demás, la casa está muy silenciosa, demasiado. Qué aburrido tener un solo hijo. Algún día voy a escribir un libro que exponga lo miserable de la maternidad en primera instancia, la visión romántica del hijo es puro bullshit. Después se pone mejor, cuando el pibito habla o ya tenés otro y la familia toma cuerpo. Bueno, es una opinión, claro.

Tenía un mega plan de ir al centro, visitar la muestra de Ron Mueck, buscar una lámpara en la calle Victoria y pasear por la Merced en busca de cosas para el cumple de Tita pero la marcha de los maestros (no sé bien en reclamo de qué, sabemos que su líder es el mal personalizado) lo volvió imposible. Era un hitazo.

Igual, tengo cosas que hacer por acá.

Y quiero mudarme. Cada día se estira un poco más, plomazo.

En fin. Que hace frío, que ayer casi no salí de casa, que marido se va 15horas y está alienado y que Milo no me sale de encima.

Así las cosich.

jueves, 2 de febrero de 2012

living la vida tranca

Padres al final pudieron irse con los chicos a Disney. El avión salió a las 11am, marido los llevó temprano para buscar el permiso que llevó toda la mañana de ayer lograr y el traslado de todos nosotros al aeropuerto. Valió la pena. Mientras manejaba hacia la guardería del pequeño (quien todavía no se dio del todo cuenta de cómo viene la mano porque no vio la valija ni le dimos demasiadas explicaciones- bueno, sí le di pero no sé si las entendió) pensé en el abuelo David. Siempre lo extraño. Aunque supongo que lo que uno extraña es lo que ya no es. La muerte de los padres debe ser algo muy difícil de asimilar, sino imposible. ¿Quién sos cuando las únicas personas verdaderamente incondicionales ya no están?

No sé ni quiero saberlo. Pero es algo que no tiene que ver con la edad, creo.

David no era un abuelo entregado, fácil, cariñoso ni acaramelado. Ni hablar de Fanny. La abuela Eugenia es mucho más abuela (bueno, es mega abuela) pero no tuvo un papel tan preponderante en mi infancia, no sé bien por qué. No recuerdo que fuéramos en la semana ni que viniera a visitarnos seguido ni que nos dejaran ahí. A lo de Fanny y David íbamos a tomar el té los fines de semana pero no íbamos seguido a almorzar, a pesar de que vivíamos muy cerca. Tampoco sé bien por qué. Ellos, de todas maneras, comían y se tiraban a dormir la siesta. De adolescente recuerdo haber ido más, me tiraba a mirar Mirtha Legrand un rato y después estudiaba o me iba a alguna de mis múltiples actividades extra escolares.

Seguramente mis hijos tengan un recuerdo muy grato de mis padres. A eso se dedican ellos y a mí me parece muy bien (ellos son mis padres).

Por lo demás, debería estar embalando aunque no sé cuándo nos mudaremos. Tendría que ir a Best Buy a tirarles la campana por la cabeza porque nos mandaron cualquier cosa (solo que pasaron casi 3 meses), ya estuve averiguando presupuestos para el cumple de Tita, ya pedí más cajas. Debería estar intentando tener trabajo pero no me da el bocho para eso, posiblemente sea recién en Marzo, cuando termine con unas cosas que me ocuparán cuando se libere febrero.

Y así todo. Marido que raja temprano, lo extraño. Le dije que comiéramos juntos pero me esquivó, me dijo de cenar pero la realidad es que lo único que puedo ingerir de noche es salir para comer una rodaja de pan con una feta de queso y una de jamón medio que no da ni un touch.

Tengo muchas listas mentales. De un montón de cosas.

Ah, hasta el 12 no tendré Iphone. Parece que se sobrevive.

En fin, chicos.
Así las things.

miércoles, 1 de febrero de 2012

entre una cosa y otra

Digamos que todo sigue igual. Bah, qué se yo. Nada nunca es igual, como diría Heráclito pero... mi vida está en una frecuencia estable, no necesariamente buena.

Podría contar cosas del pasado pero las tengo congeladas.

Mañana se tienen que ir padres con hijos pero Simón no tiene el permiso de migraciones porque su FM2 (la visa con la cual vive acá porque es el único no mexicanizado) no salió aún y es todo muy complejo. Hoy van a ver si se resuelve, el tema me dio dolor de panza toda la noche.

Marido se va a las 7am todos los días porque sino el tiempo no le alcanza. Encima, las finanzas no florecen. Me cacho en diez.

Ayer no pude hacer gym entre médico (no sé cuántos kilos adelgacé pero sí el medio de grasa correspondiente, voy lento, al parecer por el Hipo T), notaria, padres, regalo, etc. A la tarde fuimos al cumple de Clarita que estuvo muy lindo. Ahora: llovió. Febrero loco se adelantó al 31. Espero que no continúe porque el 8 es el cumple de mi pequeña y pretendo festejárselo el 10 en la plazuela.

En fin. No avancé con cosas de la mudanza ni un poco. Tampoco escribí. Sigo completamente desempleada (en este momento: por suerte) y con la dieta a full. Hoy espero poder hacer excercise después del super. Vivir me está llevando una cantidad de tiempo impresionante. Tampoco chateo ni me escribo mucho con amigos ni nada.

Bueno, guys.
Así de chatísimas las cosas.
Sorry!

lunes, 30 de enero de 2012

disconecshion

Uh, son casi las 10 y yo debería estar saliendo al club en lugar de estar acá.

No me importa. Como casi todo lo demás, no me importa. Es como si hubiera tomado altísimas dosis de mechupaunhuevismo en gotas y de repente, todo lo que tenía un sentido ya no lo tiene. Algo así como que me desaparecieron archivos de la memoria RAM. O no sé. Por ahí está mal lo que defino. Puede ser el efecto no-hidratos ni azúcares. Llevo 25 días sin siquiera acercarme a nada de granos ni harinas ni dulces ni nada de nada rico. Como mucha carne y parvas de lechuga. Puede que la alimentación tenga que ver, mucho que ver, ahora que lo pienso.

La gente, que para mí siempre fue central, ahora está en un plano secundario, borrosa.

Tampoco leo. Y miro pocas pelis. Ayer se cortó Miss Bala cuando había pasado 1/4, espero que podamos verla hoy. Llegaron padres el sábado a la noche. Fue un finde de hacer muy poco. O eso me pareció. Cuando no bajamos ni vamos a museos o hacemos programas sociales los findex no tienen entidad porque no puedo reponer bien qué hicimos. Sé que cociné pescado, que lavé muchos platos después de mucho tiempo (una tarea cuasi imposible sin agua caliente, como sucede en esta casa) y que deseé mucho ya estar instalada en mi hogar. Parece que sucederá el domingo que viene, con el agua caliente para lavar platos y el lavaplatos que hará que mi vida social sea mucho más intensa.

La casa está quedando linda a pesar de que la cocina es celeste. Hice un berrinche el sábado al mediodía cuando la vi. La arquitecta intenta convencerme de que va a quedar bien. Solo pienso en pintar la mesa de rojo mate para compensar tanta frialdad. Además, la chimenea es gris y el piso cuasi negro y una pared negra de pizarrón imantado (así saco todas las porquerías de la puerta del refri). Todavía no decidimos cómo va a ser la sala, es decir, qué muebles vamos a poner en la sala porque tenemos demasiados y yo no quiero descartar y marido no quiere lo que yo quiero y así, por primera vez en seis meses, no nos ponemos de acuerdo.

No estoy triste. No estoy feliz. No estoy deprimida pero tampoco entusiasmada con nada. Marido me quiere en la medida en que me deje coger mínimo una vez por día. Así la relación más o menos se mantiene armónica.

Y los chicos divinos hasta que se les salta la cadena y se ve de dónde vienen. Los grandes se van a Disney con padres el jueves a la mañana. Camilo no parece darse por aludido. Es muy personaje. Un loro. Hoy decidió que no quería ir al cole y a mí me pareció bárbaro. Se queda con Silvia (se aman) y comerá su lunch, que ahora lleva en una lunchera de The muppet movie muy vintage.

En todo esto se me va  la vida. Y en seguir sin tener anhelos.

En fin, guys.
Es lo que hay.

Así las cosas.

miércoles, 25 de enero de 2012

el tiempo

Qué dimensión rara la temporal, tan indescriptible.

Mis días se suceden uno tras otro casi sin variaciones. El devenir sin mayores sobresaltos, en una misma locación, puede ser enloquecedor. Los presos se deben sentir bastante parecido a como me siento yo, en un punto. Alguien saltaría a decir que en mí está el factor de la voluntad. Le refutaría diciendo que es un optimista, que el humano a veces no majena todas las variables a su antojo, sino que, por el contrario,  es un rehén de sí mismo.

De todas maneras, sería una argumentación incómoda para mí porque hace unos cuántos años que pregono el voluntarismo como la única solución a los embates de la realidad.

En este sentido lo único que puedo esgrimir a mi favor es la nueva rutina de ejercicios y la escritura.

Sigo durmiendo mal en soledad. Y después de las 6.35am, aunque vuelva a la cama, no puedo conciliar el sueño nuevamente. Además, ya comienzan los movimientos de los otros dos. Así que salí temprano, dejé a Milo en la guardería y fui al club para que el entrenador del gimnasio me armara la rutina.

Mi plan consiste en dos veces por semana hacer aparatos y 45 de aeróbico. Un día "glúteos y abdomen" + elíptica y otro "brazos y abdomen" + patinadora.  Los jueves spinning + pilates (a ver si aguanto) y otros dos días nadar. Los sábados hay zumba y vendrá a reemplazar el día de la semana que no pueda ir (es muy difícil lograr ir de lunes a viernes, para ser honesta).

La dieta está haciendo estragos en mi humor. 

Hoy solo logré hacer glúteos y abdomen y solo 15 de aeróbico por el tiempo. El supermercado me lleva mucho. Busco productos lo más naturales posibles, comparo precios, elijo tés, verduras y frutas, pido que me muelan la carne y que me fileteen los pescados que no sean congelados y hayan llegado el día anterior.

En este contexto y con la mudanza acechando, el desempleo tiene sentido.

O no.

Tengo poco contacto con humanos mayores que no sean Silvia. Marido no tiene interés en mí. Soy triste por eso pero intento no pensar. Aunque en el encierro suburbano se vuelve un toque complicado.

Y no mucho más. Hay cierta tranquilidad en esta decisión de hacer la plancha. Pero, a la vez, la tristeza y la miserabilidad, sin angustia, son sentimientos basales y crónicos.

En fin, chicos.
Así las cosas.